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lunes, 7 de diciembre de 2009

Otra vision del islam en Suiza

'Los musulmanes nos equivocamos en nuestra estrategia de ser invisibles'

Saïda Keller-Messahli, fundadora del Foro por un Islam Progresista. | Vanessa Püntener

Actualizado domingo 06/12/2009 05:04 horas

Saïda Keller-Messahli nació en Túnez, en el seno de una familia de campesinos. A los siete años llegó a Suiza de la mano de una organización humanitaria. Acabados sus estudios de Filología francesa, se casó con un psiquiatra suizo y cristiano, con el que tuvo dos hijos a los que han educado de forma laica. Hace cinco años, Keller-Messahli fundó el Foro por un Islam Progresista, una organización marcada por el espíritu autocrítico.

Pregunta.– ¿Cómo se siente después del resultado en el referéndum suizo contra los minaretes?

Respuesta.– Mi primera reacción fue de incredulidad, pero después empecé a sentir una decepción que todavía me dura.

P.– ¿Cree que Suiza está experimentando una ola de racismo?

R.– No creo que los suizos sean más racistas o más xenófobos que la gente de otros países.

P.– ¿El voto muestra un fracaso de las políticas de integración?

R.– Sí. Hemos mantenido un diálogo muy educado, pero inocuo y poco sincero. Es como una pareja. Si uno, o los dos, no está realmente interesado en el mundo del otro, en sus necesidades, sus deseos y sus sueños, antes o después la relación acabará en separación porque ninguno se sentirá reconocido y cómodo.

P.– En Suiza hay diversas organizaciones musulmanas que no siempre están de acuerdo entre sí. ¿Se mantendrán unidos esta vez?

R.– Sí, aunque nuestra relación con el islam sea diferente, la posición en esto es la misma. Aun así, no hay que olvidar que ha habido muchos votantes musulmanes, tanto de derechas como de izquierdas, que han apoyado esta iniciativa para mostrar su rechazo a la opresión contra las mujeres y contra los no musulmanes que se hace en los países musulmanes.

P.– La comunidad musulmana de Suiza se caracteriza por su invisibilidad, en un intento de evitar el choque cultural con la población autóctona. ¿Se han equivocado?

R.– Sí, ha sido un error. Si miramos atrás, nos damos cuenta de que estábamos intentando tolerarnos los unos a los otros, pero que las cuestiones más importantes –identidad, códigos culturales, referencias históricas– no se han discutido. Quizás porque, emocionalmente hablando, son más difíciles.

P.– Esa misma invisibilidad marcó la campaña del referéndum...

R.– La estrategia de esconder la cabeza debajo del ala, sin mirar la realidad e intervenir, fue definitivamente equivocada.