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jueves, 30 de junio de 2016

La revolucion 4,0 , China

China, República Popular de la ‘start-up’

El Gobierno incentiva la creación de jóvenes empresas en el sector tecnológico para convertir la innovación en motor económico. Por primera vez, tienen su espacio en el Mobile World Congress de Shanghái
Una 'start-up' china hace una demostración de su sistema de realidad virtual en el MWC de Shanghái. Permite al usuario del juego verse dentro de la historia. VÍDEO: ZIGOR ALDAMA
Un total de 227.000 millones de euros. Esa es la apabullante suma que el Gobierno chino ha decidido invertir, cada año, en la creación de nuevas empresas del sector tecnológico. Quiere convertir a las jóvenes start-ups en uno de los principales engranajes de su ambiciosa estrategia para hacer que la innovación se convierta en el poderoso motor económico que necesita para reducir la dependencia de las manufacturas de bajo valor añadido y crear empleo de calidad. Es un plan nacional estratégico para el que no va a faltar financiación.

Así se entiende que cada siete minutos nazca una nueva en el gigante asiático. “China es ya el segundo país que más invierte en I+D del mundo y el segundo mercado para las start-ups del planeta”, explica William Bao, socio de SOSV, una aceleradora de empresas que invierte 250 millones de dólares en proyectos de software y de hardware en China, Taiwán, y Estados Unidos. “Eso ha logrado que haya servicios como WeChat -una mezcla entre Whatsapp y red social- que va muy por delante de sus competidoras occidentales, sobre todo en la integración de compras online. En poco tiempo el país se convertirá en la principal fuente de innovación del planeta, y el mundo cada vez se parecerá más a China”, augura.

Para reflejar este nuevo escenario, por primera vez la edición asiática del Mobile World Congress (MWC), que ha arrancado hoy en Shanghái, dedica un amplio espacio a un centenar de estas nuevas compañías que llegan con la ambición de comerse el mundo. Es 4YFN, acrónimo de 4 years from now (4 años desde ahora), una plataforma global para start-ups digitales que busca servir de enlace entre las nuevas empresas, los inversores, y las grandes corporaciones que buscan innovación fuera.

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Vista general del espacio de 4YFN, en el que se concentran las 'start-ups', en el Mobile World Congress de Shanghái.

“Es una comunidad en la que ya hay 25.000 empresas y 600 inversores, de los que un grupo ha viajado a Shanghái para mostrar sus proyectos”, explica a EL PAÍS Aleix Valls, director de la Fundación Mobile World Capital, el organismo al que pertenece el programa 4YFN. Entre las 16 compañías españolas desplazadas destacan Enigmedia -especializada en soluciones de encriptación en tiempo real-, Mybrana -una red social de realidad aumentada-, Soluciones Cuatrochenta -desarrolladora de aplicaciones-, o Adele Robots -robótica e inteligencia artificial-. La mayoría busca abrirse camino en Asia a través del MWC, el mayor evento tecnológico del continente. “Nos faltaba conectar China e India, que se rigen por unas normas diferentes. De hecho, a diferencia de la globalización que han requerido las grandes empresas extranjeras, a China le ha servido su propia demanda interna para crear líderes que van a marcar las pautas a nivel mundial”, añade Valls.
De la misma opinión es Mats Granryd, director general de GSMA, la asociación de operadores móviles que organiza el MWC. “Asia no solo lidera ya el sector de las telecomunicaciones sino que está a la vanguardia en la creación de su futuro”, comenta. “La razón es bien sencilla de entender: concentra a más de 2.500 millones de usuarios que tienen ya 1.700 millones de smartphones y que suponen el 60% de todo el crecimiento del sector a nivel mundial. Además, varios países, entre ellos China, Japón, y Corea del Sur, trabajan ya en la puesta en marcha de redes 5G para 2020”. Eso es lo que permitirá lanzar en serio el Internet de las cosas.

“Se avecina una revolución incluso más importante que la industrial”, añade Yang Jie, presidente y consejero delegado de China Telecom. “Es un nuevo escenario en el que van a ser clave varios elementos: el big data, la inteligencia artificial, y la robótica”, enumera. “De hecho, ya hay restaurantes que han sustituido a sus camareros por robots, y cuando vayan aumentando sus capacidades veremos cómo también se convierten en trabajadores más cualificados, por ejemplo, como los enfermeros”, vaticina. Y el presidente del Departamento de Mobilidad de la estadounidense AT&T, Glenn Lurie, asegura que eso es solo el principio: “En 2025 habrá más de 70.000 millones de aparatos conectados entre sí por todo el mundo”.

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Imagen de una de las 'start-ups' de Chinaccelerator en Shanghái.

No obstante, para que esos cambios se hagan realidad hace falta una constelación de empresas hiperespecializadas que innoven fuera de las grandes corporaciones, que en demasiadas ocasiones están lastradas por la burocracia. Y ya lo están haciendo. Buen ejemplo del carácter emprendedor de China es su primer hacker space, Xinchejian, un laboratorio en el que diferentes emprendedores pagan una pequeña cuota mensual para tener acceso a herramientas como impresoras 3D o máquinas de corte por láser que les permitan hacer realidad sus proyectos tecnológicos.
“China se ha convertido en la incubadora perfecta para las start-ups. Porque, a diferencia de lo que sucede en Silicon Valley, donde los inversores apuestan grandes sumas de capital pero son muy inaccesibles, en China la financiación es más modesta y fragmentada pero también más sencilla de obtener”, explica Eduardo Alarcón, ingeniero especializado en robótica y uno de los socios de Xinchejian, que trabaja en la producción de los patines eléctricos Toki y un nuevo sistema de transporte urbano que nunca se detiene. “Además, China es también un mercado muy interesante, porque cuenta con muchas ciudades de tipologías diferentes que permiten probar el producto o el servicio en mercados de características muy distintas”.
En esta coyuntura favorable, algunos de los proyectos que surgen en Xinchejian se convierten en empresa y saltan a la contigua Chinaccelerator de William Bao, donde ganan velocidad en el camino para lanzar sus productos al mercado. “Ahora mismo da igual lo buena que pueda ser tu aplicación para móviles si no tienes medio millón de dólares para promocionarla en plataformas cerradas como Facebook o Google. Porque si no nadie la va a ver. Nosotros, sin embargo, hemos desarrollado nuestro propio sistema operativo Android, que funciona ya en 250 millones de móviles -sobre todo en Asia-, y ofrecemos esa plataforma, sin intermediarios, a las start-ups que acceden al programa de Chinaccelerator”, expone.

