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sábado, 13 de febrero de 2010

La nueva demagogia derechista en Los Estados Unidos

La señora de la foto es la nueva esperanza de los ultraconservadores blancos en Estados Unidos para crear un pais segun como se lo imaginan con esa combinación de demagogia, racismo, nacionalismo y xenofobia que profesan, tambien se suman a su carro de demagogia pura y simplona algunos miembros de la comunidad cubana alla, en la creencia de que si esa dama llega a la Casa Blanca entonces si ayudara a ponerle fin a la dictadura en la isla, realmente no se como alguien puede tener un pensamiento politico tan simple, si se mira la politica del anterior presidente conservador Bush hacia Cuba y los nulos resultados obtenidos en la practica a pesar de sus gestos demagogicos hacia la ultraderecha cubana de Miami, la logica dice que el actual presidente Obama hasta haciendo lo unico que la realidad le dicta, pero entre la comunidad cubana alla todavia llevan la voz cantante algunos que aunque en la realidad solo representan a una minoria extremista si saben gritar bien alto.  Ahora estan de capa caida pues Obama esta acabando con la financiacion de la demagogia cubano-miamense y haciendo una realpolitik hacia la isla que realmente es el unico camino logico. Si alguien es tan simple como para pensar que esta señora alcanzara algo con su discurso demagogico y excluyente, solo demuestra la mas pura ignorancia politica y sobre todo que esta fuera de la realidad.  En lo que toca a los cubanos en America deberian de estar en guardia e interpretar bien ese discurso extremista pues podrian convertirse tambien en victimas de el. aca en Europa si hay vacunas historicas contra tanta charlataneria, espero que el espiritu pionero y libertario que esta en la fundacion de los Estados Unidos no se deje confundir por tales saltimbanquis politicos.


ANÁLISIS

El nuevo conservadurismo americano

El movimiento conservador en desarrollo en los últimos meses en Estados Unidos rompe los moldes del republicanismo tradicional y evoca el carácter racista, nacionalista y fanático del fascismo

ANTONIO CAÑO - Washington - 12/02/2010

Si alguien cree que el tándem Bush-Cheney es la versión más extrema del conservadurismo norteamericano, es posible que pronto compruebe que está en un error. El movimiento conservador en desarrollo en los últimos meses en Estados Unidos, alimentado por el rencor de una clase media empobrecida y por la ambición de una nueva clase política post-partidista, rompe los moldes del republicanismo tradicional y evoca el carácter racista, nacionalista y fanático del fascismo. Por ahora, sólo le falta el ingrediente de la violencia.

La última señal de alarma ha sido la reciente reunión de los Tea Party en Nashville (Tennessee) y el discurso de su líder más visible, Sarah Palin, que llevó el populismo hasta el grado de elogiar la ignorancia como muestra de autenticidad y de destacar como la mayor cualidad política de Scott Brown, el recientemente elegido senador por Massachusetts, el hecho de ser "simplemente un hombre con una camioneta".

Palin es aclamada por sus seguidores por la sencillez de su expediente académico, una simple graduación de periodismo por la modesta Universidad de Wyoming, frente a los títulos de Ivy League que acumula Barack Obama en Columbia y Harvard. El propio Brown ganó adeptos por la virilidad abiertamente exhibida en la revista Cosmopolitan, frente al refinamiento pudoroso de los políticos tradicionales.

La nación de los Tea Party se presenta, en efecto, convencida de haber puesto en marcha una revolución contra la oligarquía de Washington, similar a la que en el siglo XVIII expulsó a los colonialistas británicos. De repente, los republicanos con más pedigrí están en peligro ante esta oleada. El gobernador de Florida, Charlie Crist, un moderado que el año pasado gozaba de un 70% de popularidad, se ve hoy superado en las encuestas por un desconocido joven ultra religioso llamado Marco Rubio. Hasta John McCain, el indiscutible virrey de Arizona, está hoy seriamente amenazado por J. D. Hayworth, un charlatán de una radio local que, en definición de The New York Times, "cada día ataca, y no siempre por este orden, la inmigración ilegal, la pérdida de patriotismo en el país y todo lo que hace Obama".

Todas las mañanas surge entre las filas del Tea Party algún desconocido que en media hora de la demagogia más radical gana diez puntos en las encuestas. "El movimiento está madurando", afirma Judson Phillips, uno de los fundadores de este fenómeno, "las manifestaciones estaban bien para el año pasado, este año hay que cambiar las cosas, este año tenemos que ganar".

¿Ganar qué? ¿Para conducir al país hacia donde? Algunos conservadores moderados y cultos, como Peggy Noonan o David Brooks, aseguran que no hay nada que temer, que estos son grupos enraizados en las tradiciones libertarias de Estados Unidos y que su contribución servirá para dinamizar la vida política del país.

