Páginas vistas en total

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Entrevista con un disidente cubano

Libertad de expresion en La Habana ?

domingo, 20 de noviembre de 2011

Testimonio desde el Harem

Safia (nombre ficticio) de 22 años en la actualidad. Pasó cinco en la compañía forzada de Gadafi.- © KATE BROOKS PARA LE MONDE


REPORTAJE: TESTIMONIO

"Serás mi puta"

Una esclava sexual de Gadafi cuenta su calvario en el harén del coronel

ANNICK COJEAN 20/11/2011   

Tiene 22 años, es bella como un sol y está destrozada. A veces, se ríe durante unos segundos, y entonces un destello infantil ilumina un rostro arañado por la vida. "¿Cuántos años me echa?", pregunta, quitándose las gafas de sol. Espera un momento, esboza una leve sonrisa y murmura: "Yo me siento como si tuviera 40". Y le parecen muchos.

El Guía de Libia tenía una veintena de chicas a su disposición, además de compañeros sexuales masculinos, según Safia
Aparta la mirada y se cubre la parte inferior del rostro con el velo negro; unas lágrimas asoman a sus ojos oscuros. "Muamar el Gadafi me ha destrozado la vida". Quiere contarlo todo. Piensa que es peligroso, pero acepta dar su testimonio durante un encuentro de varias horas en un hotel de Trípoli . Sabe que está confusa, que no encontrará palabras para describir el universo de perversión y locura en el que la precipitaron.

Pero necesita hablar. Sus recuerdos constituyen una carga demasiado pesada. "Manchas", dice ella, que le provocan pesadillas. "Por mucho que lo cuente, nadie sabrá nunca de dónde vengo ni lo que he pasado. Nadie puede imaginarlo. Nadie". Sacude la cabeza con un aire de desesperación. "Cuando vi el cadáver de Gadafi expuesto ante la muchedumbre, experimenté un breve momento de placer. Luego sentí un gusto amargo en la boca". Ella hubiera querido que Gadafi sobreviviese, que hubiera sido capturado y juzgado por un tribunal internacional. Durante todos estos meses no pensaba en otra cosa. "Me preparaba para enfrentarme a él, para preguntarle, mirándolo a los ojos: '¿Por qué? ¿Por qué me hiciste eso? ¿Por qué me violaste? ¿Por qué me golpeaste, drogaste e insultaste? ¿Por qué me enseñaste a beber y a fumar? ¿Por qué me robaste mi vida?".

Cuando su familia, originaria del este del país, se traslada a Sirte, la ciudad natal del coronel Gadafi, ella tiene cinco años. En 2004, cuando la eligen entre las alumnas del instituto para entregar un ramo de flores al Guía durante una visita al centro escolar, ella tiene 15 años. "Era un gran honor. Yo lo llamaba 'papá Muamar' y se me ponía la carne de gallina". El coronel le apoya una mano en el hombro y le acaricia el cabello lentamente. Es una señal para sus guardaespaldas que significa: "A esta la quiero". Ella lo sabrá más tarde.

Al día siguiente, tres mujeres uniformadas al servicio del dictador -Salma, Mabrouka y Feiza- se presentan en el salón de belleza que regenta su madre. "Muamar quiere verte. Desea darte unos regalos". La adolescente -llamémosla Safia- las acompaña de buen grado. "¿Cómo sospechar? Era el héroe, el príncipe de Sirte".

La conducen al desierto, donde la caravana del coronel, de 62 años, se ha instalado para una cacería. La recibe enseguida, hierático, con ojos penetrantes. La interroga sobre su familia, sobre los orígenes de su padre, de su madre, sobre sus medios económicos. Después, le pide fríamente que se quede a vivir con él. La joven está desconcertada. "Tendrás todo lo que quieras: casas, coches...". Ella se asusta, sacude la cabeza, dice amar a su familia y querer estudiar. "Yo me ocuparé de todo", responde él. "Conmigo estarás a salvo. Te aseguro que tu padre lo comprenderá". Y llama a Mabrouka para que se ocupe de la adolescente.

Durante las horas que siguen, Safia, aterrada, ve cómo le adjudican un lote de lencería y ropa sexi. Le enseñan a bailar y a desvestirse al son de la música, así como "otros deberes". Ella solloza y pide que la lleven a casa de sus padres. Mabrouka sonríe. El regreso a una vida normal no forma parte de sus opciones.

Durante las tres primeras noches, Safia baila sola ante Gadafi. Él escucha una casete de un músico "al que más tarde mandará matar". La mira, pero no la toca. Simplemente, dice: "Serás mi puta". La caravana vuelve a Sirte con Safia en el equipaje.

La noche del regreso, ya en palacio, la viola. Ella se resiste. Él le da de palos y le tira del pelo. Ella intenta huir. Mabrouka y Salma intervienen y la golpean. "Continuó durante días. Me convertí en su esclava sexual. Me violó durante cinco años".

