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sábado, 6 de mayo de 2017

Dayme Arocena

Dayme Arocena: Cuba siempre vuelve

JOSÉ MANUEL GÓMEZ
La cantante cubana Dayme Arocena. 
Su segundo disco, 'Cubafonía' es, quizá el lanzamiento de música más impactante vinculado a la isla desde los tiempos de Compay Segundo

Daymé Arocena había vendido todas las entradas en su presentación en el Café Berlín de Madrid con una semana de anticipación. Eso no ocurría con un artista cubano desde los tiempos de Compay Segundo. La cantante estrena su segundo disco Cubafonía, producido por Gilles Peterson el gurú británico de las músicas del mundo, y apadrinada por radio Gladys Palmera.

Daymé es una cantante de jazz y tiene 24 años así que lo primero que asombra no son sus facultades, visibles desde que era niña, sino la amplitud de sus gustos musicales. "Soy de Camarón y de la Buika", me confesó hace dos años cuando presentaba su primer disco y cantaba acompañada por un grupo de músicos de jazz ingleses. Ahora tiene un trío cubano y su música crece en todas las dimensiones. Así que cuando interpreta Valentine, un changüi oriental, aparece en escena el contrabajista Yelsy Heredia que es guantanamero y flamenco para arrebatarse y bailar.

Daymé comenzó rindiendo culto a los santos y expresó lo emocionante que era tocar en esa "sala mítica" para los amantes del jazz latino y el flamenco: "Esta noche toca Alain Pérez, que para nosotros los cubanos es el papá de muchas cosas". El bajista cubano formó parte del grupo de Paco de Lucía y antes de instalarse en España se había dado a conocer en el momento de la explosión de la timba cubana. Daymé aprovechó para comentar su experiencia madrileña: "es como estar en La Habana; todo el mundo grita".

Ha grabado alguna canción de aires pop en inglés pero en seguida le mete un alarido que suena a las divas del soul, cosecha de 1967, año fetén para la causa del soul. Y ahí se alzan voces que dicen "qué lástima que tengan que venir los ingleses, otra vez, a descubrir a los cubanos". Quizá no sea mala idea: en España apenas quedan buscatalentos dispuesto a invertir en música y los ingleses gustan de lavarle la cara a los ritmos vintage: nuevos arreglos para el mambo, para la rumba y para el chachachá.

Dice Gilles Peterson que éste es el nacimiento de una estrella y puede que tenga razón. Dayme recuerda, a ratos, el grito huracanado de Celia Cruz, a la que le tocó vivir una época de gustos refinados. "Celia era un salvaje" recordaba Javier Colina de unos años en la que Celia hacía grabaciones de santería y militaba en las "mulatas de fuego" en el Tropicana a las ordenes musicales de Bebo Valdés.

Resulta improbable que ningún productor pueda dañar el talento de Daymé Arocena y en su concierto madrileño lo demostró en una rumba, a falta de claves utilizó al público para asistir el ritmo endiablado. Finalizó su concierto con El ruso una composición de su primer álbum Nueva era.
Los músicos de Dayme son tan jóvenes y tan superdotados como ella y estuvieron contenidos casi todo el tiempo. Ahora a Daymé la quedan varias vueltas al mundo con presentaciones en Japón y en Estados Unidos donde ya ha conquistado elogios unánimes. Ha prometido volver.

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