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miércoles, 19 de mayo de 2010

La puerta se abre hacia afuera

Esta es una interesante reflexion publicada en el blog penultimosdias con la que estoy totalmente de acuerdo, la catarata de criticas que ultimamente lanzan desde Cuba conocidos defensores del regimen, como minimo tiene que estar permitida por el gobierno de la isla, pensar otra cosa seria de ingenuos, esta claro que el sistema esta haciendo aguas y que muchos intentaran salvarse, pero tal cambio de casaca no sucede solamente en la isla, hace poco un grupo de intelectuales y artistas españoles firmo una declaracion por la democracia en Cuba, entre ellos muchos que hipocritamente ahora se preocupan por las violaciones de los derechos humanos en la isla despues de decadas de cerrar los ojos a la situacion real alla y de cantar alabanzas a las bondades de su regimen.

Preludios de “Tropistroika”
Mayo 18, 2010

Foto: Orlando Luis Pardo Lazo

Por estos días comentaba con un amigo cercano acerca de un reciente fenómeno: una especie de “epidemia crítica”, por parte de ciertos intelectuales y artistas de Cuba que han comenzado a cuestionarse —más o menos tímidamente— algunos de los muchos problemas de la actualidad de la Isla. Los criterios más audaces han llegado al punto de poner sobre el tapete el tema de la corrupción entre funcionarios del gobierno, citando casos con nombres y apellidos; un insólito acto de temeridad si no fuera porque, sin dudas, se trata de una encomienda oficial. Para expresarlo con más claridad, y parafraseando a un bienintencionado cineasta cubano, entre los intelectuales oficiales y oficialistas, aquí nadie nunca ha dicho nada tan atrevido sin previa autorización (o expreso encargo) de las más encumbradas vacas sagradas del tabernáculo so pena de ser severamente castigado.
De cualquier manera, como cabría esperarse en una sociedad donde todo lo relacionado con el gobierno y su numerosísima legión de funcionarios se ha caracterizado por el secretismo, no deja de resultar interesante que algunos miembros del siempre fiel team de ideócratas de apoyo se estén manifestando en contra de males que nos afectan desde mucho tiempo atrás y que, por demás, nadie ignoraba. Y aunque no creo que podamos declararnos satisfechos o desmedidamente optimistas ante estas nuevas insinuaciones de cambio, al menos hay que reconocer que hasta hace poco era impensable que estas turbias manchas del sistema se ventilaran más allá de los herméticos recintos sagrados.
Tampoco podemos pedir mucho. Por ejemplo, si vamos a ser comprensivos podríamos suponer que el discurso de Pablo Milanés no es más decidido y que el artista tiene una mirada algo oblicua sobre la realidad cubana porque es mayor el tiempo que permanece fuera de ella que dentro. Algo similar podríamos decir de Silvio Rodríguez, el pobre, interminablemente encerrado trabajando en su estudio de grabaciones… aunque, suponemos, él debería estar más enterado de lo que aquí se vive debido a su larga experiencia como parlamentario elegido por el pueblo. Es cierto que no han dicho nada que los disidentes no hayan denunciado antes pagando un alto precio por ello. Sin embargo, la fracción positiva en esta saga de cuestionamientos a la situación cubana es la capacidad de divulgación que tienen los artistas, ya que son ampliamente conocidos dentro y fuera de Cuba. En los momentos cruciales que vivimos acá, mientras más voces se unan al coro de reclamos, mejor.
Pero, a fin de cuentas, no les deberíamos exigir más. Pablo y Silvio no son políticos…. Ni siquiera son parte de la esfera ideocrática, sino meramente trovadores exitosos que han medrado a la sombra de la revolución que les dio cobijo y es obvio que ya no se sienten seguros bajo las desvencijadas yaguas. Como quedó claro, el reciente intercambio de Silvio con el intelectual Carlos Alberto Montaner evidenció cuán lejos de ser un hombre de pensamiento está el primero.
Otra cuestión es la referida al científico social Esteban Morales o al muy comprometido con el régimen, Alfredo Guevara, entre otros elementos de esta nueva hornada de críticos. Sus recién estrenadas diatribas merecerían un análisis aparte, más dilatado que las reflexiones que se propone hoy esta conflictiva blogger, toda vez que durante décadas la actividad de ambos se ha centrado en la producción permanente de un pensamiento acrítico encaminado fundamentalmente a complacer las demandas ideológicas del gobierno cubano. Ellos son representantes del sector más puro de la doctrina revolucionaria.
Mucho se especula entre los círculos de enterados*, que han tenido acceso a las declaraciones de artistas e intelectuales, casi nunca difundidas por los medios oficiales dentro de la Isla. La opinión general es que estas críticas son la manifestación externa y más visible de una cruenta lucha de intereses entre sectores de la cúpula gobernante, algo que en realidad se oculta a nuestros ojos de simples mortales. Hay quienes aseguran que se trata de la típica fuga de ratas del buque que naufraga, un clásico reacomodo de oportunistas. Quizás haya de todo esto un poco, y mucho más, que permanece fuera de nuestro plebeyo alcance. Pero, en todo caso, prefiero ser de las que aprueban el debate, venga de quienes venga, si el resultado fuera mover nuevas aguas y también —lo más difícil— edificar nuevos y mejores molinos.
Mi amigo, interlocutor de estas cuitas, queda pensativo por unos instantes y después me dice que probablemente estamos en el preludio de una tropistroika, es decir, una especie de perestroika tropical que nos llega sin el menor asomo de transparencia y con más de 20 años de retraso.

*”Enterados” es el término con que acuñara otro amigo, el periodista Reinaldo Escobar, a aquellos que de alguna manera —sea porque tienen instalada clandestinamente una antena, porque cuentan con algún tipo de acceso a Internet u otra vía alternativa de información— conocen lo que va aconteciendo en cada momento y suelen ser difusores de ello.

Miriam Celaya
La Habana