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El ingeniero español Eduardo Alarcón frente a la maqueta del proyecto de transporte continuo que están desarrollando para el aeropuerto de Shanghái en Xinchejian.

No obstante, Bao no oculta que el auge de China tiene también un lado oscuro. “Es un país que se rige por unos valores muy diferentes, en el que la gente da por hecho que está siendo vigilada y que su privacidad no existe. Además, es imposible fiarse de las estadísticas oficiales de ningún tipo, porque siempre son falsas. Los blogueros tienen seguidores zombies, los números de usuarios de las empresas tecnológicas se inflan sin cesar, los móviles están llenos de malware, y el respeto a la propiedad intelectual es todavía casi inexistente”, concluye.
“Al final, el ADN sociocultural determina mucho la forma y el sector en el que se innova”, analiza Valls. “En Cataluña, por ejemplo, predominan los avances en el sector del comercio porque somos mediterráneos y nos va el mercadeo. Israel, sin embargo, tiene gran fuerza en el sector de la ciberseguridad, porque es un país que se siente amenazado. China, no obstante, lo tiene todo gracias a su economía de escala. Porque para poner en marcha transformaciones importantes hace falta un mercado como el chino: gigante y homogéneo. Europa se está quedando atrás porque está demasiado fragmentada y tiene muchos idiomas a los que hay que adaptar cada ‘software’. Eso sí, nuestra legislación sobre privacidad es la más estricta y eso es un atractivo indudable frente al recelo que provoca todo lo chino”.

A pesar de ello, Valls considera que la mejor estrategia es que las empresas chinas no se conviertan en meros proveedores de las occidentales y sean también socias. “Al fin y al cabo, lo de quién copia a quién ya no tiene mucho sentido porque China ha avanzado hasta ponerse a nuestro nivel -en el sector de las tecnologías de la información y de la comunicación-. De hecho, ya vemos que hay empresas occidentales que adoptan servicios lanzados por compañías chinas”. La confianza, asegura el ingeniero catalán, va a ser clave en la nueva era de Internet que comienza ahora. “Creo que las aplicaciones como las conocemos ahora van a desaparecer en favor de una interfaz de voz integrada en servicios de mensajería instantánea. El banco va a ser un contacto, lo mismo que EL PAÍS tiene ya su propio bot para interactuar con el lector, y las empresas lo que van a querer es tener acceso a tus contactos. Por primera vez, la identidad será monetizable”, avanza. “Es una revolución que va a pasar nos guste o no”.

martes, 28 de junio de 2016

Informe sobre la desigualdad en el mundo

La desigualdad matará a 69 millones de niños en 15 años

Hay avances en la protección de los menores, pero la inequidad crece. El informe 'El estado mundial de la infancia en 2016' de Unicef alerta de que para 2030 otros 167 millones vivirán en la pobreza
 
Muhammad Modu, nigeriano de 15 años, se gana la vida revendiendo objetos que encuentra entre la basura.
Escribe Kailash Satyarthi, premio Nobel de la paz, que hace muchos años conoció en las estribaciones de la cordillera del Himalaya a un niño trabajador, pequeño y flaco. Y le preguntó: "¿Está el mundo tan pobre que no puede darme un juguete y un libro, en lugar de obligarme a tomar un arma o una herramienta?". En otra ocasión, una pequeña colombiana, ya madre, que había sido violada y utilizada como esclava sexual, le hizo otra pregunta: "Nunca he tenido un sueño. ¿Podrá mi hijo tener uno?". A las preguntas de ambos, habría que responder con un no. No, porque el mundo no hace lo suficiente para que todos ellos puedan aprender, jugar y crecer. Y habría que decirles además que, si continúan las tendencias actuales, 69 millones de menores como ellos se morirán antes de cumplir cinco años, otros 167 millones vivirán sumidos en la pobreza y 750 millones de mujeres se habrán casado siendo todavía niñas, todo de aquí a 2030, año límite para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible que buscan que, para esa fecha, el mundo sea menos desigual. Estos son las desoladoras cifras que arroja el Estado Mundial de la Infancia 2016. Una oportunidad para cada niño, el principal informe anual de Unicef que presenta hoy.

El informe señala que se han logrado progresos considerables en la tarea de salvarles la vida, reducir la pobreza y lograr que asistan a la escuela. Las tasas mundiales de mortalidad de menores de cinco años se han reducido en más de la mitad desde 1990, los niños y niñas asisten a la escuela primaria en igualdad en 129 países y el número de personas que viven en la extrema pobreza en todo el mundo es casi la mitad que en la década de 1990. Pero este progreso no ha sido uniforme ni justo. Los que se encuentran en mayor situación de pobreza tienen el doble de probabilidades que los más ricos de morir antes de cumplir cinco años y de sufrir desnutrición crónica. Si comparamos Sierra Leona, país africano, con Reino Unido, europeo, la diferencia se dispara: el crío del primero tiene hoy 30 veces más posibilidades de morirse que el otro.

Así, Unicef advierte que el ritmo del progreso en materia de salud y supervivencia infantil y materna podrá aumentar o disminuir en función de las decisiones políticas que los gobernantes tomen en los próximos años. Pero si las tendencias actuales no han cambiado para 2030, además de los 69 millones de muertes —casi la mitad en África subsahariana y una tercera parte en Asia meridional—, ocurrirá que más de la mitad de los fallecimientos de menores de cinco años se producirán en cinco países (India, Nigeria, Pakistán, República Democrática del Congo y Angola), y que la tasa mundial de mortalidad materna será de unas 161 por cada 100.000 nacidos vivos.

