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jueves, 22 de octubre de 2009

La Sociedad Secreta Abakua en Cuba

Abasì seri Ekue maya beki ( en el tambor habla dios )
frase ritual abakua


Por esas cosas de la vida, hace muchos años ya tuve la oportunidad de conocer y hablar bastante con el Iyamba del juego Apapa Efi del pueblo de Regla en la Habana, este es considerado la tierra fundacional de la Sociedad Abakua en Cuba, desde entonces he conocido a varios integrantes de esa sociedad, pero la ley del silencio por la que se rigen me impidio saber mas sobre ellos que la compilacion que adjunto aqui.
Sobre la realidad de los abakuas en Cuba hay mucha ignorancia, topicos y opiniones interesadamente descalificadoras, aun asi ellos han sobrevivido todos los vendavales de la historia de la isla y siguen ahi, con su aureola de respeto y hasta temor por parte del cubano comun.
Esta claro que es una sociedad machista y retrogada, que haber pasado el examen de la prision en Cuba cuenta para ser admitido, pero otro hecho es que si no fuera por los abakuas las carceles cubanas caerian en el peor de los caos y ni si quiera el regimen que gobierna la isla desde hace mas de medio siglo, ha logrado controlarla o borrarla de la realidad cubana, porque sus integrantes son hombres que si estan dispuestos hasta a morir por defender sus creencias.



Así como la Regla Osha en Cuba tiene sus antecedentes en los negros yorubas y bantúes traídos desde África, los carabalíes africanos (originalmente llamados calabares) también dejaron su legado a la humanidad: la enigmática Sociedad Abakuá, una fraternidad o cofradía religiosa, cultural, brujeril y mutualista surgida en las primeras décadas del siglo XIX, cuando los esclavos negros sufrían el mayor periodo de hostilidad en la historia de la isla caribeña.

La Sociedad Secreta Abakuá, como se reconoce oficialmente a su nombre, está rodeada de un halo de misterio y apoyada en un cúmulo de leyendas, graves imprecisiones y acertadas observaciones, que entre otras cosas la ligan directamente a las prácticas del Palo Monte. Esta vinculación con la práctica de las reglas Congas se localiza nuevamente en Andrés Facundo de los Dolores Petit, conocido por haber desarrollado la variante del Palo Kimbisa, quien a su vez fue el fundador de la reconocida sociedad blanca Akanarán Efó Muñón Ekobio Mucarán, sin embargo, como señalan los investigadores Jorge Castellanos e Isabel Castellanos, los Abakuá también “presentan curiosas similitudes con los misterios de la antigüedad greco-romana, sin que esto quiera decir, desde luego, que existan entre ellas nexos históricos”.

Los antecedentes de la Sociedad Secreta Abakuá se remontan en las sociedades secretas que existieron en Calabar (también en Nigeria), la cual tiene como base una vieja leyenda que describe el desacato en el que incurrió una princesa (llamada Sikán, hija del un rey llamado Efor) al violar un celoso secreto: se dice que ella encuentra al pez sagrado llamado Tanze (considerado la reencarnación de Abasí) y lo observa con atención, para después reproducir su chillido en el tambor sagrado Eku, de ahí que los integrantes de esta sociedad, llamados Ñañigos, sean exclusivamente hombres, característica que con el tiempo los convirtió en un claro ejemplo de cómo un grupo social marginado se organiza de forma peculiar no sólo para la práctica de creencias religiosas machitas, sino también para evadir la represión y enfrentar, en su momento, los abusos de los esclavistas blancos.

Para los Ñañigos el concepto de hombre "…no es sólo aquél que no es homosexual, sino el que refleja la más pura dignidad del ser humano como laborioso, fraterno, alegre, rebelde ante la injusticia, cumplidor del código moral establecido por los antepasados formadores del Abakuá; es aquél que es buen padre, buen hijo, buen hermano y buen amigo".

