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sábado, 25 de febrero de 2012

Homs 2012,la guerra civil en Siria ya empezò

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Bob Marley alive

Bob, sin clichés

  • 'Marley', el filme estrenado en la Berlinale, incide en el tópico del 'jesucristo hippie'. Ahora, los 'marleyólogos' responden.
José Fajardo | Madrid
Actualizado sábado 25/02/2012 03:49 horas
 



En la última edición del Festival de Cine de Berlín se estrenó el documental 'Marley', una obra que ha generado una gran expectación. Por una parte, parece un producto de intachable calidad: dirige el cineasta escocés Kevin Macdonald (ganador de un Oscar por 'One day in September' (1999) y responsable de 'El último rey de Escocia' (2006) o 'Touching the void' (2003), entre otras) y cuenta con multitud de imágenes (algunas nunca antes emitidas, según sus productores, entre los que se encuentra Ziggy Marley, el hijo mayor de Bob con su mujer Rita) y entrevistas con personas del entorno del cantante, que tratan de mostrar "lo que hay detrás de la leyenda". Es aquí precisamente donde surgen las dudas. Muchas voces del entorno de Bob Marley (ya sean allegados o seguidores) creen que el documental (de dos horas y media de duración) ha podido caer en los tópicos que se suelen adjudicar al autor de 'No woman, no cry'.

¿Un icono de la cultura pop?

Mientras la película llega a las salas (el 20 de abril se ha anunciado su estreno en Estados Unidos), aprovechamos para dibujar el perfil de Bob Marley (Jamaica, 1945 � Estados Unidos, 1981) y su obra. "Los únicos que se pueden comparar con él son The Beatles y Bob Dylan", asegura a ELMUNDO.ES el estadounidense Roger Steffens, biógrafo oficial del cantante, autor de la ambiciosa obra multimedia 'The life of Bob Marley' y dueño de la colección privada más completa sobre el artista en todo el mundo, además de estrecho colaborador con el departamento de documentación del documental que se acaba de estrenar. "Su obra tiene un significado. Allá donde voy la gente se acerca y me dice: '¿Sabes que su música ha salvado mi vida?'".
"Más allá de la figura mística, profética y política, era un incansable trabajador. El éxito que alcanzó en los años 70 fue arrollador. Es la primera y, hasta ahora, única estrella pop del Tercer Mundo. Quizá esto pueda sonar provocador, pero ningún artista occidental puede competir contra él: 'Exodus' (1977) y 'One love' son el mejor disco y la mejor canción de la Historia para muchos críticos musicales; aparte, 'Legend' es uno de los discos más vendidos del mundo, con unas 20 millones de copias". El que habla ahora es Claudio Giust, responsable de comunicación de Rototom Sunsplash, el festival de reggae más importante de Europa, que el año pasado dedicó su programación a la figura de Marley para conmemorar el 30 aniversario de su muerte.
Sólo a la edición española acudieron 230.000 personas durante los 10 días de actividades. "Su música tiene la capacidad de llegar donde no han podido The Rolling Stones o Michael Jackson, gracias a su increíble capacidad para comunicarse. Además, es atemporal. Si escuchas a Jimi Hendrix o Janis Joplin, se nota que son artistas de los 60, pero canciones como 'Positive vibration', 'Survival' y 'Kaya' podrían haber sido grabadas hace un par de años".
Toma la palabra Josetxo Mintegi, autor de la biografía 'Junto a los ríos de Babilonia' (Ediciones Vosa, 1995) y responsable del que quizá sea el blog más completo sobre la figura del jamaicano en España. "No puedes hablar de Elvis Presley en Congo ni de Kurt Cobain en Kuwait. Sin embargo, Bob Marley es una estrella en cualquier lugar, desde Libia a Nueva Zelanda. Y en cuanto a nivel de ventas y beneficios generados, está sin duda en el top 10 de la historia". "Su obra sobrepasa los límites de la 'world music' y entra por la puerta grande de la cultura popular, incluso triunfando masivamente en un perfil, el hombre blanco de Europa y Estados Unidos, al que no está dirigido su mensaje. Su influencia en la música va desde el 'Ob-La-Di, Ob-La-Da' de The Beatles hasta The Clash, pasando por la electrónica", asegura Lorenzo Flores, o Lalo, como es conocido en este universo. Él preside la Asociación Cultural Reggae, fundada hace 12 años con la intención de difundir los aspectos positivos del movimiento. En la actualidad cuenta con 350 socios y coordina la web de referencia en España sobre este estilo musical, que recibe más de 100.000 visitas únicas cada mes.