Muy pronto se encuentra en Trípoli, en la guarida de Bab el Azizia, un complejo ultraprotegido por tres recintos de murallas en el que viven, en diversos edificios, el amo y señor de Libia, su familia, sus colaboradores y sus tropas de élite. Al principio, Safia comparte una pequeña habitación en la residencia del amo con otra joven de Bengasi, también raptada, pero que un día conseguirá huir. En la misma planta, en unos cuartos minúsculos, hay permanentemente una veintena de muchachas, la mayoría de entre 18 y 19 años, en general reclutadas por las tres emisarias. Estas tres mujeres, brutales, omnipresentes, regentan una especie de harén, en el que las chicas, camufladas como guardaespaldas, están a disposición del coronel. La mayoría solo se queda algunos meses, antes de desaparecer, una vez que el amo se cansa de ellas.

Safia sabe que es la más joven y se pasa el tiempo viendo la televisión en su cuarto. Le niegan lápiz y cuaderno. Consume las horas delante del espejo, hablando sola en voz alta y llorando. Debe estar siempre preparada, por si la llama el coronel; día y noche. Las dependencias de Gadafi están en el piso superior. Al principio, la llama constantemente. Luego, la relega en favor de otras, escogidas entre las amazonas, que a veces consienten -algunas dicen "entregarse al Guía"-, pero en su mayoría forzadas. El coronel sigue reclamándola al menos dos o tres veces por semana. Siempre violento, sádico. Safia tiene moratones, mordeduras y el pecho desgarrado. Sufre hemorragias. Gala, una enfermera ucrania, es su "única amiga". Cada semana practica extracciones de sangre a las jóvenes.
Regularmente, se celebran fiestas con modelos italianas, belgas y africanas, o con estrellas de esas películas egipcias que aprecian los hijos del coronel y otros dignatarios. Cenas, bailes, música, "orgías". En ellas, Gadafi se muestra generoso. Safia recuerda haber visto maletas llenas de euros y dólares. "Se las daba a los extranjeros, nunca a los libios". Según ella, el coronel tenía también numerosos compañeros sexuales masculinos.

Su mujer y el resto de la familia, que viven en otros edificios de Bab el Azizia, están al tanto de las costumbres del dictador. "Pero sus hijas no querían verlo en compañía de otras mujeres, así que se reunía con ellas el viernes, en su otra residencia, cerca del aeropuerto". En el jacuzzi que tiene en su habitación, y desde el que consulta su ordenador, exige juegos y masajes. Obliga a Safia a fumar, a beber whisky Black Label, a esnifar cocaína. Ella la odia. Tiene miedo. La segunda vez sufre "una sobredosis" y termina en el hospital de Bab el Azizia. Él la consume sin cesar. "Siempre estaba bajo sus efectos y nunca dormía".

En junio de 2007 la lleva a un viaje oficial de dos semanas por África. Malí, Guinea-Conakry, Sierra Leona, Costa de Marfil, Ghana. El coronel le coloca un uniforme caqui y la presenta como guardaespaldas, cosa que no es, pese a que Mabrouka la haya enseñado a recargar, desmontar, limpiar y utilizar un kaláshnikov. "El uniforme azul estaba reservado para los verdaderos guardias entrenados. En general, el uniforme caqui no era sino puro teatro".

Los padres de Safia no han tardado en conocer el destino de su hija. Su madre ha podido ir a verla una vez a palacio. A veces, Safia puede llamarla por teléfono, pero siempre bajo escucha. Le han dicho que si sus padres se quejan, los matarán. El padre está tan avergonzado que no quiere saber nada. Sin embargo, es él quien organiza la fuga de su hija. Pues, harto de verla deprimida, Gadafi la autoriza tres veces a visitar brevemente a su familia en un coche de palacio. Durante la cuarta visita, en 2009, consigue abandonar la casa disfrazada de anciana y, gracias a un cómplice en el aeropuerto, toma un avión hacia Francia.

Permanecerá allí durante un año, para luego volver a Libia, donde tendrá que esconderse, y oponerse a su madre, que quiere casarla enseguida con un viejo primo viudo; más tarde huye a Túnez y, en abril de 2011, se casa en secreto, con la esperanza de partir con su joven marido hacia Malta o Italia. La guerra los separa. Él cae gravemente herido. Safia no tendrá noticias suyas durante meses.
Ahora fuma. Llora a menudo. Se siente "destruida". Quisiera testificar ante un tribunal, pero sabe que, en su país, el oprobio sería tal que se convertirá en una paria. Su vida está en peligro. "Gadafi aún tiene partidarios". Ya no sabe adónde ir.
© Le Monde | Traducción: José Luis Sánchez-Silva

viernes, 18 de noviembre de 2011

A la caza del Profeta en Uganda?

