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jueves, 15 de junio de 2017

Habla un intelectual revolucionario cubano


sábado, 3 de junio de 2017

Se acabo la fiesta?

Trump propone al Congreso dejar de financiar a la disidencia cubana
El presupuesto federal de U$D 20 millones se envía cada año a grupos afines a Washington para provocar un “cambio de régimen” en el pais.


Gente esperando para entrar en la embajada de EEUU en La Habana, Cuba. REUTERS/Alexandre Meneghini 
Gente esperando para entrar en la embajada de EEUU en La Habana, Cuba. REUTERS/Alexandre Meneghini

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El Presidente Donald Trump se propone dejar de financiar a la disidencia cubana, eliminando del proyecto de presupuesto federal los U$D 20 millones que esta recibía cada año. Lo mismo ocurre con la oposición venezolana, la cual pierde U$D 6,5 millones de financiamiento anual. La medida está “escondida” dentro de los recortes generales dedicados a la “ayuda al desarrollo” de América Latina, los cuales afectan desde el Cono Sur hasta México, país al que se le reducirá a la mitad.

La gran diferencia con el resto de Latinoamérica es que, en los casos de Cuba y Venezuela, esta supuesta “ayuda para el desarrollo” va directamente a manos de la oposición para financiar actividades “en favor de la democracia”. Dicho sin diplomacia, todos esos millones son enviados a grupos afines a Washington para provocar un “cambio de régimen” en los dos países. La eliminación de los fondos marcaría un cambio radical de política respecto a los últimos 60 años.
El Profesor cubano-americano Arturo Lopez-levy, conferencista en Mills College de California y Candidato a Doctor en la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad de Denver, hace notar que la visión del Presidente Trump se distancia del consenso intervencionista de post-guerra y por ende también de los gastos en la llamada "promoción de la democracia", para dedicarse a temas de seguridad más inmediato.

Sin embargo, advierte que se trata solo de una propuesta que aún tiene que ser aprobada por el Congreso, donde el tema Cuba será moneda de cambio de la Administración para negociar con los congresistas cubano-americanos. Agrega que quedan los fondos temáticos regionales de la USAID, desde donde seguramente se destinará algo a la “promoción de la democracia” en Cuba y Venezuela, y en esa agencia ya están posicionados representantes del anticastrismo más radical.

De todas formas, de seguir su curso la propuesta del Presidente Trump, la oposición cubana vería dramáticamente reducidos sus ingresos. Los anticastristas de los EEUU tendrían que luchar por un trozo del pastel de la USAID, la cual tiene un presupuesto mucho más limitado y debe utilizarlo para promover las estrategias estadounidenses en lugares de mucho interés geopolítico como Afganistán, Siria o Libia. Así que los disidentes recibirían muchísimo menos dinero pero todavía suficiente para seguir siendo acusados por el gobierno cubanos de ser “mercenarios al servicio de Washington”.


Capitolio de La Havana, Cuba. REUTERS/Alexandre Meneghini


U$D 20 millones anuales puede parecer mucho dinero pero lo cierto es que a Cuba solo ingresaban unos U$D 4 millones, el resto desaparecía en los bolsillos de los grupos del exilio. Según Pepe Hernández, líder de la anticastrista Fundación Nacional Cubanoamericana, “el 83% del dinero designado para el apoyo a activistas democráticos en Cuba, han sido gastados en Miami o en países extranjeros”. Lo confirmo la Oficina de la Contraloría General (GAO) del Congreso de los EEUU, cuyos investigadores detectaron que una parte de ese dinero se utilizó en comprar en La Florida abrigos de cuero, bombones de las marcas más caras y hasta sierras eléctricas.

A pesar de la pérdida de U$D 16 millones, los 4 restantes siempre crearon gran expectativas entre los líderes de la oposición cubana. El exjefe diplomático de EEUU en la isla, Jonathan Farrar, decía en un cable secreto –revelado por Wikileaks- que la disidencia no trabaja para atraer a la gente, “su mayor esfuerzo se dirige a obtener suficientes recursos para mantener en vida de un día al otro a los principales organizadores y a sus principales seguidores” (1).

El intento del Presidente Trump de dejar a la disidencia cubana sin fondos es la mayor amenaza que esta ha recibido nunca de EEUU. Sin embargo, parece continuidad de la política de Obama, el cual apostó más por los emprendedores que por la oposición tradicional. Tras décadas de un apoyo económico millonario y de un respaldo político absoluto, el resultado es que la disidencia continúa aislada, sin la más mínima influencia social y totalmente paralizada, si descontamos la marcha dominical, de 4 o 5 cuadras, que hacen algunas decenas de Damas de Blanco.

Todavía es demasiado pronto para saber si ese presupuesto se aprobará pero seguramente el anticastrismo interno y externo debe estar preocupado, todas las organizaciones y muchos de los individuos que las integran viven y hacen política, en Cuba y en los EEUU, con esos U$D 20 millones. El gobierno cubano lo llama la “industria de la contrarrevolución” porque para muchos es una forma de vida.

Terminar con este apoyo financiero a la disidencia fue una de las exigencias del Presidente Raúl Castro a Barack Obama en el 2015, cuando reclamó que deben cesar todos “los programas de subversión y desestabilización contra Cuba”. Seguramente no imaginó que sería nada menos que Donald Trump el que propondría al Congreso conceder esa reivindicación de Cuba.

jueves, 1 de junio de 2017

El ejercito secreto de la revolucion cubana conquista Miami

Los juglares del ‘capitalismo’ cubano

Una radio de Miami se vuelca en la música que plasma una nueva mentalidad en la isla
Cubatón
Los dj's Yusnel Pérez y Gladys Carredeguas en la emisora.

Esto es pa los que dicen
que al reguetón le queda poco
ustedes están mal
ustedes están locos
Gente de Zona (oído en Ritmo 95)

Al otro lado de la línea, en La Habana, responde Áxel El Extelar. “Con equis”, subraya con ahínco: “Extelar”. Áxel quiere ser estrella del reguetón.
–¿Qué es Miami para un reguetonero cubano?
–Un sueño –dice–. Muchos solo pensamos en eso. Qué quieres que te diga, todo el reguetón de primera línea está en Miami. Imagínate... Yo tengo la esperanza de conseguirlo.
–En Cuba es difícil.
–Es más incómodo, hay obstáculos. Aquí con una canción puedes conseguir dos o tres trabajos, pero allá pegas una canción y triunfaste.

Pegar. El verbo del reguetón cubano. Pegar una canción es tener un hit. Lo máximo es estar pegao: sonar por todos los lados.

Y la emisora de los pegaos está en Miami. Ritmo 95. Su eslogan: Cubatón y más. El cubatón es la rama cubana del reguetón, la corriente latina que germinó a finales del siglo XX entre Panamá y Puerto Rico tomando elementos del reggae y el dance hall. En Cuba, explican en Ritmo 95, el género incorporó “el sazón”, “la sandunga” de la isla. “El cubatón tiene elementos del guaguancó, de la salsa, de la timba, metales, trombón. Es un sonido diferente, muy alegre”, detalla Jesús Salas, ejecutivo de Spanish Broadcasting System (SBS), un conglomerado radiofónico de Estados Unidos centrado en las audiencias hispanas. SBS detectó el nicho del cubatón y lanzó Ritmo 95 en un dial de Miami que languidecía emitiendo temas pop sin dar beneficios.

Salas, cubanoamericano, lideró en su compañía la apuesta por el cubatón. “Ninguna radio lo estaba poniendo y yo no dejaba de ver que era lo que se escuchaba en las fiestas de mi familia”. Al empezar a pinchar a los nuevos ases de la isla, según los datos del directivo, la emisora brincó de repente de un 1,5% a más de un 4% de share. Ritmo 95 tiene un potencial de emisión limitado al entorno de Miami, pero ahí tiene a sus fieles: en zonas de cubanos como Hialeah.

Los artistas que retransmite la emisora son lo que quisiera ser El Extelar: reguetoneros que brillaron en Cuba y dieron el salto a Miami. Los reyes del género, Gente de Zona –encumbrados con Bailando de Enrique Iglesias–, y otros como Jacob Forever, que destacó con Hasta que se seque el Malecón, Chacal, Osmani García –El Taxi– o Yomil y El Dany, que la semana pasada en la isla se grababan en Facebook presumiendo un abanico de billetes de cien dólares y acaban de anunciar un documental sobre su carrera titulado Cambio, impacto y evolución. Los reguetoneros van y vienen de Cuba a Miami sin barreras. Sus estrellas no esconden la fascinación por la otra orilla.