Sombras de una leyenda

Como sucede con todas las grandes figuras, diversos rumores han acompañado siempre a Bob Marley. ¿Es verdad que maltrataba a su mujer? "Jamaica era un país homófobo, violento y machista en los años 70 y todavía hoy lo sigue siendo. Él era un chico rudo de las calles de Kingston, que aprendió a hacerse respetar entre gángsters y 'yardies' (los chicos del barrio, en la jerga local). Pero no era violento". Eso sí: "Lo que está claro es que era un mujeriego empedernido. El concepto que en Occidente tenemos de monogamia él se lo saltaba a la torera. En sus giras era normal que dejara a su mujer en la habitación del hotel mientras él estaba en el cuarto de al lado con otra chica. En cierto modo, eso es un tipo de violencia, sí", reflexiona Lalo. Sigue Mintegi: "Era un tío del gueto que vivía en uno de los sitios más peligrosos del mundo. En 1976 fue tiroteado en vísperas de las elecciones. Yo no sé cómo sería él con su mujer, pero es una pena cómo su familia se está aprovechando de su legado. Me da rabia la avidez recaudatoria de sus herederos. Venden películas, camisetas, café o auriculares con su imagen, exprimiendo una obra que están desvirtuando". "Lo que está claro es que le gustaban mucho las mujeres", reconoce Giust. "Estuvo con infinidad de chicas. Tiene 10 o 12 hijos reconocidos... Pero seguro que hay muchos más".
Para Steffens, el perfil violento de Marley "fue una faceta muy puntual e infrecuente de su vida". Sin embargo, su entorno familiar no debió ser precisamente ordinario. "En 'Marley', su hija Cedella habla de los problemas que tuvo de pequeña. Él estaba siempre fuera del hogar y era muy severo con ellos y, además, tenía que aguantar que los padres de sus amigos les prohibieran jugar con ella porque la familia Marley estaba en el mundo del espectáculo y consumía drogas", explica su biógrafo.

El mensaje de su música

Roger Steffens habla de la vigencia y perdurabilidad de su obra. "Aunque pasen los años, seguirá inspirando a los jóvenes inconformistas de todo el mundo. Su filosofía es la única respuesta a los problemas del mundo moderno. Bob creía que el mundo sería mejor si vivimos respetando los ritmos de la naturaleza, pensando y actuando de forma positiva y constructiva". Mintegi critica los clichés que se han asociado siempre a su figura: "No soporto cuando se vincula a Bob Marley con el pacifismo. ¿Es pacifista quien canta 'Rasta no trabaja para ninguna CIA'? En sus canciones habla de la sublevación, de los controles policiales, de los saqueos. Esa imagen del simpático fumador neo hippy e icono del mestizaje es una mentira. Lo que sí que hizo fue crear una enorme red de solidaridad para apoyar a la gente del gueto de Kingston; sentía una enorme piedad por el sufrimiento de la gente". Giust piensa que "la fuerza de su música radica en su capacidad para comunicar a todas las culturas del mundo un mensaje de paz". Por su parte, Lalo se queda con el espíritu libertario del jamaicano. "Su obra se divide en dos grandes temáticas: el amor a la vida y la crítica al sistema. Sus canciones hablan de una liberación que es la suya propia, pero en la que todos nos vemos identificados. Es la lucha contra la injusticia y contra la opresión de los esclavos negros para encontrar el modo de ser libres".

