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domingo, 27 de marzo de 2011

Otra dinastia arabe que se tambalea

La familia El Assad en 1985; entre otros, figuran Hafez el Asad (sentado) y su hijo Bachar (segundo por la izquierda).- AFP

El estallido de ira contra El Asad se extiende en Siria La asesora de El Asad anuncia que el Gobierno levantará la ley de emergencia impuesta desde 1963

ENRIC GONZÁLEZ / AGENCIAS Jerusalén / Ammán 27/03/2011

La crisis siria sigue inflamándose. Y el Gobierno del presidente Bachar el Asad continúa tratando de frenar las protestas en varios puntos del país. La consejera de El Asad Buthayna Chaabane, cara amable del régimen y portavoz ante la prensa, ha reconocido en una entrevista a la edición inglesa de Al Yazira que el Gobierno levantará el estado de emergencia impuesto tras el golpe de Estado de 1963. Buthayna, que no ha detallado el calendario para ejecutar la medida, ya adelantó durante una rueda de prensa esta semana que estaban estudiando la derogación de esta norma, junto a otras reformas destinadas a frenar la corrupción y elevar el sueldo de los funcionarios.

Ayer, en un nuevo gesto fallido para aplacar la revuelta, el Gobierno liberó a 260 presos islamistas. Al contrario, las protestas se extendieron a la zona costera del país. La diversidad social y geográfica que ha alcanzado la revuelta inquieta a Damasco Deraa, la ciudad sureña donde nació la protesta, vivió una nueva jornada de manifestaciones y la sede del partido Baaz y una comisaría de policía fueron incendiadas.

En la cercana Tafas, una multitud acudió al entierro de tres de los muertos el viernes por disparos policiales y después quemó también la sede del Baaz. En Latakia, capital de la provincia natal de los Asad y con una fuerte presencia alauí, se formó una marcha contra el régimen. La agencia estatal SANA ha informado de que en esta localidad portuaria han muerto 12 personas en los últimos dos días. Siria no vivía una semana tan sangrienta desde 1982, cuando una rebelión islamista causó decenas de muertos y la posterior represión gubernamental dejó entre 10.000 y 20.000 cadáveres en la ciudad de Hama.

Hasta el momento, ni los disparos de las fuerzas de seguridad ni las promesas de acabar con la corrupción y aliviar la opresión política han servido para que Bachar el Asad recuperara el control de la situación. El Gobierno de El Asad insistió en afirmar que los muertos registrados durante la semana (más de 100 según diversas fuentes hospitalarias sirias, al menos 55 según Amnistía Internacional) no habían sufrido disparos de la policía, sino de misteriosas "bandas armadas extranjeras" disfrazadas con uniformes de las fuerzas de seguridad.

En declaraciones a la BBC, Buthayna Chaabane dijo que "una conspiración extranjera" intentaba desestabilizar Siria, que varios forasteros habían sido detenidos y que Damasco respetaba el derecho de sus ciudadanos a manifestarse pacíficamente. Los miles de sirios que continuaron con la protesta no se mostraron convencidos ante esas explicaciones. En Deraa, la estatua de Hafez el Asad (padre del actual presidente) derribada el viernes se convirtió en el nuevo símbolo de la revuelta. Decenas de personas se encaramaron al pedestal cubierto de cascotes y colgaron carteles con la frase "el pueblo exige la caída del régimen", el grito emblemático de la revolución egipcia.

Los funerales por las víctimas más recientes, cuyos nombres fueron cantados desde los minaretes, se transformaron en actos de desafío al Gobierno. Lo mismo sucedió en Tafas, unos kilómetros al norte de Deraa. El funeral por tres víctimas desembocó en el asalto a la sede local del Baaz, el partido hegemónico de El Asad, y su posterior incendio. El hecho de que la protesta alcanzara Latakia, una provincia costera de la zona occidental del país con numerosos establecimientos turísticos y conocida, sobre todo, porque en ella nació Hafez el Asad, fundador de la dinastía gobernante, debió agravar la inquietud en Damasco.

La diversidad geográfica y social de las revueltas, en las que participaban numerosos suníes partidarios de un régimen islámico pero también jóvenes que reclamaban democracia, demostraba que la voluntad de cambio estaba muy extendida.

En medios políticos y periodísticos de Damasco se aseguraba que el presidente Bachar el Asad se preparaba para efectuar un discurso televisado (tras permanecer invisible durante toda la semana) en el que concretaría las promesas de reformas efectuadas el jueves por su asesora Chaabane y anunciaría una remodelación del Gobierno.

Lo que parece claro es que en Siria no se dan las condiciones para una revolución relativamente poco cruenta, como en Túnez y Egipto. El Ejército está directamente controlado por la familia El Asad. Si las protestas culminaran en una rebelión el escenario más probable sería el de una nueva Libia. Eso podría disuadir a la gran mayoría de la población urbana a unirse a la protesta: están hartos del régimen pero poco interesados en una guerra interna o en la subida al poder de los islamistas.

sábado, 26 de marzo de 2011

El experimento del diablo

REPORTAJE

"Fueron los experimentos del diablo"
Las víctimas de los ensayos de EE UU en Guatemala en los años cuarenta todavía sufren los efectos de la sífilis que les inocularon - Nadie les advirtió, nadie les curó
JOSÉ ELÍAS Guatemala 26/03/2011

Federico Ramos, de 86 años (a la izquierda), y Manuel Gudiel, de 85.- P. ELÍAS

Los campesinos guatemaltecos Federico Ramos Meza y Manuel Gudiel fueron arrancados violentamente del surco para obligarlos a prestar el servicio militar en 1946. Tras seis meses en el cuartel, su unidad fue trasladada para prestar apoyo a tropas norteamericanas allí acantonadas. "Al día siguiente fuimos llamados a la enfermería de los gringos. Nos pusieron unas inyecciones. Empezaba el experimento del diablo", narra Ramos con la mirada perdida. Él y su compañero acababan de ser víctimas de las prácticas de eugenesia puestas de moda por los nazis unos años antes.

Entre 1946 y 1948, un grupo de médicos estadounidenses, dirigidos por John Charles Cutler, bajo el patrocinio directo de la Secretaría de Salud del Gobierno estadounidense, inoculó con sífilis y gonorrea, sin darles ninguna información, a soldados, prisioneros, prostitutas y hasta a niñas de un hospicio . Fueron 696 los guatemaltecos infectados para probar con ellos los efectos curativos de la penicilina en el combate a estas enfermedades venéreas.

Durante décadas, nadie se acordó de las víctimas ni de sus familias, que sufrieron siempre los efectos de las enfermedades. Pero el pasado otoño la investigadora estadounidense Susan Reverby encontró los archivos del ya fallecido Cutler y se destapó el escándalo. El presidente estadounidense Barack Obama se disculpó por teléfono con el mandatario guatemalteco, Álvaro Colom.

"Es el abandono en que las víctimas han subsistido, luchando día a día por ganarle el pulso a la miseria, lo que nos animó a poner la demanda", dicen los abogados del bufete guatemalteco Hiram Sosa Castañeda que, junto a una firma norteamericana (Henry Dell, especializada en casos de lesa humanidad) ha denunciado al Gobierno de EE UU, y luego hará lo mismo con el de Guatemala y una farmacéutica.

Ramos, que hoy tiene 86 años, y Gudiel (85) han sobrevivido durante todos estos años en la frontera de la miseria, y en las condiciones más adversas todos, cuentan en su pueblo, Las Escaleras, una recóndita y humilde aldea al Este del país. El primero asegura que nadie le explicó qué les estaban haciendo cuando les ponían las inyecciones. "Habría que estar loco para aceptar ser parte de un experimento de esa naturaleza. En el cuartel, ya se sabe, solo se obedecen órdenes".

Los efectos de la enfermedad empezaron a manifestarse a los tres meses. A partir de entonces, cada 15 días eran llevados a la clínica, para una revisión. "A pesar de las molestias y dolores cada vez más intensos, jamás fuimos relevados de nuestra rutina de soldados", apostilla Gudiel. Tras licenciarse (el servicio militar duraba dos años) les abandonaron a su suerte, mala, por las consecuencias que siguen padeciendo hoy.

Ramos sufre dolores frecuentes de cabeza y tiene problemas en las articulaciones. Todavía supura y orina sangre. "Nunca me curaron. A lo más que llegaron fue a procurarme un alivio pasajero". Añade que sus hijos y nietos están pagando las consecuencias. Su hija mayor perdió la vista siendo niña. Gudiel está casi ciego, padece de incontinencia urinaria y tiene llagas en las piernas. Al ignorar la naturaleza de su enfermedad, contagió a su mujer. Un tercer compañero de infortunio, Celso Ramírez Reyes, murió en 1997. Su hijo, del mismo nombre, cuenta que una de sus hermanas y su hija mayor son ciegas, mientras el más pequeño de sus niños sufre de ataques epilépticos. Él padece permanentemente de dolor de cabeza y músculos. "Como uno es muy pobre y no puede pagar médico, se tiene que conformar con remedios caseros", se lamenta con un gesto de impotencia absoluta.

