Páginas vistas en total

domingo, 31 de julio de 2016

Shirley Chisholm

Shirley Chisholm: mucho antes de Hillary Clinton hubo otra precandidata presidencial demócrata y era negra

  • 30 julio 2016
Shirley Chisholm durante la Convención Nacional Demócrata en 1972
Image copyright Getty Images .Image caption Shirley Chisholm durante la Convención Nacional Demócrata en 1972.
                

Mucho antes de que Barack Obama o Hillary Clinton aparecieran en la escena política de Estados Unidos, Shirley Chisholm ya había roto barreras de raza y género: fue la primera mujer negra en lanzar una candidatura presidencial por uno de los principales partidos en Estados Unidos.
Pero, ¿por qué entonces no se sabe más de este personaje que se adelantó a su época?
Hace 40 años, Shirley Chisholm hizo historia cuando anunció que lanzaba su candidatura para la Casa Blanca. Su intento de llegar a la presidencia no duró mucho, pero el simbolismo de su acto fue tan potente en aquel momento como lo sigue siendo ahora.
Fue una pionera de su generación, una mujer que fue primera en muchos aspectos: la primera afroestadounidense representante al Congreso, la primera afreoestadounidense en lanzarse a la presidencia y la primera mujer en buscar la nominación presidencial del Partido Demócrata.
"Ella allanó el camino para que yo pudiera pisar el Capitolio", dijo recientemente Kimaya Davis, de 22 años, que es asistente de un comité del Congreso.
Davis es negra y logró su puesto después de ser pasante para la Delegación de Congresistas Negros, una agrupación fundada por Shirley Chisholm que representa a los miembros afroestadounidenses del Congreso.
"Es por ella que pude conseguir esa pasantía que ayuda a jóvenes estudiantes negros. Muchos como yo no tenemos contactos familiares ni somos privilegiados".


Kimaya Davis
Image caption Kimaya Davis dice que Shirley Chisholm fue una inspiración. 
               
Para aquellos que la conocen, Shirley Chisholm es más que un ejemplo; es un ícono y una vanguardista que merece más crédito y atención de lo que ha recibido en la historia.
A pesar de sus numerosos logros, Chisholm no es un nombre reconocido en EE.UU.
"Fue bien conocida a fines de los 60 y los 70, pero si no eres de esa época es fácil que te olviden", expresó Ky Ekinci, un empresariode Palm Coast, Florida.
Hace unos meses, Ekinci organizó el primer Día de Shirley Chisholm. Unas 50 personas en la región se reunieron para celebrar su vida.
La meta era congregar el mayor número de jóvenes en la zona de Palm Coast, donde Chisholm se retiró y vivió sus últimos años, para aprender más sobre ella.

Shirley Chisholm durante sus años finales.
Image copyright Chisholm family
Image caption Después de retirarse del Congreso, Shirley Chisholm vivió en la región de Palm Coast, Florida, donde regresó a la enseñanza. 
               
Él creó en Twitter la etiqueta #IKnowNow (ahora sé), para difundir más información sobre Chisholm.
Nacida en 1924, en Brooklyn, Nueva York, Shirley Chisholm pasó parte de su infancia con su abuela en Barbados y luego regresó con sus padres en Nueva York para concluir sus estudios.
Después de licenciarse como maestra, trabajó en el ámbito del bienestar infantil, donde desarrolló un fuerte interés por la política.
Fue integrante de la Asamblea Estatal de Nueva York y en 1968 hizo historia al convertirse en la primera mujer negra en ser elegida a la Cámara de Representantes de EE.UU.

Chisholm en sus propias palabras

  • "Si no te dan un puesto en la mesa, trae tu propio asiento".
  • "Una tremenda cantidad de talento se desperdicia en nuestra sociedad sólo porque ese talento viste una falda".

Al fin de cuentas, antinegro, antifemenino y todas las formas de discriminación equivalen a lo mismo: antihumanismo"
Shirley Chisholm
  • "El estereotipo emocional, sexual y psicológico de las mujeres empieza cuando el médico dice: '¡Es niña!'".
  • "¿Por Dios, ¿qué es lo que queremos? ¿Qué es lo que cualquier ser humano quiere? ¿Retiremos la pigmentación accidental de una delgada capa de piel exterior y no hay diferencia entre cualquier otra persona y yo".
  • "Al fin de cuentas, antinegro, antifemenino y todas las formas de discriminación equivalen a lo mismo: antihumanismo".