domingo, 19 de febrero de 2012

Una historia de amor a la americana

Dos enamorados



Mildred y Richard Loving, tras fallar el Supremo a su favor, en 1967. / FRANCIS MILLER (TIME AND LIFE PICTURES)

Había parejas que se besaban en los labios y había parejas que ni tan siquiera se miraban a los ojos, achispados todos, disfrutando unos de su conquista y rumiando otros el fracaso de la cita. Noche de san Valentín. En el andén del metro. De ese metro en el que a poco que uno deje la mirada fija en los raíles aprecia el movimiento de una rata que se camufla entre las viejas venas de hierro. Una invasión de roedores que ha aumentado en los últimos meses, hasta el punto de que el Ayuntamiento está planteándose prohibir que se coma en el metro. Los pasajeros tiran restos de comida a las vías, como el que echa pan a los patos. El sindicato de trabajadores del metro convocó un concurso para ver quién conseguía la imagen más impactante de la presencia de los malditos roedores y el ganador fue un tío que captó en vídeo cómo una rata recorría el cuerpo de un pasajero dormido hasta llegar a olisquearle la cara. El concurso ha presionado a Bloomberg para que añada una cuadrilla más de desratizadores a los ya existentes. Pero, como decía, eso no disuade a nadie de viajar en este medio viejo y cochambroso, pero también útil y rápido, y en esa noche de san Valentín, la del pasado martes, los andenes estaban plagados de parejillas cuyos rostros delataban si habría o no habría polvo, si la energía y el dinero invertidos tendrían su recompensa. Yo me entretenía aventurando el futuro inmediato de cada par. Estos sí, estos no. No era difícil, la cara siempre delata la esperanza de un encuentro sexual.

La cadena HBO tuvo una manera original y valiosa de celebrar esta cita con el santo de la cual es imposible escaparse en este país. De la misma forma que en España se dice que fue un invento de El Corte Inglés, aquí le achacan la paternidad a Macy’s. Sea como sea nadie se libra de ser felicitado. Incluso el portero me deseó un feliz día. A mí y a una anciana con andador que camina siempre a punto del derrumbe final. Con lo cual, he de confesar que hay un sentido en la celebración que se me escapa. Así que HBO, inteligentemente, en vez de obviar los milagros de san Valentín decidió contar uno que sin duda lo fue: el reconocimiento por parte de la Corte Suprema de los matrimonios interraciales en el año 1967. La historia tiene nombre y apellidos, los de Mildred y Richard Loving, una pareja de un pueblo de Virginia que cometió el delito de casarse en Washington burlando así la ley de su Estado en el que estaba prohibido la pareja entre una persona blanca y alguien de otra raza. Richard era blanco; Mildred, una negra con sangre cheroqui.

Se enamoraron siendo muy jóvenes, casi niños, y compartieron juegos y bailes ajenos de alguna manera a la segregación. Richard, consciente de que casarse en Virginia era ilegal, tomó a su prometida y se la llevó a la capital. Allí contrajeron matrimonio. Volvieron al campo esa noche y la policía entró de madrugada en la casa y los metió en la cárcel. Cuando salieron, se vieron forzados a vivir en Washington donde su convivencia estaba permitida, pero la joven Mildred echaba de menos la vida rural, a sus hermanas, a su madre. Tímida, bella, no cultivada pero con un pensamiento muy bien articulado, escribió una carta apelando a la justicia. ¿Su deseo? Poder vivir en paz en su tierra con su marido y sus hijos. El litigio duró diecisiete años. Amor, dignidad y valentía fueron de la mano. Y la tozudez de dos abogados que se tomaron el caso como algo personal. Debían conseguir que la Corte Suprema invalidara las leyes discriminatorias de un Estado. Y no lo consiguieron hasta las vísperas de los años setenta, una fecha tan cercana que provoca escalofríos al pensarlo.

