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viernes, 26 de noviembre de 2010

Los problemas de Cuba

Interesante apreciacion del corresponsal sobre la situacion actual de Cuba,pero creo que se quedo corto,la esencia del problema es un sistema socio-politico que ha necesitado mas de medio siglo (con los millones de tragedias personales que eso conlleva )para empezar a reconocer que no funciona y aun asi, es incapaz de hacer una autocritica sincera y solo intenta ganar un tiempo que ya no volvera a tener.



Diario de La Habana

Fernando García Corresponsal en Cuba

Cuba y la Física

Fernando García | 25/11/2010 - 17.46 horas

Cuba tiene un problema de Física, rama de la Dinámica. Se trata de una cuestión de inercia. A lo largo de cincuenta años, el sistema creó una mentalidad política y unos hábitos sociales cuya fuerza resulta ahora muy difícil de contrarrestar, según parece. Lo están diciendo, a menudo en clave pero a veces de modo bastante explícito, los medios oficiales y los dirigentes; empezando por Raúl Castro, que en uno de sus contados pero siempre interesantes discursos declaró hace unos meses que Cuba no puede seguir proyectándose como "el único país del mundo donde se puede vivir sin trabajar".

Cada día desde hace unas semanas, el Granma abre su portada con alguna de las consignas lanzadas por el presidente en esa línea suya de corrección de vicios patrios ("La necesidad de trabajar", era el título de ayer). O con alguna cita antigua de su hermano Fidel Castro, que la semana pasada rescató su famosa intervención de noviembre del 2005 en la Universidad de La Habana para advertir de que sólo los propios cubanos pueden (auto) destruir la revolución con sus errores.

"Nada debe regalarse a los que no pueden producir y no producen o producen poco", encabezaba el diario oficial el martes, esta vez con frases en las que el hermano menor glosaba palabras del mayor. El igualitarismo salarial y el exceso de subsidios sistemáticos son ahora grandes males de raíz que es preciso atajar lo antes posible. Pero, tal y como se está planteando el asunto, lo primero de todo es combatir las consecuencias de tales pecados: desde los cotidianos "inventos" ilegales para subsistir, hasta los constantes robos o sisas al Estado, pasando por las actitudes de "los ineficientes, los perezosos" y por supuesto de los "muchos que ni siquiera trabajan" pero siguen cobrando su salario. Es lo que, siguiendo con el Granma, ha pasado a llamarse "el síndrome del pichón", por aquello de sentirse con derecho a que el "papá Estado" lo alimente a uno.

Otra de las inercias a vencer -siempre según lo que el Gobierno de Raúl Castro viene admitiendo- es la prepotencia de los burócratas. El influyente intelectual cubano Alfredo Guevara, amigo de Fidel Castro desde la juventud y presidente del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, insistió en ello el lunes pasado. Con las siguientes aclaraciones: "La burocracia no la forman las mecanógrafas, los archiveros y las señoras que ponen cuños, sino los dirigentes vacíos que creen que su tarea es nada más que dirigir". Guevara estaba hablando de los cuadros medios, según se apresuró a subrayar al tiempo que defendía el adelgazamiento del Estado anunciado y de hecho ya emprendido por Raúl Castro. "El fenómeno más interesante que se está produciendo es la desestatización de la sociedad", afirmó el veterano cineasta (84 años) en referencia directa al proyecto de reformas e incentivación de la economía privada que el presidente llevará al VI Congreso del PCC, en abril. Porque "hay que defenderse de ese aparato estatal que, cuando llega a apoderarse de la sociedad a través del paternalismo, se desproporciona y se filtra por todas partes como un material gelatinoso que todo lo pudre".

Cuba sigue padeciendo los efectos del embargo de Estados Unidos, que seguramente no son tantos como sostienen los defensores más papistas del régimen ni tan pocos como aseguran los grupos más radicales de la oposición al mismo. La isla sufre de vez en cuando el golpe de uno o más ciclones tropicales -por fortuna ausentes en las dos últimas temporadas- y de unos años a esta parte soporta prolongadas sequías. Recordatorios de lo uno y de lo otro no faltan. Pero la costumbre de culpar de todo al enemigo exterior cotiza a la baja desde que Raúl tomó el mando. La autocrítica gana posiciones, aunque en ocasiones adquiere un sesgo difícil de digerir para la población. Ocurre cuando, con omisión de las responsabilidades políticas, algún columnista oficial u oficioso carga las tintas contra tal o cual vicio o indisciplina social, o bien contra un Estado impersonal y abstracto que se presenta como caído del cielo.

Sin embargo, en algo hay consenso general. La inercia, definida en los manuales de Física como la resistencia al cambio de estado de un movimiento, es hoy uno de los mayores problemas de Cuba.

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