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domingo, 4 de octubre de 2009

La comercializacion de la religion en Cuba

Entre las muchas distorsiones sociales de la Cuba actual una de las mas llamativas es el abuso y la comercializacion de la Santeria, es sabido que en tiempos de crisis economica-social mucha gente se refugia en la espiritualidad y eso ha sido aprovechado por infinidad de gentes sin escrupulos para sacarle el dinero a los incautos. Cualquiera que navegue por internet ( sobre todo en redes hispanas ) se encontrara con anuncios de Santeria, seudosanteros y santeras que ofrecen sus servicios, cuando una de las reglas no escritas de la religion es precisamente la no busqueda de potenciales iniciados/as, uno se encuentra anuncios de autodenominados babalawos que solo tienen un conocimiento muy superficial de la religion ofreciendo consultas, infinidad de hompages llenas de superficialidades e inexactitudes sobre la religion y hasta empresas que comercializan con productos y objetos supuestamente necesarios en la practica de la Santeria. Es logico que con el desarrollo de cualquier sociedad humana sus religiones sufran cambios, que aquellos tiempos de mi abuela donde la consulta con un babalawo costaba 1,15 pesos ya pasaron, pero incluso al final de su larga vida mi abuela Amada ya se quejaba de los farsantes que habian invadido la Santeria en Cuba ( y en el mundo ) con animos de lucrarse.

Los favores santeros se ponen por las nubes en Cuba



Una religiosa saludando a los santos durante una ceremonia de santería en La Habana. (Imagen: EFE)

En Cuba, como dice un viejo refrán, "quien no tiene de congo tiene de carabalí", lo que significa que millones de cubanos tienen ancestros africanos y practican la religión afrocubana, que requiere una gran dosis de disciplina y no pocos sacrificios económicos para sus fieles.


Mar Marín (EFE). 01.06.2007 - 20.23 h

Ya entrado en los 40, Orestes decidió pasar de las consultas con santeros a algo más serio y se propuso "hacerse santo", como se conoce al acto de iniciación en la religión afrocubana.

Orestes, que se gana la vida como albañil en La Habana, pidió consejo a su padrino espiritual y siguió los pasos que le marcó hasta descubrir que su ángel de la guarda, su santo, es Babalú Ayé, San Lázaro en el catolicismo.

En las ceremonias iniciáticas gastó un presupuesto asequible a su bolsillo, alrededor de 200 pesos cubanos unos 8 dólares por cada una, pero el proceso comenzó a complicarse después.

Su primer santo fue Yemayá Olocún, la diosa de las profundidades del mar, que le costó 500 pesos cubanos unos 20 dólares, y calcula que Babalú Ayé no le saldrá por menos de 25.000 pesos ,unos mil dólares, , una cifra desorbitada para el cubano de a pie, que cobra un salario medio oficial de entre 15 y 20 dólares mensuales.



El presupuesto incluye los "derechos" del babalawo , sacerdote de Ifá, que dirigirá la ceremonia, la comida y bebida de sus acompañantes en este "camino", el sacrificio de los animales consagrados al santo y la compra de la ropa blanca que tendrá que vestir durante un año.

"No sabía que me iba a costar tanto, pero todo ha subido mucho, desde la comida a los animales, así que tengo que ahorrar aunque no se cuánto tiempo me va a llevar reunir el dinero", explica Orestes.

Recuerda que cuando empezó a acercarse en serio a la religión "estaba físicamente mal, enfermo, no tenía alma para trabajar, no dormía, y ahora mi vida ha cambiado".

Pero, además de la salud, "mi suerte ha cambiado. Los problemas de trabajo los tengo resueltos y presiento las cosas", dice.

Después de esta transformación "me doy cuenta de que ya no puedo parar. Ahora me tengo que hacer otro santo y será Babalú Ayé", asegura.

En su casa de Centrohabana, en el corazón de la capital cubana, Regino, un experimentado babalao, muestra orgulloso las tres soperas que guardan los secretos de cada uno de sus santos.

Según Regino, "hay que trabajar para salir adelante, pero la religión te ayuda a aclarar la cabeza para ver por dónde puedes tirar. No basta sólo con la religión pero es cierto que mi vida cambió".
Millones de cubanos que compaginan los ritos de la religión afrocubana con la práctica católica o con la evangélica

Regino defiende que la religión puede transformar la vida de las personas, aunque reconoce que a veces el precio es alto.

"A un extranjero le puede salir un santo como Ochún por 4.000 dólares y una consulta le puede costar una media de 25 o 30 dólares, pero aún así es más barato en Cuba que fuera", explica.

Natalia Bolívar, especialista en religiones afrocubanas, no se aventura a hablar de cifras pero afirma también que "hacerse santo" en Cuba es más barato que en el exterior, incluso para los extranjeros.

"Es cierto que a veces algunos abusan de los extranjeros, pero aquí viene gente de todo el mundo, de EEUU, de Venezuela, de México, y por algo será", apunta la escritora, convencida de que en Cuba están las "buenas energías".

María, que lleva años metida en el mundo de la religión afrocubana y luce todo tipo de "protecciones" contra las malas vibraciones, es una buena muestra del sincretismo religioso que se vive en la isla.

En su casa son frecuentes los "tambores" en honor a algún santo yoruba y las ceremonias de santería, pero no por ello deja de acudir a la iglesia católica cada domingo.

"Voy a misa desde niña, Dios no rechaza a nadie. Siempre Dios ha querido que yo esté al lado de él", relata María.

Como ella, son millones los cubanos que compaginan los ritos de la religión afrocubana con la práctica católica o con la evangélica, cada vez más extendida en la isla.