La historia de amor está bellísimamente documentada porque una fotógrafa acudió al piso de Washington y al campo virginiano a certificar en imágenes un amor tan sólido que deja por los suelos los amores que son incapaces de sobrevivir a una pequeña dificultad. Alrededor de los amantes, unos niños medio rubios con rasgos indios o medio morenos con ojos azules, sonríen ajenos a la ansiedad de sus padres. Las fotos, en blanco y negro, parecen la versión real de un cuadro de Hopper, de esos óleos en los que pintaba a mujeres meditabundas apoyadas contra la columna de un porche solitario. Mildred y Richard eran gente guapa y sana del campo, en absoluto cultivada, enfrentada a las trampas de la justicia y al racismo profundo del sur, pero sería difícil que estrellas del cine, que todo lo embellece, pudieran reproducir y superar las dosis impactantes de belleza natural que poseían estos dos enamorados.

Su caso cambió la historia de muchos futuros amores. Mildred conocía de oídas a Martin Luther King, pero jamás pensó en pertenecer, contaba, a ningún movimiento antisegregacionista. Sin embargo, cuánto puede hacer una sola voluntad, o mejor aún, dos voluntades unidas por un mismo sentimiento. Por desgracia, el racismo sigue siendo una herencia que aún supura veneno y que no sólo la justicia puede paliar. Aumentan los matrimonios interraciales y eso se celebra en la prensa, pero me atrevería a decir que son más abundantes y menos traumáticos si se dan entre asiáticos y blancos, o entre hispanos integrados y blancos. Mildred y Richard, una historia de amor defendida a diario. Tan difícil como eso.

martes, 14 de febrero de 2012

La fotografia cubana de vanguardia antes del 1959

Fotografía cubana de vanguardia, pero sin revolución

La iconografía de la revolución es poderosa y existe una fotografía “de vanguardia” anterior a 1959


JOAQUÍN BLEZ
Lo primero que a uno le viene a la mente al hablar de 'fotografía cubana’ con mayúsculas, son las imágenes legendarias la revolución y sus líderes… el Che Guevara jugando al golf con Fidel Castro; Sartre y Simone de Beauvoir compartiendo con los barbudos en un campo de caña; el Comandante subido a un tanque o puro en mano frente a una batería de micrófonos durante uno de sus interminables discursos; la Plaza de la Revolución tomada por guajiros con sombreros de yarey… a lo más, algunos retratos de niños en bohíos miserables tomados en los últimos años del régimen de Fulgencio Batista.
La iconografía de la revolución es poderosa y está tan asociada a las fotografías de Korda, Raúl Corrales, Osvaldo Salas y otros testigos de aquellos primeros años de revolución, que mucha gente desconoce –incluso dentro de Cuba– que existe una fotografía “de vanguardia” anterior a 1959. Para descubrirla, el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) - que ya organizó hace dos años una gran muestra de la fotografía de la revolución - inaugura hoy una exposición de 11 fotógrafos que realizaron su obra en la primera mitad del siglo pasado y contribuyeron a modernizar el lenguaje artístico de la fotografía cubana.

Las imágenes –107 fotografías prteneecientes mayoritariamente a la colección de la Fototeca de Cuba– incluyen, por ejemplo, los primeros "ensayos" con el desnudo femenino realizados por Joaquín Blez (Santiago de Cuba, 1986-La Habana, 1974), muchos publicados en la revista ‘Carteles’ y que provocaron una polémica en la isla sobre la legitimidad del desnudo artístico. Blez, al decir de la comisaria de la exposición, Llilian Llanes, fue el que dio el primer paso en la búsqueda de la modernidad fotográfica en el arte cubano al combinar dialécticamente "tradición y la contemporaneidad". Sus desnudos en pose –que ahora pueden parecer inocentes, pero hay que tratar de entender lo que era la sociedad cubana de entonces– aparecen junto a fotos de modelos, como la que sirvió para el cartel conmemorativo de las actividades por el centenario de la fotografía en La Habana, en 1939,y al lado de ellos las imágenes modernistas de José Manuel Acosta (Matanzas 1895-La Habana 1973).