Estoy en la Yunai-Yunai-Yunai-Yunai
ando en la Yunai-Yunai-Yunai-Yunai
esto es la Yunai-Yunai-Yunai-Yunai
ni bola ni strike, tú andas al fly
Chocolate y Chacal (oído en Ritmo 95)

“La Yunai” es una contracción de United States, también conocidos por los cubanos como La Yuma –se dice que el apodo viene de la película del Oeste 3:10 to Yuma (1957)–. La Yuma, la recurrente Yuma de los cubanos. La de la emigración. La del consumo. La Yuma: manzana prohibida durante las décadas de la Guerra Fría y musa de los ligeros bisnietos del son.

Ponte linda
ponte tu pitusa [jeans]
que nos vamos pa la Yuma
que nos vamos pa la USA
Charanga Habanera y Jacob Forever (oído en Ritmo 95)

Junto al sexo y los romances, el dinero y el consumo son tópicos del cubatón. Entre canciones, en la emisora Ritmo 95 se puede oír un anuncio como este:
–Buenas, señorita, yo quiero comprarme una cadena de esas cubanas, de esas que son gordas que te parten el cuello, pero mi crédito y mi cash son limitados.
–No hay problema, aquí en Five Stars no necesitamos ni tu crédito ni tu cash porque tenemos el mejor financiamiento de toda la Florida.




Las cadenas opulentas son sus medallas. La cultura del bling-bling del hip-hop afroamericano. En el artículo Reguetón: el frijol negro en el arroz blanco. Primeros apuntes para una reconsideración cultural, la investigadora Hazell Santiso indica que el reguetón en Cuba está vinculado a “una representación colectiva en contra de los valores del sistema y que promueve discursos y experiencias desconectados del ethos revolucionario”. El texto Escuchando el cambio, reguetón y realidad cubana de la socióloga y periodista Nora Gámez expone: “El reguetón desafía una ideología oficial que hace constantes llamados al sacrificio, la resistencia y el ahorro. Así, esta música construye un espacio de resistencia en el cual los deseos y valores de la underclass y otros sectores son simbólicamente proyectados y celebrados”. Iván de la Nuez, ensayista, en la revista El Estornudo: “Es el ruido de fondo del millenial criollo, el background musical de una tribu cuyo horizonte está fijado exclusivamente en el siglo XXI. Nada de adentrarse en una hemeroteca o remontarse a un antecedente histórico. Nada de Muro de Berlín ni Guerra Fría. Nada de Vietnam y esos años sesenta del siglo XX en los que la isla se llenaba de intelectuales de todas latitudes, dispuestos a meter baza en aquella utopía cubana contra sus demonios. El reguetón es el grado cero de una catarsis hedonista”.

Salió de rumba, se fue con su amiga
salió, le encanta coger carretera
le gusta la bebida, el jangueo y la música
y la vida buena
Osmani García (oído en Ritmo 95)
[Janguear: andar por ahí con los amigos].

“Osmani se come el escenario”, lo alaba Yusnel Pérez, dj Yus, pinchadiscos de la emisora. A Alexander Delgado, estrella de Gente de Zona, lo llama “el Benny Moré del cubatón”. Al carismático Micha, intéprete de Bla Bla Bla, lo compara con el puertorriqueño Tego Calderón, pionero del género. En Miami, Dj Yus pincha con la bandera de Cuba colgada en la pared.

Tírame un besito loco
pa la cámara
ponme boquita sexy
pa la cámara
que a ti te encanta el flash, flash, flash
Chacal (oído en Ritmo 95)

El cubatón no contiene un átomo de política. Es como la mayoría de Cuba hoy: ¿Pospolítica? ¿Antipolítica? El efecto de medio siglo de percusión ideológica ha sido un discurso hueco como un tambor. “Los artistas cubanos de hoy se han separado de eso”, dice Salas. Ajenos a cualquier idea molesta para el gobierno, los reguetoneros son los príncipes de la farándula cubana y actúan en salas de postín a precios inalcanzables para muchos de sus seguidores locales.

No tengo tiempo para criterios ni ignorantes
estoy puesto para el piste, que es lo más importante
no creo en chismes ni en los comentarios
estamos para hacernos desde Cuba millonarios

Yomil y El Dany (oído en Ritmo 95)
Las puertas de Miami están abiertas para ellos. En noviembre Gente de Zona participó en un concierto de Jennifer López en apoyo de Hillary Clinton. La semana que viene Jacob Forever y Chacal actuarán en el James L. Knight Center, con capacidad para 4.500 espectadores. En los viejos tiempos, los músicos que vivían en Cuba daban con un muro en Miami. No solía haber radio o publicidad para quien no abjurara del castrismo. “A Miami le llamaban el cementerio de los músicos cubanos”, recuerda dj Yus. Hoy, subidos a la ola de los últimos dos años de normalización bilateral entre Cuba y Estados Unidos, viven con un pie a cada lado del Estrecho. “Cuestión de timming”, cierra Salas.

Lo único que sé es que esto se puso bueno
que rico se puso el reguetón
y por Miami la gente diciendo
que me van a firmar por un millón
Jacob Forever (oído en Ritmo 95).

domingo, 21 de mayo de 2017

Operacion Romeo

Haz el amor y no la guerra fría

Markus Wolf pasó a la historia por perfeccionar el uso del sexo en el espionaje. El agente de la Stasi ideó la estrategia Romeo, un cuerpo especial de espías masculinos que sedujeron a las secretarias de la RFA para obtener información

Estrategia Romeo


El ser humano ha usado el sexo como arma de espionaje desde que decidió librar sus diferencias con sus congéneres mediante la guerra. Con el paso de los años, los Gobiernos y sus servicios secretos han ido puliendo el método, pescando a agentes a uno y otro lado de sus fronteras con diversos anzuelos: desde la ideología hasta el dinero, aunque también han abundado los chantajes y las amenazas. Espiar para quién fuese resultaba más apetecible que dar con los huesos en la cárcel o que pagar con la propia vida o la de la familia.

Luego está el amor, pero si lo prefieren lo pueden llamar sexo: ésa era la técnica usada por algunas agencias de inteligencia para ampliar su red de agentes. Las incautas víctimas pasaban a ser espías, muchas veces inconscientemente. Cuando se enteraban de su traición a la patria, ya era tarde, porque el corazón —o el órgano de turno— podía más que la cabeza. Ha habido mujeres que se han acostado con hombres, y viceversa; hombres con hombres; mujeres con mujeres, y cualquier otra relación que se les pase por la mollera. A los espías había que buscarlos dentro de la cama, no debajo de ella.
David Lewis, autor de Sexpionage: The exploitation of sex by Soviet intelligence Hardcover, explicaba en 1976 cómo el KGB entrenaba a agentes para colarse entre las sábanas ajenas. Luego, las víctimas eran fotografiadas en plena faena y extorsionadas: si no colaboraban, su pareja y sus jefes —al frente de embajadas, organismos internacionales y agencias de inteligencia— recibirían unas imágenes subidas de tono. Un método simplón si lo comparamos con el sofisticado plan que llevó a cabo Markus Wolf durante la Guerra Fría: el jefe de los servicios secretos de la Stasi en el extranjero creó un cuerpo especial de espías masculinos para seducir a las secretarias de la República Federal Alemana (RFA), convencido de que algunas tenían acceso a información confidencial tanto de las instituciones como de sus jefes.

El programa o estrategia Romeo respondió a las necesidades de la época. Entre ellas, la mortandad durante la Segunda Guerra Mundial, que diezmó la población masculina. Wolf pensó entonces que el mejor caballo de Troya para hurgar en los despachos de los altos cargos occidentales establecidos en Bonn, la capital occidental, eran sus oficinistas. Aunque antes, para reclutarlas, sus hombres debían seducirlas. Su perfil: un tipo bien parecido, alrededor de los cuarenta, que despierta confianza y, sobre todo, muestra preocupación por su pareja. Así los describía Herbert Hellenbroich, jefe del Servicio Federal de Inteligencia (BND), el equivalente a la Stasi en la Alemania capitalista.
Al principio, la labor de los agentes era ganarse a las secretarias, hasta convencerlas de que eran fieles e inseparables. Luego ya vendrían las peticiones, o sea, revelar el contenido del material sensible y clasificado que pasaba por sus manos. Los espías solían mentir e incluso actuar bajo bandera falsa, es decir, aseguraban trabajar para los servicios secretos de potencias occidentales, lo que no despertaba recelos. Por ejemplo, Margarethe Lubig, secretaria en el Ministerio de Defensa, fue captada por un espía danés que se hacía pasar por periodista, a quien le facilitó material clasificado con la excusa de que la OTAN estaba ninguneando a su país al privar de información a un Estado miembro.