La memoria puede haber perdido fidelidad. Han transcurrido más de 65 años, pero Ramos y Gudiel recuerdan que algunos de sus antiguos compañeros sufrieron amputaciones del pene, lo que llevó a muchos de ellos al suicidio.

Los abogados explican que tienen confianza en que el Gobierno de Washington indemnizará a las víctimas -recuerdan que los afroamericanos sometidos al mismo experimento en Alabama fueron indemnizados-, pero vaticinan un proceso lento y complicado. Si se llega a un acuerdo extrajudicial, el caso podría resolverse en nueve meses; si van a juicio, puede tardar años.

Al Gobierno de Guatemala le denunciarán por haber permitido los experimentos y abandonar a las víctimas. "No tenemos muchas esperanzas en la justicia local, lo que nos obligará a recurrir ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos", anticipan los letrados.Y finalmente irán a por una compañía farmacéutica de la que no citan el nombre. "Sabemos cuál es y que ha ganado mucho dinero con la comercialización de la penicilina", aseguran.

A Marta Orellana le inocularon el virus de la sífilis a los 10 años.- J. E. T

Los niveles de infamia sobrepasan cualquier límite, al grado de extender los experimentos a niños de corta edad, con el agravante de cebarse en los huérfanos. Marta Lidia Orellana, de 74 años, recuerda cómo, siendo una niña de 10, fue sacada del patio de recreo del hospicio y llevada a la clínica del orfanato. "Me obligaron a desvestirme. Con lujo de fuerza me separaron las piernas y empezaron a manipular mi vagina. Fue muy violento. Todavía tengo pesadillas y me despierto gritando, bañada en sudor", cuenta ruborizada.

Insiste en que tampoco a ella le explicaron nunca el porqué de tales exámenes, cuando en toda su vida había padecido enfermedad alguna. Dice creer que los médicos eran estadounidenses, "porque eran muy altos y rubios". Las veces en que se atrevió a preguntar sobre el tratamiento, le contestaban con violencia -"tú te callas", gritaban- y la amenazaban con golpearla. "Sí, había un doctor guatemalteco, de apellido Cofiño, que era muy grosero", confiesa.

Añade que, tras abandonar la inclusa, con 17 años, no recibió ningún tipo de seguimiento. "Mi gran problema fue que no me extendían la certificación de sanidad exigida para cualquier trabajo, con un único argumento: "Tienes mala sangre". Y recuerda que, embarazada de su hija menor, eran inyectada con penicilina, sin importar el riesgo que ello implicaba para su bebé. "¡Dios los perdone!", exclama, antes de perderse en el recuerdo con las lágrimas asomándose a los ojos.

domingo, 13 de marzo de 2011

La huella abakua en la cultura cubana

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Sociedad Abakuá: Huellas

Por Ramón Torres

Con profunda satisfacción leía yo en la sección “Hoy en la historia”, del pasado 6 de enero del 2006, en el rotativo Granma: “1836. Surgimiento de la Sociedad Secreta Abakuá entre los esclavos africanos en Cuba”.

Esta mención en la prensa, por vez primera después de tantos años, a la hermandad, fraternidad, cofradía, corporación —como queramos llamarle—sucedía un mes después de que fuera incorporada oficialmente en el Registro Nacional de Asociaciones de Cuba, algo que se lo tenía muy bien merecido, porque la Sociedad Abakuá ha devenido con el tiempo símbolo de la Cuba misma.

Entre estereotipos y esquemas

Junto a los yorubas y bantúes, forman los carabalíes la trilogía de grupos africanos más importantes introducidos en la Isla por el cruel sistema de la trata; sin embargo, de los últimos se conoce poco, debido a que su mayor legado nos viene de la fraternidad abakuá, asociación religioso-mutualista aparecida en el XIX, fundamentalmente como respuesta a los desmanes esclavistas.

Entonces las autoridades coloniales les llamaron ñáñigos o “arrastrados”, dicen que atendiendo a los movimientos de los íremes o diablitos cuando danzan, y aunque el ilustre investigador Don Fernando Ortiz considera que el término procede del bantú ñaña (simulación) y ngo (leopardo), o sea, “simulación o espíritu del leopardo” (que es en realidad lo que representan los íremes), “arrastrado” significa pobre, pícaro, bribón…, atributos que muy bien pudo manipular el conquistador para designar a los miembros de Abakuá.

Así, esta agrupación resultó mal interpretada durante mucho tiempo, debido a prejuicios, tergiversaciones y esquemas heredados de la colonia, como casi todos los fenómenos venidos de los desposeídos.

Con todo, la cultura abakuá, sus figuras y sus voces, así como su actividad en general, han desempeñado un rol significativo en la formación de nuestra identidad. De hecho, no es posible un análisis serio ni completo del cubano si se desconoce la aportación de los ñáñigos, cuya huella innegable visualizamos en la música, danza, literatura, teatro, artes plásticas, etc., o lo que es igual, en la conformación de nuestra cultura artística.

En cambio, sobre el ñañiguismo aún subsiste una gran laguna, porque
—reiteramos— su tratamiento ha sido escaso si lo comparamos con investigaciones dedicadas a otros cultos, y hasta bien avanzado el siglo XX casi todas las referencias están matizadas por la ignorancia y la parcialidad. Al respecto señalaba la reconocida etnóloga Lydia Cabrera en 1959: “Cierto que entre nosotros un complejo de mestizaje difícil de dominar o los prejuicios de una mentalidad todavía provinciana y mal informada, lejos de estimular el interés de posibles investigadores, lo desvían como algo vergonzoso.”

El triunfo revolucionario, con sus transformaciones políticas, sociales y económicas, abre las puertas a nuevos horizontes prácticamente inexplorados. Se proyecta el rescate de la herencia cultural africana, y con ella la abakuá. Se funda en el Teatro Nacional de Cuba el Efí Yaguaremo, primera compañía artística dedicada a divulgar el aporte carabalí-abakuá; se crean los departamentos de Música de la Biblioteca Nacional, de Etnología y Folclore de la Academia de Ciencias y el de Música de la Casa de las Américas.

Aparecen luego otras instituciones que impulsan el análisis científico de las llamadas religiones populares y, desde ya, el abakuá forma parte de su sistemática labor artístico-investigativa: la Fundación Fernando Ortiz, las Cátedras de Estudio Africanistas y Caribeños de la Fundación Pablo Milanés y la de Estudios Afrocubanos Argeliers León, del Instituto Superior de Arte, son solo algunos ejemplos. Se ha dado el primer gran salto.

La marca sonora

“Varios son los especialistas —nos dice el doctor Lino Neira, presidente de la Sociedad de Percusionistas de Cuba— que han investigado la interacción o el desenvolvimiento de ‘diálogos’ entre diferentes elementos motrices o facilitadores del desarrollo de la música (…)

Este tipo de diálogo musical quizás se observe mejor en el abakuá que en cualquier religión afrocubana, donde un instrumento de fricción de origen efó, el ékue, ‘dialoga’ durante la fiesta, desde su oculto rincón, con dos instrumentos externos básicos del biankomeko, el ekón y el bonkó-enchemiyá, de ascendencia efí, los que a su vez se comunican musicalmente con cada uno de los íremes que han sido estimulados a bailar con la erikundi de cuatro sonajas en forma de cruz, y ellos, a su vez, pueden sacudir haciendo percusión con las campanas enkaniká de su vestuario.”

Durante la fiestas abakuá, conocidas como plante o baroko, intervienen dos grupos de instrumentos: los simbólicos o de orden, y otros verdaderamente musicales. Sobre los primeros, que integran los tambores ekue, eribó, empegó, ekueñón y enkríkamo, solo se ejecutan sonidos, llamados o golpes cuando lo requieren las circunstancias, mientras que en el segundo (el conjunto biankomeko, formado por el bonkó-enchemiyá, obí apá, oró apá y cuchi yeremá, acompañados por un cencerro —ekón—, las erikundi y los palos percutientes) es donde indiscutiblemente recaen los toques.

“Con el juego batá de los yoruba—explica Luis Bergara Abaró, músico iniciado en Abakuá Efó—, también ha influido el conjunto biankomeko en la polirritmia de los tambores, y ha influido en la síncopa de las claves. Asimismo, la presencia africana (abakuá incluido) ha marcado los cantos con la alternancia de solo y coro.”