750 millones de mujeres se habrán casado siendo todavía niñas en 2030
 
El acceso a la educación también es muy desigual. El informe revela que en la mayoría de los países menos de la mitad de los menores asisten a programas de enseñanza para la primera infancia. Cerca de 124 millones no pueden acceder a la escuela o finalizar su educación. De ellos, unos 65 millones de adolescentes no llegan a completar el primer ciclo de secundaria y otros 59 millones ni siquiera cursan la primaria. Más de la mitad de estos últimos viven en África subsahariana, que es la región donde se registran los peores datos. Es aquí donde por lo menos 247 millones de niños (dos tercios del total) viven en medio de una pobreza multidimensional, privados de lo necesario para sobrevivir.
Tampoco hay que olvidar quienes ven su educación interrumpida por emergencias humanitarias y crisis prolongadas: alrededor de 75 millones entre tres y 18 años de 35 países. De ellos, 17 millones son refugiados o desplazados internos de países como Siria, Yemen, Irak, República Democrática del Congo o Somalia, entre muchos ejemplos.

Si no se corrige la situación, en 2030 habrá más de 60 millones de niños no escolarizados y en los países menos desarrollados las tasas de finalización de los estudios no pasarán del 76% en el caso de la primaria y el 50% en caso de la secundaria. Una vía para cambiar este sombrío pronóstico es invertir en los niños más vulnerables mediante transferencias de efectivo, según el informe, que ayudan a los estudiantes a mantenerse más tiempo en la escuela y alcanzar niveles de enseñanza superiores.  "Como promedio, cada año adicional de educación que el niño recibe aumenta sus ingresos en aproximadamente un 10% cuando se convierte en adulto. Y por cada año adicional de escolaridad, las tasas de pobreza del país descienden en un 9%", sostiene Unicef.

El drama del matrimonio infantil


El informe de Unicef no olvida a los riesgos específicos que corren las niñas por el solo hecho de su género y, en concreto, alerta del número alarmante de matrimonios prematuros, un fenómeno que también influye en los patrones de mortalidad infantil. Los índices están disminuyendo: mientras que el 48% de las mujeres de 45 a 49 años de edad se casaron antes de cumplir los 18 años, la proporción entre las de 20 a 24 ha bajado al 35%. Este descenso es muy lento, ya que cada año unos 15 millones de niñas son casadas antes de cumplir los 18 años contra su voluntad y empiezan a procrear demasiado pronto, cuando no están preparadas ni física ni psicológicamente ni tienen, en muchas ocasiones, acceso a servicios de salud reproductiva. De no lograr una mayor protección para ellas, en 2030 serán 750 millones las casadas antes de tiempo.

En todo el mundo, las niñas novias tienen menos probabilidades que las adultas de recibir atención médica durante el embarazo, y la falta de cuidados y el carecer de una madurez física suficiente para dar a luz llevan a complicaciones durante el embarazo y el parto que ya son la segunda causa de muerte de mujeres de entre 15 y 49 años. Los bebés de las menores de 20 tienen 1,5 más posibilidades de morirse durante sus primeros 28 días de vida que los hijos de las madres más mayores.

España bate récords de pobreza infantil


En España, la tasa de riesgo de pobreza de los niños batió records: pasó del 30% de 2014 al 34,4% en 2015. La peor parte la llevan los hogares de migrantes con hijos pequeños, donde esta cifra aumenta hasta el 60,3% de los nacidos en familias extranjeras, "un dato que pone en evidencia las barreras de estos colectivos en el acceso a derechos y servicios", denuncia la organización.
 
En España, la tasa de riesgo de pobreza de los niños batió records

En educación los datos son poco alentadores igualmente, pues en 2015 la tasa de abandono escolar fue del 20%, muy por encima a la media europea del 11%. Un 24% de los niños deja los estudios antes de tiempo frente al 15,8% de las chicas. Unicef recuerda asímismo que ya en 2014, la inversión en educación se redujo en 5.000 millones de euros anuales respecto a 2009, y la inversión en protección social de los niños y sus familias en otros 2.700 millones de euros. A raíz de las recientes elecciones y la próxima elección de un nuevo Gobierno para los próximos cuatro años, Unicef aprovecha la ocasión para recordar su propuesta de alcanzar un Pacto de Estado por la Infancia que incluya un incremento significativo de las inversiones en infancia. "Instamos al nuevo Gobierno a concretar un plan para la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que incluya indicadores de lucha contra la desigualdad y que se centre específicamente en llegar a los niños más vulnerables de nuestro país".
 

¿Qué estamos esperando?

 
El escrito en el que Satyarthi describe su encuentro con el niño del Himalaya y con la joven madre colombiana está incluido en este informe anual de Unicef. En él, el activista lanza una pregunta al aire: ¿Qué estamos esperando?. A continuación, sostiene que cada persona "tiene el potencial para cambiar las cosas si canalizamos nuestras energías y nuestra ira contra las injusticias de la manera adecuada". Unicef afina más el tiro y se dirige a los gobernantes y líderes políticos de todos los países del mundo para decirles que la inequidad no es "ni inevitable ni infranqueable" si se realizan las inversiones adecuadas en el momento preciso. A ellos les pide que se aborden programas que tengan como objetivo expandir las oportunidades. Y aporta ejemplos concretos como las transferencias de efectivo para ayudar a las familias a pagar las tasas de la matrícula escolar y las campañas de concienciación pública sobre la importancia del registro de los recién nacidos para que los niños tengan acceso a los servicios y protegerlos contra la explotación durante su infancia.

Exigen también a los gobiernos que aceleren el progreso hacia los objetivos de 2030 estableciendo metas de equidad nacional para detectar disparidades y que se produzca una coordinación más estrecha entre organizaciones humanitarias y del desarrollo para acortar las distancias existentes entre ambos sectores y apostar aumentar las inversiones centradas en la infancia calculando presupuestos centrados en la equidad para no dejar a ningún niño atrás.

sábado, 25 de junio de 2016

El Canal de Panama 2016

Las cifras asombrosas del nuevo Canal de Panamá

Acero para construir 22 torres Eiffel, compuertas de 33 metros de altura, barcos con 13.000 contenedores, miles de animales desplazados, un museo arqueológico
Las nuevas esclusas del Canal de Panamá.