Estados Unidos se lanza a la caza del 'profeta' de Uganda

El despliegue de un centenar de agentes de las fuerzas especiales estadounidenses genera dudas en la comunidad africana
Imagen de archivo de Joseph Kony tomada el 12 de noviembre de 2006. / AP

No es ni de lejos la primera vez que Estados Unidos envía tropas a África, pero el reciente despliegue de 100 miembros de sus fuerzas especiales en Uganda ha causado sorpresa y ciertas sospechas en este país africano. La intención no podría ser más loable: apoyar a las fuerzas ugandesas en la lucha contra el Ejército de la Resistencia del Señor (LRA, en sus siglas en inglés). Aunque están equipadas para el combate, las tropas de Estados Unidos “solo proporcionarán información, consejo y asistencia” a las fuerzas ugandesas o de otros países implicados, según la carta que el presidente Barack Obama envió en octubre a la Cámara de Representantes para autorizar el envío.

El LRA es una milicia fundamentalista cristiana comandada por Joseph Kony, quien se considera un profeta y lanzó su rebelión en 1987 desde el norte de Uganda. Aunque nació para defender los derechos de la minoría étnica Acholi y su objetivo inicial era implantar un Gobierno basado en los Diez Mandamientos, sus tácticas son brutales: la milicia secuestra a niños y niñas para convertirlos en soldados, sirvientes y esclavas sexuales. Los niños son obligados a matar a amigos o familiares para que resulten alienados y no puedan volver a sus poblados. Y miembros del LRA también cortan los labios, la nariz y las orejas de sus víctimas cuando atacan poblados.

Desde su creación, el LRA es responsable del secuestro de unos 30.000 niños, según cifras de Naciones Unidas, y en Uganda llegó a haber 1,7 millones de personas desplazadas por la violencia. En la actualidad, el LRA existe en la forma de pequeñas unidades más o menos autónomas y repartidas por la jungla en un área entre Sudán del Sur, la República Centroafricana y la República Democrática del Congo (RDC).

En 2005, la Corte Penal Internacional emitió órdenes de arresto contra Kony y cuatro de sus oficiales por crímenes de guerra y contra la humanidad. Estados Unidos cree que actualmente el núcleo del LRA son sólo unos 200 militantes acompañados por unos 600 rehenes. Las autoridades ugandesas están encantadas con la iniciativa. “Se trata de algo positivo porque es un apoyo encaminado a hacer esta región más estable”, dice el teniente coronel Felix Kulayigye, portavoz del ejército ugandés. “Nosotros tenemos la experiencia (en la lucha contra el LRA), pero ellos tienen la tecnología”. Sin embargo, Estados Unidos ya estuvo implicado en la última gran operación contra esta milicia: la Operación Lightning Thunder, llevada a cabo en diciembre de 2008 y cuyo fracaso tuvo nefastas consecuencias.

Entonces, los ejércitos de Uganda, la RDC y Sudán del Sur, con apoyo de tropas estadounidenses, planearon bombardear y asaltar las bases del LRA en la zona nordeste de la RDC. Pero debido a filtraciones de los planes y a descoordinación entre los diferentes ejércitos, las tropas del LRA escaparon del ataque y en las semanas siguientes masacraron a unos 900 civiles en esa misma zona como represalia.

Desde entonces, “el LRA ha matado a más de 2.400 personas, secuestrado a más de 3.400 y desplazado a unas 440.000 que huyeron de sus hogares por miedo”, según cifras que recoge en su último informe sobre el tema el International Crisis Group.

Dudas sobre el papel de Estados Unidos

“No sé cuáles serán las verdaderas intenciones de Estados Unidos pero a mí me habría gustado que una intervención así hubiera llegado antes, cuando la actividad del LRA se encontraba en su máximo”, señala Mohamed Ndifuna, presidente de la Human Rights Network Uganda.
Comentaristas ugandeses se hacen eco en la prensa local de las sospechas sobre los verdaderos motivos de la operación. Los más citados son interés por el petróleo descubierto en Uganda y la RDC y la intención de contener la creciente influencia de China en la región.

“Los norteamericanos están en Somalia, en Sudán del Sur, han venido aquí… Lo que sí parece claro es que Estados Unidos quiere tener una presencia visible, fuerte y sólida en la región y podría ser que quieran contrarrestar la presencia de China”, señala Ndifuna.

Entre las víctimas del LRA y aquellos que trabajan con secuestrados que consiguieron escapar las sospechas son más pronunciadas. “No creo que esta iniciativa vaya a salir bien, la experiencia nos enseña que la opción militar no es la solución para un conflicto de estas características”, afirma Macleord Baker Ochola, un antiguo obispo anglicano en Kitgum, en el norte de Uganda.
El ‘Obispo Ochola’, como sigue siendo conocido, trabaja en la reintegración de exniños soldado y lidera una coalición de personalidades religiosas que abogan por la reconciliación entre el LRA, las víctimas y el Gobierno.