La música cubana le adeuda mucho a la cultura abakuá. A la Guerra Necesaria organizada por José Martí se incorpora como corneta del Lugarteniente General Antonio Maceo el compositor Enrique Peña, quien elabora la pieza “El ñáñigo”, un homenaje a los combatientes de la gesta independentista y que termina con una marcha abakuá.

Otro hacedor, Obdulio Morales, en sus producciones “Enlloró”, “Ekue” y “La culebra”, inserta evidentes referencias a prácticas abakuá; Ignacio Piñeiro, Enkríkamo de Eforicomó, elabora el afro-son “En la alta sociedad” con elementos y frases propias de esta cultura.

Piñeiro no es el único obonekue (iniciado) con dotes artísticas: figura toda una cohorte de la cual solo citaremos a los más representativos: Chano Pozo (Muñanga Efó), lleva las tumbadoras al jazz; Horacio L’Lastra (Endibó Efó), autor del célebre guaguancó “Pongan atención”; Justi Barreto (Usagaré Mutanga), hace otro tanto con “Batangá No. 2”; Juan de la Cruz Iznaga (Efí Abarakó Taibá), graba “Marcha carabalí”; Santos Ramírez (Usagaré Sangrimoto), idea con Julio Blanco Leonard “Tumbando caña”, marcha emblemática de la comparsa El Alacrán; etc.

Pura danza

Si bien la música abakuá ha ejercido un poderoso influjo en la cultura artística cubana, es el íreme, sin duda, quien mejor simboliza al complejo ñáñigo. Este singular personaje oficia fundamentalmente en las ceremonias para purificar, castigar, venerar a los astros y objetos litúrgicos, verificar y dar fe de que se hace lo correcto. El íreme representa un ente sobrenatural, un espíritu de los antepasados que sale a la fiesta y baila al compás de la percusión, conducido, habitualmente por Enkríkamo.

“Llegada es la hora de que Enkríkamo le ordene que salude a la concurrencia —apunta el investigador Tato Quiñones—. El diablito mira en derredor, reconoce como a ‘hermanos’ a muchos de los hombres que colman el patio y demuestra su regocijo erguido en la punta de los pies, haciendo sonar frenéticamente los cencerros que cuelgan de su cintura. Los participantes se le aproximan, todos quieren saludar y ser saludados por el enmascarado. Entonces Enkríkamo hace una señal para que lo dejen aproximarse a los tambores.

Se abre un espacio en la muchedumbre y, entre las dos filas resultantes, el íreme avanza, ahora bailando, hacia la orquesta, frente a la que demuestra su júbilo; se ‘suelta’ entonces a bailar entre la algazara y los vítores de la concurrencia. De pronto, el músico que percute el tambor de mayor tamaño (el Bonkó Emchemiyá), se adelanta unos pasos, se acaballa sobre el atabal y se da a improvisar un ‘solo’ que el íreme responde alborozado, radiante, estableciéndose entonces una manera de ‘diálogo’ entre el danzante y el tamborero —que hace ‘hablar’ a su instrumento un lenguaje que el diablito conoce—, que bien puede calificarse de prodigioso.”

Desde el punto de vista danzario, es la rumba el género que más ha bebido de la savia ñáñiga, fundamentalmente en la columbia, música popular bailable privativa de hombres, en la cual el rumbero que danza parece entenderse con el tamborero que percute el quinto, algo que toma prestado del diálogo íreme-Moní bonkó, comunicación que ha permeado nuestra cultura artística debido a su desbordante teatralidad.

El drama

“Los estudios realizados por Ortiz —asegura Lino Neira— permitieron destacar la existencia de una teatralidad propia en cada una de las festividades de origen africano celebradas en Cuba y, por ende, de una dramaturgia propia”. Y refiriéndose a la cultura abakuá, el ilustre Ortiz es categórico: “El rito ñáñigo (…), entre los que sobreviven en Cuba, es quizás el más complejo y teatral”.

El drama cultual de la fraternidad ha calado profundamente nuestras manifestaciones artísticas. En 1928 se pretendió llevar al teatro municipal de Guanabacoa la pieza en un acto Áppapa Efí, que contaba con el concurso de un grupo de ñáñigos interesados en levantar el velo de prejuicios en torno al ñañiguismo. Sin embargo, la idea resultó trunca ante la intervención del propio Consejo Supremo Abakuá, tan celoso en los asuntos inherentes a la asociación.

No obstante, el ñañiguismo asalta el teatro ese mismo año, cuando el estudioso y novelista Alejo Carpentier organiza el ballet “La Rebambaramba” con exhibiciones de danzas populares y las congas del Día de Reyes.

Hacia la misma época expone Amadeo Roldán “El milagro de Anaquillé”, un verdadero espectáculo dramático en cuyo centro figura el diablito. Asimismo, el pródigo Gonzalo Roig idea la zarzuela ´Cecilia Valdés” (inspirada en la novela homónima de Cirilo Villaverde), donde se muestra también la procesión abakuá.

Es, en cambio, Carlos Felipe, quien desde sus primeras incursiones se detiene en el mundo de los excluidos. Su obra marca un viraje necesario dentro de la dramaturgia cubana vanagloriándose con recursos del teatro más prestigioso.

En “Réquiem por Yarini”, trabaja el autor a un personaje muy ligado a la Sociedad Abakuá y, aunque no se tiene evidencia de que haya pertenecido a la entidad, se afirma que en su velorio bailó un íreme, como deferencia por el singular chulo habanero de principios del siglo XX. Y ese Yarini, muy emparentado con el mundo marginal del ambiente habanero, con los iniciados abakuá, sirve de pretexto a Carlos Felipe para justificar su creación.

Pero los cimientos de los excluidos se estremecen verdaderamente cuando en la década de 1960 irrumpe el segundo gran momento que signa un nuevo reconocimiento de las culturas negras después de la vanguardia de los años 20 y 30 del pasado siglo.

Eugenio Hernández Espinosa es uno de los protagonistas de la llamada “eclosión” del teatro en esta etapa. Sus obras evidencian un orgullo de pertenencia, así como las constantes que se mueven en el barrio. De su cosecha son “María Antonia”, “Mi socio Manolo”,”Caridad Muñanga”: escenario de rumbas, comparsas tradicionales y bailes populares.

La gente del solar, de la marginalidad, de los estratos más humildes de la cotidianidad habanera constituyen fórmulas constantes dentro del quehacer de Espinosa: Julián, el de “María Antonia”, es ñáñigo juramentado de Muñanga, uno de los juegos más prestigiosos de la Sociedad Abakuá.

Un solar centrohabanero es el espacio donde se desarrolla la pieza Andoba, del desaparecido Abraham Rodríguez, cuyo protagonista está permeado por la psicología del ambiente. Cuando Salfumán, uno de los personajes de la trama, se expresa con los términos de iria (comida), moropo (cabeza) u ocambo (viejo), está utilizando códigos lingüísticos abakuá que han influido en la lengua popular cubana..

En 1989 el dramaturgo Rolando Sánchez Ferrer estrena en el teatro García Lorca la ópera “Ekue Yamba O”, basada en la primera novela de Alejo Carpentier, que se centra en el fenómeno abakuá, mientras que Jorge Ybarra cuenta en su haber, para inicios del siglo XXI, una tragedia amorosa que nos retrotrae al drama shakesperiano de “Romeo y Julieta”.

Ybarra hace desaparecer en su puesta al mítico príncipe Mokongo, vencido por el amor de su prometida Sikán. Arranca de la tierra a un antepasado carabalí convertido en espíritu para rescatar a un hombre en su máxima expresión, con virtudes, con defectos, con aciertos y desaciertos.

La huella plástica

Ya habíamos afirmado que la sociedad masculina de los abakuá ha devenido símbolo, para muchos, de la Cuba misma. Imágenes de íremes son a menudo socorridas por agencias turísticas como réplica distintiva de la Isla Grande, una emisión de sellos exhibe a los pintorescos “diablitos” por el mundo mientras que el singular personaje, reproducido en souvenirs, se distribuye en los más insospechados estanquillos y ferias comerciales.

El rito ñáñigo en cuestión, con su elevada carga simbólica, ideogramas alegóricos, música pegajosa, y convulsos movimientos danzarios, ha trascendido la producción plástica, incluso entre cultores profanos.

Las presentaciones de danzas abakuá, esporádicas unas veces, habituales otras, llamaron la atención de Fréderic Mialhe y Víctor Patricio Landaluze, quienes realizaron pinturas costumbristas sobre el Día de Reyes; la más conocida del primero es su litografía homónima de 1848, y del segundo tenemos “Día de Reyes en La Habana” (alrededor de la década de 1870), así como un conjunto de poses del íreme.

