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miércoles, 8 de diciembre de 2010

Cuanto puede llegar a ser de miserable un ser humano?

Supongo que muchos hombres han vivido alguna vez la situacion de que una mujer solo por puros celos y despecho intenta convertir su vida en un infierno (a mi tambien me ha sucedido ), en estos tiempos que tanto se habla y escribe sobre la violencia machista ( sobre todo aqui en Europa ) la version masculina casi siempre esta desenfocada, en este caso no hay que ser un especialista para intuir lo sucedido realmente, una mujer que le fue infiel a su novio le cuenta a su amiga que durmio con el famoso que vive en su casa y esta supuesta feminista ( que por cierto parece que es de origen cubano segun informaciones online ) termina poniendose de acuerdo con su amiga para destruir al macho, aunque ya van surgiendo elementos de la evidente vendetta politica en este caso, como me dijo una amiga cubana la historia es increible simplemente porque el tipo de Wikileaks con total seguridad tiene un ejercito de mujeres detras y no solo por ser famoso, esta buenisimo fueron las palabras textuales de ella. Una vez queda bien claro que cuando se alcanza cierta notoriedad por la causa que sea se debe de actuar siempre con mucha precaucion y como esta este mundo aun siendo un anonimo ciudadano tambien, el ser miserable no tiene sexo, el despecho y los celos son caracteristicas de las gentes sin autoestima, generalmente cobardes, lo que lleva a algunas a actuar de manera totalmente mezquina. En este articulo se expone mejor el caso, Publico, por cierto, esas dos ciudadanas no tienen nada relevante fisicamente, vaya mal gusto el del australiano. El hecho innegable es, que las revelaciones de la informacion diplomatica norteamericana secreta ha molestado mucho a los poderes facticos mundiales, espero que en su prepotencia no cometan el error de matar al mensajero, la bajada de pantalones europea ante el amigo americano sera tema de otro post. Este es el blog de la supuesta cubana annaardin y estas son las revelaciones sobre Cuba en Wikileaks

Anna Ardin y Sofia Wilen.

Preservativos rotos, mentiras y celos, la historia de Assange y dos mujeres

ELMUNDO.es | Madrid
Actualizado miércoles 08/12/2010 16:55 horas

Julian Assange, el fundador de Wikileaks y azote de la diplomacia estadounidense, no sabía que su viaje a Estocolmo el pasado 11 de agosto le iba a terminar llevando hasta la cárcel. Si Assange, al que ya se le califica como el hombre del año, lo hubiera sabido quizá no habría caído en las redes de Anna Ardin y Sofia Wilen.

El ya conocido como 'hacker' libertario acudió a la capital sueca invitado a participar en un seminario sobre el papel de los medios en los conflictos. Assange aceptó. Todavía estaba muy caliente los documentos revelados por Wikileaks sobre EEUU y la guerra de Irak.

Y aquí apareció Anna Ardin, una militante feminista que logró contactar con Assange, le ofreció su casa para permanecer los días del seminario y que ahora le ha puesto contra las cuerdas.

Cuando el fundador de Wikileaks llegó a Estocolmo, Ardin no estaba en casa, aunque regresó al día siguiente. A Assange probablemente le gustó la mujer, de 30 años, y a ella él. Se abrió la puerta del flirteo y tras una cena ambos acabaron en la cama.

Primer gran error. Según la declaración de ésta, durante el acto sexual se rompió el preservativo y ella le pidió que parara, pero él no lo hizo. De ahí que Ardin le acuse de violación.

Sin embargo, hay partes del puzzle que no encajan. Después de aquel fatídico encuentro, la feminista mantuvo una relación cordial con Assange e incluso el 14 de agosto le preparó una fiesta en su honor. Nada hacía pensar que detrás de la actitud amigable de Ardin había un presunto acoso sexual.

Pero, otra mujer aparecería en escena. Una joven de 20 años, pareja sentimental del artista estadounidense Seth Benson, que se fijaría en Assange desde la primera fila que ocupó durante el seminario.

Es Sofia Wallen, la tercera en discordia en toda esta trama de sexo, violaciones, agresiones y mentiras. Fue ella la que se acercó al 'hacker', quien entabló el primer contacto... Ambos se fueron a comer, él volvió a flirtear y cometió su segundo error: apoya su brazo sobre ella.

Después fueron al cine. Ella "se sentía halagada. Era obvio que me estaba seduciendo". Y después sin que ocurriera nada más Assange volvió a casa de Ardin, quien también conocía a Soofia Wilen. Pero el día de la fiesta que Ann había organizado para Assange, éste y Sofia quedaron, cogieron un tren, que el fundador de Wikileaks no padó porque no tenía 'cash' y no quería usar las tarjetas de crédito, y fueron a casa de Sofia.

Allí mantuvieron dos veces relaciones. Una por la noche, con preservativo incluido, y otra por la mañana sin protección. Y aquí llegó el segundo error de Assange. Sofia, según ella misma ha asegurado, se sintió molesta por la negativa de Assange a usar el condón.

Aquí se rompe las alabanzas, el sexo, el flirteo y los buenos momentos, y la historia se vuelve cuanto menos confusa. Sofia llama a Anna, le cuenta lo sucedido, Ardin le cuenta su réplica y decide, celosa, echar a Assange de su casa.

El 20 de agosto acuden a la comisaría y ponen la denuncia por delitos sexuales. Tras la declaración de ambas mujeres, la oficial que las atendió acusa a Asange de un delito de violación a Sofia y otro de acoso a Ardin. "En ambos casos el sexo fue consensuado en un principio, pero luego se convirtió en un abuso", declaró Ardin para defender sus denuncias.

Anna y Sofia, Sofia y Anna. Una feminista convencida, que hasta en su blog describe como "vengarse de los hombres en siete pasos legales", y una joven temerosa de un embarazo no deseado que finalmente han logrado atrapar al hombre con el que ni siquiera EEUU ha podido.