Este domingo, día 26, se inaugura el nuevo Canal de Panamá, la mayor obra de ingeniería de lo que va del siglo XXI. Sus cifras son asombrosas y tendrá una repercusión en el comercio mundial. La infraestructura no ha estado exenta de polémica, por sus enorme inversión, el retraso en la terminación y los sobrecostes. Estas son algunos números del Canal.

- 77 kilómetros. Es el trayecto que deben recorrer los barcos que pasan de un océano a otro (Pacífico/Atlántico), menos de la mitad que el Canal de Suez. La ampliación es un tercer carril que se añade a los dos ya existentes desde 1914, y el ensanchamiento y dragado de toda la vía fluvial.
- Entre ocho y diez horas tardan los buques en cruzar el Canal por esta nueva vía.

- Dos juegos de esclusas se han construido en la entrada del Atlántico (Agua Clara) y del Pacífico (Cocolí), que elevan al barco 27 metros hasta la altura del lago semiartificial Gatún los meandros de Corte Culebra y luego lo hacen descender al mar cuando llega a su término.

- 2,2 pirámides de Keops. El volumen de hormigón empleado en la obra asciende a 4,5 millones de metros cúbicos, equivalente a 2,2 pirámides de Keops o a 450 edificios de 20 pisos.
- 22 Torres Eiffel se hubieran podido levantar con las 220.000 toneladas de acero empleadas en las esclusas.

- 33 metros es la altura que tienen las compuerta más altas que miden 55 metros de largo y pesan 4.300 toneladas. Se fabricaron en Italia y se transportaron desde allí. Están a prueba de terremotos y mareas.

- 17 minutos es el tiempo que tardan las tinas en llenarse y vaciarse para levantar y bajar a los buques. Son en total nueve tinas, tres por cada cámara. Son capaces de reutilizar el 60% del agua empleada en cada maniobra y ahorran así el 7% de consumo de agua.

- No hay bombeo de agua. Las tinas se llenan y vacían mediante la gravedad a través de 152 válvulas fabricadas en Corea del Sur por la empresa Hyundai.
- 10.000 trabajadores de 40 nacionalidades han trabajado en la obra aunque el 95% de ellos (incluyendo técnicos) han sido panameños.

- 20 meses de retraso. Las obras comenzaron en 2007. Fueron adjudicadas al consorcio Grupo Unidos por el Canal (GUPC), encabezado por Sacyr, e integrado por lla italiana Salini Impregilo, la belga Jan de Nul y la panameña Cusa. El consorcio paró la construcción en 2014 por diferencias con el contratista.

- 5.450 millones de dólares es lo que ha costado hasta ahora la obra, frente a los 3.118 millones a los que fue adjudicado. Sacyr reclama 3.500 millones de dólares de diferencia. El conflicto se dirime en los tribunales internacionales de arbitraje.

- Cosco Shipping Panama es el nombre del barco que cruzará el nuevo Canal en la ceremonia de inauguración de este sábado. Propiedad de la naviera china Cosco ganó ese honor en un sorteo. El coste de cruzar el canal es de 596.000 dólares. El jueves el portacontenedores Houston ya atravesó el Canal como prueba definitiva de cara a la inauguración.

- 600 millones de toneladas de mercancías al año pasarán por el canal tras la ampliación, el doble que ahora.
- Neopanamáx es la denominación que se da a los barcos que pueden pasar por la nueva vía y que no lo podían hacer por la antigua. Miden 366 metros de eslora (largo), 49 metros de ancho y tiene un calado de 15 metros y son capaces de transportar 13.000 contenedores.

- 1.500 millones de dólares es lo que esperan ingresar al año por el canal ampliado, frente a los 1.000 que facturan ahora, el 0,6% del PIB panameño. El objetivo es triplicar los ingresos para 2025.

- 4.200 animales se han rescatado (380 cocodrilos) en las obras para llevarlos a otros hábitats. Se han reforestado 2.800 hectáreas en otras áreas del país, el triple de las que se han destruido por la obra.
- 2.500 piezas arqueológicas se han rescatado en las excavaciones del tercer carril con piezas de todas las etapas históricas. También hay huesos de los miles de trabajadores que murieron en las obras del primer canal y del intento francés previo. Y trincheras realizadas por los norteamericanos cuando construyeron el primer canal

viernes, 24 de junio de 2016

Moña pa ti ( mister acorde )

Dedicado a un amigo, complice de aquellas noches de guitarra, poesia, canciones, ron barato, mujeres, complice de aquellas noches bohemias en La Habana, cuando teniamos poco dinero y un monton de felicidad y planes para el futuro, much@s se acordaran de el. A pesar de la etapa de ostracismo profesional por la que ha pasado en la isla, lo sigo considerando uno de los mejores guitarristas de nuestra generacion, sufrio un destino cruel, carcel, maltrato, la muerte de su hermano gemelo Claudio ( tremendo guitarrista tambien ), el desprecio de las instituciones, el racismo, pero siempre sera uno de los grandes, ahora parece que se esta reconociendo, sirva esto de homenaje a un tremendo ser humano, al que no he vuelto a encontrar hace ya dos decadas....
 
 
 
 

domingo, 5 de junio de 2016

We are they

Descendientes de esclavos encuentran sus raíces africanas


Por: | 04 de junio de 2013
   
Hace unos días aparecía en The Atlantic un artículo de la historiadora Emman Christopher, profesora de la Universidad de Sydney, en Australia, titulado Cómo los aldeanos cubanos supieron que descendían de los esclavos de Sierra Leona. Según esta investigadora algunos afro-cubanos residentes en Perico, en la provincia de Matanzas, desciende de antiguos esclavos procedentes de la aldea de Mokpangumba, en el chiefdom de Upper Banta, en el distrito de Moyamba, en el sur de Sierra Leona, en la zona mende del país.
En la actualidad, Emma Christopher está dirigiendo un documental titulado We are they, y preparando la visita de los descendientes de los esclavos a su aldea de origen.
 