“Occidente tiene mucho gusto por el petróleo aunque no sé si ésa es la razón. Pero la pregunta es por qué ahora [envían tropas], después de varios años en los que la gente ha ido muriendo en esta región sin que Estados Unidos hiciera nada”, se interroga Ochola, cuya mujer murió en un ataque del LRA. Además, una de sus hijas se suicidó tras ser violada en grupo por miembros de la milicia.
Daniel Travis, portavoz de la Embajada de Estados Unidos en Uganda, responde a estas alegaciones: “¿Por qué ahora? Es simplemente el resultado de un proceso que empezó en 2009, cuando el Congreso aprobó una ley sobre la intervención, el presidente la firmó en 2010 y, siendo sincero, es ahora que nuestros compromisos en otras partes del mundo se están reduciendo cuando tenemos el personal y los recursos para esta misión”.

"Negamos categóricamente esas alegaciones, que están muy, muy equivocadas, el envío de tropas no tiene nada que ver con el petróleo en Uganda sino que es parte de nuestra colaboración con las tropas ugandesas y las de otros países en la región en la lucha contra el LRA”.

Pero estas respuestas no convencen a los que, como el ‘Obispo Ochola’ llevan viviendo el conflicto desde dentro y desde sus inicios. “¿Por qué no vinieron inmediatamente tras el fracaso en 2008? Porque cuando hay una emergencia, no hay que esperar. Si la casa se está quemando, debes apagar el fuego inmediatamente o si te esperas demasiado la casa será destruida”.

domingo, 13 de noviembre de 2011

La innovacion tecnologica africana

Herman Chinery-Hesse, conocido como el Bill Gates africano, mira la pantalla del ordenador en su oficina.- FRANCIS PISANI

FRANCIS PISANI 13/11/2011
Innovar es resolver un viejo problema con nuevas tecnologías. Cada quien en sus propios términos, una tras otra, todas las personas que interrogué en África me dieron casi igual definición de la palabra "innovación".
El 70% de la economía de Ghana lo controla el Gobierno: "A esto nos enfrentamos al intentar un Microsoft ghanés"
En Ghana un 60% de las medicinas son veneno o placebo. Un nuevo código permite comprobar por SMS si son falsas
Concepción bastante alejada de la que uno encuentra en Silicon Valley, donde, por lo general, se asocia a la comercialización de nuevos productos o de procesos mejorados y más eficientes. La paradoja de este modelo dominante consiste en que incluso las innovaciones más aclamadas, más populares, son aquellas que solucionan problemas que aún no existen y por tanto crean necesidades que hasta ahora no teníamos.

Es grande la tentación de aventurar que, por tratarse de problemas de otras latitudes, las innovaciones africanas no nos conciernen y habría que ignorarlas. Grave error: en primer lugar, porque existen; segundo, porque se asocian a un mercado de más de mil millones de personas (el que más rápido crece), y por último, porque las innovaciones de África pueden revelarse extremadamente útiles en otras partes.

Tomemos el caso de la tan común tarjeta de crédito. ¡Apenas si ha cambiado desde los años cincuenta del siglo pasado! Si los ejecutivos de Visa, MasterCard, American Express y otros quisieran hacernos la vida más fácil, les convendría darse una vueltecita por África.

M-Pesa
A cualquiera de esos titanes de la economía le sorprendería la aparición de M-Pesa en Kenia: una plataforma que abre nuevos horizontes para la circulación de dinero en la cual podrían inspirarse. No se trata -como creía- de un sistema de banca móvil, sino de una tecnología que permite transferir dinero entre teléfonos. La diferencia es radical: no requiere de una cuenta bancaria.

Justamente de la carencia de instrumentos crediticios partieron los innovadores kenianos. "Hace cuatro años, cuando lanzamos M-Pesa [pesa significa dinero en swahili, y M-Pesa, dinero móvil], solo una pequeña fracción de la población disponía de cuenta bancaria, ya que abrir una cuesta caro", me dijo Waceke Mbugua, responsable de mercadeo en Safaricom.co.ke, primer operador de telefonía móvil en Kenia y promotor del proyecto.

"Un gran número de habitantes viven en las grandes ciudades y envían cada semana dinero a los familiares que radican en el interior. A falta de acceso al sistema bancario, debían llevarlo ellos mismos o confiar en que el fajo de billetes que entregaban al conductor de un autobús llegaría íntegro a manos de sus parientes cuando pasara por su pueblo".

Lanzado como proyecto piloto en marzo de 2007 (gracias a una inversión de Vodafone y a la ayuda del Gobierno danés), el servicio ya suma 15 millones de usuarios, el 80% de la base de Safaricom, que detenta el 75% del mercado de voz en el país. Más impresionante aún: "Los fondos que hoy circulan a través de M-Pesa equivalen al 25% del PIB", asegura Sitoyo Lopokoiyit, economista de la empresa. La mayoría, en transacciones de medio dólar estadounidense. Y añade: "Desde el inicio, nuestro servicio ha transferido 11.500 millones de dólares. No se aplican intereses ni se hacen préstamos, y las transacciones se realizan de manera instantánea. En raras ocasiones el dinero disponible permanece intacto más de una semana".