"No tengo intención de quedarme callada observando. Propongo expresarme inmediatamente para concentrarme en los problemas de la nación", dijo Chisholm de su nuevo cargo.
Su victoria electoral, en el marco de la lucha por los derechos civiles de la época, fue un gran hito no exento de desafíos.
"¿Te puedes imaginar ser una mujer y negra en el Congreso en ese entonces?, planteó la congresista Barbara Lee, que representa el 13 Distrito de California y es una de 35 mujeres afroestadounidenses que han servido como legisladoras hasta la fecha.
Como la primera mujer negra y la segunda mujer que integró el influyente Comité de Reglas de la Cámara Baja, ella rompió muchos techos de cristal, indicó Lee.
"Algunos hombres en el Congreso no la respetaban, ella simplemente sobresalía pero no la entendían. Pero no se doblegaba. Ella no estaba allí para congraciarse; estaba allí para cambiar las cosas".


Ceremonia en el Congreso en honor a Shirley Chisholm.
Image copyright Getty Images. Image caption En 2005, el Congreso honró la memoria de Shirley Chisholm. 
               
Eso lo demostró Chisholm con el tipo de legislación que promovió como congresista, luchando en favor de los menos privilegiados y los grupos minoritarios.
Impulsó un proyecto de ley para asegurar que las empleadas domésticas recibieran prestaciones sociales y abogó por mejor acceso a la educación y por los derechos de los inmigrantes.
Promovió además una norma para ampliar el cuidado de los niños de mujeres trabajadoras, apoyó la legislación para el almuerzo escolar y ayudó a establecer una comisión nacional para la protección del consumidor y la seguridad de los productos.
Chisholm también trabajó incansablemente para expandir el programa gubernamental de estampillas de asistencia alimentaria para que estuvieran disponibles en todos los estados.
Y fue instrumental en establecer un plan adicional, el Programa Especial de Suplemento Nutricional para Mujeres, Infantes y Niños, que proveía apoyo para mujeres embarazadas.


Mural de Shirley Chisholm
Image caption Un mural de Shirley Chisholm en Brooklyn, Nueva York, donde creció. 
               
En la política, Chisholm encontró que su género presentaba un obstáculo particular. "Me topé con más discriminación como mujer que como persona negra. Los hombres son hombres", dijo una vez.
"Tenía agallas y les dio confianza a otros para que creyeran que ellos también podían llegar a ser alguien, que somos iguales, que tu género no significa que no puedas llegar al puesto más alto en el gobierno", manifestó su ahijada Marya Boseley.
Ese deseo de romper barreras es lo que motivó a Chisholm a lanzarse a la presidencia en 1972, en busca de la nominación demócrata apenas tres años después de convertirse en representante a la Cámara Baja.
"Me lancé porque la mayoría de la gente pensaba que el país no estaba listo para un candidato negro, ni preparado para una mujer candidata. Algún día. 1972 fue el momento en que ese algún día llegara", como expresó en una entrevista de la época.


Aviso de campaña de Shirley
Image copyright Library of Congress .Image caption "Por la unidad de EE.UU. Vota Chisholm en 1972. Ni vendida ni mangoneada", dice el aviso de campaña. 
               
Chisholm, cuyo eslogan era "Ni vendida ni mangoneada", reconoció que nunca esperó ganar pero sí que su candidatura hubiese "cambiado el rostro y el futuro de la política estadounidense".
"Me presento ante ustedes hoy para repudiar la ridícula noción que el pueblo estadounidenses no votará por candidatos calificados, simplemente porque no es blanco o porque no es hombre", declaró a sus adeptos al lanzar su campaña.
"No creo que, en 1972, la gran mayoría de estadounidenses continúa albergando tan estrecho y mezquino prejuicio".
La representante Lee conoció a Shirley Chisholm por primera vez durante su campaña presidencial y terminó trabajando de voluntaria para ella. "Nos hablaba en español", recuerda.
"Cuando le dije que quería trabajar para ella me retó y me hizo registrarme para votar primero. Me dijo que si yo quería cambiar las cosas, debería meterme en la política".