 
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Cuenta Christopher que los más ancianos de Mokpanguma todavía guardan, en la memoria colectiva, el recuerdo de aquellos que fueron capturados y enviados al otro lado del Atlántico. Sin embargo, lo que no podían imaginar es que estos hubieran sobrevivido, vivido lo suficiente  para tener hijos en su nuevo país y enseñarles las canciones y danzas de su aldea.
Por su parte, los afro-cubanos, que mantuvieron vivas sus canciones y danzas de sus antepasados,  habían perdido la noción de dónde provenían.
Dice Christopher que fue cuestión de mucha suerte y de entrevistar a muchas personas lo que, tras haber estudiado y grabado a la gente de Perico, la llevó hasta Mokpanguma. Cuando enseñó a sus habitantes de esta remota aldea  las imágenes grabadas, estos dijeron “they are we” (ellos son nosotros) y se unieron a las canciones que los afro-cubanos cantaban.
Parece que una chica a la que a su llegada a Cuba se le dio el nombre de Josefa, había sido robada de su aldea en torno a 1830. Ella vivió más de los siete años que de media vivían los esclavos que trabajaban en los ingenios (molino de azúcar). De hecho, Josefa llegó a la vejez y pudo experimentar la libertad y enseñar a su bisnieta, Florinda, las canciones y danzas de su aldea de origen. Florinda se las enseñó a su nieto Humberto Casanova. Es este anciano y otros tres más los que viajarán hasta Sierra Leona para encontrarse con sus paisanos de Mokpanguma.
Comenta Christopher que el esfuerzo de mantener vivas las canciones y danzas es muy remarcable porque desde el inicio de los años 60 hasta finales de los 80 todas las actividades culturales y religiosas afro-cubanas fueron prohibidas, al igual que cualquier otra religión, en Cuba. Solo recientemente se ha permitido a los afro-cubanos celebrar de forma pública y unos pocos grupos han conseguido resucitar sus canciones, danzas y rituales. Entre ellos están Humberto Casanova y Magdalena Mora, aunque esta, a sus 85 años se encuentra un poco débil para hacer el viaje hasta Sierra Leona, por lo que estará representada por su sobrino, Alfredo Duquesne.
 
 
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Esta es la historia que se contará en el documental que en estos mismos momentos se está rodando en la aldea de Mokpanguma y que está previsto que se estrene el próximo mes de agosto.
Aquí podemos ver el trailer de este documental.
  
No es la primera vez que se hace un documental de este tipo. En 1999 se produjo The language you cry in. En aquella ocasión se trataba de una canción, también mende, que cantaba una mujer de Georgia, en Estados Unidos, de la zona donde viven los gullah.
Esta historia tiene sus orígenes en 1930 cuando Lorenzo Turner, un lingüista, catalogó más de 3.000 nombres y palabras de los gullah residentes en Georgia y Carolina del Sur. Él descubrió que algunas personas de aquellas comunidades podían recitar textos en lenguas africanas aunque desconocieran su significado y de donde provenía. Encontró a Amelia Dawley y grabó una de sus canciones. Más tarde un sierraleonés que estudiaba en la universidad descubrió que Amelia cantaba en mende.
En 1980, Joseph Opala un antropólogo estadounidense que trabajaba en la Universidad de Sierra Leona, retomó el tema y descubrió que durante el siglo XVIII muchos esclavos fueron llevados desde las costas de Sierra Leona a las plantaciones de arroz de Georgia y Carolina del Sur. Fruto de estas investigaciones, Opala organizó un viaje de representantes de la comunidad gullah a Sierra Leona en 1989 que está documentado en Family accross the sea.
Más tarde, Opala se unió a la antropóloga Cynthia Schmidt y el lingüista sierraleonés Tazieff Koroma en una búsqueda para ver si la canción de Amelia era recordada en alguna parte de Sierra Leona. Koroma reconoció una de las palabras como algo específico de uno de los dialectos mendes. Con esa pista , Schmidt encontró una mujer, Baindu Jabati, que vivía en la aldea de Senehum Ngola, que había consrvado una canción con la misma letra que la cantada por Amelia, se trataba de una canción funeraria cantada junto a la tumba del difunto y que se titulaba Tenjami (cruzando el río).
Con estos datos Opala y Schmidt fueron a Georgia donde encontraron a la nieta de Amelia, Mary Moran, de 69 años, quien recordaba la canción. A  partir de ahí organizaron el viaje de Mary a Senehum Ngola.
Esta es la historia que se cuenta en este documental.
 
Hay una película, Little Senegal (2001), que cuenta la historia al revés, un senegalés que viaja hasta Estados Unidos en busca de los descendientes de su familia que fueron robados y transportados al otro lado del Atlántico. También habla de los jóvenes, su sobrino Hassan, que emigran buscando una vida mejor y fracasan en el paraíso.
 
Estoy seguro de que existen muchas más experiencias similares a estas dos y conoceremos muchas más porque hay muchas personas, cuyos antepasados fueron robados de África, que quiere conocer sus orígenes.
 