Hoy día, los kenianos lo utilizan para pagar cuentas de electricidad, agua, televisión por cable, los pagos del colegio de sus hijos y hasta pueden comprar en varias tiendas, incluso algunas muy pequeñas. Retiran o depositan dinero gracias a una red de más de 2.000 puntos de venta distribuidos en todo el país donde compran esas tarjetas que, al rascarse, revelan el código con el que alimentarán sus cuentas.
"M-Pesa facilita la vida de la gente y le ayuda a ahorrar dinero en desplazamientos", puntualiza Waceke Mbugua.

Safaricom equipa en la actualidad cajeros automáticos (ATM) capaces de entregar dinero a una persona, cuya instrucción es enviada desde un móvil. Hace poco lanzó una tarjeta de débito que puede cargarse desde un teléfono, desvinculada de bancos, pero utilizable fuera del país.
Tengo cuentas bancarias (nada cuantiosas) y tarjetas de crédito de las que la mayoría de los kenianos carecen, pero la verdad es que cuando un usuario llegó a recargar su móvil a uno de los puntos de venta en Nairobi y me explicó que compraba verduras y pagaba la electricidad con su aparato, tuve la certeza de que el más moderno no era quien uno habría pensado.

ShopAfrica53
Lo que más deslumbra, obviamente, es cuando la innovación proviene de los propios africanos. Ahí proliferan las pequeñas iniciativas, muchas con base en el uso de SMS que suple los servicios que normalmente se consiguen en la web -ver el artículo Los insospechados recursos de los SMS en página siguiente-.

Pero existen además iniciativas muy ambiciosas, lanzadas por individuos con perfil continental.
A Herman Chinery-Hesse me lo presentaron como el Bill Gates de África. No posee ni por asomo la riqueza ni el poder del fundador de Microsoft. Aunque hace 20 años creó una gran compañía de software para las PME en Ghana. Y en la realidad es mucho mejor de lo que la mala comparación pudiera sugerir: abierto, cálido, dueño de una visión clara de lo que aspira a hacer por su país y su continente.

Después de graduarse de ingeniero en Estados Unidos, Chinery-Hesse regresó a su tierra en 1990 para fundar SoftTribe.com, que vende software para empresas. Les facilita administrar sus puntos de venta, sus relaciones con los clientes o el trámite para reservar pasajes (en el caso de empresas de transporte). Hoy gana "millones de dólares", reconoce sin entrar en más detalles.

Su éxito, sin embargo, alcanzó el punto donde ya no era viable crecer más. ¿Por qué? El 70% de la economía está bajo control del Gobierno, y las multinacionales cuentan con los medios para ejercer presión a fin de poder servirse con la cuchara grande, valiéndose incluso de sus embajadores de ser necesario. Situación empeorada por el modelo tradicional de contratos anuales y de grandes equipos técnicos. "A esto nos enfrentamos cuando quisimos construir un Microsoft ghanés", me explicó.
Para sortear tales inconvenientes subió SoftTribe a las nubes. Su software está disponible en la web, y sus clientes apenas necesitan un ancho de banda muy limitado para bajar los módulos que necesiten.

En vez de un contrato anual, les solicita una módica cuota (50 dólares) y/o un pago en función de su utilización (pay as you go). A una compañía de autobuses, por ejemplo, le propone apenas un cargo extra del 1% por boleto. Es menos oneroso para el cliente y, con márgenes pequeños en cada transacción, genera una cantidad apreciable de dinero. "Para cambiar África hay que cambiar la mentalidad de la mayoría de los africanos, dirigiéndose a la base de la pirámide". La pirámide de su interés es la de las empresas.

No satisfecho con sus éxitos, Herman Chinery-Hesse está lanzando un proyecto todavía más ambicioso. Se trata de ShopAfrica53.com, una especie de centro comercial en línea, cuyo objetivo es "servir de intermediario a las pequeñas empresas africanas", me contó en su veranda.
El sistema se basa en tres pilares. El primero, un sitio web por país, que permite a los comerciantes anunciar sus productos, y a los clientes, ordenarlos. Todas las transacciones se realizan a través de SMS.