De acuerdo a muchos estudiosos, esta definición no desea ocultar su carácter netamente misógino que se cree está derivado de la leyenda de la princesa Sikán, al grado de que los homosexuales y cobardes suelen ser despreciados en forma exacerbada. La investigadora Lydia cabrera los definió como “un trasplante de las sociedades que existían en Nigeria del Sur, en el Calabar… hacia la década tercera del siglo pasado se fundó en el pequeño pueblo marinero de Regla, en el puerto de La Habana la primera confraternidad de este tipo, auspiciada por el cabildo de Apapa Efí (de la tribu de Efix y apadrinada por los Ekoi)”. Sin embargo, su localización está precisada en la legendaria Biafra, motivo por el cual los Ñañigos no pueden desligarse de la reverencia africana a los antepasados (conocidos también espíritus, fantasmas o espectros de los muertos o diablitos, ñañas o ñáñigos), de aquí que ceremonialmente siempre se les rinda culto, ya que se tiene la idea de que siempre regresan a la tierra durante los ritos.Al igual que en el Palo Monte, sus prácticas religiosas incluyen firmas llamadas Ekeniyó, divididas en tres tipos diferentes llamadas Sellos (representando el potencial abakuá), Gandos (para ceremonias complejas) y Anaforuanas (para usos consagratorios), trazadas también con tizas blancas (para representar a la muerte) o amarillas (simbolizando la vida).

Estas prácticas religiosas están rodeadas de misterio, como resultado de la protección que se le da a sus secretos: si bien existe un oficio público, este suele ser limitado, mientras que la llamada parte “misteriosa” se realiza en una habitación sin ventanas llamada “el cuarto de los misterios”, fambá o butame. La organización religiosa de la Sociedad Secreta Abakuá (basada en las llamadas Potencias, Plazas u Obones principales, símil de las Casas de Santo o Cabildos), ha tenido diversas transformaciones, y de ser un grupo cuyos miembros debían ser exclusivamente los negros, mutó a sociedades compuestas por mulatos, gente blanca (responsabilidad del ya citado Petit) y hasta chinos. Su dios principal se llama Abasí, el Ser Supremo, el cual tiene muchas similitudes con la personalidad del Olodumare de la Regla osha y Nzambi del Palo Monte, pues carecen de un culto propio.A partir de aquí, las deidades* más importantes para los Ñañigos son: Obandío (como referencia es similar a Obatlá) Obebé (sin referencia) Yiniko (sin referencia)Okón (como referencia es similar a Babalú Ayé) Onifé (como referencia es similar a Shangó)Okandé (como referencia es similar a Oyá) Yarina Bondá (como referencia es similar a Yemayá)Sontemí (como referencia es similar a Oshún) Obiná/Efizá (como referencia es similar a Eleggua)

Mención especial merece Nkríkamo: capataz de los muertos –mejor conocidos como diablitos- y dado que es una deidad implacable e inmisericorde para cumplir sentencias, provoca pavor entre los abakuás. Su símil podría ser el Eshu lucumí.*No se refiere a ninguna sincretización: la lista tiene fines exclusivamente comparativos. La ceremonias de iniciación de un aspirante forma parte de los llamados “plantes” (rituales en general), la cual entre sus principales funciones tiene la de establecer contacto con los antepasados, el mundo de los muertos y con los “orígenes míticos” de esta sociedad, que incluye bailes de disfraces, oración, purificación, rayado de diversos objetos con tizas, cantos y toques de tambor, juramento de respeto- compromiso religioso – confirmación, procesiones, bailes, cantos, ciertos rituales y una comida.

Obviamente no están descritas la totalidad de cada una de las parte de la ceremonia, pues como ya se ha dicho la discreción de lo que son las ceremonias públicas y secretas es muy rigurosa, sin embargo bien vale la pena destacar el “oficio lúgubre, tanto en el proceso de purificación como en lo que se refiere a los castigos por violar los juramentos religiosos a los que se comprometió un Ñañigo al ser iniciado (como puede ser la revelación de secretos, caer en prácticas homosexuales o simplemente por motivos de “purga” entre sus integrantes de dudoso comportamiento.

