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viernes, 19 de febrero de 2010

La democracia implantada a la fuerza

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HABÍAN HUIDO DE LA VIOLENCIA DOMÉSTICA

Dos afganas, azotadas en público

Actualizado viernes 19/02/2010 16:41 (CET) PAKA DÍAZ

MADRID.- Como en la novela 'Mil soles espléndidos', dos mujeres unidas por el dolor y el sometimiento diario a palizas y humillaciones por parte de sus maridos decidieron unir fuerzas para huir. Sin embargo, a diferencia del libro del escritor afgano Khaled Hosseini, ninguna de ellas logró un final feliz.

Las dos mujeres vivían en el distrito de Dolina, en la provincia de Ghor, situada al oeste de Afganistán. Ambas habían sido forzadas a casarse y sufrían palizas constantes a manos de sus respectivos maridos. Juntas acordaron huir hacía la libertad, sin nada más que unos ropajes masculinos con los que pretendían pasar desapercibidas. Su aventura duró un mes, que pasaron caminando y alimentándose de la caridad o las sobras que encontraban.

Finalmente, la policía las capturó en el distrito de Chasht, muy cercano a la provincia de Herat. Los agentes las llevaron de vuelta a las casas de sus cónyuges y fueron sometidas a las leyes de los clérigos locales y los señores de la guerra. El veredicto fue que recibirían 45 latigazos en público cada una. Un castigo ejemplar 'para que todas las mujeres aprendan' que se hizo efectivo el 18 de febrero.

En las imágenes de la cadena afgana Tolo TV aparece una de ellas, cubierta con varias capas de ropa para tratar de minimizar los golpes. Su rostro se vislumbra entre las telas, parece apenas una cría, no mira a cámara e, instintivamente, trata de esquivar unos latigazos que arrecian sin piedad. Sus mejillas enrojecidas delatan su dolor y su humillación. Varios hombres la contemplan impávidos.

El distrito de Dolina es un refugio de grupos ilegales armados que imponen estas leyes brutales. El jefe de la policía de Dolina, Janan Shan, aseguró a Tolo TV que las dos mujeres fueron castigadas por un comando yihadista llamado Fazl Ahad. Nadie, como sucede habitualmente, asumió responsabilidades. No es de extrañar en un país cuyo presidente aprobó el pasado verano una ley que ampara la violación dentro del matrimonio en la comunidad chií. Y nadie, repito, hace nada.

CUERPOS DIVINOS

Se edita de manera postuma otro libro de uno de los grandes escritores cubanos, su obra por supuesto esta censurada en la isla aunque esforzandose uno un poco es posible acceder alla a algunos de sus libros en el mercado negro, estando aun en Cuba me lei su novela Tres tristes tigres y desde entonces he tratado de leerme todo lo que he podido conseguir de su obra. Cabrera Infante fue un visionario de una cultura enciclopedica capaz de vislumbrar la transformacion de la utopia revolucionaria inicial en la pesadilla tropical actual, la intelectualidad oficial de la isla como buenos niños cantores y siguiendo las consignas del regimen desde siempre ha intentado denigrar su obra, silenciarla, esta no es mencionada en los textos escolares ni en los medios literarios oficiales, pero el autor aun en vida obtuvo el reconocimiento internacional merecido y alguna vez lo obtendra tambien en la tierra que lo vio nacer, cuando de sus envidiosos detractores ya nadie se recuerde

Guillermo Cabrera Infante en la redacción de Lunes de Revolución, en La Habana, en 1961.-


REPORTAJE

Cabrera Infante revive en La Habana

Se edita 'Cuerpos divinos', obra autobiográfica inédita de la vida en Cuba del escritor

ELSA FERNÁNDEZ-SANTOS - Madrid - 19/02/2010

"Las revoluciones son el final de un proceso de las ideas, no el principio, y es siempre un proceso cultural, nunca político. Cuando interviene la política -o mejor los políticos- no se produce una revolución, sino un golpe de Estado, y el proceso cultural se detiene para dar lugar a un programa político. La cultura entonces se convierte en una rama de la propaganda. Es decir, las ilusiones de la cultura, el sueño de la razón, se transforman en pesadilla".