El segundo es un sistema de crédito bautizado Tarjeta de Libertad Africana (africanlibertycard.com). Esas tarjetas que se raspan, pueden adquirirse en distintos puntos de venta para transferir dinero entre móviles, pagar facturas y disponer de fondos para gastar en ShopAfrica53.
El tercero es una de las enormes astucias de Chinery-Hesse. Toda la logística se apoya en los correos tradicionales (DHL y otros Fedex), adiestrados en ir a buscar un producto al monte y despacharlo a Zaragoza, Toulouse o Miami. En ese rúbrica, todo se hace también a través de SMS. ShopAfrica53 solo tiene que poner el dinero a disposición de los proveedores a final de mes. Cuando inquirí sobre el coste de sus operaciones, Chinery-Hesse respondió con una sonrisa de oreja a oreja: "La diferencia entre los salarios de África y los de Europa o Estados Unidos nos deja un margen respetable, del que sacamos provecho".

Reconoce que hará falta cierto tiempo para que su proyecto se imponga: "Tal vez cinco años", pero será una cosa enorme. Más efectivo que lo que cualquier ayuda del exterior habría logrado durante el mismo lapso. "No sé de ningún país que se haya desarrollado gracias a la ayuda externa. Es una cortina de humo. Nosotros lo haremos mejor y, además, con dignidad", afirma rotundo.
La palabra "dignidad", soltada en medio de una amena conversación, revela una conciencia social, política, presente en todos mis interlocutores. De hecho parece que hoy en África no puede emprenderse nada... sin ser emprendedor social y, en muchos casos, hasta activista.

Si Steve Jobs hubiera sido africano...
Los elementos para entender la convergencia cada vez más creciente entre activistas y empresarios me los dio Bright Simmons, un empresario ghanés de 29 años.
Con Mpedigree.org, Bright innova en un ámbito que podría salvar miles de vidas: detecta medicamentos falsos gracias a los SMS enviados directamente por los compradores a una base de datos que se mantiene rigurosamente al día. Estima que en su país el 60% de las medicinas en venta son o placebos o veneno, un fenómeno muy común en África. Mpedigree se encuentra todavía en su fase inicial, pero estima que para finales de año cubrirá el 8% de los medicamentos en el mercado nacional.

Se trata de una empresa sin fines de lucro basada en un modelo económico sencillo: tomar muestras entre el 0,5% y el 1% de cada caja de medicinas. Los laboratorios están encantados de participar en un sistema que evite la falsificación.

Lanzar en África un proyecto de tal naturaleza toma demasiado tiempo. De hecho, agrega Simmons, "hace falta crear todo un ecosistema que allane el terreno donde una innovación florezca". En su caso, por ejemplo, tuvo que luchar para obtener un mismo y único código de acceso para todos los operadores de Ghana y el resto del continente. Los laboratorios farmacéuticos han aceptado revisar las cajas de sus medicamentos y añadir un código oculto bajo una superficie que, al rasparse, revela un código que el consumidor envía por SMS para verificar si se trata de una falsificación.
La mayoría de las veces, infraestructura y valor (capital) son insuficientes. Esta limitación explica por qué África requiere de emprendedores sociales para innovar. "La gente detrás de Mpedigree han sido activistas. Está en el ADN de nuestra compañía", explica. Y añade: "Si Steve Jobs hubiera sido africano, habría sido un emprendedor social".

Los insospechados recursos de los SMS

Esta primera vuelta por África me muestra una gran verdad: las nuevas tecnologías cuentan menos que los problemas que resuelven. Todos mis interlocutores africanos coinciden al respecto.
El ejemplo más impactante es, sin duda, el uso sistemático y extremadamente ingenioso que hacen de los SMS, esos mensajes de texto corto que casi todos los teléfonos del mundo pueden enviar y recibir.

La idea general consiste en poner al alcance de quienes no pueden comprar un smartphone los servicios más avanzados, por lo regular a disposición de cualquiera en la web. Una idea que comienza a ser fuente de inspiración en los países desarrollados.
He aquí tres casos tomados de Senegal, Ghana y Kenia, países donde la penetración de la telefonía móvil todavía está lejos del 100%, pero el número de smartphones asciende apenas a miles o decenas de miles.

En Senegal, Manobi ofrece tanto servicios de geolocalización a los productores de cacao como a la infraestructura hidráulica. "Es casi imposible acceder a Internet en las zonas rurales", explica Emmanuel Bocquet, director técnico de la empresa, "pero los SMS llegan a todos los lados". Basta con asegurar la interfaz entre los teléfonos y las bases de datos. Una vez configurado, el sistema permite el intercambio de información. "Si se descompone una de las bombas de agua donada por Unicef, alguien envía un SMS a la base de datos de Manobi, la cual inmediatamente avisa a un especialista", agrega Bocquet.

La tecnología de NandiMobile, una compañía ghanesa, facilita que las empresas conozcan la opinión de sus clientes y se comuniquen con ellos. "Relaciona las preguntas formuladas por el usuario a respuestas previas o grabadas de antemano. Poco a poco aprende a responder por sí misma", dice Edward Tagoe, director de negocios y desarrollo. Esta facultad permite que las empresas permanezcan atentas a los comentarios de sus clientes, igual que sus homólogas estadounidenses o europeas. NandiMobile recibió este año el Premio a la Mejor Empresa en la conferencia Launch celebrada en San Francisco.

