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domingo, 27 de febrero de 2011

La hipocrecia de Occidente y la dictadura libia

De izquierda a derecha, Nicolas Sarkozy, Silvio Berlusconi, Dimitri Medvedev, Muamar el Gadafi y Hosni Mubarak, en la cumbre del G-20 de julio de 2009. Detrás se observa a José Manuel Barroso, Gordon Brown y Angela Merkel, entre otros. Foto: AP- AP

REPORTAJE: EL NEGOCIO DEL TIRANO

El tirano que compró a Occidente

Hasta hace poco los líderes mundiales se disputaban un encuentro con el coronel. Europa compra a Libia el 90% de su petróleo y la familia Gadafi ha penetrado en el corazón de las finanzas europeas

MIGUEL MORA 27/02/2011

En Italia nos respetan. En Estados Unidos nos respetan!", bramó el coronel, tocado con un turbante y blandiendo iracundo ora el Libro Verde, ora la funda de las gafas. "¡Dejad de aplaudir y escuchad lo que digo!". Su grito resonó en el vacío de las ruinas del palacio-cuartel bombardeado por Estados Unidos en 1986. Eran otros tiempos: Muamar el Gadafi era entonces el gran promotor del terrorismo internacional, un gobernante paria, el "perro loco" de Ronald Reagan. Hace solo dos años, el coronel llegó a la cumbre del G-20 como invitado especial a la reunión celebrada en L'Aquila (Italia), y los líderes del mundo occidental se rifaban un encuentro de cinco minutos con él. Ahora, las cosas han cambiado otra vez. En las ciudades de Libia es el Ejército de la Jamahiriya el que usa los helicópteros, tanques, misiles, granadas y cazas vendidos por las potencias occidentales para reprimir a sangre y fuego las protestas de los ciudadanos que exigen el final de un régimen que dura 41 años.

La Administración de Bush decidió condenar a Sadam Husein al tiempo que sacaba a Gadafi del ostracismo

Mientras la ONU y la UE balbuceaban sus condenas, Libia compraba el 2% de la firma militar italiana Finmeccanica

Angela Merkel se dice aterrada por un discurso de Gadafi. Pero su país tiene todo tipo de negocios con Libia El tirano debe poseer pocas cuentas en el extranjero: disponía de todo el país, que es un Estado sin instituciones

Mil muertos, decenas de millares de heridos... Nadie lo sabe a ciencia cierta. Quizá nadie lo sabrá hasta dentro de algunos años. Las milicias de Gadafi están borrando las pruebas del terror, y el tirano que escupía amenazas y disparates a la cámara es hoy un agente importante en la escena económica y financiera global. Un socio de peso para muchas empresas y países de Occidente. Su principal socio comercial es Italia, el segundo es Alemania. Y sobre todo, Libia es el octavo Estado mundial en reservas de petróleo, con 44.300 millones de barriles por extraer, y el decimoctavo en producción, con 1,65 millones de barriles diarios.

Gadafi tiene razón en sentirse respetado en Estados Unidos; y en Italia, pero también en Reino Unido, donde ha invertido en sectores como educación, prensa, fútbol o inmobiliario. O en España, que en 2007 firmó acuerdos para vender armas a Trípoli por valor de 1.500 millones de euros y confiaba en cerrar contratos comerciales por un monto de 12.300 millones, según revela un cable secreto del portal Wikileaks despachado por el embajador de Estados Unidos en Madrid.

Desde que, hace seis años, la Administración de George W. Bush decidió condenar al sanguinario Sadam Husein y sacar del ostracismo a Gadafi, olvidando sus numerosos delitos terroristas, el dictador libio ha utilizado su poder absoluto, sus fondos soberanos -el dinero líquido procedente de las ganancias del petróleo- y en menor medida sus empresas familiares para invertir en Occidente, reedificar su país con la ayuda de empresas extranjeras y ayudar a capitalizar muchas compañías importantes de Europa y Estados Unidos.

El ambiente de rapacería queda bien dibujado en este despacho diplomático de Trípoli hace un par de años. "El jefe del Consejo Libio de Viviendas e Infraestructuras, Mohamed Abujela al Mabruk, dijo al embajador el 15 de febrero que aproximadamente la mitad de la inversión prevista de 62.000 millones de dinares libios (47.000 millones de dólares) en proyectos de construcción para 2008 ha sido ya adjudicada, básicamente a compañías extranjeras. Añadió que esperaba que la inversión aumentara en unos 10.000 millones de dinares en los próximos años".