En realidad, era un actor de la RDA, Roland Gandt, quien la exprimió durante un cuarto de siglo, obteniendo el jugo tanto del cuartel general de la Alianza Atlántica en Fointenebleau como de la delegación alemana en Roma. Lo cuenta Nigel West en Historical Dictionary of Sexspionage, donde subraya que previamente había engañado a su hermana mayor, Marianne Lenzkow, quien ejerció como gancho. El caso ilustra la sofisticación de la puesta en escena: como la católica Margarethe tenía remordimientos y sentía la necesidad de confesarse, la Stasi programó un viaje a Dinamarca para que pudiese purgar sus pecados. Por supuesto, el cura, el jefe y la madre de Gandt eran agentes comunistas, si bien ella se quedó tranquila con la absolución y siguió pasando documentos.
Al borde de la jubilación, se descubrió el petate y estuvo diecinueve meses en libertad condicional, mientras que su hermana falleció antes de poder sentarse en el banquillo del tribunal que la iba a juzgar en Düsseldorf. Gandt la excusó ante el juez, aunque durante años no había tenido escrúpulos. Los espías jugaban con los sentimientos sin importarle las consecuencias, por lo que llegaron a casarse con algunas de sus víctimas en ceremonias auténticas y falsas. Es más, el matrimonio era utilizado como un arma cuando el romeo revelaba o la secretaria descubría su misión o identidad. Como confirmó Herbert Hellenbroich tras dejar el Servicio Federal de Inteligencia (BND), ese chantaje era recurrente: o me pasas información o no hay boda.



Hasta que la detuvieron, Gabriele Kliem tampoco se imaginaba que su novio era un espía de la Stasi. Alto, rubio, ojos azules y físico de profesión: o sea, perfecto para esta traductora e intérprete de la Embajada de Estados Unidos en Bonn, quien lo había dejado recientemente con un profesor de matemáticas. Sin embargo, nada era casualidad: ni su trabajo, ni su planta. El espionaje comunista había tallado a Frank Dietzel con las medidas adecuadas para conquistarla. Primero, un ojeador se fijó en ella. Luego, investigaron su vida privada. Finalmente, el romeo se empotró en su día a día. La primera vez que lo vio fue en un parque de la capital federal en 1977. Ella esperaba por un amigo y allí se presentó Dietzel con una excusa: lo había enviado su colega porque estaba enfermo, pero él mismo se ofrecía a cenar con ella.

Kliem le detalló a la periodista del Guardian Linda Pressly cómo había caído en la trampa: “Bonn era una ciudad muy tranquila. A las traductoras y secretarias no nos invitaban a los actos sociales de carácter oficial. Además, las mujeres casadas nos miraban con recelo. Entonces era casi imposible encontrar un novio y, si lo conseguías, resultaba extremadamente difícil conservarlo. Había demasiados riesgos y mucha competencia”. Wolf, convencido de que podía extraer más información de una secretaria que de varios oficiales, afinó el método. Pressly asegura que sus cartas de amor eran analizadas por psicólogos de la Stasi para jugar con sus sentimientos y hacerle más daño si cabe. “Para ellos fui peor que una rata de laboratorio”, se lamentaba la intérprete, quien después de siete años de relación se cansó de esperar. Lo veía sólo una vez al mes y, tras encontrar a otra persona, dejó al romeo y se casó.

Los espías lo sabían todo sobre sus víctimas, personas vulnerables porque recientemente habían roto con su pareja, sufrido la muerte de un ser querido o carecían de habilidades sociales. Pero no todos eran como Frank Dietzel, quien tenía una esposa en la RDA a la que le enviaba los regalos que le hacía Gabriele: “Las mujeres no buscaban chicos guapos. Lo más importante para ellas era su galantería pasada de moda y que las agasajasen con flores, vinos y cenas. Y, sobre todo, que las escuchasen. Los hombres no suelen hacerlo, por lo que les resultaba muy atractivo. El sexo no era tan importante”, le explicó a Pressly la escritora Marianne Quoirin, que plasmó su investigación sobre los romeos en el libro Agentinnen aus Liebe.

Como Margarethe Lubig o Gabriele Kliem, unas cuarenta mujeres fueron juzgadas por espionaje en la República Federal Alemana, si bien no sé sabe cuántas pasaron información al otro lado del Muro. El agente Gerhard Beier llegó a engañar a cinco funcionarias a un tiempo, algo que no les extrañará si han visto El mismo cielo, Deutschland 83 o The Americans, aunque en este último caso el romeo y la julieta son rusos y trabajan para el KGB. Las series han tomado el testigo del género a las novelas de John Le Carré y, al rebufo de la fiebre del espionaje retro, Rusia ha contraatacado con Adaptation, la otra cara del rublo de Archer o de la propia The Americans.

La ficción, en este caso, no ha superado a la realidad. En el Historical Dictionary of International Intelligence, Nigel West relata cómo Wolf consiguió meter a un topo en la Cancillería de Konrad Adenauer. Su nombre en clave era Félix y se hacía pasar por un vendedor a domicilio de productos de belleza. Así sedujo a una de sus secretarias y obtuvo información hasta que la contrainteligencia comenzó a sospechar de él. Pese a que se vio forzado a salir de escena, sus informes fueron valiosos para captar a una empleada del secretario de Estado Hans Globke. El encargado de seducirla fue una de las estrellas de la estrategia Romeo, Hans Stöhler, un antiguo piloto de la Luftwaffe que se hizo pasar por agente inmobiliario.

Gudrun, nombre en clave de la chica, fue reclutada como espía. Aunque pensaba que trabajaba para el KGB, pasó información hasta que Stöhler enfermó y regresó a su tierra, donde falleció. Antes, el superromeo había captado a Dagmar Kahlig-Scheffler, quien trabajaba en la oficina personal del canciller Helmut Schmidt. Cuando fue detenida y registraron su casa, se encontraron con notas que había tomado su jefe durante una conversación con el premier James Callaghan sobre una discusión con el presidente estadounidense Jimmy Carter.

No obstante, también hubo topos que fueron captados en el exterior y luego se infiltraron en la madriguera. Gabrielle Gast conoció a Karl-Heinz Schneider cuando terminaba su doctorado sobre la Ciudad de Karl Marx [actualmente Chemnitz] y, bajo su guía, se presentó a un puesto en la sede del BND en Pullach. No sólo logró entrar, sino que se convirtió en la especialista en el bloque comunista, hasta que tres años después un desertor la traicionó. Sólo sabía que la Stasi había empotrado a una mujer y que ésta tenía un hijo adoptivo discapacitado, dos datos que fueron suficientes para arrestarla.
La inglesa Helen Anderson entró a trabajar en una base americana en Berlín para robar archivos clasificados de la OTAN para Dietmar Schumacher, quien se hacía pasar por un pacifista llamado Olaf. Y Helge Berger le pasó miles de documentos durante seis años a Peter Krause, protagonista de otra operación de bandera falsa, pues se hacía pasar por un sudafricano que trabajaba para el servicio de inteligencia británico.

Hay muchos más casos, pero valgan estos como ejemplo del programa desarrollado por Markus Wolf, quien reconocía en sus memorias que nunca se habría imaginado lo provechoso que resultaría su plan. “Si paso a la historia, será por haber perfeccionado el uso del sexo en el espionaje”, escribe en El hombre sin rostro, como se le conoció durante dos décadas. “Estaba equivocado”, declaró durante la promoción de sus memorias, ya retirado. "Nadie tiene el derecho a destruir la vida de una persona inocente”. Tardó tanto tiempo en darse cuenta del daño que había causado como los servicios secretos occidentales en ponerle cara.

sábado, 6 de mayo de 2017

Dayme Arocena

Dayme Arocena: Cuba siempre vuelve

JOSÉ MANUEL GÓMEZ
La cantante cubana Dayme Arocena. 
Su segundo disco, 'Cubafonía' es, quizá el lanzamiento de música más impactante vinculado a la isla desde los tiempos de Compay Segundo

Daymé Arocena había vendido todas las entradas en su presentación en el Café Berlín de Madrid con una semana de anticipación. Eso no ocurría con un artista cubano desde los tiempos de Compay Segundo. La cantante estrena su segundo disco Cubafonía, producido por Gilles Peterson el gurú británico de las músicas del mundo, y apadrinada por radio Gladys Palmera.

Daymé es una cantante de jazz y tiene 24 años así que lo primero que asombra no son sus facultades, visibles desde que era niña, sino la amplitud de sus gustos musicales. "Soy de Camarón y de la Buika", me confesó hace dos años cuando presentaba su primer disco y cantaba acompañada por un grupo de músicos de jazz ingleses. Ahora tiene un trío cubano y su música crece en todas las dimensiones. Así que cuando interpreta Valentine, un changüi oriental, aparece en escena el contrabajista Yelsy Heredia que es guantanamero y flamenco para arrebatarse y bailar.