Es posible. Ciertamente, la hostilidad que este movimiento manifiesta hacia Obama no se aleja mucho de la que izquierda exhibió contra Bush -hay que recordar las menciones a su adicción al alcohol o su supuesta indigencia intelectual- y tiene cabida perfectamente, por tanto, en el juego de la democracia. Además, se trata aún de un movimiento muy incipiente. Una encuesta publicada hoy muestra que un 34% de los norteamericanos no ha oído hablar de los Tea Party y que sólo el 18% los apoya.

Pero, desde la óptica europea, ese 18% es mucho y lo que defienden suena peligrosamente excéntrico. Uno de los oradores en Nashville sostuvo con convicción que "está mejor documentado el nacimiento de Cristo que el de Obama". "Es africano", gritó una mujer entre la audiencia. Detrás de esta campaña que le niega a Obama su ciudadanía norteamericana se esconde el rechazo a su legitimidad como presidente.

Nadie habla en EE UU del ingrediente racista de esa campaña. Para los que apoyan a Obama puede parecer ventajista acudir al grito de ¡racismo! cada vez que se le critica. Sus enemigos, por supuesto, no reconocen ese pecado, por mucho que en la reunión de Nashville se escuchara sólo una voz negra, obviamente exhibida para ocultar el carácter puramente blanco del movimiento.

Este nuevo conservadurismo recoge mucha de la frustración del hombre blanco acumulada desde la liberación femenina, los derechos civiles, de todas las leyes para la igualdad que le han ido restando poder al sector de la sociedad eternamente dominante. Ese hombre blanco que tampoco se ha visto favorecido por los buenos contactos, las amistades útiles, el dinero fácil, y que ha ido engrosando durante las últimas décadas una clase media, que fue orgullo de la nación en los años cincuenta, pero que ha sido despiadadamente maltratada por la última revolución tecnológica y la reciente crisis económica.

Esa clase media blanca herida dispara contra lo que tiene más cerca: los inmigrantes, las minorías raciales, los dirigentes políticos. Intenta reducir la competencia, que considera injusta, y pretende que Estados Unidos sea sólo para los verdaderos americanos. Busca la salvación en nuevas doctrinas, y atiende la voz maternal de Palin y los alaridos patriotas de los locutores radiofónicos. Glenn Beck o Rush Limbaugh se convierten, así, en los Walter Cronkite de los nuevos tiempos.

Los conservadores norteamericanos no creen que haya ningún peligro. Confían ciegamente en la fuerza integradora de esta democracia y en su indestructible capacidad de contener cualquier amenaza. Pero desde una óptica europea, esa combinación de demagogia, racismo, nacionalismo y xenofobia, enarbolada por una clase media herida y agitada, es una receta muy conocida y todavía temida. Es verdad que el nuevo movimiento conservador norteamericano hace gala de su defensa de la libertad y no parece aún compatible con un Gobierno que no garantizase el respeto al individuo. Pero el aroma de Nashville siembra dudas, trae malas sensaciones, asusta.

El exilio cubano en Miami

Uno de los halcones del ala derechista mas extremista del exilio cubano en Miami ha anunciado su retiro de la politica, ya era hora. La corriente politica que representa en el seno de la comunidad cubana en el extranjero lo unico que ha cosechado con su politica de confrontacion y apoyo al embargo economico contra Cuba han sido fracasos, por ella y por la miopia politica en Washington la dictadura en la isla lleva mas de medio siglo en el poder, ya dije en otro post que las posiciones extremistas en politica terminan por asemejarse, ahora atacan a Obama por su politica de acercamiento hacia la isla sin darle tiempo para que esta de frutos, cuando ellos llevan medio siglo viviendo de las donaciones recibidas supuestamente para ayudar a la causa democratica en Cuba y de la frustracion, la ignorancia o la ingenuidad de la comunidad cubana, hasta que no desaparezca esa generacion de dinosaurios politicos a ambos lados del estrecho de la Florida, la Nacion cubana no volvera a encontrar el camino de la union.

El congresista Lincoln Díaz Balart, durante una conferencia de prensa el jueves en Miami.- AP

El exilio cubano se harta de Obama

El congresista Díaz Balart pasará su lucha anticastrista al campo privado

JUAN-JOSÉ FERNÁNDEZ - Miami - 13/02/2010

El exilio intransigente cubano se ha hartado de Barack Obama. No admite la política conciliadora del nuevo Gobierno de Estados Unidos hacia la isla. Su abanderado más importante, el congresista republicano Lincoln Díaz Balart, aprovechó el cierre de Washington por la gran tormenta de nieve para anunciar en Miami lo que ya tenía decidido. No se presentará a la reelección en noviembre y a partir de 2011 seguirá su lucha contra el régimen castrista desde la vida civil. La razón fundamental, su frustración porque la actual Administración tiene congelada la ayuda a los disidentes. No es el único caso, pero sí el más significativo.

La Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID) ya casi no destina dinero a Cuba y a muchas organizaciones que recibían fondos se les han cortado tras los escándalos por mala administración surgidos el año pasado. En 2008, aún bajo la presidencia de George W. Bush, el Congreso aprobó 40 millones de dólares para dos años. Con Obama ha llegado la congelación y más aún tras la detención el pasado diciembre de un miembro de la USAID, un judío estadounidense que repartía productos electrónicos a miembros de su comunidad en la isla. Alan Gross fue calificado como agente por Cuba, pero Estados Unidos lo desmintió.

Hace unos días, varios congresistas republicanos, entre ellos los tres de Florida, escribieron una carta a la secretaria de Estado, Hillary Clinton, quejándose de que el Gobierno estaba tratando de "contentar" al Gobierno cubano y también le pedían que no se celebraran las nuevas reuniones migratorias previstas para el próximo día 19.

Díaz Balart no ha aguantado más y dijo en su anuncio de retirada política que quiere dedicarse a promover La Rosa Blanca, organización a favor de la democracia en Cuba fundada por su padre, Rafael (cuya hermana Mirta fue la primer esposa de Fidel Castro). Ministro de Gobernación con Fulgencio Batista, huyó a Estados Unidos en 1959, nada más triunfar la Revolución. Lincoln tenía apenas cinco años cuando salió con él.

"Es altamente frustrante ver que tras haber votado en el Congreso grandes cantidades de recursos para llevar a los héroes que luchan dentro de Cuba por la libertad, la Administración, que se supone tiene que cumplir las leyes, no las está distribuyendo". Incluso recordó unas palabras de Anuar el Sadat: "Hay un poder externo que determina el curso de los acontecimientos humanos y que lo dirige más allá de nuestro control".

Por eso cambia de campo: "La lucha sigue. En el próximo capítulo de nuestra lucha podré ser más útil para la libertad de Cuba", dijo ante un grupo de fieles y dirigentes de otros grupos afines. También estaba su hermano y también congresista Mario, que aprovechó para anunciar que en las próximas elecciones se presentará en el distrito que deja vacante su hermano. En su distrito se dejó entrever que quieren promover a David Rivera, otro férreo defensor de la línea dura contra Cuba. Inamovible sigue la tercera baza anticastrista, Ileana Ross-Lehtinen, que no dejó de recalcar la importancia de la causa cubana en cualquier posición, oficial o no.

Díaz Balart señaló que volverá a su profesión de abogado, lo que le podría reportar más dinero que como político. "Pero sólo es de cara a la galería", comentó Roberto, un funcionario jubilado: "Lo que querría ser es un nuevo Jorge Mas Canosa, aunque lo tiene difícil. Sólo se parece en que es de los más odiados por el régimen de Cuba".

Orgulloso del embargo

El congresista no se recató en recordar una de las cosas que le han hecho sentirse más orgulloso en sus 18 años en Washington, tras empezar en 1986 como legislador en el Estado de Florida, "fue la codificación del embargo de Estados Unidos contra la tiranía de Castro. El haber convertido en ley el embargo". De esta forma consiguió que sólo pueda ser derogado por una mayoría del Congreso, no por el presidente.

La ofensiva del exilio cerrado contra cualquier concesión o diálogo con la tiranía, como la denomina Lincoln, viene desde distintos campos. La noche anterior, durante un programa de televisión, Willie Chirino, una de las voces más emblemáticas de la diáspora cubana, lanzó la propuesta de formar un grupo o asociación para recaudar fondos y ayudar a los disidentes.

Los envíos de dinero a la oposición cubana no sólo han sido canalizados oficialmente, sino de múltiples formas alternativas y en muchos casos, ilegales. Han seguido caminos similares a la multitud de triquiñuelas usadas por los cubanos para enviar remesas o viajar burlando las leyes más estrictas en determinados momentos. Pero esto ya no es necesario para el cubano común en Estados Unidos desde el levantamiento de restricciones decidido por Obama.

Díaz Balart añadió que le quedan 10 meses como congresista y aún mucho trabajo. Espera que salga adelante la reforma migratoria y no dejó de fustigar a los demócratas. Tras criticar a la presidenta del Congreso, Nancy Pelosi, por bloquearla, se refirió a la "catastrófica deuda de Estados Unidos, que va a acabar con la clase media". Pero no citó a George W. Bush.