Ya entrado el siglo XX, la tercera década trae aparejado un arranque de entusiasmo por las culturas negras. Se sabe que el despertar del interés por el folclore como tema comenzó por los Estados Unidos, desde donde se extendió hacia las Antillas y el resto de América. Mas la renovación de las artes plásticas africanas tuvo su germen en Cuba, con la irrupción de Wifredo Lam que, venido de París a principios de los 40 de la pasada centuria, intercambió experiencias con Alejo Carpentier y Lydia Cabrera, quienes lo conminaron a explorar el tema afrocubano.

Lam elabora en 1943 una pintura (sin título) que representa a un íreme percutiendo un tambor. Luego confecciona “Cuarto Fambá” (1945), su recreación imaginaria del recinto de iniciación abakuá, el cual, según el autor, sólo conocía por referencias.

Un trabajo homónimo sirvió asimismo a Mario Carreño, quien además saca a la luz en 1943 “Danza Afrocubana”, motivado por el singular espectáculo bailable entre un íreme y una encantadora mujer amestizada. Carreño pertenece a una generación prolífera en sugerencias, y comparte intereses con Mariano Rodríguez y René Portocarrero, consecuentes hacedores, de formación autodidacta pero exquisito gusto estético, y que resultaron también subyugados por la repercusión misteriosa del íreme y los ideogramas ñáñigos, legando a la posteridad obras de incuestionable valía.

Portocarrero en particular, absorbe del medio que lo rodea la información necesaria para sus creaciones. En 1946 aborda el tema de las fiestas populares, que lo conduce, inevitablemente, hacia la colección seriada Diablitos, en óleo sobre tela.

La huella ñáñiga en la plástica no se detiene luego de establecerse durante el período de la negritud. Para 1957 el artista Rolando López Dirube confecciona un mural en el lobby del Hotel Habana Riviera donde destacan 90 firmas alusivas a la Sociedad Abakuá, aunque miembros de la corporación solo reconocen una verdaderamente personalizada. La obra ha sido restaurada por la profesora Elisa Serrano entre los años 1998-1999, con lo cual se garantiza la continuidad y permanencia de tales elementos simbólicos dentro del recinto.

Subiendo por la calle 23 del capitalino Vedado, rumbo al Hotel Habana Libre, encontraremos que a lo largo de varias cuadras de la acera izquierda (tomando como referencia la avenida de Malecón) caminamos por sobre pinturas instaladas en 1967, durante el nacimiento del Salón de Mayo en La Rampa. Dicho conjunto pertenece a la autoría de diversos artistas cubanos, como Lam y Amelia Peláez, entre otros, que alternan con un mosaico que representa un trazo abakuá.

Rafael Queneditt, por su parte, esculpe una serie de firmas ñáñigas colocadas en el lobby del Teatro Nacional de Cuba con motivo de su inauguración, en 1978. Pero hay más:

“Dentro del Palacio de las Convenciones —explica el norteamericano Ivor Miller—, el edificio donde Fidel Castro se dirige a la nación y sede del Parlamento cubano, cuelgan una serie de firmas abakuá de diferentes dignatarios. Están grabadas en unos estandartes de cuero, cuya referencia original es la piel sacrificial de Sikán, la mujer que protagoniza el mito fundacional de la sociedad”. La autoría se debe, según pudimos precisar, a un artista de la plástica apellidado Cura, aunque lamentamos desconocer el nombre para dar una información más completa.

Un mural colectivo al aire libre recrea a los transeúntes en una de las calles aledañas al puerto de Matanzas y, entre otros muchos detalles, figura una firma abakuá que demuestra cuán recurrente es a los hacedores plásticos el empleo de los signos gráficos de la fraternidad.

Salvador González Escalona, artífice del proyecto cultural comunitario del Callejón de Hammel, en el barrio de Cayo Hueso, en Centro Habana, dedica un espacio de su pintura-mural al celebérrimo Andrés Petit, iniciador del primer juego abakuá de blancos, en 1863.

En un formato mucho más reducido, el profesor Pedro Álvarez no pudo evadir el contagio de los ñáñigos. De su cosecha tenemos los óleo sobre tela “Al pasado no regresaremos jamás” y “Dear Elvis”, propuestas que apelan a un íreme novedoso, ligado a la transformación y denuncia sociales: limpiando un automóvil americano de los años 50 del pasado siglo XX, el primero; apuntando desafiante al observador con una pequeña arma de fuego, el segundo, en cuyo fondo destaca el logotipo de la Coca Cola.

Cuadros aislados aparte, la desaparecida Belkis Ayón impresionó al público con toda una obra sugestiva y coherente dedicada a la Sociedad Abakuá. Su primera exposición personal, Propuesta a los 20 años (Galería Servando Cabrera, Playa, 1988), la catapultó al estrellato, en especial el cuadro “La cena”, pieza tan enigmática como polémica que recoge a Sikán con figuras de piel escamada, en franca alegoría al pez Tanze, reencarnación de Abasí (Dios), así como la serpiente enviada por el brujo Nasakó para averiguar por la manifestación del Misterio.

“La cena”, modificada y preparada más tarde, sirvió a la autora para su defensa de trabajo final en el Instituto Superior de Arte en 1991. Talento y celebridad se unieron en esta joven creadora, imprescindible en la cabecera de cualquier estudioso de la pintura sobre los abakuá en particular, y de la plástica en general. Sus imágenes, bajo la técnica de colografía, han sido expuestas ante un heterogéneo público que va desde Japón a España, pasando por Alemania, Canadá y Estados Unidos, entre otros.

Pese a su condición de mujer, supo Belkis recrear con respeto las leyendas y mitos de la Sociedad Abakuá y resaltó su poderosa singularidad dentro de nuestra cultura.

Igualmente, a esas referencias de mitos y leyendas ñáñigas llega por su propio camino Ruddy Fernández García. Las firmas le inquietan, es cierto, pero su concepción estética exige más. Los signos ideográficos justifican su primera exposición personal relacionada con el tema: Anaforuana (Centro de Arte de Boyeros, 1997). Al año siguiente monta en la prestigiosa Casa de África de la Oficina del Historiador de la Ciudad su propuesta Ekue, con el apoyo de la Compañía Folclórica Yoruba Andabo, en un engranaje místico-poético sin par. Le siguen “Tanze: Metáforas del Agua”, “En el nombre de Tanze”, “Noche de raíz y ala” y “Sígnico, la era de los hombres”, por solo citar algunas.

En esta fecha, pocos artistas de la plástica, sin embargo, trabajan el tema abakuá en sus obras. No obstante, se va ganando conciencia del valioso caudal que puede aportar la Sociedad Abakuá como entidad autóctona de Cuba. Los estereotipos y prejuicios hacia la corporación van quedando atrás y cada día cobra mayor fuerza el diálogo cultural de los artistas con el cultual de los iniciados.

El abakuá en la literatura

La impronta abakuá en la literatura ha sido muchas veces tratada de forma estereotipada, viciada o esquematizada, aunque figuran ejemplos con una perspectiva dinámica y hasta científica. Como quiera que sea, conviene tenerla en cuenta, porque a partir de ello nos permite visualizar la posición de clase, de partido o de compromiso social.

En el año 1880, cuando el gobierno español desataba una sórdida persecución contra el ñañiguismo, ve la luz “Manga Mocha”, de R. P. Zoël, que nos presenta a un temible iniciado proveniente de la “mala vida”. Está claro el prejuicio hacia las culturas negras en este cuento, y no es casual si se tiene en cuenta que es precisamente ese el año cuando se decreta la Ley del Vientre Libre, en una sociedad dividida en clases.

El siglo XX continúa enriqueciendo la cuentística abakuá con los trabajos publicados por Guillermo del Valle en su libro “Fambá y 19 cuentos más”, volumen en el cual aparece igualmente el ñáñigo con carácter voluble, jactancioso y guapetón.

Más tarde (1967), José Manuel Sáenz recibe el premio David, que otorga la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), por el cuento El iniciado. Pero cuando verdaderamente se produce un giro es en la década de 1990; lo cual tiene su explicación: se ha producido el segundo gran paso en torno al ñañiguismo: le ha llegado la institucionalización tras la debacle del bloque socialista europeo y la búsqueda de salvar la Patria con el apoyo de todas las fuerzas que se han mantenido fieles a la Revolución.

Aparece la Organización para la Unidad Abakuá y se potencia el trabajo para derribar la imagen negativa alrededor de la cofradía. Entonces se publica ” “Enlloró para Felipé Espínola:”, de Tato Quiñones, quien rescata la ceremonia mortuoria de un juramentado abakuá, humano y combatiente, que militó en las filas del Ejército Libertador de Cuba y fuera fusilado en la explanada del Castillo de San Severino, en la capital matancera.

En el terreno de la novelística también se oscila entre criterios encontrados. En nuestra obra cumbre Cecilia Valdés, de Cirilo Villaverde, hay atisbos de la presencia ñáñiga aunque, como es de suponer, vinculada al mundo de la agresividad, de la navaja y la puñalada, sin que esto perjudique la calidad narrativa de las costumbres de las primeras décadas del siglo XIX.