La práctica religiosa de la Sociedad Secreta Abakuá no pudo quedar exenta de la influencia católica, tal como sucedió también con la Regla Osha y el Palo Mayombe, de aquí el uso de crucifijos, incienso, agua bendita y velones, pero también encontramos transculturaciones más precisas como la existencia de una Tabla de mandamientos (siete) o la prédica de oraciones llamadas también "Credo" y "Padre nuestro".

Los Obones o Plazas, con fuerte presencia en las ciudades de La Habana y Matanzas, están basados en la siguiente estructura organizacional:

Iyamba – jefe máximo responsable del Ekwe (tambor sagrado)

Mokongo – gobernador ceremonial y responsable de hacer cumplir las órdenes

EkueEkueñón - secretario

Isué – máximo sacerdote

Isunekué – guardián o custodio

Empegó - es quien toma el juramento del iniciado.

De aquí se derivan funciones como la del Moruá Yuansa (cantante del tambor), Moní Fambá (portero/guardián), Abasí (cargo honorífico pero sin funciones), Iksumekue (apoya las actividades de Ekueñón), Nkandembo (cocinero), Koifán (barrendero), Kundiabón (tesorero), hasta llegar a los Obonekué (novicios) e Indisime (aspirante a ser iniciado): todos estos “puestos” poseen un alto grado de honorabilidad y reputación ante la sociedad.

La ceremonias de iniciación de un aspirante (llamada Aprofa Bakesongo), forma parte de los llamados “plantes” (rituales en general), la cual entre sus principales funciones tiene la de establecer contacto con los antepasados, el mundo de los muertos, con los “orígenes míticos” y a su vez con sus deidades. Incluye actividades desde que el aspirante permanezca todo el tiempo con los ojos vendados – como en la ceremonia de rayamiento del Palo Monte - pasando por desfiles y bailes de disfraces, oración y purificación, rayado de diversos objetos con tizas, cantos y toques de tambor – el Ekwé considerado el gran secreto de los ñáñigos - la sesión de juramento de respeto-compromiso religioso-confirmación… y hasta diversos tipos de procesiones, otros rezos, ciertos rituales, presentación de ofrendas y realización de sacrificios (animales de dos y cuatro patas) y una gran comida.

Es de destacar que una parte contempla también que el iniciado permanezca bastantes horas hincado, lo cual habla del carácter y el compromiso con el que se busca la aceptación y posterior entrada al grupo. Obviamente no están descritas la totalidad de cada una de las partes de los rituales, pues como ya se ha dicho la discreción de lo que son las ceremonias públicas (concebido como un mundo llamado Isaroko y donde se cultivan los árboles sagrados para los Ñañigos: la Palma y la Ceiba) y las secretas (conceptualizado como un mundo nombrado Fambá o Butame) es muy rigurosa, sin embargo, en este punto bien vale la pena destacar la versatilidad de una de ellas llamada “oficio lúgubre”, la cual tiene aplicación tanto en el proceso de purificación como en lo que se refiere a los castigos por violar los juramentos religiosos a los que se comprometió un Ñañigo al ser iniciado (que puede ser la revelación de secretos, caer en prácticas homosexuales o simplemente por motivos de “purga” entre sus integrantes de dudoso comportamiento).