Y agregaba el cable: "Aunque China y Turquía han recibido la mayor parte de los contratos adjudicados hasta ahora, Mabruk subrayó que hay todavía mucho espacio para que las compañías de Estados Unidos compitan potencialmente en proyectos todavía más grandes que los adjudicados hasta la fecha".

El líder de la revolución libia empezó el siglo XXI en lo alto de las listas de apestados internacionales y de Estados terroristas, pero su metamorfosis ha sido meteórica: hace solo una semana era un ejemplo de inversor civilizado y empático. Lo dijo en público el verano pasado Cesare Geronzi, presidente de Generali y prohombre de las finanzas italianas: "No he conocido nunca socios mejores que los libios".

El baño de sangre ha cogido a la comunidad internacional con las manos en la caja. La crisis se está viviendo con creciente repulsa ciudadana en Washington y en la Unión Europea, que ultimaba ya su acuerdo comercial con Libia cuando Gadafi decidió resucitar su retórica genocida y su rostro de carnicero y contratista de mercenarios.

El lugar donde el estallido libio ha producido más temor e incertidumbre es Italia, quizá el país que más ostentosamente se ha comprometido con el régimen de Gadafi. En los dos últimos años, el primer ministro Silvio Berlusconi ha visitado ocho veces Libia, y el coronel ha plantado sus jaimas (tiendas nómadas) en Italia en cuatro ocasiones. La relación entre ambos ha sido en apariencia cálida, con la triste broma del bunga bunga (el rito erótico libio importado) como piedra de toque. El coronel ha puesto en el platillo de la balanza su tesoro personal-estatal acumulado en los últimos años con las ganancias del crudo, estimado en unos 50.000 millones de euros, y su compromiso para frenar la salida de inmigrantes. Il Cavaliere pudo cumplir así su promesa electoral (reducir la inmigración clandestina) y abrió de par en par las puertas de Italia a los fondos libios, ayudando a legitimarlos en los mercados internacionales y pilotando con mimo las inversiones más importantes.

Gracias al Tratado de Amistad, Asociación y Cooperación, firmado el 30 de agosto de 2008 en la hoy rebelde Bengasi, Italia pasó a ser uno de los caladeros financieros favoritos de Gadafi: tras dos años de amistad, el coronel es hoy el quinto inversor individual por volumen de negocio de la Bolsa de Milán.

Por ejemplo, Lafico, la empresa del coronel para inversiones en el extranjero, tiene el 7,5% del capital de la Juventus, el equipo de fútbol de la FIAT (de la que Libia posee algo menos del 2%). El fondo soberano Lybian Investment Authority (LIA) es dueño del 1% de ENI, el coloso energético italiano. Y Trípoli es el primer accionista de Unicredit, el mayor banco de Italia, con una cuota del 7,5%, valorada en unos 2.500 millones. En septiembre de 2010, el fondo Libian Investment Authority (LIA) compró un 2% de las acciones del banco, que se sumó al 4,9% que habían adquirido dos años antes LIA, el Banco Central de Libia y el Libyan Foreign Bank.

A través de esa escalada en uno de los gigantes de la banca europea (más de 10.200 sucursales en 22 países), Libia -es decir, el régimen de Gadafi- se hizo con el sillón principal de un consejo de administración donde el segundo accionista es Mediobanca, del que es consejera la hija mayor de Berlusconi, Marina. La compraventa produjo en septiembre pasado un seísmo en el sector financiero, incluida la dimisión del consejero delegado de Unicredit, Alessandro Profumo. La xenófoba Liga del Norte se quejó en público, pero de hecho aumentó su poder en el banco. Y para que no quedara nadie descontento, el LIA creó un fondo conjunto de 500 millones de dólares con Mediobanca, banco en teoría rival, para rescatar a compañías en apuros.

La operación catapultó a Gadafi al corazón de las instituciones financieras italianas y europeas: de los 316 votos que administran el Banco de Italia, Unicredit posee 50, tantos como el San Paolo. El Banco de Italia posee el 12,5% de los derechos del Banco Central Europeo.

La fuerza de la presencia de Gadafi en Europa -países de la UE importan casi el 90% del crudo libio- se pudo medir el pasado martes. Ese día sucedió un hecho raro en la historia del capitalismo. La Bolsa de Milán estuvo cerrada toda la mañana a causa de una nunca aclarada "avería técnica". El mercado de Piazza Affari paró por completo durante seis horas. Casi nadie entendía nada. El regulador pedía explicaciones, los brokers protestaban. Poco después se supo la verdad. No había tal avería, sino solo miedo al derrumbe de Gadafi. El cierre se produjo por temor a que se hundieran los títulos de las empresas italianas con intereses en Libia y de las sociedades en las que ha invertido el líder libio. El miedo es libre.