Daymé comenzó rindiendo culto a los santos y expresó lo emocionante que era tocar en esa "sala mítica" para los amantes del jazz latino y el flamenco: "Esta noche toca Alain Pérez, que para nosotros los cubanos es el papá de muchas cosas". El bajista cubano formó parte del grupo de Paco de Lucía y antes de instalarse en España se había dado a conocer en el momento de la explosión de la timba cubana. Daymé aprovechó para comentar su experiencia madrileña: "es como estar en La Habana; todo el mundo grita".

Ha grabado alguna canción de aires pop en inglés pero en seguida le mete un alarido que suena a las divas del soul, cosecha de 1967, año fetén para la causa del soul. Y ahí se alzan voces que dicen "qué lástima que tengan que venir los ingleses, otra vez, a descubrir a los cubanos". Quizá no sea mala idea: en España apenas quedan buscatalentos dispuesto a invertir en música y los ingleses gustan de lavarle la cara a los ritmos vintage: nuevos arreglos para el mambo, para la rumba y para el chachachá.

Dice Gilles Peterson que éste es el nacimiento de una estrella y puede que tenga razón. Dayme recuerda, a ratos, el grito huracanado de Celia Cruz, a la que le tocó vivir una época de gustos refinados. "Celia era un salvaje" recordaba Javier Colina de unos años en la que Celia hacía grabaciones de santería y militaba en las "mulatas de fuego" en el Tropicana a las ordenes musicales de Bebo Valdés.

Resulta improbable que ningún productor pueda dañar el talento de Daymé Arocena y en su concierto madrileño lo demostró en una rumba, a falta de claves utilizó al público para asistir el ritmo endiablado. Finalizó su concierto con El ruso una composición de su primer álbum Nueva era.
Los músicos de Dayme son tan jóvenes y tan superdotados como ella y estuvieron contenidos casi todo el tiempo. Ahora a Daymé la quedan varias vueltas al mundo con presentaciones en Japón y en Estados Unidos donde ya ha conquistado elogios unánimes. Ha prometido volver.

viernes, 28 de abril de 2017

La Pobreza en la Cuba actual

Desigualdad en Cuba: ¿combatiendo la riqueza o la pobreza?


Abril 25, 2017


Desigualdad en Cuba: ¿combatiendo la riqueza o la pobreza? 
Reducir la desigualdad en Cuba requiere medidas de diverso tipo, pero no todas tienen la misma prioridad, ni similar urgencia. Contrario a lo que muchas veces parece asumirse en el debate nacional, reducir la desigualdad en Cuba no consiste, fundamentalmente, en comprimir la riqueza de quienes la tienen, sino en resolver la pobreza de quienes la padecen.

Para que no haya equívocos, no me parece éticamente apropiado que existan en el país personas y grupos sociales con niveles de ingreso y de riqueza 30 veces, o más, superiores al de muchos ciudadanos que son personas calificadas, decentes y trabajadoras; pero el imperativo ético que debe ser priorizado y las acciones de política para respaldarlo deben ser colocados en erradicar las causas de la pobreza y no tanto en aminorar la creación de riqueza que se produce dentro de la ley.
Establecer mecanismos de redistribución acreditados –como los impuestos- que permitan hacer transferencias de unos grupos a otros debe ser, sin duda, parte de las políticas nacionales para alcanzar una sociedad más equitativa. Es un componente para evitar altos niveles de concentración de los ingresos y de la riqueza, pero la prioridad debe colocarse en políticas que favorezcan incrementar el ingreso de quienes hoy son pobres.

La desigualdad siempre es un concepto relativo. En lo económico, se refiere a la diferencia en los niveles de vida entre personas y grupos, como resultado de procesos de distribución de ingresos y de riqueza.

En el mediano y largo plazos, la desigualdad económica pudiera expresarse como desigualdad social –por ejemplo, la re-estratificación social- y también como desigualdad política, por ejemplo, el desencanto de sectores sociales con la política y el resultante vacío participativo que no queda “desocupado”, sino que pudiera beneficiar a otros grupos sociales.

En la práctica, desigualdad y pobreza tienden a existir simultáneamente y están relacionadas entre sí, aunque se trata de dos conceptos distintos. No siempre ocurre de esa manera pues hay países donde existen niveles relativamente altos de desigualdad, pero la pobreza extendida no es significativa. Sin embargo, este no parece ser el caso de Cuba.

La existencia de bienes y servicios públicos de acceso universal (como la salud y la educación) han desempeñado un papel importante en evitar niveles masivos de pobreza y un crecimiento aun mayor de la desigualdad, pero mantener e incluso mejorar esos bienes y servicios públicos no va a reducir, por sí solo, la pobreza y la desigualdad en Cuba.

A pesar de la ausencia de datos oficiales actualizados sobre desigualdad y pobreza  -la última valoración del índice de Gini fue de 0,407 hace casi 20 años atrás y el nivel de pobreza estimado por especialistas es de aproximadamente el 25 por ciento de la población-,  Cuba parece encontrase en una situación donde la reducción de la pobreza y de la desigualdad deben ir de la mano.

Expresado en otros términos: existe pobreza porque determinados grupos sociales han sido colocados en una situación permanente de desigualdad que les impide superar la pobreza. Por esa razón, tratar de reducir la pobreza dependería de la modificación de la condición de desigualdad en la que viven esos grupos sociales.

En un país donde la mayoría de quienes reciben un ingreso son trabajadores asalariados, las causas de la pobreza y de la desigualdad deben ser buscadas en el mercado laboral. Es, esencialmente, un problema de bajos salarios. Dado el peso mayoritario que tiene el sector estatal en el empleo asalariado, es plausible asumir que los bajos salarios estatales parecen ser una causa central de los niveles de desigualdad y de pobreza.

Aunque las llamadas “líneas de pobreza” son una medición insuficiente y controvertida del nivel de pobreza de un país, es, de todas maneras, un dato que hay que tener en consideración. No existe un cálculo oficial de la “canasta básica” en Cuba, pero existen economistas cubanos que han realizado estudios de terreno, que aportan evidencia que, aunque obviamente no puede ser asumida como un reflejo estadístico preciso de la media nacional, permiten tener datos concretos para hacerse una representación de la desigualdad y de la pobreza.

Ese es el caso del estudio realizado en 2015 por la Dra. Blanca Munster basado en una muestra de hogares del Consejo Popular Santa Fe.  En ese estudio, el 96 por ciento de los hogares registraron ingresos per cápita iguales o menores de 420 pesos, en tanto el gasto mensual declarado por cada familia era de 1,955 pesos, de los cuales 1,710 pesos fueron gastos de alimentación.

El dato que debe ser retenido es que se necesitaban cuatro fuentes de ingreso promedio per cápita por cada núcleo familiar, simplemente para comer. Expresado de otra manera: el ingreso per cápita apenas cubría la cuarta parte de los gastos en alimentación de una familia.

Nótese que este tipo de estudios concretos ilustra una realidad que es mucho más compleja que la ilusión que pudieran ofrecer cifras como el salario estatal medio mensual que ha crecido en los últimos años, alcanzando un nivel de 687 pesos en 2015.

Hay un punto importante que debería ser entendido: reducir la pobreza y la desigualdad en Cuba no pasa, esencialmente, por medidas de redistribución social sino por transformar la esfera productiva, especialmente en lo relativo a la distribución primaria del ingreso. Resolver el problema en el sector estatal debería ser una prioridad y una urgencia.

Seguramente pudiera argumentarse que el sector estatal no puede pagar salarios más altos porque debe evitarse una potencial situación inflacionaria que acarrearía más pobreza y más desigualdad. Este es un argumento válido, pero no estoy abordando ahora las disfuncionalidades de una empresa estatal que ni siquiera es capaz de retribuirles a sus empleados el valor del “producto necesario” (valor producido por el trabajador para cubrir sus necesidades).

Estoy discutiendo ahora las causas de la pobreza y de la desigualdad, y la función que desempeña en ambos procesos la existencia de salarios muy bajos. Son discusiones que deben hacerse de manera integrada, pero lo que afirmo es que la pregunta “¿por qué hay pobreza en Cuba?”, tiene una respuesta directa en los bajos salarios y en ingresos asociados, como las jubilaciones.

Es importante entender cómo funciona la pobreza y la desigualdad. Claire Melamed, especialista de OXFAM, ha anotado una cuestión que me parece conveniente adoptar como marco general para abordar temas de desigualdad y de pobreza en Cuba: “Existen dos maneras muy diferentes de pensar en la desigualdad. La primera se enfoca en el rico. La segunda se enfoca en el pobre. La primera es sobre la que más escuchamos hablar. La segunda es la que verdaderamente importa”.