Acosta era también dibujante y colaborador habitual de la revista ‘Social’, y en géneros tan tradicionales como el retrato y el paisaje urbanos exploró nuevos caminos y experimentó con temas también nuevos. Según Llanes, Acosta trató de captar el juego de las formas y estructuras arquitectónicas modernas que iban surgiendo en las ciudades y ofreció composiciones inéditas para la época, como la elaborada a partir de los techos de estructuras de acero de las fábricas, que pueden apreciarse en la exposición.

Fotografía de vanguardia en Cuba, así se llama la muestra del IVAM, incluye a otros artistas como Tito Álvarez, Ricardo Repilado, Felipe Atoy, Abelardo Rodríguez o Raúl Corrales –este también parte de los fotógrafos de la revolución–, seleccionados para esta muestra por ser los pioneros que asumieron "de manera consciente" la fotografía como medio para sus experimentaciones artísticas. Ahí están los paisajes rurales, la ciudad que se transforma y palpita, los testimonios urbanos, los desnudos de Blez, en fin, las imágenes de una fotografía cubana virgen de revolución.

domingo, 5 de febrero de 2012

REPORTAJE: VIAJE POR EL MUNDO DIGITAL

África.com o donde bulle la creatividad

Las sociedades africanas fomentan las tareas comunes. Esos espacios interconectados son el caldo perfecto para la emergencia de iniciativas donde coinciden 'geeks', emprendedores y activistas. Este es un repaso de las más sorprendentes iniciativas africanas en Internet


FRANCIS PISANI 05/02/2012
Cuántas veces se han preguntado si la innovación se debe al genio de una persona o al ambiente fecundo de un grupo? Siempre interesante y siempre real, esta tensión, sin embargo, no encierra la totalidad de lo que habría que entender. La creatividad también puede ser favorecida en extremo por aquellos espacios donde bulle el caldo propicio. Me refiero a esos lugares, numerosos, donde coinciden geeks, emprendedores y activistas que intercambian sus experiencias e ideas, se contradicen, se estimulan
Indudablemente, tienen relevancia específica en África (pero no solamente como veremos más adelante) por la sencilla razón de que tratan de proveer a sus clientes de infraestructuras de calidad a precios abordables. O de un acceso a Internet con banda ancha, un medio de alta conectividad. Paralelamente a esa dimensión de bases técnicas, coexiste otra, de orden cultural: parece corresponder al baobab de antaño. Las sociedades en las que las tradiciones comunitarias están reciamente arraigadas fomentan el trabajo en común... Así lo expresó Karim Sy en Dakar, a propósito de JokkoLabs.net -el espacio de trabajo en conjunto bajo su dirección-: "Nos inspiramos en tradiciones africanas como el ubuntu, la interdependencia de la cual tanto habla Desmond Tutu", el arzobispo sudafricano, premio Nobel de la paz. La tercera dimensión, como sería lógico para quienes -como Sy- confían, radica en el potencial de las TIC para resolver algunos de los mayores problemas de sus sociedades: el espíritu open source.

No a todos aquellos que instauran sitios de trabajo comunitarios los influencian las tradiciones, por supuesto. Pero tales lugares abundan y pueden dividirse en dos grandes categorías: los espacios de trabajo en conjunto abiertos, o co-working spaces -preferidos por los activistas-, y las incubadoras establecidas por los Gobiernos y grandes empresarios para facilitar la emergencia de start-ups y nuevas empresas.

La paradoja reside en que los lugares creados específicamente para ayudar a los emprendedores tal vez prometen menos que los espacios más abiertos de trabajo en común.
El más impresionante de todos es, sin duda, el iHub de Nairobi.

iHub, un caldo de cultivo
para ideas e iniciativas


Una cafetería de Nairobi (Kenia) con acceso a Internet en octubre de 2011.- FRANCIS PISANI


Espacio abierto para geeks, inversionistas, emprendedores y hackers de Nairobi (Kenia), el iHub es un sitio casi mítico para todos los agentes de cambio del continente. Lo asocian con el nacimiento de Ushahidi, el software africano más conocido en el mundo. Utilizado en más de 20.000 casos, permite montar mapas sobre los cuales cada uno puede señalar puntos de gran interés colectivo. Es el caso de las casillas de votación en donde han sido comprobados diversos fraudes (para tal fin fue creado en 2007 en el marco de elecciones generales en Kenia, y fue utilizado también en el Egipto de Mubarak en 2010). Sirve asimismo para localizar los puestos de socorro durante una catástrofe, como el terremoto en Haití o el tsunami en Fukushima, por ejemplo.

