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miércoles, 23 de julio de 2008

Angkog Wat



Durante mi segundo viaje a Tailandia realize uno de mis mas preciados sueños, el de ver la ciudad perdida (y sus templos) de Angkog Wat en la actualmente denominada Kampuchea, pero que aun se sigue llamando aca en Europa Camboya.
Aun estando en Cuba habia leido algunas informaciones sobre esa ciudad descubierta en la selva por arqueologos franceses y años despues cuando salio a la luz el genocidio de los khmers rojos , en mi caso atraves de la informacion en la prensa cubana tras la invasion vietnamita y sobre todo por el libro Infierno y amanecer en Kampuchea del periodista y corresponsal cubano Miguel Rivero.
Estando en Bangkog y pasados unos dias de relax me encamine a una de las multiples agencias de viaje que hay en el barrio de Kao Sang Road y que por medios para mi inexplicables (creo que tocando con pasta a quien corresponda) son capaces de organizarte un viaje en 24 horas a donde sea, despues de un monton de horas sentado en un minibus y hambriento, porque los comestibles disponibles en los pueblos de la Tailandia profunda donde hicimos parada no me apetecieron, sobre todo despues de ver como en los mercados se venden y compran ratas, llegamos a la frontera, mis compañeros de viaje eran dos parejas alemanas y una francesa en la treintena con la que me pase todo el viaje practicando su lengua, a esa hora de la tarde y con el calor que hacia parece que los aduaneros no estaban por la labor y a mi fue el unico al que le realizaron un par de preguntas , eran dos, el mas viejo hablaba perfectamente frances y estaba relajado y distante, pero el mas joven parece que queria buscarse un extra y empezo a ponerme peros porque mi visado estaba en una papel separado del pasaporte, ya el chofer tailandes nos habia informado sobre todos los trucos y simplemente le dije que si no me dejaba entrar tendria que costearme el alojamiento para esa noche y que me quejaria a su superior, su actitud cambio y simplemente hizo un gesto con la mano de que siguieramos.
Llegamos a una ciudad o mas bien un pueblo grande llamado Siem Reap y nos alojamos todos en un hostal regentado por una pareja de franceses en la cincuentena y muy amables. durante los cinco dias que duro mi estancia, dedique las horas de luz a recorrer los templos interminables y en ruinas, solo o con la francesa, Marie de Lyon y aun asi me falto quizas por ver la mitad de todo, es muy dificil describir con palabras todas las impresiones y tendria que usar los conceptos de monumental, grandioso, unico, impresionante......
El estar sentado en algun lugar que sabes que tiene siglos de historia y que fue centro de guerras e intrigas, de lujos y esclavitud, el ver manadas de monos (me dijeron que hasta tigres se paseaban por alli en ls noches) saltando y haciendo ruido con desenfado, el oir la sinfonia de la selva me recordaba los cuentos leidos en la infancia de Kipling, ver las esculturas en poses eroticas y hasta bien porno impresionaba, la infinidad de preguntas que uno se hace cuando camina sin prisa por esos lugares de meditacion.
Guardo agradables recuerdos de ese viaje, tambien amistades, se que regresare, Asia me atrae como un iman. lo negativo, lo desagradable, como en casi toda Asia, el ver a los occidentales practicando el turismo sexual, daba rabia caminar de noche por la zona de copas de Siem Reap y ver las niñas/os prostituyendose y a los europeos y occidentales en general degradandose cada vez mas, pero me quedo con lo bello, con la historia, con las piedras....con su gente.