El día anterior, lunes, empezaron a llegar noticias sangrientas desde Trípoli. En solo unas horas, los títulos de la crema industrial, energética y bancaria italiana (Finmeccanica, Impregilo, Mediobanca, Generali, Fiat, ENI...) perdieron en el parqué milanés porcentajes cercanos al 5%. Petróleo y sangre es una mezcla que huele mal. Apesta. Libia es el país africano con mayores reservas de petróleo; su crudo, según los expertos, se encuentra entre los de mayor calidad del mundo. Y también tiene gas. El martes, ENI anunciaba con una escueta nota oficial que había cerrado el gasoducto Greenstreeam que transporta a Italia desde Libia el 10% del total de gas natural que importa Roma. El personal de las plantas volvía a casa.

Aun no está claro si el cierre fue voluntad de ENI o de los opositores a Gadafi, en represalia por el silencio de Italia y del conjunto de Europa ante las matanzas de Gadafi. ¿Silencio? Tampoco tanto. El miércoles, mientras el Consejo de Seguridad de la ONU y la UE balbuceaban un comunicado de condena, y el ministro de Exteriores italiano, Franco Frattini, hacía acrobacias verbales para defender lo indefendible, en Roma se anunciaba que Libia acababa de comprar el 2% de las acciones del grupo estatal Finmeccanica, octavo vendedor de armas y equipos aeroespaciales del mundo.

Ironías de la vida: ese mismo día, Finmeccanica también ordenaba repatriar a sus trabajadores desplazados al país norteafricano. La noticia de la venta del 2% del gigante militar italiano no debió sentar demasiado bien en la Casa Blanca. Después de adquirir DRS en 2008, Finmeccanica es uno de los principales suministradores del Pentágono. Pero nadie se siente especialmente orgulloso estos días en el mundo político y financiero.

La pregunta que muchos se hacen es si podía esperarse otra cosa de un tirano exaltado, que en el pasado ordenó derribar dos aviones llenos de civiles y de bombardear un bar de copas en Berlín. Sergio Romano, exdiplomático e historiador italiano, autor de un libro sobre Libia y asesor del Gobierno de Roma en la relación con Trípoli, responde saliendo por la tangente. "Lo que ha pasado era imprevisible. No podemos entrar ahora en el juego del 'ya te lo dije'... Las revueltas en el Magreb han sido un movimiento espontáneo sin ideología, ha crecido mucho la masa crítica de jóvenes, la corrupción se ha unido a la chispa del suicidio de un tunecino y a la subida de los precios de los alimentos..."

"Lo triste es que estamos ante un problema ético sin solución", añade Romano. "Ningún Gobierno lo dirá, pero por desgracia es así. Todo lo que están diciendo ahora es retórica vacía. Giulio Andreotti lo explicó con mucha gracia una vez: 'Desgraciadamente, no podemos elegir a los vecinos de casa'. España lo sabe bien con Marruecos, y eso que el rey Mohamed es mejor que Gadafi. Si tienes un vecino, debes llevarte con él lo mejor posible".

La duda es si era necesario llevarse tan bien. En Reino Unido, muchos ciudadanos habrán sonreído esta semana al recordar que Libia es dueña del 3% de Pearson, el grupo editor de uno de los periódicos más prestigiosos del mundo, el Financial Times. El año pasado, LIA puso en la mesa 224 millones de libras: hoy es uno de los accionistas de referencia del grupo, un modelo en el sector de la educación.

La ola de estupor, forzada o real, se extiende por el planeta. El senador John Kerry ha pedido al presidente estadounidense, Barack Obama, que retire de inmediato a las petroleras del país y que se impongan sanciones a Libia. Y en Turquía la oposición pide cuentas al primer ministro Erdogan por haber adobado los millonarios contratos bilaterales recibiendo en Trípoli, hace un par de meses, el Premio Gadafi a los derechos humanos...

Tampoco Alemania se queda a la zaga: la canciller Angela Merkel dijo que el discurso de Gadafi fue "aterrador". Quizá le asuste menos saber que su país tiene todo tipo de negocios con Libia, que tocan al transporte, la construcción de infraestructuras turísticas y, por supuesto, el petróleo. Libia suministra algo más del 10% del crudo importado por Alemania: es su cuarto proveedor, después de la Rusia de Putin, Noruega y Reino Unido.