Quienes lanzaron el iHub en 2008 formaban una pequeña comunidad que acostumbraba a reunirse, a falta de locales más acogedores, en cafés o salas de conferencias. Hasta que un buen día tuvieron ganas de tener un techo propio.

"No queríamos que Ushahidi fuera el único éxito proveniente de nuestro país", me explicó Tosh, el comunity manager. "Estábamos convencidos de que, con base en el espíritu open source, nuestra comunidad podría aportar una contribución más substancial".

A diferencia de otros que comienzan por comprar muebles apenas cuentan con un local, lo primero que hicieron fue instalar líneas de banda ancha (20 Mbps hoy). "La gente nos contactó enseguida, lo cual ilustra la necesidad". La rápida saturación de líneas disponibles los obligó a reorganizarse.
iHub cuenta ahora con más de 5.000 miembros procedentes de distintos niveles, que se diferencian mediante colores. Los blancos son la inmensa mayoría. Conforman la comunidad virtual y gozan de acceso a la información y a la discusión, pero no necesariamente a los espacios físicos. Los verdes (aproximadamente unos 250) se benefician de un acceso gratis al espacio físico, pero cada año deben someter su candidatura. "Queremos incluir a quienes hacen, no a quienes hablan", me aseguró Tosh, "y queremos ver qué hacen, cómo sacan provecho de iHub".A cambio de una mesa de trabajo "semipermanente" y un armario, hay 10 rojos que pagan 85 euros al mes durante un máximo de 6 meses.

Lo importante es "tener al alcance individuos brillantes, que compartan intereses similares y tengan capacidad para desarrollar sitios web, aplicaciones móviles de calidad. Un sinnúmero de bellos conceptos prorrumpe en conversaciones que se tejen al azar. Lo esencial consiste en tener acceso directo al abanico de ideas que germinan en este espacio colectivo".

Además de la presencia de otros participantes, parte esencial de su dinámica proviene de los eventos especiales organizados en torno a empresas ya instaladas o individuos notables, y de actividades colectivas tales como conferencias, hackatons y talleres. La cafetería no juega un papel menor.
La receta es mucho menos sencilla de lo que podría parecer, como han podido confirmar todos aquellos que tratan de copiar el modelo. Varios elementos juegan un papel determinante. Los dos primeros, subrayados por el propio Tosh, consisten en el apoyo franco del Gobierno y el hecho de que un gran número de kenianos se interesa por las TIC. Más importante todavía es la preexistencia de una comunidad de "freelances, de colaboradores independientes. Su acción fue la que forjó esta comunidad".

El financiamiento (millones de dólares en varios años) y los consejos brindados por la fundación Omidyar Network han contribuido sobremanera. También impresiona la existencia de un sector especialmente dedicado a la investigación. Muestra con claridad que no basta con ofrecer líneas de banda ancha a una pandilla de geeks. Hace falta trabajar en el objetivo propio de una agrupación como iHub: cómo ayudar, de la manera más placentera posible, a la gente que tiene ganas de colaborar.

Último punto que merece la pena resaltar, un atractivo no tan extraño como pudiera parecer, es que el iHub sirve de imán para toda una gama de iniciativas ubicadas en otros pisos del mismo edificio: incubadores como Nailab para los emprendedores sociales, o M-Lab para quienes se especializan en telefonía móvil, entre otros.