¿Por qué debería importarle –exactamente- a un obrero cubano que unos pocos “ricos” tuviesen más ingresos que muchos trabajadores “pobres”? (una respuesta como esa no es obvia, hay que explicarla);
¿Es que si esos “ricos” fueran despojados de su riqueza, mejoraría realmente ello la situación del trabajador “pobre”? (la redistribución pudiera ser parte de la solución, pero el problema es mucho más complejo)
De nuevo, expreso mi rechazo ético a la concentración de ingresos y riqueza en manos de unos pocos. Simplemente trato de llamar la atención sobre preguntas que me parecen de sentido común.

Resumiendo:

– La reducción de la desigualdad y la pobreza demandan la existencia de empresas –de cualquier tipo de propiedad- que sean capaces de sostener un mercado laboral con un salario medio que tenga, al menos, un nivel de entre tres y cuatro veces el actual, es decir, en el rango de 2,100 a 2,800 pesos mensuales. Crecer económicamente con equidad exige, en Cuba, contar con entidades productivas vigorosas y unidades presupuestadas eficientes que paguen buenos salarios.

– Un objetivo de política económica de esa magnitud probablemente exigiría una transformación más radical y más acelerada que la que parece haberse sugerido oficialmente hasta ahora. La reforma de la empresa estatal y la creación de un marco adecuado para la empresa privada nacional deberían ser dos áreas cruciales, y simultáneamente priorizadas, de la reforma económica. Creo que esta es una percepción compartida; lo interesante es la parsimonia con la que sigue discutiéndose sobre la posibilidad de una nueva ley de empresas y la inacción que se observa respecto a algo que ya ha sido políticamente admitido como política de Estado: la legalización y regulación adecuada de la empresa privada nacional.

martes, 25 de abril de 2017

Larry Fink, el marxista que retrató a las estrellas

Larry Fink, el marxista que retrató a las estrellas

Una exposición en Milán le rinde homenaje y publica un libro con fotos de Andy Warhol



Una de las imágenes de la exposición de Larry Fink, en Milán.
Una de las imágenes de la exposición de Larry Fink, en Milán.

Larry Fink vive en una granja en Martins Creek, Pensilvania, desde hace 40 años. En el edificio, construido por Benjamin Franklin en 1750, reside con su esposa, la escultora Martha Posner. Alrededor en un terreno por el que corretean animales, construyó una sauna, una casa de invitados, un cuarto oscuro y un estudio en el que guarda miles de fotografías reveladas y sin revelar, el trabajo de toda una vida pegado a una cámara, que jamás termina de archivar y redescubrir. Nada de lo que allí se ve recuerda a las fabulosas fiestas que Fink ha fotografiado y por las que es conocido.

Hace tres años, en una de sus búsquedas rescató las fotos que aún guardaba de un viaje que hizo con algunos beatniks de Nueva York a México y por el que terminaron en prisión —un par de meses— cuando les pillaron con marihuana en la frontera. Esas fotos las convirtió en el libro, The Beats, que junto a su serie más famosa The Vanities, de la década que se pasó fotografiando las fiestas de Vanity Fair en Hollywood, se exhiben ahora en el espacio Armani/Silos de Milán.




Exposición 'The Beats and The Vanities', de Larry Fink , en Milán.
Exposición 'The Beats and The Vanities', de Larry Fink , en Milán.


Las estrellas del cine al lado de los hipsters pioneros. Los años de glamour de Fink versus su juventud atraída por la rebeldía beatnik. Parecen opuestas, pero no lo son, dice el fotógrafo. “Las fotos tienen más en común de lo que podría parecer a primera vista. Desde dos niveles muy, muy opuestos de egocentrismo, The Beats y The Vanities viven dentro del mismo valle”, explica, satisfecho de que Giorgio Armani viera las conexiones.

Larry Fink es, en cualquier caso, un hombre que ha vivido en mundos opuestos siempre. Su madre era una “comunista de visón” y él creció rodeado de artistas e intelectuales, convencido de que podía, y debía, cambiar el mundo sin excluir a nadie. Decidió hacerlo a través de la fotografía cuando su padre a los 12 años le regaló la primera cámara. Se define como “un marxista de Long Island”, cuya rebeldía no le hizo huir de las fiestas de la jet set de Manhattan cuando sus alumnos lo invitaron a fotografiarlas, sino que le animaron a colarse en ellas y pasar desapercibido con su esmoquin y su pequeña cámara de potente flash que captaba gestos ridículos, risas presuntuosas. Después, de vuelta en Martins Creek, se transformaba en “un barrigón rural” y fotografiaba a sus vecinos, de clase más humilde. Un contraste que unió en su primera serie, Social Graces.




Las actrices Naomi Watts y Lucy Liu, en Los Ángeles en 2000.
Las actrices Naomi Watts y Lucy Liu, en Los Ángeles en 2000.  


Si a sus vecinos los retrataba con compasión, a los primeros les retrataba con cierta rabia e ironía, la misma con la que captó a Andy Warhol, Ingrid Superstar, Lou Reed, John Cale, Edie Sedgwick y Gerard Malanga en 1966 en el Lower East Side neoyorquino. Una sesión de fotos que era inédita hasta que Fink la rescató entre las cientos de fotos de su estudio y publica ahora en el libro Fink on Warhol: New York Photographs of the 1960s.

Arte como fenómeno


Cuando las tomó, Fink era un veinteañero desconocido y buscando la revolución, Warhol y su troupe ya eran todo en Nueva York. A Fink le encargaron las fotos para el segundo número de la revista literaria East Side Review, que nunca llegó a publicarse, Fink podría haberlas publicado y haber alcanzado esos cinco minutos de fama que Warhol regalaba por su presencia. Nada le podía interesar menos al fotógrafo. “Su arte era interesante como fenómeno, pero no muy profundo”, le confesaba a The New York Times recientemente. “Se convirtió en una persona más generosa en sus últimos años y su fundación hace buen trabajo, así que no soy contrario del todo a Andy, pero no es mi tipo favorito, digámoslo así”.

Por eso cuando le ofrecieron sacar a la luz estas fotos de Warhol, Fink aceptó, pero solo si se colocaban frente a imágenes de lo que el llama un Nueva York más real de esos movidos años sesenta. El de Malcolm y manifestantes contra la guerra en Vietnam.

sábado, 8 de abril de 2017

El idioma Yoruba y sus diferencias de pronunciacion en Cuba y en Nigeria

En Cuba sobrevivieron y se mantienen en uso varias lenguas de origen africano ( Yoruba ( conocida como Lucumi en la isla ), Lingala, Ekwe etc ) asociadas a los cultos religiosos afrocubanos, como la isla fue la ultima colonia de España, muchas tradiciones perdidas por culpa del colonialismo y el exterminio de las culturas en Africa se conservaron en ella.
 
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Orgasmo

Según este estudio, las mujeres alcanzan el orgasmo en el coche y el trabajo

¿Está nuestra visión del sexo basada en la ficción? ¿Qué es más satisfactorio, estimular el clítoris o la penetración vaginal? Desvelamos los enigmas.

orgasmo

¿Todas las mujeres se masturban? ¿Los orgasmos femeninos siguen un único patrón? ¿La forma de alcanzarlo es la misma? ¿Está la visión del sexo basada en la ficción? Estas son algunas de las incógnitas que ha desvelado el estudio de Bijoux Indiscrets a través de la web Librería de orgasmos con el objetivo de demostrar que la imagen que tenemos del sexo está distorsionada particularmente por las películas o el cine porno.
Para ello han contado con el orgasmo de 750 mujeres de 51 países diferentes. España, Estados Unidos, Alemania, México y Colombia han sido las nacionalidades que más han contribuido con sus orgasmos. También han contado con la participación de países como India, China, Arabia Saudí o Pakistán. Por lo tanto, la colaboración e implicación en sí misma de todas estas mujeres ya sería un dato representativo. Vayamos a las cifras.

"Casi el 80% de los orgasmos donados en la librería son alcanzados mediante el clítoris"

 

LAS MUJERES SE MASTURBAN
 
 
A día de hoy la masturbación femenina todavía es un tabú (entre amigas o no). Según Ana Lombardía, sexóloga y terapeuta de Sex Academy “hay muchas personas con dificultades para llegar al orgasmo en pareja. Muchas de estas personas lo consiguen con facilidad masturbándose a solas pero, cuando están en la cama con sus parejas, no lo consiguen, y aunque es frecuente escuchar esto en boca de mujeres, también hay muchos hombres a los que les sucede.” Continúa la experta, “de ahí que la gran mayoría de las mujeres haya fingido un orgasmo en uno u otro momento de su vida. A veces estas mujeres se cansan de simular su placer y quieren empezar a disfrutar de verdad”, sentencia.