La gran arma de seducción empleada por Gadafi para conquistar al mismo mundo que una vez le condenó al ostracismo se llama LIA. Muchas de las inversiones en el extranjero que ha ordenado llevan la marca de este fondo soberano, creado en 2006 para reinvertir los beneficios generados por la extracción y venta del crudo.

Ideado como una forma de diversificar las inversiones, el LIA se considera en ambientes financieros más opaco y primitivo que otros de su género, y ha funcionado hasta ahora usando a bancos europeos y norteamericanos como intermediarios mientras aprende los secretos del negocio. Según afirma un cable de Wikileaks del 28 de enero de 2010, el responsable del fondo es (o al menos era entonces) Mohamed Layas, quien afirmó al embajador de EE UU que en aquel momento el LIA tenía "una liquidez de 32.000 millones de dólares". Layas añadió: "Varios bancos americanos manejan, cada uno, entre 300 y 500 millones de dólares de los fondos de LIA".

De acuerdo con una fuente española del sector, el LIA es menos sofisticado que otros de su especie con mayor experiencia, como los de Abu Dabi, que utilizan a muchos asesores y analistas para tomar cada decisión. También es bastante menos rico: en la actualidad, se estima que el Libyan Investment Authority tiene en caja unos 65.000 millones de euros líquidos. Poca cosa comparada con los 470.000 millones de euros de los fondos de Abu Dabi.

La misma fuente, un conocido gestor de fondos, cree que el LIA no pertenece a la fortuna personal de la familia Gadafi. "Son fondos institucionales, y con la crisis se han quedado en una especie de limbo, puesto que pertenecen al Estado, y en situaciones de incertidumbre sobre el futuro de ese Estado, los fondos quedan bloqueados. Así será hasta que aparezca una nueva estructura estatal, porque ahora están custodiados con las máximas garantías por bancos internacionales. Se puede decir que quedan a la espera del nuevo Estado libio".

Pero entonces, ¿con quién hemos cerrado los tratos? ¿Con Gadafi o con un improbable y virginal Estado libio? Según Sergio Romano, "no es relevante quién haya hecho la inversión, da lo mismo si la hizo el LIA o el Banco Central. Libia es un Estado patrimonial. El Estado libio es Gadafi. Gadafi es el capo y el dueño de todo. El gestor único. Seguramente será uno de los tiranos que menos cuentas secretas tenga en el extranjero: disponía de todo el país. Su renuncia a los cargos le ha dado paradójicamente la libertad de hacer lo que quiere. Libia es un país sin instituciones. Nosotros (habla por el Gobierno italiano) le pedimos que privatizara algunas cosas, y lo hizo, pero poniendo a la familia al frente de ellas".

Un asunto de familia, en definitiva. Hace dos años, según recordaba recientemente el Financial Times, algunos de los operadores más potentes del sector financiero anglosajón viajaron a Libia para cortejar a los responsables del LIA. El Grupo Carlyle, el gigante estadounidense al que se considera inspirado por la ideología neocon, fue de los primeros en obtener recursos libios, en 2007. Un año después, Saif el Islam Gadafi, uno de los hijos del coronel, se reunió en una cena privada con Frank Carlucci, exsecretario de Defensa de Estados Unidos y expresidente de Carlyle. Antes que ellos, los protagonistas de la famosa foto de las Azores tendieron los primeros puentes con el nuevo Gadafi estadista ejemplar y no repararon en gastos ni en reuniones privadas. Los mismos líderes que decidieron invadir Irak y acabar con el régimen dictatorial de Sadam Husein buscaron petróleo y dólares frescos en el régimen dictatorial de Gadafi.

De los cuatro jinetes del Apocalipsis, Tony Blair fue quizá el más eficaz. Desde que se hizo la primera foto con Gadafi, en 2004, unas 150 compañías británicas han sentado sus reales en Libia. En marzo de 2004, la Comisión para la Verdad y la Reconciliación de Sierra Leona estableció que Libia y Liberia habían adiestrado y apoyado a los rebeldes del Frente Revolucionario Unido (FRU), la sangrienta guerrilla que entre 1991 y 2001 contribuyó a la muerte violenta de 50.000 personas. Libia fue condenada por la ONU a pagar compensaciones al Gobierno de Sierra Leona. Eso no impidió que, el 25 de marzo, Blair visitara Trípoli y se entrevistara con Gadafi. Era el segundo jefe del Gobierno británico que visitaba el territorio: el anterior fue Churchill. Coincidiendo con la visita, la angloholandesa Shell firmó un contrato con la petrolera estatal libia. Antes había llegado José María Aznar y después lo hicieron Gerard Schröder, Berlusconi, Sarkozy, Zapatero... Nada nuevo bajo el sol. Ha pasado siempre y volverá a pasar. Lo llaman realpolitik.

