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viernes, 8 de octubre de 2010

Cubanos en Ecuador

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Una pequeña Habana florece en Quito. La supresión del visado dispara desde 2008 la llegada de cubanos a Ecuador FERNANDO GUALDONI (ENVIADO ESPECIAL) - Quito - 08/10/2010

. .La música y los olores del restaurante Ecuacuba lo transportan a uno de los Andes al Caribe de forma instantánea. El local es un punto de reunión de la inmigración cubana en Ecuador en la avenida de la Florida de Quito, un barrio próximo al aeropuerto de la capital. Con una cerveza en la mano, Nelly, solo Nelly, como prefiere que la conozcan, ríe ante la paradoja de que la calle se llame igual que la región que acoge a la mayoría de los cubanos emigrados a Estados Unidos, pero dice que es pura coincidencia. Desde que en 2008 el Gobierno del presidente Correa suprimió los visados, casi 60.000 cubanos ingresaron en Ecuador y hoy son la segunda comunidad extranjera detrás de la colombiana. Prueba del auge de estos inmigrantes es que las aerolíneas Copa de Panamá y Taca de El Salvador tienen frecuentes vuelos entre Quito y La Habana.

"La mayoría viene acá, se saca el pasaporte ecuatoriano y sale para EE UU", dice Nelly, ante otros clientes del bar que confirman sus palabras. Es un secreto a voces en el barrio que el cubano que logra los papeles se marcha a Norteamérica, pero muchos otros se quedan a probar fortuna en Ecuador. En la Florida ya hay peluquerías, tiendas de ropa y calzado y salones de juegos en manos de propietarios cubanos. El estilo de vida cubano se abre paso sin ningún sigilo en el barrio quiteño, sobre todo cuando sus residentes vuelven de trabajar en los bares y restaurantes de La Mariscal, la principal zona de ocio de la ciudad. Nelly señala que muchos han venido a trabajar a Ecuador porque creen que, como la moneda es el dólar, ganarán más dinero. De los más de 18.000 cubanos que entraron en lo que va de año a Ecuador, 3.000 se quedaron.

Los críticos del Gobierno sostienen que a los cubanos se les facilitó el ingreso a Ecuador para que ayudaran a formar en distintos barrios los famosos comités vecinales que en Cuba y Venezuela se utilizan para controlar a los ciudadanos. Pero los cubanos de La Florida dicen que esa teoría es absurda y reivindican su derecho a emigrar en busca de una vida mejor. Fidel Chiriboga, presidente de la Coordinadora Ecuatoriana de Solidaridad con Cuba, declaró recientemente a la revista Vistazo que detrás de la gran afluencia de cubanos están los convenios firmados por Ecuador y Cuba en las áreas de educación, deportes y salud. "Aquí hay médicos cubanos que ayudan en el desarrollo de la medicina y alrededor de 2.000 jóvenes ecuatorianos estudian medicina en Cuba, aparte de otras carreras como arquitectura e ingeniería".

La llegada masiva de los cubanos ha disparado el negocio de los matrimonios por conveniencia. En 2008 hubo 456 casamientos, pero para 2009 la cifra se había disparado un 400%, hasta superar los 1.800. "Empezamos a sospechar porque eran parejas desparejas", dijo a la prensa local Danilo Terán, subdirector del Registro Civil. "La diferencia de edad y condición social de los novios era abismal. Los ecuatorianos eran de estratos sociales humildes y los cubanos, muy diferentes", comenta el funcionario. "Estamos enamorados, nos conocimos por Internet y nuestro deseo es casarnos", solían responder los involucrados a las autoridades. Pero las investigaciones de la policía han revelado que los hombres o mujeres ecuatorianos recibían 200 dólares por casarse: la mitad por adelantado y el resto una vez celebrado el matrimonio.

En junio pasado, el Gobierno desmanteló una red de falsificación de documentos que legalizaba a cubanos y anuló 200 matrimonios fraudulentos. En el negocio participaban policías de inmigración, funcionarios del Registro Civil, jueces y hasta un subsecretario del Ministerio de Exteriores. Tras el escándalo, el Gobierno endureció los controles de entrada al país y el presidente Rafael Correa anunció que endurecerá su política migratoria si se demuestra que la flexibilidad del país con los extranjeros está ligada al aumento de la inseguridad. "No podemos caer en romanticismos. Si es menester endurecer nuestra política de inmigración, así lo haremos", dijo el mandatario