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miércoles, 21 de octubre de 2009

El lenguaje coloquial cubano

Con todo esto que adjunto no me quedan muchos argumentos en defensa de la lengua cubana, que insiste en seguir viva a pesar de las elites intelectuales cubanas y su hispanocentrismo transculturizado, de la educacion linguistica con trasfondo colonial que se imparte aun en Cuba y del racismo heredado de la etapa colonial y vigente en la sociedad actual, yo si soy un ferviente defensor del habla popular cubana y paso de caer en snobismos ocultadores de la mas pura incultura, he aprendido y puedo comunicar en unos cuantos idiomas, pero soy cubano y amo mi cultura asi que asere si se va a formal que se folme, alla los colonizados mentales

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Anda uno por esas calles, atento a cuanto se dice y se hace, y no puede menos que admitir que la voz asere, pese a más de un pronóstico, se queda entre nosotros como forma remitida a íntima relación de amistad, compañerismo y camaradería.En las guaguas atestadas, a la salida de las escuelas, en las unidades militares, en lo alto de los andamios, en los mostradores de las tabernas, en los espigones del puerto: asere, esto; asere, aquello; asere, lo otro; lo de más allá.

Muy bien. Sea pues…
Pero, ¿de dónde nos viene la palabreja? ¿Cuál es su auténtico significado?

En una de las numerosas crónicas y entrevistas que sobre el bien hablar publicó Mirta Rodríguez Calderón en el periódico Granma, el licenciado Carlos Paz Pérez, "traductor que además se dedica al conocimiento profundo de ciertas jergas de grupos poblacionales" (sic), afirmó que dicha palabra "además de poseer una connotación delictiva, no se encuentra en los diccionarios de lenguas africanas con el significado que se le ha dado actualmente".Por ninguna parte -dijo el Licenciado-, hemos encontrado que signifique compañero, amigo, socio. La recoge la lengua lucumí como aseré y, en esa lengua, significa loco, sencillamente. Su contenido semántico ha sido alterado por la jerga popular.

De lo antedicho puede inferirse que, para que una palabra tenga vigencia en un momento dado, es requisito que aparezca compilada en algún diccionario, como si estos utilísimos compendios fueran entes creadores de vocablos y no los meros compiladores que son."El diccionario -ha dicho y con razón Gonzalo Martín Vivaldi-, va detrás de la lengua: es un espejo donde se refleja el decir de la gente. No crea ni inventa, recolecta y define".

El término asere, sin embargo, sí aparece registrado en su actual significación de amigo fiel, en la compilación "Habla popular cubana de hoy", aparecida en la revista Actas del Folklore (número 10-11-12, La Habana, octubre-diciembre de 1961), editada por el Centro de Estudios del Folklore del Teatro Nacional de Cuba y más recientemente en la sabrosísima colección de cubichismos de igual título, acopiados por el fraterno Argelio Santiesteban. Por otra parte, efectivamente, el vocablo en cuestión es de auténtica estirpe africana, aunque no yoruba o lucumí (aseré) no es lo mismo que asere, ni se escribe igual) sino carabalí.Como es sabido, fueron los carabalíes quienes trajeron a Cuba la forma religiosa conocida por abakuá o ñáñigos, y es precisamente en el lenguaje ritual de los abakuá donde se utiliza muy frecuentemente la voz asere, cuya traducción apróximada al español sería "yo te saludo", significación con la que también aparece en numerosos cantos rituales recogidos entre los miembros de la sociedad secreta Igbo del Calabar por el musicólogo nigeriano Samuel Ekpe Akpabot, en su Ibibio Music in Nigerian Culture (Michigan State University Press, 1975).

Aquí -cito a Argelito Santiesteban- junto al español (de los mejor hablados dentro o fuera de la península) florece paralelamente una riquísima lengua popular, dotada de completa autonomía de vuelo.

Y no son pocos, digo yo, los términos que al español que se habla en Cuba aportó el carabalí: berocos, por testículos; ñampe, por muerto; bongó, por tambor; ocambo, por viejo; subuso, por calladamente; moropo, por cabeza; chévere, por petimetre o bien trajeado, son sólo algunos de los más ampliamente utilizados.En cuanto a asere, hay que decir, además, que su uso entre nosotros no es tan nuevo como podría suponerse. Hace más de cincuenta años, el contrabajista, compositor y director de orquesta matancero Estanislao Serviá, autor del célebre "Chévere ma cunchévere", compuso un danzón al que tituló "Asere Cipriano".En la década de los cincuenta, los bailadores de la barriada habanera de Los Sitios organizaban una fiesta annual en los jardines de la cervecería "La Tropical", a la que llamaban "Los Sitios Asere".

Más recientemente, en un son interpretado por el conjunto del desaparecido trompetista Félix Chapottín, titulado "Mi tambor" (número musical que, dicho sea de paso, resultó premiado por la UNEAC en un concurso "Adolfo Guzmán"), el genial sonero que fue Don Miguelito Cuní, inspirado en el montuno grabó para la Historia: "Caballeros Tata Güines es asere del tambor. La expresión que nos ocupa, como tendrá ocasión de comprobar el lector se va colando ya en el lenguaje escrito y publicado. En Las iniciales de la tierra, novela de Jesús Díaz publicada en La Habana en 1987, Carlos le dice a Norberto:"-…tuve una bronca con un hachepé."Y Norberto le pregunta:"-¿Cirilo? ¿Y estabas solano, asere, coño, conversa…

Y Nicolás Guillén, en un poema que dedicó a Angel Augier, después de ponderar con deliciosos versos rebosantes de buen humor las virtudes literarias y humanas de su biógrafo, amigo y camarada, remata el poema diciendo:(…)No, señor, lo que él prefiere a todos diciendo va,Si la ocasión lo requiere,Es: -¡Asere, qué volá!Y ya para terminar, no me resisto a incluir un poema de Eloy Machado que él tituló "Asere digo yo", que expresa en un puñado de versos lo que yo, en cuatro cuartillas de atropellada prosa, quizás no he sabido decir:

Asere digo yo con el argot de mi pueblo
asere te digo yo que vengo de Etiopía
asere cincel y maceta serrucho, clavo y martillo comparsa de mi sudor.
Asere te digo yo con el calor de la fragua que respiro
con la razonabilidad del viento sin soplar en contra.
Amo el sol del vocablo
la palabra pueblo
por eso somos antero ñaña raíz de la hoja
por eso allí en el coco cacao donde la rumba de las balas tenía melao
allí estaba yo
el asere endabio con tremendo sentimiento.

Y hasta más ver, asere lector.

Tato Quiñones (La Habana, 1942) es periodista, escritor y guionista de cine.

El presente trabajo forma parte de su ensayo Ecorie Abakuá(*) Tomado de la Revista Correo de Cuba Revista de Emigración Cubana / Año 5 / Primer trimestre 1999.