lunes, 21 de febrero de 2011

Al Yazira una voz sola ante la mentira


Periodistas de Al Yazira- AFP

Al Yazira, una voz incómoda que muchos quieren silenciar
La cadena catarí se ha convertido en un referente para la información global. Los regimenes autoritarios intentan boicotear su trabajo, asustados por la potencialidad de 'la revolución en directo'. Los gobiernos occidentales, que antes criticaban a la cadena, ahora han revalorizado su "papel democrático"

FABRIZIO SÍMULA - Madrid - 21/02/2011

"Larga vida a Al Yazira" gritaban los manifestantes en la plaza de la Liberación de El Cairo durante las protestas que han acabado con Hosni Mubarak. La cadena catarí de televisión se ha convertido en un símbolo para la población que se está rebelando contra los regimenes autoritarios en el mundo árabe. La cobertura en directo de las manifestaciones en Túnez y en Egipto es la demostración de una potencialidad mediática que ha convertido Al Yazira en un importante actor en el tablero internacional, algo que asusta a los líderes de muchos países.

Los regimenes árabes han intentado quitarle audiencia inundando sus canales nacionales con deportes, series, películas y programas de entretenimiento

Estados Unidos bombardeó sus oficinas en Kabul en 2001 y en Bagdad en 2003. Según Washington, los ataques se habían producido "por error"
Ya no es solo Internet lo que preocupa a los dictadores, por su capacidad de aglutinar los jóvenes como catalizador de la protestas y por la posibilidad de informar y de sortear la censura, ahora está también la televisión sin fronteras. El éxito de las revueltas en Egipto, esa 'revolución en directo' es todo un hito en la información y en la política internacional. Los ciberactivistas iraníes, que se volcaron para animar en la Red la manifestación del 14 de febrero, prohibida oficialmente, han lanzado una página en Facebook para animar a Al Yazira a seguir las protestas en Irán. Hay una imagen en esta página web que dice, en inglés y en farsi: "Al Yazira, por favor, cubre Irán como hiciste con Egipto".

La cadena catarí no tiene licencia para retrasmitir en directo desde el país persa y no puede cubrir las manifestaciones como hizo en Egipto y en Túnez. El régimen iraní ya se enfrentó a Al Yazira en abril 2005 acusándole de fomentar una revuelta y también en junio 2009, durante las protestas por la polémica reelección de Mahmud Ahmadineyad. También los Gobiernos de Bahréin, Libia y Yemen, acorralados estos días por las protestas masivas, impiden la retransmisión en directo a la televisión panárabe, que tiene que recurrir a las imágenes que le envían videoaficionados e internautas. En enero nació Al Jazeera Transparent Unit, que tiene como objetivo movilizar a su audiencia para que le remita documentos, fotos, audio y vídeos.

Los regimenes, acosados por la calle, han empezado a utilizar a la población para atacar a la cadena catarí, acusada de ingerencia. Al Yazira no ha sido autorizada a entrar en Libia, y además el régimen de Gadafi se esfuerza para que no pueda ser vista interfiriendo la señal del satélite. La televisión estatal libia Al Jamahirya ha mostrado estos días imágenes de cientos de personas manifestándose en apoyo al régimen y atacando a Al Yazira. En los vídeos retransmitidos por la televisión libia, los ciudadanos enseñaban retratos de Gadafi y criticaban a la cadena catarí. "Digan a Al Yazira que no queremos a nadie más que no sea nuestro líder", cantaban en las concentraciones celebradas en Trípoli y en Sirte.

Durante las protestas en Egipto, el régimen de Mubarak atacó directamente la cadena catarí, pero esta no dejó ni un momento de informar de lo que ocurría en las calles de El Cairo. Primero el Gobierno ordenó al canal suspender sus emisiones y luego cortó la señal del satélite a través del cual emitía, por considerar que incitaban a los egipcios contra el Ejecutivo y exageraban la importancia de las protestas. Paralelamente, retiraron a sus periodistas las acreditaciones y el 4 de febrero sus oficinas en El Cairo fueron incendiadas y su web atacada por hackers.