"Me aterraba pensar en lo que contaría la novela", dice la viuda
El manuscrito de Cuerpos divinos estaba, como tantos otros papeles, notas y cuadernos de Guillermo Cabrera Infante, en la casa de Gloucester Road, en Londres, donde el escritor cubano vivió hasta su muerte, el 22 de febrero de 2005. Muy a su pesar, Cuerpos divinos no era una novela sino unas memorias -"veladas", dijo él- que arrancaban en 1958 y se cerraban (de momento) en 1962. Un libro inacabado de alto valor testimonial ya que en él se encierra, según explica Miriam Gómez, viuda del escritor, "todo el dolor" del autor de Tres tristes trigres y de La Habana para un infante difunto.

Cuerpos divinos (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores) saldrá a la venta la próxima semana. Casi 600 páginas llenas de encantos y desencantos. La Habana, el cine, el sexo, la música y, cómo no, la revolución y el exilio: "No sólo la historia, sino la geografía nos condena", escribe Cabrera. "Han hecho truco hasta con la topografía. Nacimos en un oasis y con un pase de mano nos encontramos en pleno desierto".

"Fue aquélla la mejor época de nuestra vida.

-Sí -le dije-. Es muy posible que fuera la mejor". Así termina un libro que podía haber terminado de otras mil maneras distintas. Para Toni Munné, director de las obras completas del escritor cubano que aparecerán a partir de otoño en la misma editorial, Cuerpos divinos es un libro fundamental dentro de la obra de Cabrera. "Es el libro que le acompañó toda su vida. Si seguimos las entrevistas a Guillermo vemos que él siempre estaba escribiendo Cuerpos divinos. Es un libro escrito desde el recuerdo, desde la voluntad de recordar".

"Le dolía. Luchaba para escribirlo", explica Miriam Gómez. "Yo le tenía miedo a Guillermo cuando la escribía. Se desnudaba y sólo la luz de su lámpara le calentaba. Me aterraba saber qué podía contar". Intimidades sexuales, reflexiones políticas, amigos desenmascarados y otros fusilados o muertos en vida. "Estaba todo el horror y yo no he querido ni he podido tocarlo", dice Gómez. "Quedan notas, muchas, pero era imposible encajarlas bien. Todas estarán incluidas en las obras completas, pero el libro debía salir así, hasta el desencanto".

Cabrera Infante le pidió a su mujer que cambiara los nombres falsos que había puesto en el libro una vez que las personas de las que hablaba hubieran muerto. "Sólo la gente que él despreciaba seguirá con seudónimo". Con su nombre aparecen Hemingway o el propio Fidel Castro, y, con todo lo demás, las mujeres de un hombre enamorado y sexualmente apasionado. "Yo temblaba cuando cogí el libro", recuerda Miriam Gómez. "Me lo llevé a la cama y temblaba. ¿Cómo voy a aparecer yo? Pero ya tengo 70 años y no me importa nada. Guillermo era un loco de las mujeres y era un hombre enamorado. Su madre fue una mujer superior y eso siempre le marcó. Él adoraba escuchar a su madre y a las amigas de su madre, siempre recordaba ese olor a frutas que tenemos las mujeres cuando cruzamos las piernas en el trópico".

Y vuelve a escribir Cabrera: "El hombre es un animal geográfico. La historia no es más que geografía en movimiento, una suerte de isla flotante. Las islas tienden a dominar el continente. Me sé todas esas citas. Son tantas que podrías construir una casa de citas".

"Tuve que reírme. Yo siempre termino por reír. Tengo que reírme como hombre de lo que he perdido como mujer. Tienda de citas".

Retratos inéditos

- Cuba. "Pero no es tanto del descontento que yo quería hablar como del invierno: Now in the winter of our discontent, de nuestro invierno, del invierno cubano, del trópico en invierno. ¿Por qué el descontento en general y no más bien el invierno? Ese invierno de 1958. ¿Es posible (o risible: uno no sabe nunca nada) decir en el trópico "en el invierno de nuestro descontento?"

- Hemingway. "A las diez de la mañana nada había cambiado, excepto el viento del Norte. Hemingway todavía sostenía la botella de vodka, pero no podría decir si la protegía del viento, de sí mismo o si se protegía de ella, porque estaba bien vacía".

- Fidel Castro. "-También Hitler -dije yo- enardecía a las multitudes alemanas.

-Y Mussolini -dijo Titón- en Italia".