La congresista Barbara Lee (der.) se convirtió en amiga cercana de Shirley Chisholm después de trabajar como voluntaria en su campaña
Image caption La congresista Barbara Lee (der.) se convirtió en amiga cercana de Shirley Chisholm después de trabajar como voluntaria en su campaña. 
               
No fue una campaña fácil. Shirley Chisholm sobrevivió varios intentos de asesinato y tuvo que entablar una demanda para asegurar que la incluyeran en los debates televisados.
Alcanzó a llegar hasta la convención demócrata, donde perdió la nominación frente a George McGovern, pero dejó una duradera impresión.
Cumplió siete periodos en el Congreso y se retiró en 1982, tras lo que regresó a la enseñanza.
Murió en 2005 a los 80 años.

A pesar de sus múltiples logros, aquellos que estuvieron cerca de ella dicen que nunca obtuvo el lugar en la historia que se merece.
"La gente ignora la historia", alegó Bosely, que tiene 47 años. "Cuando yo estaba creciendo, la historia negra era prevalente en las escuelas y ahora no lo es".

Afiche con la imagen de Shirley Chisholm en Nueva Orleans
Image caption Un afiche en Nueva Orleans, en enero de 2016, forma parte de una campaña para informar sobre personas ejemplares de la comunidad negra. 
La congresista Lee concuerda en que la educación de su legado es insuficiente, "especialmente cuando todavía estamos lidiando con tantos asuntos relacionados a la inclusión de afroestadounidenses en la sociedad".

Lee cabildeó con éxito para que un cuadro de Shirley Chisholm se colocara en el Congreso y que se emitiera una estampilla en su honor.
Y en noviembre del año pasado, Chisholm recibió la Medalla Presidencial de la Libertad, el más alto galardón civil presentado por el gobierno de EE.UU.
"Hay personas en la historia de nuestro país que no ven a la izquierda o la derecha, simplemente miran directamente al frente. Shirley Chisholm fue una de ellas", declaró el presidente Obama a una audiencia reunida en la Casa Blanca, cuando presentó el galardón póstumo.
"El ejemplo de Shriley Chisholm trasciende su vida. Y cuando se le preguntó cómo quería que la recordaran, tuvo una respuesta: 'Me gustaría que dijeran que Shriley Chisholm tenía agallas'. Me enorgullece decirlo: Shirley Chisholm tenía agallas".

viernes, 29 de julio de 2016

Libros imprescindibles para entender la problematica de la emigracion africana a España

Lecturas sobre el camino de África a España

Por: | 28 de julio de 2016
    
 
 
Las noticias nos dicen que han llegado inmigrantes africanos en una patera o un cayuco a las costas de Andalucía o Canarias. O que no han llegado, que los rescataron en el Mediterráneo. O que han saltado la valla de Melilla. Recibimos números y un comunicado oficial del ministerio de Exteriores, y como mucho, emiten en televisión imágenes de un puñado de negros envueltos en sábanas rojas de la Cruz Roja bajando del barco de salvamento en el puerto de Algeciras o alguna ciudad costera similar. Y nunca más volvemos a saber de ellos. Algunos se quedarán en España, con el tiempo aprenderán el idioma, encontrarán trabajo, pareja, amigos... Reharán su vida aquí. Otros pasarán temporadas en un Centro de Internamiento de Extranjeros y tendrán la mala suerte de acabar siendo expulsados en un vuelo de deportación. Son habituales, pero estos sí que no llegan a las noticias. Unos cuantos más se tomarán España como un lugar de paso y en cuanto puedan continuarán su viaje hacia otros países europeos. ¿Quiénes eran ellos? Casi nunca lo sabemos.

Dicen que en periodismo debemos dar voz a los protagonistas de las historias que contamos. Si hablamos de inmigrantes en las noticias, deberíamos preguntarles a ellos además de a las autoridades o a las ONG que les asisten. Pero ellos casi nunca salen, casi nunca son preguntados. Se sabe muy poco sobre cómo piensan y cómo se sienten. Sobre sus razones para venir.
Por fortuna, en medio de tanto desconocimiento, existen algunas personas que migraron en su día y que al cabo de unos años se han lanzado a escribir un libro con sus vivencias. Estos relatos suponen un documento muy valioso sobre la vida de las personas que se embarcan en un viaje tan peligroso desde su país de origen hasta España. No son viajes que duren unas horas, ni unos días, ni unas semanas. Tardan años en llegar hasta aquí y por el camino sufren muchas complicaciones, peligros y abusos. Hoy queremos dedicar esta entrada de Migrados a ellos.  De momento son pocos, pero ya existen. Son escritores africanos afincados en nuestro país que han publicado libros que ofrecen luz sobre toda la oscuridad y uniformidad que hay detrás de las cifras y comunicados oficiales que nos llegan a través de los medios de comunicación.
Hemos seleccionado algunos, unos más nuevos que otros, para los lectores interesados en saber qué pasa durante el camino de África a España:

Gaal Gui - El Cayuco


 Por Youssouf Sow





Gaal Gui - El Cayuco narra la aventura de un joven senegalés que salió de su país en busca de una vida mejor. El autor, que es el mismo protagonista de esta historia, guía al lector a través de las innombrables dificultades a las que tuvo que enfrentarse para conseguir su sueño. Su paso por Mauritania, cruzar el océano en cayuco, y su encarcelamiento en un Centro de Internamiento para Inmigrantes a su llegada, son algunas situaciones que nos revelan la dura realidad que esconde el fenómeno de la inmigración clandestina. A pesar de todo, el autor nos demuestra en su obra que, a fuerza de voluntad y paciencia, es posible encontrar su lugar en esta vida.

Partir para contar


 Por Mahmud Traoré


9788415862123Mahmud Traoré dedicó más de tres años de su juventud a llegar a Europa, en un viaje que le llevó a través del Sahel, el Sáhara, Libia y el Magreb. El final de esta odisea moderna llegó el 29 de septiembre de 2005, cuando participó en el asalto colectivo a la frontera de Ceuta, un hecho que tuvo una gran repercusión en su momento. Aunque su viaje no terminó ahí. El relato de esta aventura —contado por Mahmud Traoré y escrito por Bruno Le Dantec— pone al desnudo la realidad de la vida errante de un migrante clandestino, una vida marcada por apaños, esperas, extorsiones y brutalidades, pero también por la ayuda mutua y la valentía. Aquí se desvela el funcionamiento de los centros de internamiento, los guetos y otros campamentos improvisados en los que los migrantes reinventan una organización social a la vez precaria y llena de contradicciones.Hasta ahora ningún libro había retratado con tanta precisión la realidad subterránea que viven los clandestinos, sin estigmatizar ni idealizar a estos hombres y mujeres que han tenido la flaqueza de creer en la libertad de circulación.

3052. Persiguiendo un sueño

 

Por Mamadou Dia


3052_1


En mayo de 2006 Mamadou Dia decidió embarcarse en un viaje que cambiaría el resto de su vida junto con 83 jóvenes senegaleses para vivir el sueño europeo.Con este bagaje nos cuenta en primera persona en este relato lo que es vivir una experiencia como esa. Nos hace compartir sus vivencias y sus emociones dentro de la patera como el posterior intento de construir un proyecto de vida en su nueva patria. Un camino a veces tan duro como el viaje en sí mismo. La lectura de estas páginas nos resultará muy reveladora y será de gran ayuda para hacer un ejercicio de reflexión sobre nuestra propia vida y sobre el mundo que compartimos y que necesita la buena acción de cada uno de nosotros.

Oculto al sol

 

Por Abdouyale Bilal Traoré


 


A principios del siglo XXI decidió Abdouyale Bilal Traoré emigrar de su Senegal natal a Galicia, donde vive desde entonces. En 2010 publicó su primer poemario en castellano, Oculto al sol, una obra que recoge sus vivencias durante sus primeros diez años en España pero también otras peripecias de sus viajes. Hijo de padre maliense y madre mauritana, Traoré se licenció en Letras en la Universidad Cheikh de Dakar, pero no se quedó demasiado tiempo allí. Desde que salió de Senegal ha pasado por Gambia y Mauritania, donde estuvo dos años trabajando en todo lo que pudo, desde vender pescado hasta pintar casas. Sus poemas se centran en sus días en Galicia, donde comenzó viviendo como un inmigrante en situación irregular y se ganaba la vida gracias a la venta ambulante. Luego pudo conseguir los papeles y hoy regenta un locutorio en Pontevedra. También participa en el grupo de percusión africana Deggo, la fundación de la Asociación Multicultural Sinfronteras y la Asociación Senegalesa de Pontevedra Dioco. 
 

