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domingo, 20 de julio de 2008

Los machos no lloran

Volviendo a los libros que conservo, aqui les comento sobre este, Los machos no lloran se llama y el autor es un ruso, Ilja Stogoff.
Me lo regalo hace un par de años mi ex por mi cumpleaños y me gusto no tanto por la calidad literaria de su escritura, sino por la vida que cuenta sobre la nueva clase media y los intelectuales en el San Peterbursgo post comunista, la decadencia (sexo, alcohol, drogas) y la busqueda concentrica del sentido de la vida a la rusa que describe el libro me recuerda a lo que algunos clasicos rusos contaban sobre la vida en esa ciudad justo antes de la Revolucion de Octubre, por lo que creo que la Rusia actual ha llegado a la cuadratura del circulo y 75 años de utopia historica parecen que de nada han servido, mas aun cuando se lee en la prensa sobre los oligarcas, la corrupcion y el zarismo del poder. el libro sigue la corriente del realismo sucio que tan de moda esta y resulta ameno y divertido, vale la pena leerlo.



Roman. Aus dem Russischen von Margret Fieseler. Droemer, 2003
ISBN 3-426-19611-5, Preis: 19,90 EUR

Warum Machos nicht weinen? Weil sie nichts und niemanden zu beweinen haben. Außer dem leeren Kühlschrank, wenn kein Bier drin ist, vielleicht. Ilja Stogoff schildert sehr eindringlich die Haltlosigkeit der Generation „P“(erestrojka). Außer Ozeanen von Bier und zahlreichen namenlosen Affären sind da nur die unerreichbaren Verlockungen die großen weiten Welt – man(n) ist ewig „on the Road“. Einziges Heilmittel wäre die Liebe, doch die haben sie nie erlebt, die Machos. Selbst als der Ich-Erzähler Vater wird, bleibt ihm dieses Erlebnis nur schemenhaft hinter einem Bierschleier im Gedächtnis, denn „es war nichts Mystisches an diesem Moment – es war einfach ein Moment“ und „biegsamer und sinnvoller ist das Leben seither nicht geworden“. Das Leben – ein inhaltsleerer Wartesaal. Und der Zug in das schöne neue Leben kommt einfach nicht. Es gibt ihn nicht.

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El aeropuerto de Dubai



La primera vez que pise Dubai fue en Diciembre del 2001 durante una escala en un vuelo hacia Bangkog, esa vez me quede siete horas sin salir del aeropuerto, por lo que tuve suficiente tiempo para recorrerlo y empaparme de vivencias. Me sorprendio el lujo de sus instalaciones, porque aunque vole desde Zurich, la grandeza, la decoracion y el lujo asiatico no tenian comparacion. La primera impresion fue en el control de pasaportes, el ver a aquellos policias con caras de pocos amigos y barbas dandole vueltas a mi pasaporte cubano y mirandome como si viniera de otra galaxia, despues del viaje y ante la expectativa de esperar siete horas por el proximo vuelo, el matar el tiempo se convirtio en un imperativo y lo logramos , primero tomando una ducha en instalaciones mejores que la de muchos hoteles que presumen de estrellas en europa, leyendo y mirando vidrieras o hablando con la gente, despues de la temperatura bajo cero de Zurich el calor de Dubai era un anuncio de las vacaciones en Tailandia.
El aeropuerto posee grandes superficies comerciales donde se vende de todo, hasta autos de lujo ( lo que me parecio una extravagancia ), su nivel de infraestructuras y servicios esta al nivel de los mejores del mundo y quizas supera a la mayoria, incluidos los grandes europeos.tambien y observando con detenimiento es posible notar las primeras señales del aparheit de la sociedad emirati, todas las labores mas sencillas son realizadas por extranjeros procedentes de Asia o Africa y se nota la mano dura que los controla y dirige en el servilismo con el que muchos se comportan generalmente.
Para la anecdota esta la experiencia en el unico bar que servia alcohol atendido por camareros filipinos y con unos precios que me asombraron hasta a mi que venia de Suiza ( lo que ya es mucho decir ) lleno de europeos y otros occidentales bebiendo a tope bajo las miradas criticas de los pocos emiraties que se veian a esa hora temprano en la mañana, o la llamada del almuecion a la oracion que retumbaba en todo el recinto y ver los fieles extender sus alfombras y rezar mirando a la Meca o el encuentro con el limpiapisos somali que me saludo y me tarareo no Woman not cry de Bob Marley para mostrarme su simpatia. volvi posteriormente a Dubai y me quede una semana durante otro viaje, pero esa primera vez si me alegre cuando el avion despego en direccion hacia donde sale el sol.