Al Yazira también ha sido vetada en Jordania, Siria, Kuwait, Arabia Saudí y Argelia. Desde su nacimiento, los Gobiernos autoritarios árabes no recibieron de buen agrado el canal televisivo porque se daban cuenta que se abría una brecha en su control absoluto de la información. Desde hace unos años algunos países árabes intentan quitarle audiencia a Al Yazira. Mubarak inundó sus canales nacionales de televisión con deportes, series, películas y programas de entrevistas nocturnos. La familia real saudí también ha adoptado una estrategia similar, importando programas de entretenimiento extranjeros. El objetivo es seducir a su gente con programas atractivos de entretenimiento para robarle publico a Al Yazira.

Los periodistas de la cadena catarí están acostumbrados a vivir bajo las presiones del poder político en Oriente Próximo. A menudo han tenido impedimentos para obtener un visado en países vecinos de Qatar, han sufrido presiones económicas, arrestos injustificados de reporteros, amenazas de muerte e incluso bombardeos a sus instalaciones. En octubre 2010, el Gobierno de Marruecos suspendió la acreditación de dos periodistas porque estaba "molesto por la línea editorial de la televisión", por sus críticas hacia el régimen. Ya en 2008 las autoridades marroquíes habían prohibido a la cadena la emisión de un programa de noticias sobre los países del Magreb. El Gobierno de Bahrein acusó en mayo de 2010 a Al Yazira de "incumplir las normas profesionales" y de acatar las leyes sobre la prensa del país. Y el 14 diciembre las autoridades de Kuwait cerraron las oficinas de donde emitía.

Hipocresía occidental

Pero los países árabes no son los únicos que han atacado a Al Yazira. Los Gobiernos occidentales han mostrado una doble moral frente a ella. Mientras ahora alaban la libertad de expresión en el mundo árabe, critican la censura de los regimenes autoritarios y siguen con discreto pero creciente interés las imágenes de la cadena catarí, hasta hace poco su visión era completamente diferente. Antes la imagen mayoritaria en ciertos sectores occidentales, sobre todo estadounidenses, presentaba al canal como poco más que un portavoz de Al Qaeda. Esa imagen se creó durante el Gobierno de George W. Bush, sobre todo cuando estallaron las guerras contra Afganistán e Irak. Según la administración Bush, Al Yazira se plegaba al servicio de intereses islamistas radicales, no era imparcial y se alimentaba de propaganda anti-estadounidense.

Estados Unidos no se limitó a criticar. Bombardeó sus oficinas en Kabul, en noviembre de 2001, y en Bagdad, en abril de 2003. En ambas ocasiones, Washington dijo que los ataques se habían producido por error, pero era evidente que la Administración Bush estaba muy incomoda con Al Yazira porque emitía vídeos de Al Qaeda y cubría los conflictos de EEUU en Oriente Próximo desde la perspectiva árabe. El diario británico The Daily Mirror publicó documentos secretos que revelaban que el entonces presidente estadounidense, George Bush, había planeado bombardear las oficinas de Al Yazira en su sede central de Doha. Como estrategia de boicot mediático, el Gobierno norteamericano puso en marcha Al Hurra, un canal de noticias en árabe por satélite con sede en EE UU, para el que destina más de 100 millones de dólares anuales.

Pero EE UU no ha sido el único país occidental que ha atacado a Al Yazira. Uno sus reporteros fue condenado en España a siete años de prisión bajo la acusación de "ser un correo de Al Qaeda" tras entrevistar a Osama Bin Laden después de los atentado del 11 de septiembre de 2001. El periodista fue liberado tras un año de cárcel y puesto en prisión domiciliaria por problemas de salud. En sus 15 años de vida, la cadena ha sido boicoteada, prohibida e incluso bombardeada, pero ha logrado convertirse en el canal de noticias más visto en Oriente Próximo, con una audiencia de unos 50 millones de personas.

En pleno del acoso por los regímenes autoritarios, la cadena continúa realizando su trabajo sin cesar el esfuerzo informativo. Su web ha incrementado su tráfico un 2.000% desde el comienzo de la revuelta de Túnez. Además, a través de su cuenta en Twitter en inglés, @AJEnglish, ha seguido informando de lo que ocurría, con un notable éxito. Creada en 1996 con el apoyo económico del emir de Qatar, el canal de noticias retransmite en más de cien países, llega a 220 millones de hogares y cuenta con 400 periodistas que trabajan en 60 países distintos, según su página web. Empezó emitiendo solo en árabe pero en 2006 se lanzó su canal en inglés, para ampliar su audiencia y llegar a un público global, que en estas semanas está pendiente de sus imágenes para poder seguir en directo los acontecimientos históricos que se desarrollan.