Aquí es necesario detenerse a analizar la poca información disponible sobre el ya citado Ekwé y por qué está considerado “un gran secreto” dentro de la Sociedad Abakuá. El tambor Ekwé es el instrumento sagrado de gran uso en todas las ceremonias, por su carácter simbólico y musical. Su importancia radica en que a través del toque del Ekwé habla Abasí, (recordemos que está considerado Dios, el Ser Supremo), por lo que durante una sesión musical trasmite a los Ñañigos el denominado “Gran Misterio”: los secretos del origen y conocimiento de los Abakuá. Se fabrica con piel de leopardo y periódicamente debe ofrendársele sangre en una complicada y celosamente guardada ceremonia.En los eventos religiosos públicos y de manera ritual, se tocan otras percusiones para acompañar los cantos a las deidades Ñañigos, de entre los cuales se pueden destacar los considerados tambores de carácter simbólico: Empegó, Cenceribó, Engríkamo y Ekueñón; los cuales cada uno cumplen diferentes funciones, como anunciar el inicio de ceremonias y procesiones, dar señales de alerta o avisar sobre la presencia de invitados especiales. Sin embargo, al realizarse rituales secretos, al momento de tocar el tambor Ekwé debe quedar oculto en el “cuarto de los misterios”. Los tambores más conocidos de este tipo, llamados biankomeko, son: Obi-Apá Bonkoenchemillá, Kuchi-Yenemá y Brankomé. El sonido percusivo acompaña los versos narran y describen, en unas ocasiones con cantos y en otras recitándolos, las leyendas e historias de la Sociedad Abakuá.También dentro de la ceremonia Aprofa Bakesongo destaca de nuevo el ya mencionado culto a los muertos, en este caso a través del Íreme, el cual es una de las manifestaciones más importantes dentro de los Abakuá, ya que representa el espíritu de los ancestros que en su momento vuelven vigilar a “sus hijos” y purificarlos, pero también tienen una activa participación ceremonial al sonar cruces de madera con sonajas. Los Íremes, que no pueden hablar ni ver y por ello se comunican con gestos y movimientos corporales violentos, tienen diferentes representaciones y cada uno de ellos cuenta con ciertas características y personalidad.

La práctica religiosa de la Sociedad Secreta Abakuá no pudo quedar exenta de la influencia católica, tal como sucedió con la Regla Osha y el palo Mayombe, de aquí el uso de crucifijos, incienso, agua bendita y velones, pero también encontramos transculturaciones más precisas como la existencia de oraciones llamadas también “Credo” y “Padre nuestro” y también una Tabla de mandamientos, la cual señala:

Primero: Guardar el secreto.

Segundo: Defender hasta la muerte el Ekwé.

Tercero: Respetar y obedecer a los cuatro obones y otras plazas importantes.

Cuarto: Ser buen hijo y buen padre.

Quinto: Ser buen hermano religioso: asistir y socorrer a los ekobios o moninas que lo necesiten.

Sexto: Respetar a la mujer del hermano religioso.

Séptimo: Ser hombre a todo, valiente, no afeminado. No dejarse pegar por nadie y, sobre todo, por una mujer.

Violar cualquiera de estas reglas por parte de un integrante de la Sociedad Abakuá, conlleva a una sanción, la cual puede ser desde una simple llamada de atención o un regaño público, hasta un castigo corporal con sangre.

En este sentido conviene destacar las características de su liturgia: está basada en la existencia de dos mundos: uno en el Fambá o Butame, donde se realizan sus prácticas mágico/religiosas de manera clandestina, oculta y subterránea; el otro es, donde se cultivan los árboles sagrados para los Ñañigos: la Palma y la Ceiba y que es la parte pública a la que tienen acceso los no iniciados.Son muchos los elementos que aparentemente ligan al Palo Monte con el culto Abakuá, principalmente lo relacionado con el uso de las firmas: si bien es cierto que ambos cultos usan estos ideogramas, en el Palo predominan los círculos, mientras que en los de la Abakuá abundan los trazos en forma de cuadrados y triángulos. El tabaco o “Endaba” también es otro elemento que vincula a la Sociedad Secreta Abakuá con el Palo Monte: no sólo se usa como derecho, sino también tiene un uso ceremonial en las convivencias o comidas y también es requisito indispensable para encender las firmas hechas con pólvora. En ambas ser realizan ciertas ceremonias relacionadas con la confirmación de la virilidad: los Abakuá, por ejemplo, los bailes de los diablitos en sus ceremonias públicas incluyen determinados pasos parecidos a los de los gallos en el apareamiento sexual; mientras que entre los Paleros una limpieza con animales se realiza pasando la cabeza del chivo por sus testículos. Otra “coincidencia” se aprecia en el método de selección de sus aspirantes, quienes deben cumplir con determinado comportamiento social, basado en la rectitud y honorabilidad.

