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martes, 21 de marzo de 2017

Rencontres des Musiques du Monde 2016, Haiti

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miércoles, 8 de marzo de 2017

La Reina de Cuba II

Sin perdón para la espía de Cuba

 El deshielo no altera la condena de Ana Belén Montes, la agente doble olvidada
La espía Ana Belén Montes.
Hace dos años las relaciones entre EE UU y Cuba entraron en proceso de deshielo, pero la espía Ana Belén Montes sigue en el congelador. El pasado 28 de febrero cumplió 60 años de edad encerrada en una celda de máxima seguridad de una prisión en Fort Worth (Texas) reservada a las criminales más peligrosas y con enfermedades mentales. Americana de padres puertorriqueños, Montes llegó trabajando como agente doble para Cuba a lo más alto de la inteligencia del Pentágono. Era la gran experta en secretos militares cubanos. En las catacumbas del espionaje la conocían como La Reina de Cuba. Pero tras 17 años filtrando información a La Habana la descubrieron, fue detenida en 2001 y hoy, una vez devueltos a Cuba en 2014 los últimos tres espías isleños presos en EE UU, ella es la última y solitaria agente cubana que purga los pecados de la Guerra Fría.

En 2016 trascendió por medio de una familiar de Montes que a la presa se le había detectado cáncer de mama y había sido operada, aunque no ha habido confirmación oficial. Condenada a 25 años de cárcel después de declararse culpable en un juicio en 2002 en el que afirmó que se había sentido “moralmente obligada” a defender a Cuba de la política “cruel” de EE UU, su puesta en libertad está fechada para 2026, cuando cumpliría 69 años. Sus apoyos se reducen a pequeños grupos de solidaridad que piden su liberación.

A diferencia de los espías que salieron de prisión en 2014, el Gobierno cubano no ha hecho una campaña por su excarcelación. En junio de 2016, informó El Nuevo Herald, funcionarios cubanos se interesaron por ella en una reunión con EE UU. Un par de meses antes el cantante Silvio Rodríguez había pedido en un concierto en España que la dejasen libre. Hace unos días, el cantante más famoso de Cuba dio un concierto en Puerto Rico en el que el maestro de ceremonias reivindicó su causa, y Mariela Castro, hija de Raúl Castro, posteó en Facebook una nota de la Agencia Bolivariana de Prensa que refería con vaguedad que desde Cuba “comenzó la campaña por su liberación”, si bien no se ha conocido iniciativa alguna del gobierno isleño. Ana Belén Montes sigue siendo un fantasma del que se oyen ecos de vez en cuando pero más débiles, si cabe, en Cuba que en cualquier otro sitio. En el blog La joven Cuba, el día del cumpleaños de la presa el periodista Harold Cárdenas escribió: “La discreción que debe tener el Ministerio de Relaciones Exteriores cubano es comprensible. En cambio, el silencio en los medios nacionales es vergonzoso”. Montes es la heroína olvidada.

Se ha llegado a especular con la posibilidad de que EE UU y Cuba la intercambiasen por Assata Shakur, una activista del Partido de los Panteras Negras acusada de asesinar a un policía que se escabulló a Cuba en 1984 y vive desde entonces en la isla como refugiada política. Pero en un documento interno de 2016 del Departamento de Estado de EE UU se rechazaba esa opción.

Montes es considera la agente cubana que más a fondo se adentró en la inteligencia de EE UU. Cuba la reclutó en 1984, la adiestró y mantuvo con ella una conexión ultrasecreta en la que Montes era de día la perfecta analista del Pentágono y de noche reportaba a la isla por onda corta sin tocar un papel en su oficina, releyendo y grabando información en su prodigiosa memoria. Al tiempo que ascendía desde un puesto inicial de mecanógrafa la escalera de los organismos de inteligencia y recibía condecoraciones, hasta una entregada en persona por un director de la CIA, Montes, nacida en una base militar de EE UU en Alemania, hija de un psiquiatra del Ejército, con dos hermanos en el FBI y un exnovio en el Pentágono, revelaba en la oscuridad a La Habana los secretos del enemigo, como la identidad de cuatro espías americanos que se habían infiltrado en Cuba o puntos operativos de EE UU en Centroamérica. Todo ello sin recibir dinero y, confesaría ante el juez, por “amor al vecino”.
El exanalista de la CIA Brian Latell, que llegó a trabajar con ella, la recuerda como una persona de carácter “agrio” y “dispuesta a jugarse la vida por amor a Fidel Castro y su revolución”. El experto en política exterior de EE UU Piero Gleijeses fue su profesor en los años ochenta cuando Montes hizo un máster en estudios internacionales en la Universidad Johns Hopkins. La recuerda como una estudiante "brillante" y con fama en el aula de ser "muy conservadora". Gleijeses volvió a tener noticia de ella en los noventa cuando ya trabajaba para el Pentágono. La agente doble lo visitó con el pretexto de charlar sobre un estudio del académico sobre Cuba y Argelia, pero al presentarse en su despacho le reconoció que lo que le interesaba era conocer su opinión sobre la realidad cubana en aquel momento. "Yo le contesté que si tuviera alguna información confidencial no se la diría, porque sabía donde trabajaba y yo no era partidario de las política exterior de EE UU. Así que le dije cuatro babosadas de manera superficial", cuenta el antiguo profesor de Ana Belén Montes.