Veinte años después de que la CNN se erigiera en el gran medio de comunicación global por su cobertura de la invasión estadounidense de Irak en la primera Guerra del Golfo, la televisión catarí ha tomado el testigo como referente informativo por el papel que está jugando en las revueltas en el mundo árabe. Si en 1991 se hablaba del efecto CNN, ahora es el efecto Al Yazira que ha revolucionado no solo la información sino también la política internacional por la visibilidad que la cadena está dando a los acontecimientos en regiones mas alejadas del foco occidental. Una ventana abierta hacia la calle árabe que muchos han intentado cerrar, pero que sigue dando guerra para mostrar las noticias desde otro punto de vista que incomoda a muchos, desde oriente a occidente.

Arde el Mundo Islamico

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Justo ahora mismo estan dando la noticia de la huida del dictador libio Ghadaffi y su familia despues de los cientos de muertos que la represion que el ordeno, ha causado en los ultimos dias entre la poblacion civil y desarmada que habia salido a la calle a exigir sus derechos. Si esto se confirma seria el tercer dictador arabe que termina destronado en pocas semanas y el proceso parece imparable, para otras dictaduras en otras latitudes el cerco se va cerrando,si algo tienen en comun todos los cambios politicos que se han realizado al calor de las protestas populares es el uso de las nuevas tecnologias de la informacion y la negativa de una parte importante del aparato represivo y de seguridad a utilizar la fuerza para acallar las protestas, es que en este mundo no todos los militares son octogenarios con ansias o aferrados al poder para su beneficio vitalicio,muchos ponen los intereses de la patria por delante.

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domingo, 13 de febrero de 2011

Los suizos defienden sus tradiciones

Personalmente yo estoy a favor de prohibir el mantenimiento de armas de guerra en manos particulares, pero respeto la decision de la mayoria, en este pais la tradicion y los mitos heroicos del pasado tienen aun una fuerza insospechada,ademas esta muy anclada en la mentalidad ciudadana la defensa de sus derechos personales, a veces en contra de la logica del derecho colectivo.

Ciudadanos suizos votan sobre la posesión de armas en el hogar- AFP

REPORTAJE

Con el fusil automático en casa
Suiza vota a favor en un referéndum federal de mantener la posesión en los domicilios particulares de armas de fuego.- Más de dos millones de armas conviven en las casas de familia

RODRIGO CARRIZO COUTO - Ginebra - 13/02/2011

La serena y pacífica Suiza tiene una característica (entre muchas otras) que llama poderosamente la atención del visitante extranjero: su Ejército es una milicia. Unas fuerzas armadas compuestas de ciudadanos en un 95 % (apenas un 5 % son militares de carrera) que se encuentran en situación de disponibilidad desde los 18 hasta los 34 años. En casos excepcionales, este servicio se puede extender hasta los 50 años. Esta servicio militar ciudadano se fundamenta en la posesión doméstica de armas de fuego, una tradición que hoy se ha sometido a votación, con un resultado claro: las armas se quedarán en las casas, con un 56,31% de los votos a favor. La tradición perdurará, y hace que la pequeña Suiza pueda disponer en caso de conflicto (algo ciertamente inimaginable) de la friolera de más de 1.600.000 soldados perfectamente equipados y armados que reciben un entrenamiento anual. A ellos se suman voluntarios y mujeres.

Al igual que ocurre en países como Israel, en Suiza es moneda corriente ver en las calles y transportes públicos a jóvenes soldados vestidos con uniforme de camuflaje y llevando con mimo entre las piernas un fusil automático. Y he aquí el curioso tema que hoy se vota: ¿deben esos soldados poder seguir llevando las mencionadas armas de guerra a sus domicilios particulares? ¿Pueden convivir más de dos millones de armas de fuego con las familias en un país de siete millones de habitantes?

A pesar de que en Suiza son impensables las tristemente habituales situaciones violentas que se viven en Estados Unidos (otro país con auténticos arsenales en manos particulares) una serie de recientes accidentes mortales ha provocado el debate social, cuyo objetivo es conseguir una mayor seguridad.

Los enemigos de las armas a domicilio argumentan que el número de suicidios, sobre todo entre adolescentes, se reduciría drásticamente si no existiera acceso a las armas en casa. En 2008 hubo en Suiza 259 muertes por causa de arma de fuego. Es así que con el apoyo de 107.000 firmas de ciudadanos se presentó en 2009 la iniciativa popular "Por la protección frente a la violencia de las armas".