El estudio de Bijoux Indiscrets desvela que el 42% de los orgasmos de la librería se han alcanzado en soledad, mientras que solo el 11,2% de mujeres no se ha masturbado nunca. Sin embargo, y teniendo en cuenta que los hombres se masturban con más frecuencia que las mujeres (el 1,6 % de los hombres no se ha masturbado nunca), son ellos los que se sienten más culpables cuando se masturban (20,4%) frente a las mujeres (13.3%).
Fuente Bijoux Indiscrets.
Fuente Bijoux Indiscrets.

Silvia C. Carpallo, sexóloga, periodista y escritora explica que “las mujeres del estudio nos muestran que tienen muchas técnicas y herramientas para masturbarse, y que no solo lo hacen en la intimidad de su casa, sino que son capaces de buscar su orgasmo en lugares como el coche o el trabajo, quizás como un remedio efectivo contra el estrés y como fuente de bienestar. Parece que cada vez tienen más claro que el autoerotismo no es un tabú, sino que es salud".

Fuente Bijoux Indiscrets.
Fuente Bijoux Indiscrets.

TODOS LOS ORGASMOS NO SON IGUALES


El estudio revela que el 22,5% de las mujeres españolas no llega al orgasmo nunca o casi nunca durante las relaciones sexuales. Que el 52% acaban por fingirlo al sentirse presionadas para alcanzarlo (y hacerlo del modo en el que sus parejas masculinas lo están esperando) y que el 11,8% siempre lo finge, costumbre de la que el 84% de los hombres no son conscientes.
Fuente Bijoux Indiscrets.
Fuente Bijoux Indiscrets.

En las imágenes del estudio se puede observar como el orgasmo no es un concepto único. Carpallo considera que este estudio “demuestra que no hay un sólo camino al orgasmo y desmitifica la dicotomía entre clítoris y vagina, por lo que podemos afirmar que el orgasmo es uno y los caminos para alcanzarlo son infinitos, teniendo en cuenta que cualquier parte de nuestra anatomía, si sabemos estimularla, puede llevarnos al éxtasis.” Además añade que “hay mujeres que llegan a consultar si tienen anorgasmia porque nunca han experimentado el típico "tsunami" de orgasmo o incluso desconocen si han tenido un orgasmo porque no se parece al que ha experimentado su amiga”. Sin embargo, el estudio demuestra que cada orgasmo es diferente a través de la representación gráfica y sonora.
 

ÉCLAIR

 
Nacionalidad: Portugal Duración: 26 segundos #Sola #Intenso #Habitación #Calor #Improvisando
Entre los orgasmos más populares se encuentra "Éclair", escuchado más de 30.000 veces. Las grabaciones también están acompañadas de pequeñas descripciones para dar contexto al estudio sobre la realidad del sexo, y así conocer en profundidad cuáles son las zonas erógenas preferidas, los lugares para practicar relaciones o masturbarse, e incluso las sensaciones o estados de ánimo que les provoca un orgasmo.
 



Según Bijoux Indiscrets, el 74% de los orgasmos se alcanzaron con la estimulación del clítoris, el 27% con el punto G, el 19% con senos y un 4% jugando con las piernas. El 22% lo hizo utilizando las manos, el 20% con un vibrador, o el 15% mediante la penetración. Las grabaciones se llevaron a cabo en la cama (13%), en el sofá (4,4%), el suelo (1,5%) o en la cocina (1,1%), así hasta alcanzar una larga lista de lugares que incluye el trabajo (1,9%) o el coche (1,2%).

LA IMPORTANCIA DEL CLITORIS

Lo primero que Carpallo ha identificado como sexóloga es la zona estimulada, ”a veces se da por sentado que el orgasmo solo se alcanza a través de una penetración vaginal, y en cambio lo que demuestran los resultados es que la mayoría de los orgasmos se han alcanzado con la estimulación del clítoris”. La sexóloga admite que es algo lógico. “El clítoris es mucho más grande de lo que a priori se ve y solamente la parte del glande (la punta de todo el sistema clitorial) tiene 8.000 terminaciones nerviosas, mientras que la del pene tiene 4.000. Tenemos que hacernos a la idea de la importancia del clítoris en el placer femenino y no basarnos solamente en la estimulación vaginal”. Además hace hincapié en que no se trata de demonizar el coito, sino en concienciar y explicar que esta perspectiva es más fácil para alcanzar el orgasmo.

“El clítoris tiene 8.000 terminaciones nerviosas, mientras que el pene tiene 4.000"


CONCLUSIÓN: FICCIÓN VS REALIDAD


La actriz porno y activista feminista, Amarna Miller, también intervino en la presentación del estudio y manifestó la importancia de reconquistar el terreno del sexo para acabar con los prejuicios y los estereotipos: "Durante cientos de años se nos ha explicado de que manera teníamos que vivir nuestras relaciones personales, gestionar nuestra sexualidad y construir el deseo, porque recordemos que desde hace muy poco tiempo todos los temas que están relacionados con el placer genital están fundamentalmente vinculados al hombre, y la mujer que lo disfrutaba de forma abierta recibía adjetivos bastante peyorativos. Recordemos también que el orgamo femenino ha estado considerado como algo malo y como consecuencia de la histeria de la mujer."

Elsa Viegas de Bijoux Indiscrets argumenta que “La ficción nos enseña una cosa, pero la realidad nos demuestra otra. El cine, incluyendo el porno, nos vende que el placer femenino sólo se consigue mediante penetración, no obstante, casi el 80% de los orgasmos donados en la librería son alcanzados mediante el clítoris. Otra discordancia es que en la ficción las mujeres no suelen masturbarse, la única manera de alcanzar su orgasmo es acompañadas, sin embargo más de la mitad de los orgasmos donados son grabados a solas. Viendo estas contraposiciones, no es una sorpresa que muchas mujeres lleguen a sentirse frustradas cuando no alcanzan el orgasmo con sus parejas; o lleguen a pensar que tienen problemas físicos; problemas que pueden resolverse con información real capaz de borrar prejuicios y tabúes sociales”, concluye.

domingo, 2 de abril de 2017

Venezuela

Mentiras sobre lo que pasa en Venezuela


 
 
 
El 9 de enero de 2017, la Asamblea Nacional venezolana desconoció al Presidente de la República, Nicolás Maduro. Votaron a favor de ese golpe de estado constitucional todos los diputados de la oposición salvo los tres diputados del partido de Henry Falcón, quienes entendieron la gravedad de esa decisión. Venezuela es un sistema político presidencialista desde 1811, influido por el constitucionalismo norteamericano. Al Presidente le vota directamente el pueblo -a diferencia de un sistema parlamentario como el español, donde al Presidente le vota el Parlamento- y le corresponde al Presidente, que es el Jefe del Estado, la dirección del país. Cuando la Asamblea decidió desconocer el poder legítimo del Presidente se estaba poniendo al margen de la Constitución. Se colocaron por voluntad propia en desacato. La prensa internacional no dijo nada.
 
La gran discusión entre el Presidente Maduro y la Asamblea tiene que ver con las actas de tres diputados de Amazonas. Se ha demostrado que compraron votos entre otras muchas irregularidades, lo que obligaría a repetir la elección en esos tres casos. La Asamblea se declaró en rebeldía y decidió echar un pulso a la Presidencia de la República. A imitación del constitucionalismo europeo, cuando hay un conflicto constitucional entre poderes el Tribunal Supremo puede asumir competencias del Parlamento en los casos en que fuera necesario. Hasta un fantoche como Donald Trump ha tenido que asumir las decisiones recientes del Tribunal Supremo norteamericano. Con su tradicional irresponsabilidad, la derecha española llama a desobedecer el estado de derecho en Venezuela y la decisión del Tribunal Supremo. No me extraña de Esperanza Aguirre o Pablo Casado: el PP, especialmente en Madrid, ha financiado sus campañas electorales con dinero negro. Es decir, el PP lleva varías legislaturas usando maneras propias de golpistas. E históricamente, al menos desde 1936, tienen oído músical para esa partitura. Quienes digan desde España que los venezolanos deben desoír las decisiones de su Tribunal Supremo son unos irresponsables que tiren piedras no solamente sobre el tejado venezolano, sino también sobre el nuestro. Luego tendrán la caradura de quejarse de los comportamientos al margen de la Constitución de la asamblea catalana.
 