Fotos, Sergio Leyva en We are they

sábado, 4 de junio de 2016

Poeta a puñetazo limpio ( in memoriam de un grande )

Poeta a puñetazo limpio

 Muhammad Ali era capaz de rimar vocablos y armar retruécanos con la misma agilidad con la que combinó en los cuadriláteros su mote

 Ali en un combate contra Liston en 1965. AP
Supongo que nadie se atrevió en vida a criticar a Muhammad Ali como poeta o cuestionar su inmenso papel en no pocas transformaciones ideológicas y sociales del siglo XX. Lo obvio sería esperar que respondería con un gancho a la mandíbula, cuando en realidad el armamento más contundente que ostentaba el gigante campeón de los pesos pesados fueron las palabras. Los puristas de la métrica y engolados de academia dirán ahora que se trata no más que de un raro descendiente de esclavos negros que —como muchos otros bardos del Sur de los Estados Unidos— transpiraba una propensión natural para la rima; derivados intuitivos de eso que llaman limmericks, Ali desde que se llamaba Cassius Clay era capaz de rimar vocablos y armar retruécanos con la misma agilidad con la que combinó en los cuadriláteros su mote: era una mariposa que flotaba, al tiempo que picaba como abeja. Lamentablemente intraducible en toda su sonoridad, eso de Floats like a Butterfly and Stings like a Bee se volvió una suerte de credo recrecido que alteraba incluso la etimología formal de la No-violencia. Ha fallecido apenas hace unas horas y el mundo entero aún no sabe bien cómo deletrear su nombre, pero el respetuoso silencio que merece su leyenda merece al menos que intentemos entender su grandeza.

Campeón olímpico en los Juegos de Roma, el joven Clay pronto abrió las alas de su intelecto y lenguaje, desaforado y desatándose de entre las rígidas cuadrículas de una sociedad que aún segregaba a los ciudadanos de su raza. Ahora parece que hablamos de la prehistoria, pero en The Good Ol’United States, donde hoy es presidente Barack Obama, hace apenas poco más de medio siglo se obligaba en gran parte de su territorio a todos los ciudadanos negros –así fueran célebres cantantes, académicos o músicos de gran altura— a beber en fuentes aparte, viajar en la parte trasera de los autobuses y buscar educación o trabajo en reductos confinados como exclusivos para sus vidas.
Clay —ya campeón de eso que llamaban antaño amateur— se volvió profesional no sólo en los combates profesionales con bolsa de dinero, sino catedrático del escándalo: se proclamó a sí mismo el más grande de todos los tiempos, inauguró la intimidación verbal de todo rival aún antes de enfrentarlo en el cuadrilátero y se lanzó nada menos y nada más contra el más que rígido establishment. Por algo y por mucho The Beatles lo fueron a visitar a su campamento de entrenamiento. Ali nació el día en que asumió en público una conversión al islam en un mundo que a la fecha y en gran parte no ha sabido no sólo entender del todo lo que eso significa, sino aceptarlo dentro de los cánones del american way of life que se han contagiado a todos los órdenes o costumbres que se trastocaron precisamente desde la década psicodélica: por su credo y por sus creencias, más que simple objetor de conciencia, Ali fue un abierto opositor a la necia y nefanda guerra de Vietnam; declaró en vivo y por todos los canales de información que él no veía razón alguna en tener que viajar al otro lado del mundo para matar a ningún vietnamita, viviendo en un país que no generaba el prometido bienestar para una inmensa mayoría de sus habitantes.
Por su retórica y punzantes posturas políticas, fue despojado del título de campeón (que recuperó hasta en tres ocasiones) forzándolo a crecerse aún más en vez de aniquilarlo. Algunos dirán que él mismo se convirtió en la pantomima de su propio discurso —por las bravatas verbales, por la danza desesperante que coreografiaba sobre el cuadrilátero como si evitara precisamente entrarle a los golpes o por las constantes bufonadas con las que debatía en entrevistas con el célebre cronista Howard Cosell de la NBC— pero Ali era poeta en acción y su verborrea no sólo buscaba la rima instantánea (sin pretensión alguna de volverse Frost o Longfellow) sino encender un clima, armar un huracán en el vacío que sirviera de desconcierto para trastocar o abatir todo aquello que nos decían era intocable y su fox-trot ya con guantes respondía fielmente a la perfecta definición del boxeo, que no es la de subir a un entramado sólo para pegar, sino saber evadir con gracia los golpes que lanza el contrario.

Cuando recién se había cambiado de nombre por su conversión musulmana, Muhammad Ali se enfrentó a un inmenso ropero de ébano que insistió burlonamente llamarlo repetidas veces “Cassius Clay” en las entrevistas previas al combate. Existe el vídeo donde consta que Ali, pudiendo noquear al interfecto desde el primer asalto, decidió mejor dosificarle los golpes durante varios rounds, gritándole –cada vez que se alejaba del bulto, luego de propinarle una partida de secos guantazos—“Say my name!”. Pocos cronistas o comentaristas volvieron a caer en la manía segregacionista y agresión simulada de referirse a él por el nombre que dejaba en su pretérito y todo eso fue cambiando para bien las oxidadas formas y maneras con las que se denostaba entre dientes a una inmensa mayoría de ciudadanos negros e incluso migrantes latinos en diversos niveles del mundo norteamericano.


De las entrevistas y toda aparición pública, hay que aquilatar que el campeón las aprovechó todas para siempre anteponer la virtud y la honesta creencia en sus ideas al servicio de las mejores causas: la lucha por los derechos civiles, la oposición a toda guerra, el alivio para los desposeídos, el fomento y promoción del deporte y luego, la alerta de eso que ahora todos sabemos que es la enfermedad del párkinson que lo fue minando poco a poco desde la lejana época en que nos era absolutamente desconocido. Es difícil no cerrar los ojos ante la mención de su nombre y no verlo claramente parado como un rascacielos de Manhattan, el brazo flexionado sobre el torso perfecto, literalmente encima del abatido Sonny Liston en el instante que le arrebataba la corona del mundo o subido entre las tres cuerdas en alguna esquina del universo gritando a voz en cuello que él era el mejor de todos.
Pocos han leído al menos como útil divertimento los muchos versos que escribía como genio intuitivo azorado por todo lo que le rodeaba (hace algunos años se publicó un libro con toda su poesía y no pocas de sus famosas fotografías y como era de esperarse, se trata de una edición del tamaño de una mesa que pesa lo que necesita cualquier escuálido para ejercitar bíceps y se vendió en edición imitada que creo sólo duró disponible durante los escasos días de la Feria del Libro de Fráncfort en la que se hizo pública). En un mundo donde la muerte de un torero ya no sólo es bizarra para la mayoría de las culturas, sino que se expone a la denostación e incluso burla en las redes sociales y en este planeta donde se privilegia la velocidad de las ignorancias, la banalidad de tantos papeles, tan sólo hablar de boxeo conlleva la inmediata reprobación de quienes —sin pensarlo mucho— lo califican de barbarie, remanente anacrónico del circo romano y ven no más que ridículo el increíble escenario donde dos millonarios, normalmente semidesnudos, se agarran a trompadas delante de un público, pero eso que tanto asco provoca hoy en el mundo vegano, realidad light y buena onda quedó bautizado en la prosa del gran A. J. Liebling como “la dulce ciencia” y en sus fondos resguarda al menos muchas de las reflexiones de la razón en medio de tanta sinrazón, desde el hambre como adrenalina para ganarse la vida hasta la mancillada dignidad de quién pone a prueba hasta el último gramo de su fuerza hasta que alguien tire la toalla en su abono o el universo entero lo deja noqueado sobre la piel de su propia biografía.