Hace un año, en una carta a una familiar, la Reina de Cuba escribió desde su depresivo encierro: “Hay ciertas cosas en la vida por las que merece la pena ir a la cárcel. O por las que merece la pena suicidarse después de hacerlas”.
 

lunes, 6 de marzo de 2017

IBM prepara el primer ordenador cuántico universal

IBM prepara el primer ordenador cuántico universal

 La máquina podría resolver problemas que las computadoras convencionales ni pueden plantearse
Los IBM Q requieren temperaturas cercanas al cero absoluto. IBM
La promesa de la computación cuántica está más cerca de cumplirse. IBM ha anunciado que comienza a construir los primeros ordenadores cuánticos universales. Aunque no hay fecha para su disponibilidad comercial, el veterano fabricante informático asegura que sus IBM Q superarán en velocidad y capacidad de cálculo a las supercomputadoras actuales más potentes y de largo.
Con la computación cuántica hay que hacer casi como con la física cuántica: resetear el cerebro y arrinconar las nociones de física clásica. A nivel subatómico, las partículas tienen una serie de extrañas propiedades que escapan a la lógica convencional. La que más interés tiene para la informática es la superposición cuántica, la capacidad que tiene un electrón, por ejemplo, de tener varios estados de forma simultánea.

Los bits convencionales, la base de la informática actual, operan la información en dos estados alternativos (ceros o unos, encendido o apagado). Los segundos pueden además presentar ambos valores a la vez. La consecuencia práctica es que, mientras la suma de más bits a una máquina aumenta linealmente su capacidad de gestionar la información, la suma de más qubits la eleva de forma exponencial.

Los ordenadores cuánticos se basan en propiedades de las partículas subatómicas
"Los ordenadores clásicos son extraordinariamente potentes y seguirán mejorando y sustentando todo lo que hacemos en los negocios y la sociedad. Pero hay muchos problemas con los que nunca podrá enfrentarse un ordenador clásico", decía el vicepresidente de IBM Systems, Tom Rosamilia, durante la presentación del plan para construir los IBM Q. "Para obtener conocimiento desde lo más complejo, necesitamos un ordenador cuántico", añade.

El objetivo de IBM es desarrollar un ordenador cuántico con 50 qubits en una primera fase. Aseguran que una máquina así superaría en rendimiento a las mejores supercomputadoras de la lista Top500. Aunque IBM no ha dado fechas de cuando estarán disponibles los primeros IBM Q, no se podrán comprar en las tiendas. Estas máquinas no están pensadas para procesar textos o jugar. Solo grandes corporaciones o centros de investigación pueden sacarle partido.

Además, los qubits son muy delicados. Como le sucede a otras partículas, la menor perturbación térmica o electromagnética puede alterar su estado, provocando errores. Por eso los qubits se mantienen a temperaturas cercanas al cero absoluto. Esto hace aún más impracticable la idea de comercializar las máquinas directamente.
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Detalle del interior del ordenador cuántico universal de IBM.

La idea de IBM es ofrecer los Q como servicio a través de su red de cloud computing, o informática en la nube. Para ello aprovechará el proyecto IBM Quantum Experience, una plataforma estrenada el año pasado sobre un procesador de cinco qubits. Abierta a expertos e investigadores, ha permitido a IBM probar su enfoque de lo que debe ser la informática cuántica.

Y es que IBM no es la única que persigue el sueño cuántico. También lo buscan Microsoft o Google, y cada una con un enfoque diferente. De hecho, ya se pueden comprar ordenadores cuánticos por unos cuantos millones de dólares. Son los D-Wave que fabrica la compañía canadiense del mismo nombre. En enero de este año anunciaron la disponibilidad de su D-Wave 2000Q. La cifra se refiere a los 2.000 qubits que tiene la máquina bajo un complejo sistema de refrigeración.

Pero los 2.000 qubits de D-Wave no son necesariamente más que los 50 qubits de IBM. Es otra las extrañezas de la informática cuántica. Las computadoras canadienses usan un método llamado temple cuántico que, aunque ha facilitado su desarrollo, las limita a tareas muy específicas. Google, por ejemplo, compró una D-Wave para explorar el uso de la inteligencia artificial en las búsquedas.
Por eso IBM ha destacado en su presentación el apellido universal de sus IBM Q. No parece probable que sean algún día máquinas de propósito general como lo son los actuales ordenadores. De hecho, tampoco lo pretenden. Y si no, esta es la lista de posibles aplicaciones que IBM imagina para sus Q: descubrimiento de nuevos fármacos y materiales, impulsar el aprendizaje de las máquinas para la inteligencia artificial o asegurar los datos que viajan por las redes aprovechando las rarezas de la física cuántica.