JokkoLabs: el 'actiontank'
de Dakar

En Dakar (Senegal), JokkoLabs se distingue como un espacio de co-working no totalmente alejado de la figura empresarial, pero donde los activistas parecen proporcionalmente más numerosos o más influyentes. Es bastante más pequeño que el iHub y dispone de menos recursos. Al igual que su primo de Nairobi, privilegia la acción sobre la reflexión hasta definirse como un actiontank. Consecuentemente, en vez de buscar expertos que ayuden a sus miembros, trata de alentar el intercambio de experiencias. Y enfatiza su beneplácito a la dimensión social de los emprendedores.
Karim Sy, su líder, se inclina por "el emprendedor conectado con conciencia de su interconexión y una sensibilidad real de lo sustentable". Cree en las tecnologías de la información y la comunicación, en "las soluciones para el futuro" que brindan.

A diferencia del iHub, JokkoLabs no fue creado por una comunidad, sino que aspira a generar una. Reúne una red, pero "una red que está tejida por vínculos débiles", explica Sy. "No basta. Hace falta transformarlos en vínculos fuertes. Mi papel es sopesar la disposición de candidatos que favorezcan la eclosión de tal comunidad".

Precisamente la parte más delicada, a la que no se alude con tanta frecuencia, la que solo se consigue con perseverancia y el paso de los años, incluso en Silicon Valley. También ahí la participación responsable cuenta o, por lo menos, ha contado en momentos clave.

El 'barcamp' de Abiyán

En Abiyán (Costa de Marfil) encontré lo opuesto exacto del iHub. No me refiero a un espacio, sino a un momento. Fue el 8 de octubre. La sala era pequeña, pero el ambiente se acercaba más a un concierto de rock (o de música tecno, por supuesto) que a una conferencia. Imposible dormitar. Ni el calor, ni el ruido, ni el ambiente electrizado lo permitían.
La diversidad de las intervenciones contribuía. Desde la presentación de Christian Rolland, un hombre de negocios que explicó cómo maneja sus cinco pymes gracias a las TIC, hasta Jean Stanislas Akpossan, un técnico "mil usos" que mostró cómo hackear el hardware a partir de desechos. Tiene la ilusión de montar algún día "una empresa
de concepción de todos los aparatos electrónicos". Bricolaje al cuadrado.

Hasta contó con la participación de un predicador a la usanza del sur profundo de EE UU, el "Dr. Israel King". Un personaje nacido en Costa de Marfil y emigrado al otro lado del Atlántico -donde aprendió a "poner a Jesús por encima de todo", aun de la tecnología-, que ahora trabaja para Microsoft y al terminar su intervención dijo que había "dejado el futuro para volver al pasado": su país natal. También en esto despertó mis dudas.

El público, esencialmente joven (25 años o menos), reaccionaba enseguida ante chistes y provocaciones. Patrick Ehouman, director de Akendewa -la entidad organizadora-, coordinaba juegos entre las presentaciones y distribuía premios. Preguntó, por ejemplo, si alguien sabía si Jeff Bezos era en verdad el fundador de Wikipedia. La respuesta no fue inmediata. Manipulaba, provocaba, hacía trampas, pero arrancaba cantos a la audiencia, gritos, manos alzadas y aplausos como cualquier maestro del Show Biz.

Muchos jóvenes, mucho ruido, muchas risas y un interés intenso que no decreció a lo largo del día. Justamente lo que hace falta para que, con el tiempo, salga de ahí una comunidad de techies que se divierten mientras transforman su país. La pasión está, el calor, y la efusividad del ambiente hace pensar en la "sopa química" de la cual emergió la vida.

¿De dónde vienen las ideas
y las innovaciones?

Los incubadores en los cuales cada start-up dispone de un espacio cerrado para desarrollar su producto también son necesarios. Permiten brindar la misma conectividad técnica, además de proporcionar la ayuda profesional de abogados, financieros y consultores en modelos de negocio sin la cual una empresa no puede prosperar. Organizan eventos, facilitan relaciones, pero, frente a los espacios de trabajo más abiertos, carecen de dinamismo creativo.
Paradójico punto, difícil de entender hasta que uno se mete a investigar las condiciones necesarias para la emergencia de lo nuevo. Algo que el autor estadounidense Steven Johnson hace de manera magistral en su libro ¿De dónde vienen las buenas ideas. La historia natural de la innovación (Where good ideas come from. The natural history of innovation).