La tierra prometida

 

Por Pathé Cissé

 
LA_TIERRA_PROMETIDALa Tierra Prometida. Diario de un Emigrante del autor Pathé Cissé, nacido en un suburbio de Dakar, Senegal, pretende ahondar en el tema de la emigración irregular o clandestina en el Estrecho de Gibraltar. Se trata de una emigración en la frontera sur de cientos de kilómetros. Llegan a Argelia a través del norte de Mali, por donde cruzan el desierto, entrando en Marruecos por el paso de Uxda, donde contactan con mafias para su paso a España. La narración en primera persona de un emigrante subsahariano nos acerca a éste tema social de primera magnitud (como la crisis de las avalanchas en las vallas fronterizas de Ceuta y de Melilla en 2005 puso de relieve) e intenta concienciar al lector de la falta de recursos, el sufrimiento y las esperanzas, muchas veces trágicamente truncadas, que están detrás de estos flujos migratorios entre el Magreb y España.


Una odisea africana
 

 Por John Ekow Ampan

 
John Ekow es colaborador de Migrados y, además de su libro, Una odisea africana, ha relatado en este blog cómo fue su viaje. Escribió: "Sentado frente a la chimenea del salón de mi casa, trato de recordar qué me ocurrió en el valle que separa la frontera entre Ceuta y Marruecos en 1996. Tardé cinco años en llegar desde mi tierra a España, donde ahora vivo con mi familia y estoy integrado como cualquier otra persona. Un día salí de Ghana hacia Burkina Faso y, cuando llegué, me gané la vida como limpiabotas y zapatero remendón. Cuando tuve algo de dinero continué mi viaje hasta Mali. Allí me apostaba en las puertas de los mercados y me ofrecía a los clientes que salían cargados con las bolsas de la compra a llevárselas hasta casa a cambio de una propina. Desde Mali fui a Níger, y en la frontera entre este país y Argelia me cogió la policía y me devolvió a la frontera, así que decidí cambiar la ruta y me di un rodeo por Níger, Mali, Senegal y Mauritania. Aquí trabajé como taxista durante un año y medio porque se me habían acabado los ahorros, y cuando volví a tener un poco de dinero pasé a Marruecos, donde tuve mucha suerte porque pude trabajar para una iglesia anglicana en Tánger. Desde aquí intenté cruzar a España por la frontera de Castillejo cuatro veces, y cuatro veces fui a prisión.
[Sigue leyendo en este enlace]

 
*Estos libros son tan solo algunos ejemplos, pero estaremos encantados de ampliar la lista. Si tienes alguna recomendación, ¡deja un comentario y cuéntanos!*
 

miércoles, 27 de julio de 2016

Metafísica de la raza y de la guerra

Metafísica de la raza y de la guerra

 El filósofo camerunés Achille Mbembe analiza las “políticas de la enemistad”, el racismo que se instala como políticas de estado
Achille Mbembe.
En estos momentos en que tenemos más preguntas que respuestas al problema del racismo que se instala como políticas de estado en ciertas partes del planeta, que pone en duda los principios fundamentales de la democracia, la hospitalidad y la continuidad de la vida, toca interrogarnos sobre estas “políticas de la enemistad”, como las llama Achille Mbembe, filósofo camerunés (1957), autor fundamental en los estudios de post-colonialismo o descolonialidad, como se prefiere llamar a estas nuevas escrituras del continente africano que intentan dibujar un mapa de la dominación y la exclusión.

Politiques de l’enemitié, Achille Mbembe, La découverte, Paris, 2016. 179 p.

No solo se trata de comprender cómo se forman ciertos métodos del pensamiento occidental, que se manifiesta en muchos casos como “un patrimonio común”, sino poner al desnudo las estructuras ocultas tras una línea divisoria, una herida, una escisión o zonificación en “zonas de ser y no ser”, población excedente que, en pleno neoliberalismo, es invisible, vive en una pobreza abyecta y está condenada a desaparecer. No se trata tampoco de de-construir tanto como de encontrarle una razón a esa separación neurótica, casi esquizofrénica, que nos inspira esta división. ¿Es posible que hayamos dividido el mundo en una parte solar y otra nocturna? Para Achille Mbembe la idea de raza que subyace en el concepto de “negritud” propuestos por Aimé Césaire y Léopold Senghor, es una operación de la imaginación, un lugar de encuentro con la parte de sombra y la región oscura de nuestro inconsciente. A este concepto de “negritud”, como esencia y como ontología (una psique), Mbembe opone una teoría de la similitud, de lo común, más que dejarse encerrar en la idea de la diferencia como una inmanencia.