Muhammad Ali se compró casas y coches, tuvo mujeres diversas y se volvió un icono raro en distintos escenarios. Se le ve como Rey del África y protagonista de buenos documentales, se queda en las fotografías que lo congelan en un tiempo que poco a poco se va quedando en blanco y negro en este mundo que ya cabe en pantallas planas de cualquier tamaño, pero hoy que vive ya el amanecer de su leyenda eterna, valdría la pena guardarle el silencio al menos por dos detalles asombrosos: entre los muchos placeres que se ganó con los puños, Ali se compró una grabadora y dejó para la posteridad un inmenso archivo de conversaciones consigo mismo y con su hija, llamadas telefónicas que él mismo se grababa (sabiendo que desde joven había sido grabado-espiado por la CIA, el FBI y quien sabe cuántas otras mafias) y todo ese material sirvió como música de fondo de un entrañable documental donde el espectador descubre a un padre amoroso, un inmenso oso que en el fondo destila ternura y un anciano contra su imbatible voluntad que ante al asombro de la realidad, el pétalo de una flor desconocida o el paisaje visto desde lejos, sólo se le ocurre buscarle rimas e intentar atrapar con las manos (envueltas en guantes que parecería que no estorban las yemas de sus dedos) eso que llaman poesía.

El otro detalle es jamás olvidar y citar cada vez que se pueda que Muhammad Ali tuvo que dirigirse a una multitud durante un improvisado mitin en medio de la turbulenta época de tantos disturbios, desatadas iras y multiplicación de confusiones. El resultado es quizá el discurso más breve de la historia. Frente al micrófono (una vez que amainó el ruido multitudinario que parecía implacable) el hijo de esclavos que desde niño hablaba en rimas, el más grande de todos los tiempos, abrió las aguas de un inmenso mar para transmitirle a la multitud la unidad que formamos todos, tan sólo diciendo a media voz, como murmullo: Me. We. A no pocos políticos, intelectuales, artistas, empresarios, maestros o ministros de todo credo les vendrá bien aprenderse ese discurso y jamás olvidar que hubo al menos uno de los héroes de un pasado que se esfuma que en medio de tantos gritos supo rimar el aforismo donde Todos somos Yo.

Singapur, el primer país inteligente del mundo

El sueño de crear el primer país inteligente del mundo

 Singapur se convierte en un laboratorio de innovación donde la tecnología es esencial para la educación, la sanidad o la agricultura

Recreación del distrito de Singapur donde el Gobierno está probando los proyectos de Smart Nation.
"La gente visitará Singapur y dirá: 'He visto el futuro y funciona". Así definía el ministro de Asuntos Exteriores, Vivian Balakrishnan, el proyecto que está desarrollando esta ciudad-estado y que pretende convertir a Singapur en el primer país inteligente del mundo. Un proyecto que tiene hasta su propio ministro. "Ya hay muchas ciudades inteligentes, pero solo una nación inteligente" es el lema con el que el Gobierno está empapelando todos sus proyectos. El objetivo es trasversal. La sanidad, la educación, la movilidad o la agricultura: todo va a llevar delante el adjetivo 'smart'. Todo girará alrededor de la tecnología; todo está girando ya alrededor de la tecnología. Hospitales robotizados, niños de 10 años que saben programar drones, taxis sin conductor o granjas verticales. Esto no es una imagen del futuro: es 2016. Y algunos de los proyectos llevan en activo más de un año. En Singapur, ya presumen de tener la mejor infraestructura digital del mundo. Pero el futuro es otra cosa.
El futuro incluye un programa nacional de robótica para 2020 que consiga "hacer sexy" la creación de robots, la apuesta en robots. El futuro supone que en cinco años habrá 100 millones de objetos inteligentes en Singapur debido a la explosión del Internet de las cosas, esa herramienta que conectará a la Red a los objetos cotidianos: neveras, lámparas, coches, ventiladores, calzado o farolas. Serán 100 millones para una nación con poco más de cinco millones de personas: 20 objetos inteligentes por cada habitante. La idea no les da miedo, al contrario: "Esto nos abre un marco de oportunidades gigante", dice el ministro.
Dentro de cinco años habrá en Singapur 100 millones de objetos inteligentes: 20 objetos por cada habitante
Aun sin dar cifras exactas del coste global de esta idea futurista, el Gobierno reconoce que no se está escatimando en recursos. Solo en el departamento que organiza el proyecto, el IDA (Infocomm Development Authority), trabajan más de 3.000 personas. Además del equipo del primer ministro, Lee Hsien Loong, y del personal de todas las áreas involucradas (educativas, sanitarias o industriales). En total, miles de funcionarios al servicio del sueño de su primer ministro: ser el primero en la historia en dirigir una nación inteligente.
Sin recursos naturales, con poco más de 700 kilómetros cuadrados de extensión repartidos en 62 islas y con un Gobierno que lleva 50 años a cargo del mismo partido, sin oposición política, Singapur tiene la necesidad vital de ser un reducto de estabilidad y occidentalismo en Asia. Con el título de la ciudad más cara del mundo, más del 10% de su población no puede permitirse vivir en ella. No hay datos oficiales sobre el nivel real de pobreza, pero los gigantes centros comerciales pueblan cada esquina, el número de rascacielos alcanza al de Nueva York y es el lugar donde tienen sede la mayoría de las empresas tecnológicas del mundo.
"Estamos obsesionados con la eficiencia, con el aprovechamiento de los recursos. Y la tecnología es la herramienta que nos está ayudando a alcanzar nuestros objetivos", explica Alex Lin que está a la cabeza del departamento de inversión en innovación. Así, se está apostando por el Big Data, la inteligencia artificial, la robótica y la realidad virtual. "Toda esta tecnología ya existe, no supone un desafío. El verdadero desafío es lograr el cambio de mentalidad de la población", apunta el vicepresidente ejecutivo del IDA, Steve Leonard, a EL PAÍS, diario invitado por este organismo. El lema de este estadounidense que llegó hace 16 años a Singapur se ha convertido en el del país: "¿Todavía estamos pensando en pequeño?".

