Páginas vistas en total

sábado, 10 de septiembre de 2016

Figuras ocultas

El arma secreta de Estados Unidos en la carrera espacial

Hollywood cuenta la historia de las mujeres afroamericanas que ayudaron a la humanidad a llegar a la Luna

La matemática Katherine Johnson en la NASA. NASA
Cuando el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, mencionó en un discurso el año pasado que las mujeres afroamericanas han formado parte de todos los grandes momentos de la historia de su país, lo primero que vino a la mente de muchos fueron los movimientos por los derechos civiles, la igualdad salarial de las mujeres o el sufragio femenino. A pocos se les ocurriría pensar en la llegada del hombre a la Luna.
 
Y eso es lo que pretende cambiar la película Hidden Figures (figuras ocultas, en inglés). Basada en el libro del mismo título, la obra narra la historia de tres científicas que trabajaron para el programa espacial de la NASA en los años 50 y 60. Una de ellas, la matemática Katherine Johnson, fue la responsable de calcular las trayectorias del viaje que en 1961 convirtió a Alan Shepard en el primer estadounidense en viajar al espacio y, un año después, a John Glenn en el primer hombre en entrar en la órbita de la Tierra. En esa década, Johnson también colaboró en las diferentes misiones Apolo que dejaron la huella humana en la Luna.
 
Johnson, junto con Mary Jackson y Dorothy Vaughan, pertenecía al grupo de mujeres matemáticas, a las que se llamaba “computadoras”, especialistas en realizar los cálculos detrás de todas las operaciones espaciales. Interpretadas respectivamente por Taraji P. Henson (ganadora de un Globo de Oro por su interpretación en la serie Empire), la cantante Janelle Monáe y Octavia Spencer (mejor actriz de 2012 por The Help), las científicas pueden entrar décadas después en otra carrera, la de los Oscar del año que viene.
 
Las tres protagonizan esta película como no han protagonizado hasta ahora los libros de historia. Johnson, 97 años, aprendió a leer con cuatro y a los 15 accedió a la universidad. Se graduó tres años después, pero sus opciones laborales estaban limitadas por las leyes de segregación racial de la época. “Entonces sólo podías ser profesora o enfermera”, recuerda en una entrevista. Al final terminó saltándose todas las barreras profesionales, raciales y de género que podrían haber impedido su avance. Su entrada en la NASA coincidió con la apertura de la agencia a puestos para mujeres por la falta de ingenieros después de la Segunda Guerra Mundial.
 
 


 
“Cada vez que tenemos una oportunidad para avanzar deciden mover la línea de meta”, asegura el personaje de Mary Jackson, otra de las computadoras, en la película. La trayectoria de las tres mujeres es un relato del camino recorrido desde entonces por EE UU. En Virginia, donde se encontraba la NASA, estaban vigentes las leyes segregacionistas de Jim Crow. La película recuerda un incidente en el que las tres mujeres son paradas en la carretera por la policía cuando se dirigían al trabajo y el agente no se cree que la NASA contrate a afroamericanas. En otra, Johnson es confundida con la mujer de la limpieza al entrar en la sala de ingenieros.
Junto a ella, Jackson trabajó inicialmente como matemática, pero ejerció de ingeniera aeroespacial, trabajando en los experimentos con el túnel de viento y los simuladores de vuelo de la NASA. Vaughan, otra profesora de matemáticas que acabaría dirigiendo al equipo de afroamericanas que trabajaron en la agencia y que ejerció hasta los años 70, fue la supervisora que recomendó a Johnson para que entrara en la división aeroespacial.
Cada vez que tenemos una oportunidad para avanzar deciden mover la línea de meta
Las tres representan la intersección, en un momento histórico para su país, de los movimientos por los derechos civiles de las minorías raciales y por la igualdad de las mujeres, enmarcados en la Guerra Fría y la carrera espacial que enfrentó a Washington y Moscú. En 2015, Obama concedió a Johnson la medalla presidencial de la libertad, el máximo reconocimiento al mérito civil en EE UU, y destacó la aportación de decenas de mujeres que, como ella, ayudaron a que su país venciera en el reto de enviar al primer ser humano al espacio.