Discours sur le colonialisme, seguido de Discours sur la négritude, Aimé Césaire, Presence africaine, Paris 2004. 92.p.
No podemos seguir pensando nuestro presente dejando de la lado a toda la población africana que busca unirse a la marcha del mundo, ni ofrecer a la guerra otra forma más cruel de dominación, bajo el concepto de democracia y defensa de derechos humanos que, a manera de purga, sigue interpretando con los instrumentos clásicos de la razón occidental y donde el racismo es el ingrediente más corrosivo de esta forma de la subjetividad europea. La guerra se ha convertido en una política del “subsuelo colonial”, una manera de preservación viril, porque es justo ahí, cuando Mbembe habla de la “colonialidad” como un refuerzo de la virilidad del hombre europeo, que se hace interesante e inicia una especie de “afrocentrismo epistemológico”, por llamarlo de alguna manera. En lugar de pensar en pequeñas comunidades autistas, tendríamos que tender puentes, iniciar lo que sería la “cura” propuesta en el análisis clínico que hizo Frantz Fanon de la política, y bajo la mirada del cual Mbembe escribe su Políticas de la enemistad. Esta cura serviría para terminar con esa brecha psíquica que nos separa los unos a los otros, hundiéndonos en el nihilismo y la lógica destructora de la guerra. ¿Cómo entonces instaurar una nueva matriz histórica que, sin ignorar la tradición africana, impida esa fragmentación del cuerpo negro? Si Mbembe hizo una crítica sobre los cimientos de la razón occidental que se remonta a la época grecolatina, y a la pretensión de “razón pura” de Kant que cuestiona al decirnos que todos somos “seres de frontera”, en contacto con otros rostros que nos exigen mirar y envolver a ese “otro” en la mirada.

Piel negra, máscaras blancas, Frantz Fanon, Akal, Madrid, 2009. 383.p.

Esa fue otra idea fundamental de Frantz Fanon en su libro Piel negra máscaras blancas, en el cual plantea este elemento neurótico de razón apasionada que se parece a algunas sicosis, y a través del cual una cultura se inventa un enemigo, una lógica del deseo y la fobia. Lo propio del racismo, continúa Mbembe, es inventar un doble, un sustituto, un equivalente , una máscara, un simulacro. Ante esta “biologización del cuerpo negro urge una nueva subjetividad que facilitaría una revolución en el lenguaje de la percepción para un devenir nuevo, aceptando la exposición a ese Otro, integrándolo como parte constitutiva. De esa manera renunciar a la estructura violenta de nuestro pensamiento, hecho de evasiones, de neurosis sociales construidas sobre la denigración de un semejante como objeto fetiche y potencia fálica, experiencia abismal de la subjetividad europea.

Critique a la raison nègre, Achille Mbembe, La découverte, París 2013. 257 p.

La pregunta clave de esta razón occidental estaría estigmatizada por la pregunta: ¿por qué no es como yo? Reescribir la historia tendría que pasar por tener en cuenta esas voces sometidas, expulsadas, no reveladas a nuestra conciencia, en el cuarto oscuro de la representación. Si bien una reparación (o cura) total no será posible (la huella en la memoria ha sido traumática), se trata de una escritura que deje de inscribirse en la lógica de amos y esclavos, este último, como conjunto de pulsiones irracionales y como peligro. Salir del servilismo hacia la libertad exige un trabajo sutil de memoria y de narración, a través de otros dispositivos en una sensibilidad marcada por el colonialismo. La raza, dice Mbembe, entendida también como dispositivo económico, construye un cuerpo anónimo, como combustible, un doble de la naturaleza, que a través del trabajo se convierte en reserva natural. Quizás la reparación empieza por dejar de detestar lo que tenemos de sensual y de instinto en el cuerpo, empezar por dejar que esa parte, a la que renunciamos con una idea de civilización, deje surgir una nueva manera de relacionarnos, un nuevo equilibro de nuestras “reservas de vida”, que darían lugar a una verdadera equidad y una comunidad de semejantes y no de desiguales