En Nairobi, m-farm ayuda a los granjeros a saber el precio vigente de sus productos, tanto en el mercado interno como en otros sitios del país. "El agricultor envía un SMS al código 3535 con el nombre del producto y la ubicación de su interés, y en menos de 10 segundos recibe el precio, que le ayuda a decidir dónde vender", me explicó Linda Kwamboka, cofundadora de m-farm.
Un SMS que dice: precio, col, Embu (una ciudad), obtiene el precio de un saco normal -de 126 kilos de col- en Embu. Pero si luego redacta: precio, col, Nairobi, sabrá si le conviene más ir a vender a la capital. Los otros dos módulos permiten "comprar juntos" o "vender juntos", siempre por SMS.
Dicho sistema no es exclusivo de África.

La empresa Dotgo.com acaba de internarse en la misma brecha... pero en Estados Unidos. Si el usuario envía un SMS a The New York Times, recibe los títulos de la sección de su interés. Funciona de modo semejante para conocer los horarios de los próximos trenes de Nueva Jersey. Y parece ser la mejor manera de registrarse en Foursquare cuando uno llega a algún sitio. Gracias a los SMS, los propietarios de un smartphone obtienen respuestas más rápidas y otros ganan en posibilidad de interacción sin el elevado coste de aparatos sofisticados y planes de precios descomunales.
Lindo ejemplo de cómo las tecnologías utilizadas en África pueden resolvernos problemas.

domingo, 6 de noviembre de 2011

La dictadura en Iran tiembla ante la libertad de expresion

REPORTAJE: ACOSO A LA CULTURA Irán machaca a su cine

Condenas a latigazos, detenciones, encarcelamientos: las autoridades tratan de cortar toda disidencia

 ÁNGELES ESPINOSA 06/11/2011

Cineastas encarcelados, actrices detenidas y condenadas a ser azotadas... Parece el guion de una (mala) película de terror, pero es la triste realidad del cine iraní actual. El miedo a la libertad y el afán de control de los dirigentes de la República Islámica están enterrando una expresión artística que se había convertido en la mejor tarjeta de presentación de Irán en el mundo. La condena a 90 latigazos a la actriz Marzieh Vafamehr (finalmente anulada tras su recurso) y la confirmación de la sentencia a seis años de prisión para el director Jafar Panahi son apenas la punta del iceberg de un panorama desolador. El poder político ha optado por silenciar la menor disidencia aun a riesgo de cercenar la creatividad.

La actriz iraní Marzieh Vafamehr, en una escena de la película Mi Teherán en venta. Sentenciada a 90 latigazos, un tribunal de apelación ha revocado el bárbaro castigo.- BONNIE ELLIOT / MIRANDA BROWN PUB / EFE

"Están creándonos muchos problemas", admite una documentalista que reside en Teherán, aunque realiza la mayor parte de su trabajo fuera del país para sortear la censura. Le preocupa la detención de cinco de sus colegas a finales de septiembre, aunque tres de ellos ya han quedado en libertad. La distribuidora Katayun Sahabi y los realizadores Naser Saffarian, Mojtaba Mir Tahmaseb, Hadi Afarideh y Mohsen Shahrnazdar tal vez no sean tan conocidos fuera de su país como Panahi o los Makhmalbaf.

Sin embargo, se trata de pilares de la industria cinematográfica local, cuya privación de libertad ha tenido un eco inmediato en la profesión. Les han acusado de trabajar para la BBC, algo que puede sonar a chiste, pero cuya gravedad se comprende cuando se sabe que el régimen iraní equipara ese medio al espionaje británico. "Les detuvieron al día siguiente de que BBC Persa emitiera un programa sobre el líder supremo que no gustó a las autoridades y a pesar de que el documental se produjo en Londres", explica la directora citada. Desde el lanzamiento de esa cadena, en enero de 2009, han sido numerosos los cineastas independientes interrogados y amenazados por las fuerzas de seguridad. El pliego de cargos hecho público dos días después incluye "estar a las órdenes de los servicios secretos de Inglaterra, facilitar propaganda para la guerra psicológica a los enemigos de Irán y lavado de dinero".

La BBC ha desmentido cualquier relación profesional con los detenidos, y las organizaciones de derechos humanos consideran que se trata de una forma de presión sobre el gremio. Alarmados por esa situación, 21 realizadores y actores iraníes en el exilio firmaron a mediados de octubre una declaración pidiendo a la comunidad internacional que boicotee a la televisión y la organización de cine oficiales de la República Islámica, y que imponga sanciones a los altos funcionarios de sus medios. Entre los firmantes se encuentran Mohsen Makhmalbaf y sus hijas Samira y Hana, el documentalista Maziar Bahari (que estuvo detenido en la ominosa prisión Evín durante cuatro meses a raíz de las protestas contra la reelección de Ahmadineyad en 2009) o Shirin Neshat, directora de Mujeres sin hombres, León de Plata en el festival de Venecia.