Dentro del cúmulo de mentiras y/o leyendas que se han tejido alrededor del culto Abakúa, existen de las más disímbolas y disparatadas que van desde los requisitos para una iniciación como la amputación de dedos de la mano, profundas marcas, laceraciones y sacrificios humanos, hasta las fantasiosas como el asesinato indiscriminado, la delincuencia organizada ligada a otras prácticas religiosas localizadas en Jamaica y Haití, violencia desmedida de sus integrantes –fuertemente armados - contra otros cultos religiosos cubanos e incluso las ligas con el narcotráfico…. claro, sin olvidar la eterna acusación, que al igual que a Santeros y Paleros, los liga con el Satanismo y prácticas demoniacas.

Un ejemplo de cómo se tiene prejuicio ante los Ñañigos y su cultura, lo podemos encontrar en la siguiente descripción que hace un investigador de todo lo relacionad con la Sociedad Abakuá: “Muchos vocablos de procedencia abakuá han penetrado no sólo el léxico marginal, sino que se han generalizado en algunos grupos poblacionales, donde no dejan de sentirse con un marcado matiz vulgar... frecuentemente nos encontramos palabras de la jerga delictiva que nos recuerdan vocablos ñáñigos.”

Pero también existen intentos de acercamiento serios para su análisis por parte de algunos sectores como el antropológico o etnólogo (intentos de alguna manera bloqueados por el carácter secreto de su culto), que han encontrado no sólo semejanzas con sino incluso influencia de la Masonería, con el Orfismo, con cultos Mitraístas, con prácticas Pitagóricas e incluso con los rituales de Isisi y Eléusis.

En este punto vale la pena destacar el tratado escrito por Lydia cabrera “La sociedad secreta Abakuá, narrada por viejos adeptos”, el cual está considerado el más serio y profundo – hasta donde los mismos Ñáñigos lo permitieron - sobre las prácticas religiosas de los Abakúa.

Aún y pese a ser estigmatizada tanto por la misma sociedad cubana y por algunos historiadores y sociólogos como un grupo de ladrones, asesinos, pendencieros y malhechores, e incluso se le ha señalado de ser una “vil secta”, la Sociedad Secreta Abakuá se mantiene firme en sus creencias religiosas, las cuales afirman sus practicantes, les han ayudado a sobrevivir con el paso de los años, al tener disciplina y al mantener una espiritualidad característica, en usos y costumbres, difícil de encontrar en otro lugar de América.

Como anécdota final se puede comentar que en años recientes, concretamente en el año 2004, se ha dado un fenómeno un tanto particular, como resultado de la investigación de algunos antropólogos sobre los orígenes de la Sociedad Abakuá en África, concretamente en las zonas en Nigeria y Camerún, asentamiento de la comunidad Epke de la que derivó la hermandad Abakuá en la Isla: en algún momento un investigador consiguió exponer documentales y grabaciones musicales de las ceremonias Abakuás, lo que provocó fascinación entre los Epkes, quienes reconocieron la exactitud con la que se reflejaba sus prácticas y su cultura en el culto de los Ñáñigos, definiendo dicha similitud como “una extensión de su propia cultura"...

Fuentes: Enciclopedias sobre Religiones Afrocaribeñas, Tratados sobre Palo Monte, citas de Jorge Castellanos e Isabel Castellanos y citas de Lydia Cabrera y otros datos.