Por si fuera poco, esa Asamblea dominada por la oposición proclamó que el Presidente había abandonado su cargo (algo absurdo y evidentemente falso) y propuso convocar elecciones presidenciales en el plazo de un mes. Ese intento de golpe de estado desde el Parlamento no recibió ni una sola crítica de los que ahora dicen que hay un golpe de estado en Venezuela. Entre ellos, el máximo responsable de la OEA que ayer mismo se reunía en la Ciudad de México con ex presidentes latinoamericanos procesados por lesionar los derechos humanos, y el Departamento de Estado de los EEUU. Qué curioso que justo después haya salido la petición de Almagro de enjuiciar a Venezuela desde la OEA. El papel de Almagro como  Secretario General de la OEA está haciendo mucho daño a la tan necesaria institucionalidad internacional (Pepe Mujica ya se distanció de él de manera definitiva y dejó ver a quién se había vendido). Almagro lleva varios meses mintiendo. Por ejemplo, ha dicho en dos ocasiones recientes que a Venezuela se la ha aplicado la Carta Democrática de la organización (que, tras muchos trámites -ni siquiera iniciados-, podría llevar a su expulsión como ya ocurrió con Cuba pero nunca ha ocurrido con los Estados Unidos, pese a haber promovido golpes de Estado como el de Pinochet contra Allende). Pero era mentira, como demuestra que hoy mismo ha pedido a la OEA que aplique la Carta Democrática. Ergo miente. Todo el rato. Él sabrá por qué, pero en su Uruguay natal dicen que se ha vendido por un puñado de dólares a los que siempre han querido que América Latina sea el patrio trasero norteamericano. Washington siempre busca a un criollo para hacer la tarea del traidor. Almagro no vive en Montevideo.
 
El Tribunal Supremo de Venezuela ha usado un artículo de la Ley de Hidrocarburos -la principal riqueza del país- que establece que los convenios internacionales y las asociaciones con grupos extranjeros deben ser aprobados por la Asamblea. Como la Asamblea está en situación jurídica de desacato, de manera que no puede -ni quiere- firmar ningún acuerdo, lo que pone en riesgo financiero a Venezuela. Es por eso que el Tribunal Supremo ha asumido las competencias estrictas de la Asamblea para la aprobación de esos contratos, de manera que el país pueda asumir los compromisos necesarios en un momento económicamente complicado por el hundimiento de los precios del petróleo (preguntémonos en España qué pasaría si se hundiera un 80 % el turismo).
El Tribunal Supremo no ha disuelto la Asamblea ni se han convocado nuevas elecciones para elegir nuevos diputados. Lo contrario de lo que están diciendo los medios de comunicación. Lo único que está haciendo el tribunal supremo es asumir unas competencias concretas para evitar que Venezuela se paralice mientras dure el descato. Si los diputados de la oposición quisieran, el desacato desaparecería de inmediato -bastaría con que cesaran en su desconocimiento del Presidente de la República y que reconocieran que los tres diputados elegidos en la Amazonía no pueden hacer uso de su acta debido a las muchas irregularidades probadas-, pero les resulta mucho más rentable seguir regalando falsas portadas a la prensa internacional. La derecha internacional, esa que se regala entre sí viviendas oficiales y que tiene una trama global de fondos buitres -donde están los Aznar, Botella, sus hijos, De Guindos, Rato, Aguirre y toda esa tropa de malos españoles donde también se ha colado algún “socialista” como Felipe González- quiere tumbar a Venezuela, igual que han hecho con Dilma Roussef en Brasil. ¿Quién que no esté vendido a esos intereses puede decir que asumir de manera temporal unas competencias esenciales para firmar unos contratos sin los cuales un país se quedaría entregado a los capitales internacionales es un golpe de Estado? ¿No son acaso los mismos que ven “normal” desconocer al Presidente del Gobierno y llamar a nuevas elecciones? Demasiados hipócritas.
 
Venezuela necesita mucho diálogo. El choque entre instituciones es malo para el país. Esa debiera ser la tarea de España: ayudar al diálogo. En todo el continente latinoamericano. En México -desde donde escribo- han asesinado este último mes a tres periodistas (¿Nos imaginamos lo que pasaría si hubieran asesinado a tres periodistas en Caracas?) y hay al menos 30.000 desaparecidos. El día a día de México es la aparición de fosas con cadáveres, la trata, el asesinato de mujeres, la desaparición de líderes sociales, la creciente pobreza y desigualdad junto a una impunidad del Estado estremecedora. Aún lloran en México a los 43 estudiantes de Ayotzinapa y el Presidente Peña Nieto se ríe de las víctimas no reconociendo las lagunas que apuntan al ejército, a la policía y a políticos vinculados al narco en la desaparición de las muchachas y muchachos. Parece que el PP y sectores del PSOE quieren ver a Venezuela convertida en México.  Para seguir la trama de los negocios.
Hay mercenarios que desearían abocar a Venezuela a una guerra civil. Creen que así podrían volver a recuperar el paraíso que tenían cuando controlaban el petróleo contra los venezolanos y venezolanas. Se equivocan, porque el pueblo venezolano no va a permitir que eso ocurra. Apuntar en esa dirección es querer llevar a Venezuela a un escenario terrible como los que ha creado la OTAN y las potencias occidentales en Oriente Medio. Ojalá el Estado de derecho que forma parte de los logros civilizatorios de Europa pueda funcionar también en Venezuela.  Esa es la principal tarea en la que podríamos colaborar los españoles en ese país: ayudar a reforzar el Estado de derecho. Aunque el PP de la Gürtel y la Púnica ¿qué va a enseñar?
 
Fue el diario El país el que celebró el golpe de estado contra Chávez en 2002 y fue el Presidente Aznar el que ordenó a nuestro Embajador a reunirse con el Presidente golpista. Ayudemos a que no vuelva a ocurrir nada de esto. Para ello, es esencial que los que no tienen otros intereses que los del dinero, dejen a la justicia funcionar. Y que nadie sea tan hipócrita para pedir en otros países lo que no pedimos para el nuestro.
 

miércoles, 29 de marzo de 2017

El final de la infame trata de negros

Abolicionismo y réquiem de un negocio

 Un 25 de marzo de hace 210 años Gran Bretaña cesó la cruenta trata esclavista

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La mundialización de las tratas africanas en los siglos XVIII y XIX.

Uno de los delitos más grandes de la historia provocó la introducción de unos 10 millones de africanos en suelo americano para satisfacer las exigencias de acumulación del capitalismo naciente. Se cumplen 210 años de la prohibición británica de la trata esclavista y, fundamentalmente, de la Gran Trata Atlántica, vigente desde el siglo XVI hasta comienzos del XIX (al menos, en teoría).
El 25 de marzo de 1807 el Parlamento británico aprobó el Acta de Abolición de la Trata esclavista
Para comprender por qué el Parlamento del Reino Unido aprobó el Acta de abolición de la trata esclavista el 25 de marzo de 1807 hay que considerar algunas causas:

En las postrimerías del siglo XVIII, pese a que la Trata Atlántica estaba en auge, y en la década de 1780 navíos británicos trasladaron más de 300.000 esclavizados, surgió el movimiento abolicionista, la primera cruzada ideológica “global”, cuyo accionar contribuyó a cercenar considerablemente ese tráfico en su vertiente atlántica (la más importante, aunque no lo detuvo en su totalidad pues el comercio ilegal continuó). En 1787, año de origen del abolicionismo como movimiento, hubiera sido imposible creer que el tráfico británico fuera declarado ilegal 20 años más tarde. En 1787 en forma paradójica, mientras en los Estados Unidos la esclavitud pasó a formar parte del nuevo Estado, los abolicionistas británicos dieron inicio a su lucha contra este infame tráfico.

Éxito rápido de un movimiento

En un período relativamente breve, el abolicionismo consiguió hacer realidad su propósito inicial, pese a marchas y contramarchas y entretelones de personajes como Granville Sharp, quien recorrió la nación de punta a punta para promover su cruzada abolicionista en los años previos a 1807. Mientras, William Wilberforce, avanzó desde su banca parlamentaria introduciendo la discusión entre sus pares. Los abolicionistas sumaron consideraciones humanitarias y morales en su diatriba contra la trata y, más tarde, en sus ataques contra la esclavitud.
William Wilberforce (1759-1833), precursor del movimiento abolicionista.
William Wilberforce (1759-1833), precursor del movimiento abolicionista.

En segundo lugar, las necesidades de la Revolución Industrial aceleraron la noción del trabajo esclavo como obsoleto y costoso, aspecto en el que reparó el padre del liberalismo económico, el escocés Adam Smith, y, por otra parte, se valoró la necesidad de contar con mano de obra asalariada.
En un tercer plano, la Revolución Francesa, con sus ideas novedosas, y el ciclo revolucionario en Haití (1791-1804) funcionaron como factores de presión determinantes para la causa promovida por los abolicionistas británicos, aunque los propietarios alegaran que de eventos como el haitiano (y otras rebeliones posteriores en el Caribe) se debía aprender que la trata y la esclavitud eran la mejor forma de mantener a raya a los esclavizados. Entonces, la misma Revolución en la metrópoli fue la que declaró Libertad, Igualdad y Fraternidad pero las negó a los no blancos.