Ecosistema de 'startups' al estilo de Silicon Valley

Singapur está solo a un grado al norte del Ecuador. Una peculiaridad que ha dado nombre al distrito más tecnológico de la ciudad: One North. Un área de innovación en el que las grandes compañías, como Apple, Microsoft o Intel, conviven con aceleradores de startups de jóvenes con nuevas ideas. El Gobierno decidió tomar como modelo al espacio de transformación digital de San Francisco (EE UU). Ha creado su propio Silicon Valley, al estilo asiático. Un distrito rodeado de varios parques científicos, de la Universidad Nacional de Singapur y de otros colegios de diseño y creación.
Singapur ha creado su propio Silicon Valley: un distrito con parques científicos, universidades, grandes multinacionales y 'startups'
Pasear por One North implica andar entre los altos rascacielos de las multinacionales y los pequeños edificios chillones donde los nuevos soñadores están buscando un hueco. Las oficinas reflejan la disparidad: del blanco inmaculado de los muebles de una planta 57 donde todas las salas están digitalizadas a los espacios de co-working con grandes sofás, suelos de madera y mensajes motivadores al estilo de "Be happy, be awesome, help others to be happy and awesome" ("Sé feliz, sé maravilloso, ayuda a otros a serlo", en su traducción al castellano). Los pequeños se inspiran en los grandes a través de los ventanales.

  
Bash, uno de los espacios de desarrollo de 'startups'.

A pesar de la importante presencia de grandes compañías, One North se considera principalmente un ecosistema de startups. Es ahí donde se está creando una nueva aplicación de móvil para ayudar a los enfermos de migraña, donde un equipo experto en Big Data analiza en tiempo real todo el servicio de transportes de la ciudad o donde los emprendedores de Grab desarrollaron su idea. Ellos han conseguido triunfar, su app para alquilar taxi, bicicletas o motos ya funciona en seis países y 30 ciudades (incluyendo Seattle, en EE UU).  "Eso es lo que queremos: crear grandes empresas locales, con ideas de aquí, que se expandan por el mundo", explicaba el vicepresidente de IDA. Así, han establecido en Singapur, y más exactamente en One North, un hub donde confluyen centenares de startups internacionales. Vienen de todo Asia, pero también de Estados Unidos y Europa. Han puesto 40 millones de dólares al alcance de los emprendedores del mundo. "Queremos convertir Singapur en el sitio donde la gente que tenga una idea pueda hacerla realidad".

Hospitales robóticos

Por los pasillos del Changi General Hospital, en el este de Singapur, se pasean pacientes, médicos y robots. El flujo es natural, tranquilo, sin sorpresas. HOSPI es casi tan alto como una persona, tiene una cara azul con la que sonríe o se pone serio—según del humor en el que se encuentre—, se comunica con puertas y ascensores y habla con los humanos que se interponen a su paso: "Excuse me, please let me pass, thank you", (Disculpe, déjeme pasar, gracias). Lleva año y medio en el hospital, pero no lo compraron por su amabilidad y acento inglés, sino porque es capaz de transportar medicamentos, archivos y muestras de sangre de un lado a otro de este hospital de cuatro edificios, en el que hay más de 3.000 pacientes, decenas de ascensores, más de 20 restaurantes entre sus paredes y hasta puestos de fruta por algún pasillo. Con sus sensores y mapas del hospital, los cuatro HOSPI llevan a cabo sus tareas sin apenas supervisión.



 
No son el único robot del hospital, el AGV (Autonomated Guided Vehiculo) es otra especie de vehículo autónomo que se dedica a transportar grandes mercancías. Cuentan también con varios robots cirujanos. Pero para considerarse un hospital inteligente hace falta algo más que tener robots en sus pasillos. El Changi General Hospital tiene también un sistema de geolocalización de pacientes —dentro del edificio— conectado a unas pantallas que ayuda al personal del hospital a localizar a cada enfermo. Además, dispone de un sistema de análisis de datos que estudia las colas y las horas que lleva cada paciente esperando para cada especialidad.
HOSPI es un robot capaz de transportar medicamentos, archivos y muestras de sangre de un lado a otro del hospital. Se comunica con puertas y ascensores
Su último proyecto inteligente, que todavía se encuentra en pruebas, es una monitorización del paciente desde la cama, gracias a la instalación de fibra óptica en los colchones. Este sistema mide la temperatura, la respiración y el estado del paciente solo con que esté tumbado. "Así, las enfermeras pueden consultarlo desde su tableta estén donde estén y les salta una alarma si algo se complica", explican los creadores.
Todos estos dispositivos médicos están conectados a la Red, por lo que una de las grandes preocupaciones del Gobierno es la ciberseguridad. "Tenemos que conseguir que solo el paciente y su doctor puedan acceder a esos datos. Para eso estamos desarrollando grandes cortafuegos y sistemas de encriptación", explica el ministro de Smart Nation. Ya crearon en 2015 la Agencia de Ciberseguridad (CSA) con más de 200 personas, pero siguen invirtiendo millones y millones para convertirse no solo en una de las naciones más inteligentes, sino también en una de las más protegidas del mundo