Una de las obras principales de la segunda mitad del decimonónico, “La familia Unsúazu”, bajo la autoría de Martín Morúa Delgado, dibuja al esclavo Liberato como ñáñigo indómito y violento.

Pascual de Riesgo y Soto nos presenta en Dos habaneras al negro Íñigo, valentón ecobio de la localidad habanera del Manglar, donde recoge las condiciones depauperantes en que subsistía la Sociedad Abakuá, marginada y excluida. “Ekue Yamba O”, de Alejo Carpentier, aborda el tema abakuá a partir de los conocimientos adquiridos por el autor. En Memorias de un deportado Manuel Miranda prefiere retomar al negro de la etapa colonial y ofrece pinceladas del ñañiguismo.

Después de 1959, es Manuel Cofiño quien se acerca al problema religioso y la metamorfosis de Cristino Mora, el personaje central de “Cuando la sangre se parece al fuego”, novela de alto contenido literario y social. Sin embargo, la obra responde a un momento histórico en el cual predominó un discurso excluyente y ateísta, que lleva al protagonista a renegar de los ancestros, de las costumbres, de la cultura heredada.

Pedro Pérez Sarduy aprovecha las “Criadas en La Habana” para incorporar a un obonekue que se integró, pero continuó en desventaja aun después de ocupar un cargo como dirigente sindical. La alusión que hace Amir Valle en “Habana Babilonia, las prostitutas en Cuba”, continúa con el estereotipo del ñáñigo inclinado a la actividad ilegal y alejado del trabajo como fuente de subsistencia, haciéndoles poco favor a los iniciados que cumplen con los códigos establecidos por la sociedad, incluso a merced de una profunda crisis económica.

Daniel Chavarría, por su parte, introduce en “Príapos” a Nitroglicerina, otro ecobio, cuyo mayor “mérito” es ser diferente a la ¿mayoría? de los iniciados en la Sociedad Abakuá. El Nitro es valiente, intrépido, y además amigo de un homosexual.

En poesía hemos de volver al período de la negritud, cuando una pléyade de autores utiliza el caudal abakuá en provecho de su quehacer. La lírica de los años 20-30 del pasado siglo marca el amanecer de una nueva era, que precisaba de nuevos ingredientes para recoger la voz de nuestra nacionalidad.

Los autores pueden ser cromáticamente negros, mulatos o blancos, pero su estilo los enmarca dentro del mestizaje fraguado en Cuba durante su desarrollo histórico, con las especias diferentes que integraron el caldo étnico cubano. Nicolás Guillén y Marcelino Arozarena van a la cabeza, sobre todo el último, cuya obra casi toda alude a los ñáñigos y demás cultos de origen africano.

La influencia abakuá en la poesía cubana ha de ser tomada en serio, pues los poetas que de ello se han valido guardan extraordinaria armonía con la lengua española, a tal extremo que pueden recitarse acompañados con tambores o cantarse al estilo propio cubano con el auxilio de otros instrumentos. En “Liturgia etiópica”, de Arozarena, según dice Miriam de Costa Willis: “la rumba deviene danza sagrada de los ñáñigos”.

Una vez colocado el detonante, la mecha prende como por simpatía. Muchos poetas populares han seguido el camino trazado por Guillén y Arozarena y se apropian de vocablos religiosos para llevarlos a lo profano. Con picardía sin par, Eloy Machado asume el aroma ñáñigo. Como el cubano amalgamado y mestizo, así es la poesía en la Isla. Mulata, con mezcla de lo yoruba, arará, bantú, carabalí…

En pantalla

Si escaso ha sido el tratamiento de la Sociedad Abakuá por parte de las artes visuales, la parte correspondiente al cine, la televisión y el video lleva mucho menos ventaja. En cambio, lo anterior no desdice su presencia en los referidos medios, desde que en 1945 se escuchara el afro “Enlloró”, creación de Julio Blanco Leonard y Obdulio Morales, en la película norteamericana La realidad de un sueño. Sin embargo, los ñáñigos han estado poco representados en la pantalla, y no es realmente hasta después del triunfo revolucionario que la desaparecida Sara Gómez los refleja en su largometraje De cierta manera, el cual exhibe una procesión abakuá con sus íremes danzantes.

El mítico rumbero Mario Dreke Chavalonga, rememora a la revista Salsa Cubana su inserción en obras paradigmáticas, aunque pobremente conocidas:
“He participado en varias películas […] También documentales como el dedicado al TíoTom, Rapsodia abakuá y uno sobre mi vida que rodó una francesa y se llama “La Historia del negro rumbero Mario Chavalonga”.

Hacia finales de los años 90 del siglo XX, la realizadora Gloria Rolando se interesa por la evolución de las comparsas tradicionales que la conducen al documental “El alacrán”, cuyo hilo conductor regodea sobre el fenómeno abakuá. A “El alacrán” le siegue otro documental no menos ambicioso, “Los Marqueses de Atarés”, que igualmente recrea la formación de un barrio, sus habitantes y su comparsa emblemática; el móvil de su creador, Víctor Herrera, iniciado en Isún Efó; y testimonios de bailadores, faroleros, músicos y del inigualable Chavalonga, miembro de la comitiva desde su salida, en 1937.

Por otro lado, en la década de 1990 se proyectó en el espacio televisivo Día y noche el serial “Íreme contra dragón”, que ofrecía elementos bastante serios y desprejuiciados de la Sociedad Abakuá.

Ya en 2001 participa la compañía de Tony Menéndez en el espectáculo de los Premios Lucas, que lleva al escenario una amalgama de íremes diversos, hiperactivos y pintorescos, que se mueven al compás de un toque ñáñigo para mezclarse con la canción tema en un montaje por demás atractivo y exótico.

Es, sin embargo, insuficiente, el trabajo de los realizadores de las pantallas (grande y chica) en torno al fenómeno abakuá, teniendo en cuenta su indiscutible incidencia en la cultura artística cubana, su potencialidad como asociación endémica de Cuba y su encanto expresivo, más allá de su ritual, secreto y riguroso.

Pero la aceptación del ñañiguismo en el Registro Nacional de Asociaciones y el reconocimiento del 6 de enero como Día del Abakuá ha sido, sin duda, el último gran paso que signa la historia de la corporación. Su accionar —votos a favor, votos en contra— forma parte inseparable de la cultura cubana y eso no podía permanecer por más tiempo ignorado.


(Tomado de www.caimanbarbudo.cu)

La guerra ideologica en Cuba contra la disidencia politica

Programa transmitido por la television cubana el pasado 28 de Febrero en donde fueron destapados e hicieron declaraciones, dos agentes de la Seguridad del Estado infiltrados en los grupos de la oposicion interna en Cuba.

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sábado, 12 de marzo de 2011

El dinero no tiene olor para alguna gente

Cantando bajo la... jaima del tirano

La revolución libia deja en evidencia a Beyoncé, Mariah Carey, 50 Cent y otros artistas que actuaron para el clan Gadafi - Algunos acabaron donando su caché

DIEGO A. MANRIQUE - Madrid - 12/03/2011

Para qué negarlo: el primer sentimiento es el deleite. Deleite ante el bochorno de esos superventas que, ahora se sabe, animaron las juergas de los hijos de Muamar Gadafi. Nelly Furtado fue la primera en reaccionar, al anunciar que donaba su caché a una organización caritativa no especificada. En los días siguientes, han tomado decisiones similares 50 Cent, Mariah Carey o Usher. Beyoncé echó balones fuera: según sus publicistas, en 2009 entregó el millón de dólares de los Gadafi a las victimas del terremoto de Haití.

Sería mucho más convincente si la cantante no insistiera en que supo demasiado tarde quién costeaba aquella fabulosa fiesta de fin de año en la isla de St. Barts, donde solo debía interpretar media docena de temas y podía traerse de paquete a su marido, Jay-Z, y a varias amigas. Su sobrevenido ataque de mala conciencia huele raro.

Nos enteramos así de la tarifa habitual para esas funciones: un millón de dólares limpios, gastos aparte. Auténticas vacaciones pagadas: miniconciertos en entornos vip del Caribe o Italia. Ahora alegan que el contrato se firmaba con terceras personas y -aguanten la risa- solo se enteraban in situ de quiénes eran los espectadores. Otros supuestos beneficiarios de la generosidad de la familia Gadafi prefieren callar: se habla de Enrique Iglesias, Lionel Ritchie o Timbaland.

El clan Gadafi tenía afición al hip-hop y al R & B, músicas afines a la estética bling-bling, tan apreciada por los nuevos ricos del petróleo. Pero no hay géneros más culpables que otros: prácticamente todas las estrellas, sea cual sea la música que practiquen, están disponibles para los denominados "espectáculos privados" o "eventos corporativos" (la diferencia está en que los segundos se consideran gastos empresariales, deducibles de impuestos). Es un gran negocio que mueven compañías especializadas en eventos corporativos que se anuncian en Internet.

