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martes, 7 de junio de 2011

La historia de un cubano que realizo su sueño

José Fernández lanza una bola con su ex equipo, los Alonzo Ravens. New Herald

José Fernández, un balserito en las Grandes Ligas

Jorge Álvarez (Dpa) Miami (Estados Unidos) Actualizado martes 07/06/2011 14:06 horas

José Fernández, el balserito cubano que tras varios intentos de fuga escapó hace cinco años de la isla por vía marítima hacia México, cumplió su sueño: jugar en las Grandes Ligas norteamericanas de béisbol.

Tras tres intentos de fuga que resultaron fallidos y castigados con prisión, al muchacho no le quedó otro remedio que seguir intentando escapar de Cuba. Fernández, ahora con 18 años, fue seleccionado el lunes por los Florida Marlins en el puesto 14 de la primera ronda del 'draft' estudiantil estadounidense, que le abre las puertas para competir en las Mayores.

Para alcanzar este objetivo, Fernández tuvo que sortear grandes obstáculos en su natal Cuba, donde era considerado también una promesa del montículo. En tres ocasiones lo capturaron junto a varios familiares y amigos intentando salir de la isla para reunirse con su padre Ramón, quien abandonó Cuba en 2005 y reside en la ciudad de Tampa, estado de Florida.

Permaneció siete días perdido en alta mar en uno de los intentos, hasta que él y el resto del grupo fueron encontrados por un guardacostas de Estados Unidos que los devolvió a las autoridades cubanas.

Por su decisión de abandonar la isla, Fernández con solo 14 años permaneció 15 días en prisión y fue expulsado de la escuela mientras cursaba el noveno grado de la enseñanza secundaria. "Todo lo que me ha pasado, me ha ayudado mucho en el campo de juego", expresó Fernández al sitio de Internet 'TampaBay.com'.

Recuerda que en una noche durante una de las travesías se lanzó al mar para rescatar a una persona que había caído del bote y cuando la salvó la sorpresa no pudo ser mayor: era su madre Maritza. "Para su corta edad ha experimentado muchas cosas que la mayoría de los muchachos jamás conocerán", dijo Orlando Chinea, ex entrenador de la selección cubana de béisbol y quien ha supervisado el desarrollo de Fernández en Estados Unidos. "Es un verdadero fenómeno físico, con muchas cualidades humanas. Lo tiene todo para triunfar", añadió Chinea.

Enamorado del béisbol desde los cinco años, Fernández integró varios equipos en las categorías infantiles en la central provincia cubana de Villa Clara, por lo que fue elegido para ingresar a la escuela que reúne a los talentos deportivos: la EIDE (Escuela de Iniciación Deportiva Escolar). Y aunque admiraba a los exitosos lanzadores cubanos Pedro Luis Lazo y Norge Luis Vera, Fernández confiesa que su sueño siempre fue "jugar en las Grandes Ligas".

Ya en territorio estadounidese durante su etapa estudiantil finalizó con 30-3 y 314 ponches y solo 59 bases por bolas con los Alonzo Ravens, a los que guió a dos títulos estatales de la Florida en la Clase 6A. En la última temporada acumuló 13 triunfos y un solo revés con dos juegos sin carreras ni hits permitidos.

Un cazador de talentos escribió recientemente sobre sus destacadas cualidades: "Ha llegado a marcar 97 millas por hora en sus lanzamientos, posee una curva de calidad y una 'slider' prometedora". Otro 'scout' también elogió las virtudes de Fernández, quien mide 1,90 metros y pesa 98 kilos. "Es un derecho poderoso y grande, de hombros anchos y piernas sólidas. Tiene mucho a su favor".