División ideológica

Como es fácil de suponer, el texto contrario a las armas estaba apoyado por movimientos feministas, por el Partido Socialista, Verdes y Ecologistas unidos a las iglesias protestantes. En el campo de los amantes de las armas se reúnen todos los partidos liberales, burgueses y de derecha nacionalista. El Consejo Federal (Ejecutivo) ha recomendado al pueblo que rechace la iniciativa dado que consideran que las actuales leyes y reglamentaciones son suficientes para controlar el peligro asociado a las armas de fuego.

Pero no sólo de milicias populares se trata en este debate. Los suizos son grandes aficionados a la práctica del tiro, deporte del que existe una orgullosa tradición de siglos. Baste recordar que el héroe nacional, Guillermo Tell, poseía una puntería legendaria con su ballesta. Es así que los clubes de amantes de las armas y los terrenos especiales preparados para la práctica del tiro deportivo abundan en las verdes praderas helvéticas.

jueves, 10 de febrero de 2011

Internet para todos en Cuba?

Obreros cubanos arrastran un cable submarino de fibra óptica en la playa de Siboney.- EFE

Llega a Cuba el cable submarino de fibra óptica para ofrecer internet de banda ancha
Sólo un cierto número de profesionales del sector académico, científico, cultural y periodístico tienen acceso a internet desde sus hogares en la isla.- Queda pendiente desarrollar las infraestructuras y redes para mejorar los servicios de internet y telefonía
AGENCIAS - La Habana - 10/02/2011

El cable submarino de fibra óptica que permitirá la mejora del acceso a internet de banda ancha en Cuba llegó ayer a la playa de Siboney, en la región oriental de la isla en un barco procedente de Venezuela, según han informado fuentes oficiales. El buque Ile de Batz, encargado del tendido del cable, se encuentra ya frente a las costas de la provincia de Santiago de Cuba, donde se prevé que hoy miércoles se celebre de un acto oficial para recibir la infraestructura, según el viceministro primero de Informática y Comunicaciones, Ramón Linares, citado por medios cubanos.

La instalación del cable submarino de fibra óptica que prevé dotar a Cuba de un acceso a internet de banda ancha independiente de la conexión vía satélite que tiene actualmente, comenzó el pasado día 22 de enero en Camurí, norte de Venezuela.

Esa infraestructura, adquirida en China y Francia con un costo estimado de 70 millones de dólares, tiene un recorrido de 1.630 kilómetros, y en una primera etapa se enlazará con Cuba y un ramal hasta Jamaica. Un robot fue colocando el cable en el lecho submarino y del enlace se ha encargado la compañía francesa Alcatel-Lucent. La entrada en operaciones de este proyecto -programada para julio próximo- posibilitaría a La Habana multiplicar por 3.000 la velocidad actual de transmisión de datos, imágenes y voz, indicaron especialistas.

Pero según han explicado directivos del sector, tras la conexión del cable con la isla será necesario aún desarrollar inversiones para desplegar las infraestructuras y redes necesarias que permitan extender y mejorar servicios como el de internet o la telefonía. En ese sentido, el viceministro Linares precisó que "la prioridad" es continuar la creación de centros colectivos de acceso, además de potenciar las conexiones en centros de investigación científica, educacionales y sanitarios.

Fuertes restricciones del acceso

En Cuba sólo un cierto número de profesionales del sector académico, científico, cultural o periodístico tienen acceso a Internet desde sus hogares en Cuba. Un informe de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) de la isla divulgado en 2010 indicó que solo 2,9% de los ciudadanos encuestados, entre febrero y abril de ese año y en unos 38.000 hogares, tuvo acceso directo a Internet en ese último año, aunque la mayoría lo hizo desde sus centros de trabajo o estudio.

El cable, con 640 gigabytes de salida, tendrá una vida útil de 25 años, lo gestionará la empresa mixta cubano-venezolana Telecomuniaciones Gran Caribe S.A. (TGC) y será operado por personal especializado de ambos países, de acuerdo con fuentes oficiales.

La isla dispone de una conexión de internet desde 1996 mediante un enlace por satélite con un ancho de banda de 65 megabytes por segundo de bajada y 124 de subida. Las autoridades de la isla dicen que es lento y caro y esgrimen esas limitaciones para justificar las restricciones que existen en Cuba para el acceso individual a internet. El Gobierno de Cuba acusa a Estados Unidos y a su bloqueo económico sobre la isla de ser la principal causa para que no pueda generalizar ese servicio a su población.