De todos modos, la esclavitud en el Imperio británico se abolió en 1838, mientras que en los franceses en 1848 (y la trata gala en 1818). La primera nación en haber suprimido el tráfico esclavista fue Dinamarca, en 1802, aunque su importancia imperial fuera minúscula frente a la de Gran Bretaña, potencia hegemónica mundial de la época. En general, hubo que esperar un importante lapso entre el fin de la trata y el cese de la esclavitud. Todas las naciones intervinientes en el tráfico atravesaron esa espera.

En mayo de 1787 se formó el Comité para la Abolición del Comercio de Esclavos
En 1783 los cuáqueros, pioneros y activos promotores de la causa abolicionista, comenzaron a enviar peticiones tanto al Parlamento británico como al Congreso estadounidense contra la esclavitud, dando inicio a un intenso flujo de literatura abolicionista. Lo que disparó la andanada de publicaciones fue el caso Zong, un buque esclavista de Liverpool en el cual su propietario, el capitán y médico Luke Collingwood, ordenó echar por borda a 133 esclavizados, ante el agotamiento de provisiones, para luego demandar indemnizaciones por la pérdida de mercadería a la compañía aseguradora. Indignó a los abolicionistas que aquellos desgraciados fueran arrojados al mar como meros objetos.
En mayo de 1787 se formó el Comité for the Abolition of the Slave Trade (Comité para la Abolición del Comercio de Esclavos), de predominio cuáquero, y a la par se incrementaron la propaganda abolicionista y las peticiones, estas últimas una forma de hacer llegar estas exigencias al Parlamento británico. En Manchester se juntaron nada menos que 10.000 firmas, sobre un total de 50.000 habitantes.

La citada Comisión reunió testimonios en contra de la trata, como el del antiguo comerciante John Newton (Thoughts upon the African Trade) y otro de un antiguo médico de un barco negrero, John Falconbridge (Account of the Slave Trade). También aparecieron testimonios de antiguos esclavizados, como el del oriundo de la actual Nigeria, Olaudah Equiano, conocido por su nombre “cristiano” e impuesto, Gustavus Vassa, que captó la atención del auditorio británico, una vez publicada su autobiografía, en 1789. Este material no solo contribuyó a luchar contra la trata, sino con posterioridad también contra la esclavitud. Frente a la propaganda abolicionista, los traficantes africanos respondieron en 1788 con peticiones al Parlamento británico reafirmando el gran valor económico de la trata para la nación anglosajona. Se multiplicaron las voces a favor de la trata y de la esclavitud en el Imperio, puesto que en el Caribe los grupos favorecidos no deseaban su cese.
En enero de 1806 el primer ministro, William Pitt, abolió la trata en los nuevos territorios conquistados. Al año siguiente, la trata fue suprimida y su abolición puesta en vigencia a partir del 1 de mayo. Más tarde, a partir de la década de 1820, los abolicionistas británicos avanzaron airosamente contra la esclavitud. Hasta 1838, año del fin de la esclavitud británica, los rumores de liberación fueron una constante entre los esclavizados así como las rebeliones en el área del Caribe y otras de América. Incluso los abolicionistas fueron acusados de instigar estas últimas. De todos modos, el camino al fin de la esclavitud es una historia aparte.

Presión británica y cambios en África

Los abolicionistas británicos obtuvieron un gran triunfo con la abolición de la trata, pero indicaron que su objetivo no era la supresión inmediata de la esclavitud, por lo que la pregunta fue qué hacer con los antiguos esclavos ya no traficables (en teoría). Los abolicionistas supusieron que el fin de la trata obligaría a los propietarios a tener en consideración a los esclavizados e impondría el final de la esclavitud, aunque el tiempo, en forma gradual, demostró su error de previsión. El sistema esclavista del sur de los Estados Unidos, pese a haber estado el país a la vanguardia del abolicionismo y sancionar el fin de la trata en 1808, en la década de 1820 funcionaba a la perfección, fortaleciendo la acumulación capitalista de la joven potencia emergente.

En África, pese a la abolición de 1807 (y sucesivas de otros países europeos), la trata recrudeció en circuitos en los cuales la injerencia británica no era fuerte
En 1815, en el Congreso de Viena, Gran Bretaña compelió a las demás potencias europeas a poner fin a la trata. Pero, pese al patrullaje británico de las aguas y a la presión diplomática ejercida, el tráfico atlántico, en la práctica, no llegó a su fin sino hasta la década de 1860. En poco más de medio siglo, tres millones de africanos fueron destinados a América, principalmente a Cuba y Brasil, los dos últimos países en abolir el tráfico negrero en América (1886 y 1888, respectivamente).
En África, pese a la abolición de 1807 (y sucesivas de otros países europeos), la trata recrudeció en circuitos en los cuales la injerencia británica no era fuerte y en todas direcciones: vía el Sahara surgía hacia el norte y Oriente Medio, al inmenso espacio del Índico, e incluso, pese a la férrea vigilancia británica, al Atlántico, donde, a pesar de la prohibición, el tráfico siguió muy activo hasta mediados del siglo XIX. La mayoría de los jefes africanos pudo proteger el tráfico y la soberanía hasta finales de esa centuria, mientras muchos se sumaron y resultaron muy enriquecidos por las ganancias del negocio negrero.

La trata en África central y oriental vivió un período sin parangón, siendo un ejemplo el Sultanato de Zanzíbar, en donde sobresalió el jefe Tippu Tip. La población esclava en esa isla pasó de 12.000 personas en 1819 a superar las 100.000 en los años 30. De los cuatro millones de esclavizados traficados en el Índico en el ámbito global, la mitad se registra en la segunda mitad del siglo XIX. En definitiva, las sociedades africanas devinieron esclavistas gracias a Gran Bretaña durante ese siglo.
En general, pero con más fuerza en África occidental, donde la vigilancia británica fue más fuerte, a los esclavos, al no poder ser vendidos, se los reorientó en el proceso productivo, surgiendo un modo de producción esclavista, tanto en el este como en el oeste africanos, al servicio de la demanda de materias primas hija de la Revolución Industrial. Se reemplazó el producto ya no más lícito, el esclavo, por la exportación de artículos lícitos (aceites de palma y de maní, goma, cacao, clavo de olor, etc.), aunque la sustitución no fue total porque muchos actores obtuvieron jugosos dividendos del tráfico de esclavizados. Incluso no faltó quien combinara los dos tipos de comercio.
Como en el pasado, aunque en un contexto modificado, hubo Estados que florecieron en base al trabajo esclavo. Fue el caso del Califato de Sokoto, en el actual norte de Nigeria, que fue el último Estado esclavista de la historia antes de sucumbir a la colonización inglesa. Ashanti y Dahomey fueron ejemplos de otras entidades estatales que se desarrollaron para la época en África occidental. En el primero, ante la incertidumbre de no saber qué hacer con las antiguas mercancías, muchos esclavizados fueron ejecutados o sacrificados. El segundo se volcó entre la producción de aceite de palma, de a ratos a la trata, pese a la presión británica para que desistiera.

Con el cambio introducido desde 1807, se incrementó sobremanera el comercio interno esclavista en África ante la cerrazón de los mercados externos y el nuevo clima creado por la Revolución Industrial y su necesidad de trabajo asalariado. Los esclavizados pasaron de ser sujetos convertidos en mercancías a productores privados de libertad o soldados destinados a las razzias (incursiones) para obtener más cautivos al interior, ya sea en África centro-oriental como en el occidente. La expansión de teocracias musulmanas, un proceso de comienzos del siglo XIX (que dio lugar al Estado referido en Sokoto), alentó la inserción de no libres en el proceso productivo, cuando no fueron destinados a la guerra. África en el siglo XIX presentó una diversidad inmensa, con pequeños Estados de ex esclavos repatriados, Liberia y Sierra Leona, o un asentamiento francés en Libreville.

En el momento de la conquista colonial, en las décadas de 1870, 1880 y 1890, entre la mitad y dos tercios de los africanos, dependiendo la región, eran esclavizados. Los británicos se valieron de esa realidad y, llegando a finales del siglo XIX, utilizaron la bandera abolicionista como pretexto para imponer su dominio en el mundo. El reparto de África entre unas pocas naciones europeas tuvo como caballo de batalla el combate contra la trata y la esclavitud, en particular la practicada por los árabes (recordando que la trata recrudeció, por ejemplo, en el este de África).

Fuente de las fotos:
  1. La mundialización de las tratas africanas en los siglos XVIII y XIX (Fuente: C. Coquery-Vidrovitch y E. Mesnard, Ser esclavo en África y América en los siglos XV y XIX, Catarata, Madrid, 2015, p. 252).
  2. William Wilberforce (1759-1833), precursor del movimiento abolicionista (Fuente: Adam Hochschild, Enterrad las cadenas, Península, Barcelona, 2006)
Omer Freixa es Historiador africanista argentino. Docente e investigador de las Universidades de Buenos Aires y Nacional de Tres de Febrero. 
 
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