Con la excepción de Neil Young, Tom Waits y resistentes similares, cualquier rockero dorado está disponible para entretener a millonarios de Internet, oligarcas nacidos en la antigua Unión Soviética, dictadores tercermundistas, mafiosos variados, amos del universo en general. Exigen, eso sí, la máxima discreción, para no romper la imagen de artistas-del-pueblo: los fans podrían irritarse si oyen que sus favoritos tocan en su ciudad... y no hay forma de conseguir entradas.

Pocos se enteraron del concierto que, en 2007, los Rolling Stones dieron en Barcelona a instancias del Deutsche Bank, que usó su presencia como gancho extra para reunir a 600 analistas y directivos de las principales entidades financieras mundiales. El acto costó cuatro millones de euros, incluyendo la cena de gala y el alquiler del Museu Nacional d'Art de Catalunya.

Pero sin duda el mercado en ascenso es Rusia. En 2008, la ceremonia del 15º aniversario del gigante Gazprom contó con las apariciones de Tina Turner y Deep Purple, grupo fetiche del actual presidente ruso, Dmitri Medvedev. Entre las figuras que han pasado por la experiencia de la fiesta privada moscovita están Shakira, Christina Aguilera, George Michael o Kylie Minogue. El caché ronda el millón de dólares, aunque Tina -alejada de las giras- consiguió dos millones y medio a cuenta de Gazprom.

Otra razón para mantener esos conciertos en cierta clandestinidad es el peligro de la publicidad negativa, como la generada por la crisis de Libia. Pero, con la tecnología disponible, resulta imposible impedir que llegue a la Red testimonio visual de cualquier acontecimiento: así sabemos que Beyoncé lucía como una pantera ante los Gadafi.

No pasaron esos apuros los cantantes melódicos españoles que, es leyenda, actuaban en residencias de narcos colombianos y mexicanos en los años ochenta y noventa del siglo pasado. Alguno tiene recuerdos imborrables: ser obligado a cantar una y otra vez el tema favorito del capo, que remachaba sus peticiones enseñando los hierros.

Esas humillaciones son raras: normalmente, se pactan las condiciones al milímetro. Nadie se plantea problemas éticos: muchas superestrellas viven en ambientes exclusivos, donde se codean con políticos y potentados de diversa ralea. Todo es posible: Naomi Campbell no se extrañó de recibir diamantes en bruto como obsequio de Charles Taylor, el señor de la guerra liberiano.

En esos círculos, impera el vive y deja vivir, por no hablar de la curiosidad mutua entre famosos e infames. Incluso un artista supuestamente concienciado como Sting aceptó una invitación para una rutilante fiesta del traficante de armas Adnan Khashoggi en la Riviera francesa, a principios de los ochenta. Preguntado al respecto, Sting aseguró que prefería comprobar de primera mano quién era Khashoggi y cómo se divertía. Parece que no sacó grandes enseñanzas: en 2009, le contrataron para actuar en Uzbekistán, en un montaje de precios imposibles -las entradas más baratas equivalían a 45 veces el sueldo mínimo- que organizaba Guinara Karimova, la sospechosa hija del presidente uzbeco. Ya sabía a dónde iba: prefirió no dar noticias del recital en sting.com, su página web. ¿El botín? Entre uno y dos millones de libras.

viernes, 11 de marzo de 2011

Se impone el sentido comun en Cuba?


Parece que el gobierno de Cuba obligado por la situacion actual en el pais y el mundo esta dando pasos realistas, han liberado a Biscet,un opositor pacifico al que han mantenido encarcelado mas de una decada por manifestarse en contra del regimen. Despues de medio siglo en el poder controlando el destino del pueblo cubano ya es hora de que el regimen de la isla aprenda de que cada vez somos mas los cubanos que queremos tener la libertad de pensar libremente sin que eso signifique, que querramos destruir nuestra patria o convertirla en una neocolonia yanqui, ya es hora de que aprendan de la historia y entiendan que un pais no se gobierna como a una columna guerrillera, que la economia,la politica y los derechos civiles no se administran a base de imposiciones ni voluntarismos, sino respetando sus propias leyes, mientras mas demoren en aceptarlo mas dura sera la hipoteca que le dejaran a las generaciones futuras de cubanos.

El disidente cubano Oscar Elías Biscet recibe un beso de su esposa Elsa Morejón minutos después de que fuese liberado de la cárcel.- ADALBERTO ROQUE (FRANCE PRESS)

Cuba libera a Biscet, el preso más emblemático del Grupo de los 75

Fue condenado a 25 años en 2003, cuando 75 opositores fueron sancionados a penas de privación de libertad

MAURICIO VICENT La Habana - La Habana - 11/03/2011

El Gobierno de Raúl Castro ha excarcelado al disidente Oscar Elías Biscet, el opositor cubano más emblemático del Grupo de los 75, quien llevaba en prisión desde finales de 2002 y rechazaba el exilio en España como condición para salir de la cárcel. Tras su liberación, quedan en prisión tres miembros de dicho colectivo -Librado Linares, José Daniel Ferrer y Félix Navarro- todos condenados a severas penas en la primavera de 2003 y considerados prisioneros de conciencia por Amnistía Internacional. Desde julio del año pasado, gracias a la mediación de la Iglesia Católica el Gobierno cubano ha puesto en libertad a 48 presos del denominado Grupo de los 75, de los cuales 40 aceptaron la condición de exiliarse en España.

"Nunca he dejado de luchar desde que tomé este camino, he seguido la doctrina de Gandhi y de Martin Luther King y las apliqué en la cárcel también", ha declarado a Efe Oscar Elías Biscet tras su liberación. "Las autoridades cubanas no pudieron convertirme como ellos querían en un enfermo mental", manifestó.

Biscet, de 49 años, es médico y líder de la Fundación Lawton, una asociación de derechos humanos opuesta al aborto que organizó diversos actos de protesta en las calles antes de su detención. En 1999 fue arrestado y condenado a tres años de cárcel por sus labores opositoras. Salió en libertad en octubre del 2002, pero un mes después fue nuevamente detenido y acusado de realizar actividades subversivas y de cometer delitos contra "la seguridad nacional". Fue condenado a 25 años de cárcel durante los juicios sumarísimos de abril de 2003, cuando 75 opositores fueron sancionados a penas de privación de libertad de entre 6 y 28 años, en la mayor ola represiva contra el movimiento disidente en décadas.

Biscet pertenece a un reducido grupo de una docena de presos de conciencia que se han negado a viajar a España como condición para ser puestos en libertad. Así lo confirmó hoy nada más salir de la cárcel: "Siempre he vivido en Cuba y soy de Cuba. No le he hecho daño nunca a nadie siempre he dado amor, mucho amor, y por dar amor me dieron mal, principalmente el Gobierno".

Desde julio, luego de un inédito compromiso del régimen con la Iglesia Católica, un total de 94 presos políticos -54 de ellos no pertenecientes al Grupo de los 75- han aceptado salir de la isla en compañía de sus familiares. El jueves, el arzobispado de La Habana anunció la próxima salida hacia España de otros nueve presos condenados por hechos violentos, aunque algunos de ellos por causas asociadas a delitos políticos. Según la Comisión de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, que preside Elizardo Sánchez, cinco presos de este grupo estaban en sus listas, pero del resto no disponen de información. Según Sánchez, una vez que sean puestos en libertad Biscet y los otros tres miembros del Grupo de los 75 que siguen presos, en Cuba quedaran alrededor de un centenar de presos políticos, algunos de ellos condenados por delitos violentos como piratería o terrorismo.

lunes, 7 de marzo de 2011

Que pasa en Cuba?

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La Habana

TRIBUNA: RAFAEL ROJAS

¿Qué pasa en Cuba?

RAFAEL ROJAS 07/03/2011

En un artículo reciente para The New Republic, vertido al español por la revista mexicana Letras Libres, Mark Lilla cuenta que los filósofos de cabecera de muchos intelectuales y dirigentes chinos son Carl Schmitt y Leo Strauss. Del primero les interesa la crítica a la democracia parlamentaria, la defensa del estado de excepción y la polarización del mundo político en amigos y enemigos. Del segundo, la visión moderna de una aristocracia platónica, bien educada, que pueda salvar a Occidente -o más específicamente a Estados Unidos- de sus enemigos globales o de su propia decadencia.

