Páginas vistas en total

sábado, 6 de marzo de 2010

El apartheid aun existe en el mundo

Este es uno de los conflictos politicos enquistados en el panorama mundial que da para todo tipo de interpretaciones, que permanentemente se usa para justificar todo tipo de acciones reivindicativas y sobre todo, para el permanente bormbardeo de demagogia al que nos someten los politicos y los medios de comunicacion. Soy de la opinion de que el pueblo palestino tiene derecho a su propio estado, pero que antes tiene que construirlo verdaderamente, porque no creo que los islamistas de Hamas que gobiernan parte de sus territorios o la oficialmente reconocida Administracion Palestina que rige en Ramala sean capaces, los primeros por su concepto de sociedad retrogada, intolerante y discriminatoria con la mujer y el gobierno palestino internacionalmente reconocido por su permanente corrupcion y su represion politica contra la disidencia. Israel es el principal responsable de la situacion de guerra de baja o alta intensidad en la que se vive desde hace mucho tiempo en la zona, rodeado de enemigos el pais su clase politica ha desarrollado una paranoia de autodefenza a aultranza, la que mezclada con el victimismo que tan profundamente esta calado en la mentalidad judia en general, ha conllevado a que el estado haya violado y viole los derechos humanos de los palestinos, pero aun asi es el unico estado democratico de la zona. Los paises arabes tambien son responsables de la situacion actual, para mi esta claro que casi ninguno esta por la labor de un estado palestino independiente y democratico, seria un mal ejemplo para el pueblo arabe en general gobernado como esta por satrapias y dictaduras hereditarias, se culpa mucho a los Estados Unidos por su politica y con bastante razon, pero se obvia que el gobierno americano tambien tiene las manos atadas en este conflicto por sus intereses internos, la posicion de Europa es la tipica con respecto a los conflictos del Tercer Mundo, hipocrita, mientras no se despoje de sus complejos historicos por su pasado colonial no sera un actor de peso en ese terreno, el mundo subdesarrollado solo mira con indiferencia y solo hace declaraciones demagogicas, lo que es natural al estar tambien gobernado por dictaduras y seudodemocracias en general. El pueblo palestino tiene que regenerarse y eliminar a las fuerzas corruptas y oscurantistas de la politica y solo asi sera tratado como un socio igual en cualquier tipo de conversaciones con Israel, dejemos la hipocrecia a un lado ya.

Israel ¿Democracia o Apartheid?

06 MAR 2010 15:50

BEIRUT.- Bajo el ritmo machacón del hip-hop que tarareaba el cantante británico Lowkey acompañado de la inglesa/palestina Shadia Mansour –a la que muchos apodan la “primera señora del rap árabe”- el casi centenar de personas presentes en la Universidad Americana de Beirut (AUB) emulaban aquel mítico “Free Mandela!” (¡Liberar a Mandela!) gritando el actual “Free Palestine!" (¡Liberar a Palestina!).

Horas antes, Lowkey había alabado a los raperos palestinos y árabes israelíes que protagonizan el filme “Slingshot hip-hop”, dedicado a explicar la eclosión de este movimiento de protesta musical que se expandió a raíz de la segunda Intifada.



“El hip hop es la música de los oprimidos y lo que hacen esos artistas palestinos es una forma de resistencia”, dijo el interprete del Reino Unido.

El concierto de Lowkey y Shadia Manosur en Beirut formaba parte de la llamada “Semana del Apartheid israelí” que se esta celebrando durante estas jornadas en la institución libanesa y en otras universidades de mas de 40 ciudades de todo el orbe. Desde Ciudad del Cabo a Nueva York, Oxford, Bogota, Roma, Melbourne o la propia Jerusalén.

Este año las actividades han contado con la colaboración de figuras israelíes y judías conocidas por su oposición a la política aplicada por Tel Aviv en los territorios ocupados. Personajes como el economista Shir Hever, el activista Jeff Halper, el profesor Illan Pappe o el realizador Shai Carmeli-Pollak.

“Se trata de concienciar a la gente sobre el terrible significado de la ocupación israelí”, explicaba Shadia Mansour.

“(Esta iniciativa) Muestra como las mismas tácticas –la desinversión, el boicot y las sanciones- que ayudaron a desmantelar el sistema racista y opresivo de Sudáfrica se están usando ahora para desmantelar un sistema similar en Palestina”, le secundo Mathew Cassel, uno de los responsables de Electronic Intifada y otro de los participantes en los eventos de la AUB.

Desde que comenzó esta cita en el 2005 como un esfuerzo aislado de los estudiantes árabes de la universidad de Toronto (Canadá) los actos se han expandido por todo el mundo con la misma celeridad que la polémica que generan.

La celebración de dicha semana ha suscitado un significativo furor mediático entre los partidarios y adversarios del evento, que para Israel no es sino “otra expresión de la incitación palestina contra Israel”, en palabras del vice ministro de Asuntos Exteriores Danny Ayalon. Los diarios israelíes han reaccionado incluso con más vehemencia y Maariv hablaba de “semanas de odio contra Israel camufladas como lucha contra el apartheid”.



Al margen de las críticas oficiales, lo cierto es que durante las últimas fechas se han multiplicado las voces en el interior del propio Israel que cuestionan la orientación que esta siguiendo el estado judío. Son voces ciertamente minoritarias pero que no carecen de significación por el calado de los personajes de las que proceden.

El propio ministro de Defensa, Ehud Barak, aludió en la reciente conferencia de Herzeliya a esta problemática y dijo que “mientras entre el (río) Jordan y el mar (mediterráneo) exista únicamente una entidad llamada Israel, terminara siendo o no judía o no democrática. Si los palestinos votan será un estado binacional y si no lo hacen (el caso actual) es un estado apartheid”.

Para el profesor judío y experto en Oriente Próximo, Henry Siegman, “la desaparición de la solución de los dos estados esta llevando a una tercera transformación, que es convertir a Israel de una democracia a un estado apartheid”.

La equiparación entre la segregación sudafricana y la situación en los territorios palestinos lleva años generando toda suerte de controversias. Yo viví los últimos meses de aquel régimen detestable en 1994 y coincido con Avraham Burg, quien fuera presidente del Parlamento israelí, que la principal diferencia entre ambas coyunturas es que Tel Aviv nunca ha esgrimido el concepto racial como argumento para justificar su política. Pero también me decía Burg con toda la razón que para el palestino de a pie la justificación a la que se aferren las autoridades es lo de menos. “El resultado es el mismo. La discriminación es la misma”, opinó el político israelí.