"El Gobierno iraní está empeñado en imponer una censura total y controlar el flujo informativo en todos los frentes. Se centra particularmente en los profesionales del cine porque están consiguiendo atención internacional y su trabajo refleja las condiciones reales dentro de Irán en contradicción con el retrato oficial", interpreta el director ejecutivo de la Campaña Internacional por los Derechos Humanos en Irán, Hadi Ghaemi.

En su opinión, el objetivo es "controlar todas las imágenes y representaciones de la sociedad iraní incluso en asuntos culturales y no políticos". Por ello, "hostigar a cineastas independientes es una extensión de sus ataques a la libertad de expresión", señala. El caso de Marzieh Vafamehr, la actriz condenada a un año de cárcel y 90 latigazos a primeros de octubre, parece confirmar sus palabras. El juez la acusó de "actuar en una película vulgar" por su participación en Tehran-e-man haray (Mi Teherán a subasta), a pesar de que el filme contaba con los permisos necesarios. También de "conducta contraria a la sharía" por hacer como que bebía alcohol y afeitarse la cabeza en su papel. Tal vez la movilización internacional haya contribuido a que el Tribunal de Apelación aceptara el recurso de la actriz y la dejara en libertad tres semanas después.

Sin embargo, un juez de Teherán confirmó el mes pasado la sentencia a Panahi de 6 años de cárcel y 20 de inhabilitación para rodar películas, viajar al extranjero o conceder entrevistas. El director de El círculo y El espejo fue detenido en marzo de 2010, junto a su esposa, su hija y varios compañeros que trabajaban en una película sobre las protestas que siguieron a la reelección del presidente Ahmadineyad. Todos fueron liberados a los pocos días, menos él y el también director Mohammad Rasulof, igualmente condenado a seis años, pero cuya sentencia ha sido rebajada a uno.

El último informe del relator especial de la ONU para los derechos humanos en Irán menciona los casos de Panahi, Rasulof y el compositor Mohsen Namjoo, condenado en rebeldía y que se encuentra fuera del país. Pero son muchos más. El actor Ramin Parchami, detenido en las protestas del pasado febrero, ha sido recientemente sentenciado a un año de cárcel. El pasado 10 de julio fue detenida la popular actriz Pegah Ahangarani, a quien pocos días antes se le impidió viajar a Alemania para cubrir la copa del mundo de fútbol femenino para la Deutsche Welle. Quedó en libertad diecisiete días después tras permanecer en una celda de aislamiento, según informó la web reformista Kalameh. El mismo día fue liberada la documentalista y activista de los derechos de la mujer Mahnaz Mohammadi, tras depositar una fianza de mil millones de riales (unos 70.000 euros). Mohammadi había sido encarcelada un mes antes. En un vergonzante ejemplo de sus objetivos, el régimen ha estado promocionando Outcast 3, la última película de la trilogía del apologista Masud Dehnamaki. La controvertida comedia se burla de los candidatos que se enfrentaron a Ahmadineyad en las últimas elecciones. -

viernes, 4 de noviembre de 2011

Monstruos

Un vídeo muestra la paliza de un juez de Texas a su hija por descargarse música ELMUNDO. ES | MADRID Actualizado jueves 03/11/2011 04:26 horas

video

Una adolescente de Texas que sufrió durante años los abusos de su padre, el juez del condado de Aransas William Adams, ha difundido un vídeo en Youtube que muestra una de las agresiones de su progenitor, al parecer por descargarse música y vídeos de Internet. En las imágenes se ve cómo el juez entra en la habitación de la joven con un cinturón en la mano, apaga la luz y la golpea.

La escena es observada desde la puerta por la madre de la joven, quien posteriormente también entra en el cuarto, arrebata el cinturón al padre y azota con él a la joven, que llora desconsolada.

La agresión ocurrió en 2004, según publican varios medios estadounidenses, y al parecer, Hillary, que sufre parálisis cerebral atáxica, habría decidido difundir ahora las imágenes, captadas por una cámara colocada por ella misma en la habitación, para evitar que su progenitor sea reelegido de nuevo. "Si no puede juzgar sus actos como padre, no debería continuar en el sistema judicial", dijo.

Tras conocer la publicación del vídeo, Williams Adams manifestó: "Sucedió hace muchos años y me disculpé. No fue tan malo como se ve en el vídeo". Las autoridades del condado de Aransas han abierto una investigación sobre lo sucedido

La esperanza blanca cubana de Miami se destiñe

Esta claro que en politica la deshonestidad tarde o temprano se paga,hay que limpiar el mundo de la politica de los cubanoamericanos,desde hace mucho tiempo apesta,no quiero imaginar una futura Cuba democratica con semejantes politicos en accion
video