Los ideólogos del comunismo chino, concluye Lilla, piensan su país como imperio milenario y no tienen apuro en comprender la democracia o el liberalismo. Les basta con Schmitt y Strauss, pensadores que describen la política como el arte del poder y la autoridad, de la amenaza y el contragolpe. Algo similar parece suceder en Cuba, a pesar de la pequeñez y la pobreza de esa isla caribeña. Uno recorre las publicaciones intelectuales, los discursos más ideológicos de sus dirigentes, los no pocos libros que se editan y los conatos de debate teórico que a veces se producen, y llega a la conclusión de que las élites cubanas no están interesadas en aprender cómo funcionan las democracias.

Para los líderes insulares la ideología ha sido siempre algo secundario -lo que no quiere decir que la desprecien como mecanismo de control social-. Lo decisivo siempre ha sido la tecnología del poder y, dentro de esta, un principio clave de la tradición jacobina y bolchevique, leninista y estalinista: la fabricación de enemigos del pueblo. Los comunistas cubanos no necesitan leer a Schmitt porque han leído muy bien a Lenin. Si algo han sabido hacer en el último medio siglo es convencer a buena parte de la ciudadanía insular de que existe un grupo de cubanos perversos, aliado incondicional de Estados Unidos, que desea la destrucción de la isla y su incorporación al país vecino.

No importa que hoy, a diferencia de hace medio siglo, la mayoría de los opositores cubanos defienda un cambio pacífico y pactado, ni que muchos de ellos estén de acuerdo con el levantamiento del embargo comercial y la normalización de relaciones entre Washington y La Habana. Tampoco importa que el propio Raúl Castro y varios funcionarios de su Gobierno demanden cambios económicos y jurídicos que la oposición ha demandado desde hace 20 años. La condición del enemigo no está determinada por las ideas o por los métodos de la disidencia, sino por el lugar de su enunciación: si este se coloca al margen o fuera del poder, entonces ha pasado de la amistad a la enemistad.Lo hemos visto con claridad en el último mes. En un vídeo que reprodujeron algunas publicaciones electrónicas del exilio aparece un oficial de la Seguridad del Estado instruyendo a militares y civiles cubanos en el arte de la ciberguerra. Esta última sería un conjunto de técnicas de combate electrónico, contra blogs, bitácoras y diarios críticos, conectados a la Red desde la isla o desde la diáspora. Sus titulares -especialmente Yoani Sánchez- son descritos como sujetos carentes de autonomía, que solo se movilizan por intereses mezquinos. ¿Qué es lo que convierte en enemigos a esos jóvenes blogueros? Simplemente, la crítica.

En días previos y posteriores al aniversario de la muerte en la cárcel -tras una larga huelga de hambre- del opositor Orlando Zapata Tamayo, vimos otra variante de la manufactura de enemigos. Durante más de seis horas, 200 oficialistas hostigaron a las Damas de Blanco cuando realizaban su tradicional desfile dominical. ¿Qué es lo intolerable que hacen esas mujeres? Ellas no violan ninguna ley, ni siquiera llaman a la desobediencia civil: solo piden la liberación de todos los presos políticos cubanos, caminando por una calle habanera, luego de asistir a misa. Bajo un sistema político como el cubano, esto último es agresión, enemistad o, en el menos grave de los casos, "provocación".

Que la oposición cubana no llame al levantamiento popular o a la desobediencia civil, en medio de tantas persuasiones desde afuera para que siga el camino tunecino o egipcio, es bastante revelador de su apuesta mayoritaria por una transición pacífica. La oposición sabe que cualquier confrontación, en Cuba, puede derivar muy fácilmente en una crisis de seguridad nacional, por la eventualidad de una guerra civil o de otro éxodo masivo, y prefiere mantenerse más acá de la fina línea que separa la resistencia pacífica de la violenta. Esa sabiduría, que muchos malinterpretan como pusilanimidad o anomía, hace más condenable aún la represión gubernamental.

Tienen razón quienes insisten en que la estigmatización de opositores o las reyertas verbales entre oficialistas y disidentes no son lo único que sucede en la isla, ni lo único que merecería la atención de los medios globales. Es verdad, también, que en La Habana se celebró una Feria del Libro donde, entre otras cosas de interés, fue presentada la edición insular de El hombre que amaba a los perros (2009), la novela de Leonardo Padura, en la que se enjuicia severamente el legado estalinista. Es verdad que publicaciones críticas, como Temas o Espacio Laical, están tratando de abrir un espacio para la polémica, no fundado en la descalificación, donde los mejores economistas de la isla y del exilio están defendiendo una reforma más audaz que la propuesta por Raúl Castro.

Es verdad, también, que desde hace meses tiene lugar un debate en las bases del Partido Comunista, en el que se enfrentan partidarios y objetores de diverso signo al ajuste impulsado por el Gobierno. La realidad cubana no es, ciertamente, unidimensional: muchas cosas, a favor o en contra del statu quo, están sucediendo a la vez. Pero una de las cosas que pasa es que mientras salen de la cárcel casi todos los opositores pacíficos arrestados en la primavera de 2003, la represión se vuelve más sistemática y sofisticaba, por medio de arrestos preventivos y temporales y de prolongados y bien organizados "actos de repudio".

Esto último es una injusticia que, para los muchos socialistas honestos que quedan en la isla, debería ser tan reprobable como el embargo, la burocracia, el revanchismo o la incivilidad en el debate público. Lamentablemente, tanto dentro como fuera de la isla, existe una fuerte tendencia a enfocar unilateralmente el complejo problema cubano. Como dice Mark Lilla, en ambos lados hay puristas que, contrario a lo que aparentan sus lenguajes desesperados o intransigentes, parecen no tener apuro en aprender la democracia. Al fin y al cabo, Roma no se hizo en un día.

Rafael Rojas es historiador cubano.

domingo, 6 de marzo de 2011

Diarios de motocicleta

Alberto Granado nació en Córdoba (Argentina), pero se instaló en La Habana tras el éxito de la revolución cubana, por invitación del Che Guevara.- JOSÉ GOITÍA

Alberto Granado, compañero de viaje del Che Guevara

Junto al guerrillero recorrió parte de Sudamérica, en una aventura que inspiró la película 'Diarios de motocicleta'

MAURICIO VICENT La Habana 05/03/2011

Alberto Granado, el legendario amigo y compañero del guerrillero argentino Ernesto Che Guevara, con quien recorrió en moto buena parte de Sudamérica en un viaje iniciático que, en cierto modo, marcó la historia del continente, murió este sábado en su casa de La Habana a los 88 años. Nacido en Cordoba (Argentina), Granado fue el mejor amigo de juventud de Guevara y su contraparte y cómplice en el proceso de transformación en revolucionario durante aquel viaje que duró nueve meses y en el que recorrieron más de 14.000 kilómetros, desde Argentina hasta Venezuela, pasando por Chile, Perú y Colombia.

Basada en los diarios que ambos escribieron de aquella experiencia, su aventura, con el nombre de Diarios de motocicleta, fue llevada al cine en 2003 por iniciativa de Robert Redford, con Walter Sales como director y los actores Gael García Bernal, como el Che, y Rodrigo de la Serna, como Alberto.

Al comenzar el periplo en su moto, una Norton 500 bautizada como La Poderosa, él tenía 29 años y ya era bioquímico. Guevara, que no había terminado de estudiar Medicina, tenía 23. "Íbamos a conocer mundo, pero el viaje nos cambió a los dos. Ernesto se hizo un ejemplo, empezó a ser Che; yo aprendí que en vez de conocer el mundo había que transformarlo", recordaba Granado en una reciente entrevista con este diario.

Solía repetir que las injusticias que vieron entonces y lo que vivieron juntos aquellos meses marcaron para siempre sus ideales. También sellaron una amistad que para él siguió "viva" hasta el último momento. "Pese al tiempo transcurrido, cuando tengo una duda aún me pregunto qué pensaría de eso el pelado. La respuesta siempre es fácil: como siempre te llevaba por la parte dura, por la de la honradez y los valores, pues es sencillo qué hacer", afirmaba.

Granado era un hombre afable, con un gran sentido del humor y amante del vino tinto y de la buena conversación. Fue entrevistado por más de mil periodistas, que le preguntaban más o menos lo mismo, aunque no se molestaba. "Mejor, así no me pongo nervioso", decía.

Sesenta años después de la aventura, recordaba muchos detalles de aquel viaje. "Fue un 29 de diciembre de 1951; no salimos el 28 porque era Día de los Inocentes y la gente hubiera pensado que no iba en serio... Pero con el Che, de guasa, nada".