El autor de Todo lo malo es bueno para usted - ¿Por qué las series de televisión y los videojuegos estimulan la inteligencia?, esta vez nos interna en atmósferas humanas tales como "la arquitectura de laboratorios científicos exitosos, las redes de información de la web o el sistema postal en la época de la Ilustración, así como también en los espacios públicos de las grandes ciudades y hasta en los cuadernos de apuntes de grandes pensadores. Pero de igual manera se ocupa de los ambientes naturales biológicamente innovadores: los arrecifes de coral, las selvas tropicales o la sopa química que dio a luz a esta buena idea que es la vida". Y de donde extrae siete condiciones propicias para la creatividad.

Ahí encontramos conceptos relativamente obvios como la posibilidad de que un error pueda resultar positivo, o las plataformas abiertas y las redes líquidas e informales. Menos evidente, la noción de "adyacente posible", tomada del biólogo Stuart Kauffmann, muestra que a menudo lo nuevo nace de la adaptación de cosas conocidas. Gutenberg, por ejemplo, se inspiró en las prensas de vino para inventar la imprenta. La exaptación también cuenta. Es el hecho de utilizar una propiedad o un objeto para fines distintos a los que originalmente estaba destinado. El ejemplo clásico serían las plumas aparecidas en primera instancia para mantener tibio el cuerpo de los pájaros, que posteriormente las utilizaron para volar.

Las innovaciones rara vez son golpes de genialidad que caen del cielo como la manzana de Newton. Son en realidad fruto de slow hunches, presentimientos o corazonadas que se forman lentamente. Nacen tras un largo periodo de gestación, de la unión a otros elementos o circunstancias, esporádicamente mientras se trabaja en otra cosa (gracias a la famosa serendipia de las casualidades venturosas). Aquellos que "empujan las fronteras de lo posible, pocas veces lo consiguen en momentos de gran inspiración. Sus conceptos no nacen de la nada, se incuban y desarrollan con lentitud, en ocasiones tardan decenios. Están imbricados a las ideas, a veces a las tecnologías o a haber entrado en contacto con las innovaciones de otras personas".

Esto explica la importancia de las redes abiertas como la de aquellos salones y cafés del Siglo de las Luces. Johnson se refiere también a Internet, por supuesto. Lejos de creer que nos vuelve estúpidos (como Nicolas Carr), ve en ella un territorio propicio para la creatividad.
De dónde vienen las buenas ideas... permite entender mejor lo que he descubierto in situ con mi proyecto Winch5. Estamos acostumbrados a considerar como innovaciones únicamente aquellas que caen del cielo, o más bien de Silicon Valley. Pero todas provienen de concordancias, y sus creadores, más que ingenieros, son técnicos mil usos (bricoleurs, gente aficionada a los trabajos manuales como carpintería o electricidad, como lo propuso François Jacob, a quien cita Johnson). Los hay en todos lados, y los más ingeniosos viven a menudo bajo condiciones poco propicias.

Y la Red, a partir del momento en que se tenga acceso a ella, se convierte en una plataforma de conectividad máxima gracias a la cual podemos -desde cualquier rincón del mundo- compartir descubrimientos, dejar que las ideas polinicen y entren en conflicto con otras, descubrir al azar elementos que enriquezcan nuestras lentas corazonadas hasta el punto de producir innovaciones.
Lo impresionante del iHub, JokkoLabs, Akendewa y de todos esos espacios es que logran, cada uno a partir de su propia receta, conectar comunidades reunidas en locales físicos con todas las que utilizan la Red y pisan territorios similares en cualquier parte del mundo. No vayan a creer que son de naturaleza diferente. Para los geeks, el cara a cara no es otra cosa que la comunicación de mayor ancho de banda. -