El recorrido terminó en Venezuela, el verano de 1952, donde se separaron. Granado regresó a Argentina y trabajó como bioquímico. Ernesto siguió su camino revolucionario y fue a dar a la Guatemala de Jacobo Arbenz, y después a México, donde conoció a Fidel Castro y se embarcó en el yate Granma y en la aventura —esta sí, con tiros— de la revolución cubana. Tras el triunfo de los guerrilleros, el Che, convertido ya en el comandante Guevara y nacionalizado cubano, lo invitó a viajar a la isla. Se instaló en La Habana en 1961 y durante años trabajó como profesor en la Escuela de Medicina. Después pasó al Centro Nacional de Salud Animal, donde se jubiló en 1994. "Cuando uno lleva 30 años dirigiendo un departamento se convierte en un freno, debe irse para dar paso a los jóvenes...", comentaba. Fue guevarista y revolucionario hasta el último día de su existencia.

sábado, 5 de marzo de 2011

Juicio en La Habana

Judy Gross, esposa de Alan Gross, llega acompañada de un abogado al tribunal en La Habana en que se juzga a su marido, al que se piden 20 años de cárcel por distribuir ilegalmente equipos de comunicación por satélite.- JAVIER GALEANO (AP)

Empieza en Cuba el juicio contra un ciudadano estadounidense detenido por financiar a la oposición
Alan Gross está acusado de distribuir ilegalmente equipos de comunicación satelital en 2009 y se le piden 20 años de cárcel

MAURICIO VICENT La Habana 04/03/2011

Las tensiones entre Cuba y Estados Unidos vuelven a llegar hasta los tribunales. En esta ocasión, el nombre del acusado es Alan Gross, un ciudadano norteamericano detenido en la isla en diciembre de 2009 por distribuir ilegalmente equipos de comunicación satelital, motivo por el cual el Gobierno de Raúl Castro le acusa de realizar "actos contra la independencia y la integridad del Estado" y solicita una sanción de 20 años de cárcel. El juicio, convertido en un proceso político a Washington por su apoyo abierto a los grupos opositores cubanos, ha comenzado este viernes en el Tribunal Provincial de La Habana sin acceso para la prensa extranjera.

El juicio, en momentos en que la administración de Barack Obama había dado tímidos pasos de distensión, se ha convertido en un nuevo foco de tensiones bilaterales. El Departamento de Estado de EEUU ha advertido que mientras Gross este preso no podrá "avanzarse" en la línea de un acercamiento entre los dos países, y Cuba exhibe el caso como una demostración de que el apoyo de Washington a la "subversión" en la isla no ha cambiado con Obama.

En el momento de ser detenido, Gross, de 61 años, trabajaba para una empresa subcontratada por la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID), que financia con millones de dólares diversos programas destinados a "promover la democracia" en la isla. El Gobierno cubano le acusa de introducir ilegalmente diversos equipos de comunicación satelital para su distribución entre sectores de la oposición, algo que niega Washington arguyendo que el contratista estadounidense simplemente se encontraba en la isla para ayudar a la pequeña comunidad judía y facilitar a sus miembros diversos equipos para conectarse a Internet, algo normal en cualquier país del mundo. Durante 2009, Gross había viajado a la isla en cinco ocasiones.

El delito por el que se le enjuicia es el mismo por el que fueron condenados a prisión 75 opositores en la primavera de 2003. Como en aquellos procesos, en vísperas del juicio a Gross los órganos de inteligencia cubanos han destapado a varios de sus agentes infiltrados en las filas de la disidencia y de grupos opositores como las Damas de Blanco. Según diversos observadores, el objetivo es demostrar que Washington es el financiador y principal organizador de la oposición.

jueves, 3 de marzo de 2011

Miami Vice II

Ciudadanos del condado de Miami-Dade (Florida) guardan fila para votar anticipadamente en 2008.- AP

Miami vive su Revolución

La indignación popular provoca un referéndum para destituir al alcalde del Condado, mientras el de la ciudad se enfrenta con el jefe de policía

JUAN JOSÉ FERNÁNDEZ Miami 03/03/2011

El paraíso siempre está convulso. La fama de Miami es equívoca. Su halo de lugar idílico, prototipo de un turismo muy variado, desde lo más exclusivo hasta lo más normal, no es que se tambalee cada cierto tiempo con crisis internacionales, nacionales o locales. Tiene problemas en los cimientos. Si no fuera así, resultaría difícil de entender que muy lejos del norte de África y de Oriente Medio esté en marcha, al borde del Caribe, una revolución tan particular. Democrática, según las leyes en vigor, para destituir al alcalde del Condado (equivalente a la Comunidad en España), pero que a largo plazo también intenta cambiar unas leyes irritantes para miles de personas.

Y aún hay más. En medio de esta disputa se dirime otro enfrentamiento entre el edil de la ciudad de Miami, Tomás Regalado, y el jefe de la policía, Miguel Expósito, al que él mismo nombró. Ha estallado un oscuro asunto de supuestas influencias en máquinas de juegos recreativos. El agente ha hecho redadas por considerarlas ilegales cuando el edil y sus comisionados aprobaron una ordenanza para legalizarlas gravadas con un impuesto. Pero Miguel Expósito ha denunciado que el alcalde recibió dinero en su campaña electoral de empresarios de juegos y que ha tratado de interferir en sus operaciones. Regalado, periodista, lo ha negado, y espera el resultado de varias investigaciones sobre la actuación policial en los barrios negros más conflictivos, donde la escalada de muertos ha incluido hace poco más de un mes a dos policías.

Pero la batalla más profunda se ventila en el Condado. El referéndum revocatorio está previsto para el día 15, aunque la clave volverá a estar en el voto anticipado, que empieza esta misma semana. Se trata de un arma legal y segura en las elecciones locales ante la escasa participación habitual en las urnas, pero un tanto discutible porque se convierte en una compra evidente de voluntades.

Carlos Álvarez, alcalde del Condado y antiguo policía, está en el disparadero por haber subido los impuestos de las casas, en plena crisis, a los sufridos residentes. Ha hecho juegos malabares dialécticos para justificarlo y ha dicho, por ejemplo: "Hemos mantenido como guía y centro un principio clave, respetar a los contribuyentes mediante el uso fiscal responsable de su dinero. Y eso significó, en primer lugar, apretarnos el cinturón". La indignación llegó a su punto álgido al conocerse que había elevado a niveles groseros los sueldos de sus ex colegas policías, bomberos y funcionarios. Ahora, lo mismo que cuando fue elegido, cuenta, para evitar su destitución, con los votos de los gremios correspondientes.

El empresario Norman Braman ha sido el promotor de la protesta y su grupo busca el voto con fondos particulares, no de los contribuyentes, una sensible diferencia. Tania, una de las muchas portavoces del clamor popular, recibió hace unas semanas una llamada en la que le ofrecían dinero por su voto y por conseguir otros. "Me están comprando", dijo. Pero todos lo hacen. Es parte de la guerra sucia que se vive en Miami, donde incluso un representante elegido para el Congreso está envuelto en unos casos de corrupción escandalosos.

El coste del referéndum se estima en dos millones de dólares, nueva sangría criticada en medio de la crisis. Pero el contribuyente, al menos, se ha ahorrado medio millón más al convocarse otro, junto al pedido para destituir al alcalde: el de la comisionada (consejera o concejal) Natacha Seijas. Ni ella ni Álvarez han conseguido que los jueces paren el proceso, argumentando irregularidades en la recolección de firmas para la convocatoria del referéndum. Se necesitaba el 4% del censo de votantes y los convocantes lograron más del doble.

Seijas votó a favor de la subida de impuestos propuesta por Álvarez y los residentes de su distrito la quieren destituir también. Otros comisionados que también votaron en el mismo sentido han salido indemnes, pero esta operación, según ha reconocido Braman, es solo el principio de un intento de cambiar los estatutos del Condado, no solo de nombres. Sería la única solución con futuro. Resulta sorprendente que se acumulen tantos problemas en un lugar con recursos aparentemente sobrados. "Ya no sé si los políticos son más incapaces o más corruptos", dice Tania. Porque no son solo los impuestos. Los ciudadanos que deben lidiar con la pérdida de empleos por la crisis, y siguen instalados en el sueño imposible de una cobertura médica gratuita o asequible, ven continuas subidas en otros servicios básicos. Desde el monopolio de la luz a los seguros, cuando el último huracán que causó daños en Miami fue el Wilma en 2005. "No se puede resistir. Alguien se lo roba", añade Tania. Es sintomático, por ejemplo, que el prestigioso hospital Jackson Memorial esté al borde del colapso económico.

Para cerrar el círculo, el nuevo gobernador de Florida, el republicano Rick Scott, empresario metido a político con la promesa de crear trabajos como rosquillas, ha presentado sus planes de gobierno. Incluyen nutridos recortes sociales, en el sistema escolar y despidos para los ya desvalidos ciudadanos. No son precisamente multimillonarios como él, que ganó las elecciones a golpe de talonario pese a haber sido el protagonista de la mayor multa de la historia por fraude al Medicare, el sistema de ayuda sanitaria para los mayores. Scott se salvó de la cárcel y quizá por eso, entre sus recortes está el despido de funcionarios de prisiones.